| Capítulo 81- Long Distance Lovers
Kenji se giró en la cama para abrazarse a Enki que naturalmente
no estaba allí y suspiró entreabriendo los ojos y
volteándose de espaldas, oliendo la almohada en su lado intensamente,
sintiendo de nuevo que se le empañaban los ojos. Seguramente
habría parecido exagerado para cualquiera, pero nadie comprendería
el miedo que tenía a que le sucediera algo. Se giró
de nuevo para el otro lado y miró el teléfono. Eran
las 8:10 y no tenía ni idea de cómo iba la diferencia
horaria, llamó al hotel para ver si estaba en su cuarto pensando
que iban a tener una factura telefónica infernal si seguía
llamándolo cada vez que lo echara de menos.
- ¿Kenji? Estaba a punto de llamarte, pero no sabía
si debía. ¿Dormiste algo? – le contestó
el pelirrojo que por supuesto, intentaba no dormirse. Lo cierto
es que se había detenido más de cinco veces en llamarlo,
tratando de controlarse, pero ahora que lo tenía en el teléfono,
no podía sentirse más feliz.
-Sí… algo…- dejó escapar la respiración
estirándose sobre el colchón un poco y sonriendo al
escuchar su voz. Se giró de lado en la cama pensando que
Enki sí debía saberse las diferencias horarias –Te
echo de menos…
- Yo a ti.... hace frío acá. – sonrió,
aunque dentro del hotel no lo hacía claro. – Me siento
muy solo sin ti, en esta cama.... Lo cierto es que no he dormido
nada.
-¿Qué hora es?... me quiero ir a clase sólo
para estar distraído con algo… no sé qué
haré… pero no creo que vuelva a casa hasta la madrugada…
- le advirtió por si iba a llamarlo.
- Son las dos de la madrugada. – suspiró, pegando
el auricular a su oído como si así lo tuviese más
cerca. – Quiero abrazarte. Bueno.... está bien, no
te llamaré. Esperaré a que lo hagas tú, ¿vale?
-Vale… como quieras, de todos modos puedes llamarme y si
comunica es que no llegué…- sonrió girándose
de frente –Si quieres abrazarme, vas a tener que venir…
así que ven… y abrázame… ¿habéis
conseguido algo?- se giró de lado de nuevo y se rió
un poco porque no se estaba quieto.
- No, nada aún – contestó, guardándose
para sí lo de aquel hombre, porque igual y no era nada. Y
no quería preocuparlo. – Tassei parece estarlo pasando
bien, pero eso es todo. – se rió, sin poder evitarlo.
-Así que me dejas solo para llevar a Tassei de viaje…
la gente pensará que tu novio es Yûdan y no yo…-
protestó sonriendo al escucharlo reírse –Al
menos sé que no me serás infiel porque ahí
todos son feos… y por supuesto no son tan guapos como yo…
eso es imposible… ¿estás vestido? Como si fuera
una hotline…
- No hay nadie como tú, y estoy vestido pero eso se puede
remediar. ¿Estás vestido tú? – bromeó
de vuelta, pasándose la lengua por los labios.
-No… ya sabes que yo duermo desnudo…- respiró
un poco agitado sólo por pensar en él desnudo y cerró
los ojos –Voy a cerrar los ojos e imaginar que estas abriéndote
la camisa… - sonrió girándose de frente rozándose
un poco con las sábanas –Bajas la mano por tu abdomen
y bajo el pantalón, acariciándote antes de desnudarte
por completo… hazlo…
- Lo estoy haciendo... – susurró, con la respiración
entrecortada mientras bajaba la mano por su propia piel, acariciando
su sexo, e imaginando que era Kenji quien lo tocaba. Gimió
en el teléfono, enrojeciendo un poco.
-Quiero tocarte…- cerró los ojos de nuevo sujetando
su propio sexo bajo las sábanas –Te giras de cara a
las sábanas y separas las piernas, yo no dejo de tocarte…
estoy muy duro…
- Dios, Kenji! – jadeó el pelirrojo, haciendo lo que
le decía, aún acariciándose y sintiendo su
sexo crecer contra las sábanas. – Te amo....
-Te amo…- jadeó contra el teléfono, apretándolo
más contra su rostro como si así lo tuviera más
cerca de él. Sujetando su propio sexo con más fuerza,
tensando la mano en él. -¿Quieres sentirme dentro
Enki?- susurró como si estuviera hablándole al oído
realmente.
- Quiero... quiero sentirte dentro. Por supuesto, Kenji... –
jadeó, apretando más los párpados y deslizando
una mano entre sus nalgas como si el propio moreno lo estuviese
tocando, imaginando su cuerpo, el peso sobre él, su calor.
-Estoy dentro… estoy muy caliente…. - jadeó
pasándose la mano por el pecho, estaba sudado. Se la pasó
por la cara y el pelo, echándoselo hacia atrás, apretó
la mano en su sexo temblando un poco por la excitación y
jadeando -¿Me sientes dentro Enki?- se lamió la mano,
sujetando su sexo de nuevo sin dejar de jugar con él.
- Te siento.... estás pulsando.. – sonrió ligeramente,
acelerando el movimiento sobre su sexo y acomodando el teléfono,
ya que por poco se le cae. – Kenji....
-No puedo más…- sonrió jadeando y arrodillándose,
apoyando la parte superior de la espalda contra el respaldo, golpeándolo
un poco y temblando conteniéndose de todos modos porque quería
hacerlo mientras lo escuchaba a él –Enki… quiero
besarte…- susurró de todos modos porque sentía
incluso ansia por hacerlo y cerró los ojos imaginándolo
y echando la cabeza contra la pared, corriéndose sin poder
esperar finalmente, jadeando con fuerza y apretando las mandíbulas
tratando de contenerse un poco.
- Ah... Kenji.... – el pelirrojo, se estremeció al
escucharlo jadear así, acariciando con más urgencia
su sexo, aún escuchando su respiración por el teléfono,
y dejándose caer un poco, a la vez que se corría,
gimiendo y susurrando su nombre. – Kenji... Kenji...
El moreno rozó su sexo una vez más, temblando un
poco y sonrió respirando cansado al sentir que el pelirrojo
se quedaba callado, escuchando solo su respiración –Enki…
- lo llamó riéndose un poco.
- ¿Sí?.... – jadeó el chico, boca abajo
en la cama, sin poder más, sonriendo. - ¿Kenji?
-Te quiero…- se rió limpiándose la cara con
el envés de la mano porque se había manchado y se
escurrió un poco contra el respaldo cerrando los ojos –No
lo soporto… y sólo es un día…
- Kenji... – susurró ahora el chico, con un tono completamente
distinto de voz. – Te amo, voy a regresar antes de lo que
esperas, lo sé. Además, me sirvió para comprobar
que eres poderoso incluso a distancia- bromeó con él,
deseando que sonriera.
-Ah… deberías haberlo intuido…- sonrió,
mirándose de lado en el espejo del armario y se pasó
la camiseta por el pecho, limpiándose, aunque de todos modos,
iba a ducharse para ir a clase. Haciendo un esfuerzo por sentirse
bien hasta que se despidieran –Nunca pensé que fuera
a sentirme tan dependiente de alguien… te quiero… -
se quedó pensando que se estaba poniendo deprimente de nuevo
–y cuando vuelvas no te dejaré salir del cuarto…-se
rió sentándose en el colchón –Me dirás
si pasa algo malo ¿verdad? No hagas el idiota… no hagas
que si después pasa algo, no sepa nada… porque no te
lo perdonaré…
- Claro, te diré.... – contestó, sintiéndose
culpable ahora. – Bueno..... hay un tío hospedándose
en el hotel, estaba con nosotros en el avión y luego también
estaba en la cafetería a la que fuimos. La verdad es que
ni siquiera estoy seguro de que se hospede aquí o de que
solamente estuviese de paso. Pero.... no vayas a preocuparte ahora.
Seguro es coincidencia. – añadió enseguida,
ahora culpable por haberlo preocupado. – De todos modos, estoy
en la habitación contigua a la de Yüdan y Tassei.
-Vale… intentaré no preocuparme por eso de que te
hayas ganado un stalker nuevo tan rápido…- bromeó,
aunque sí se había quedado un poco intrigado –Seguro
que no es nada… no sé a qué habéis ido…
no sé qué vais a encontrar allí…- protestó
inevitablemente. Observándose en el espejo y pensando que
debía peinarse, sólo por distraerse un poco –Bueno…
debes dormir y yo tengo que ducharme…
- En realidad.... ahora tengo que ducharme yo también –
se rió, alzándose un poco de la cama, y notando obviamente
lo que ya sabía, que estaba todo pegoteado. - ... así
que será como si nos duchásemos juntos – susurró,
enviándole un beso.
-No… yo te habría lamido todo lo que quieres limpiarte…
y más…- se rió suavemente apoyando el teléfono
en su cara, pensando en lo que le gustaría meterse en la
cama de nuevo y que Enki estuviera dentro como por arte de magia
–Te quiero…- le colgó sonriendo y pensando que
no había dejado de colgarle desde aquella primera vez que
Enki le había hecho eso.
- Yo también te quiero... – susurró el pelirrojo
al tono de colgado del teléfono, recostándose boca
arriba y pasándose una mano por la frente, dejando el teléfono
sobre el receptor sin mirar siquiera.
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