.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 80- Room Service and the Channel 69

Yûdan se quitó el abrigo y sentó en la cama, agradeciendo la calefacción allí. Se estaba mejor que en su propia casa, o mejor dicho mejor que en ningún lado, porque ya no recordaba pasar la noche en una cama desde no sabía cuando. Se quitó el jersey y la camiseta de una, lanzándolos a una silla y abriéndose los jeans para estar más cómodo. Cogiendo el diario y echándole un vistazo por si de milagro podía averiguar algo que les sirviese, aunque lo dudaba infinitamente.

Tassei entró, pocos segundos después, habiéndole dado las buenas noches a Enki en el pasillo, y se quitó el abrigo también, dejándolos sobre el de su padre, y acostándose en la cama, a su lado. - ¿Qué haces?

-Leer…- explicó el moreno continuando en ello pensando que era obvio y luego notando que lo que seguramente pasaba, es que no encontraba nada que hacer salvo molestarlo para no aburrirse. Sonrió levemente dejando el diario a un lado y encendiendo un cigarro, apoyando las manos en el colchón y acostándose por completo en él, dejando la cabeza sobre uno de los cojines -¿Qué has pedido? ¿Helado?

- Claro que no! No me quiero congelar! Pedí chocolate caliente y unos dulces, pero calientes también. Y café... por si no querías otra cosa. – confesó, aunque su padre no le había pedido nada.

El moreno sonrió pasándole la mano por el pelo y dejándola sobre su cabeza, usando el mando para prender la televisión cambiando los canales sistemáticamente –Qué mierdas ven…-susurró bajándole más la cabeza hasta chafarlo con las sábanas y parándose en una película pornográfica como si de todos modos, Tassei no pudiera escuchar a la tía con lo mucho que exageraba los gemidos –Pero al menos no censuran.

- Pero no veas eso! O baja el volumen! – protestó el chico, rojo, aún escondido contra la sábana pero con algo de curiosidad.

-¿Por qué no? No es como que tenga algún misterio- se rió un poco, sacándole la mano de la cabeza y bajando el volumen de todos modos -¿No te gustaría hacerlo con una chica?- preguntó, porque realmente estaba en su cabeza desde hacía tiempo.

- Que no me interesan las chicas! Y no quiero hacerlo con nadie que no seas tú! –le gritó de nuevo, mirando a la pantalla furtivamente y luego subiéndose sobre él, como para que no mirase a la tía de la televisión.

-No me dejas ver…- se rió bajándolo y aplastándolo contra él aunque realmente ahora estaba más pendiente de jugar que otra cosa. Se giró subiéndose encima de él y lo miró a los ojos –Duele- sentenció antes de levantarse porque acababan de llamar a la puerta. La abrió y recogió lo que habían pedido pasándolo al interior –Ahí tienes…

- Gracias... – Tassei se sentó de un salto, frente al carrito pellizcando uno de los dulces y metiéndose el trozo a la boca, observándolo sin olvidar lo que había dicho. - ¿Qué duele?

-¿Qué va a ser?- preguntó el moreno, un poco incrédulo, mirándolo de soslayo y cogiendo el café bebiendo un poco y sentándose a su lado apoyando una mano atrás en el colchón medio recostado. Cambió el canal ahora sólo por distraerse con algo.

- Es tu pecho ¿verdad? Lo siento, no pensé.... – murmuró, bajando la cabeza sobre su propia taza, dejando que el vapor le acariciase el rostro.

Yûdan lo miró por un momento pensando que le estaba vacilando y después bebió un poco de café tratando de verse normal aunque bajó la cabeza riéndose –No me duele el pecho- bebió un poco más y dejó la taza sobre la mesa, carraspeando y pensando –Mira…- le dio con un codo en el brazo mostrándole una película gay aunque no le gustaban nada, sólo de ver a ese par de tíos hormonados. Sentía que se le metía la polla para adentro –Eso duele...

Tassei miró, enrojeciendo y protestando. – Baka! Eso es feo además! Y no cambies el tema! ¿Qué... duele? – volvió a preguntar porque de veras le preocupaba.

-Sí… está horrible…- le contestó, apagando la televisión ya que veía que no había escapatoria de todos modos, pero no creía ser la persona más delicada del mundo explicando -¿De veras no sabes que duele hacerlo entre hombres? Más la primera vez… y yo… no la tengo pequeña precisamente…

- Oh, hablabas de eso. – suspiró relajándose, porque al menos, nada le sucedía a su padre. – Ya sé, y Kenji me dijo, y te la he visto... – se sonrojó porque su mirada bajó por un momento. – Pero aún así quiero hacerlo.... sólo contigo.

-A veces pienso como un padre y me digo que no has visto otras para comparar…- sonrió recordando cómo le había dicho una vez que veía porno y lo había borrado de su mente –Qué temas de conversación tan bonitos… Kenji y tú…

- Sólo intentaba ayudarme.... – murmuró Tassei por si se ponía celoso. – Y no hablamos mucho, porque le dije que confío en ti. Y es cierto. Además, te quiero, y eso es lo que hace... la gente que se quiere, ¿no?

-Sí… cuando están preparados… - lo miró de soslayo y se echó hacia arriba por la cama quitándose los jeans y lanzándolos a la silla, pensando que lo veía muy pequeño y además no quería hacerle daño, pero también sabía que pensaba todo eso porque era su padre. Él lo había hecho mucho antes. Siguió observándolo comer y cruzó los brazos tras la cabeza, estremeciéndose un poco sólo con pensar en penetrarlo y notando cómo se le levantaba irremisiblemente. Sonrió apagando el cigarro y encendiendo otro –Ya lo haremos.

- Lo haremos.... porque yo quiero y te quiero – le aseguró, para que no fuera a pensar que podía hacerse el loco.

-A lo mejor tienes tendencia a la dominación…- sonrió levemente metiéndose con él y abrió la cama, metiéndose bajo las sábanas, sin poder evitar pensar en aquel hombre de nuevo y mirando el diario de soslayo de nuevo, preguntándose si ahora podría seguir por que se veía distraído en comer.

- No tengo tendencia a la dominación- protestó el chico aunque con la boca llena, metiéndose otro trozo de dulce en la misma, y tomando el control remoto, para cambiar.

-No…- se quedó observándolo, pensando que eso era obvio, y cogió el periódico leyendo de nuevo –Intenta no comer como si fueras un hamster…

Tassei tosió, atorándose por querer protestar, y bebiendo un trago largo, mirándolo luego. – No como cómo si fuera un hamster! Pero no me voy a meter todo eso a la boca.... Tú deberías comer algo.

-Pues yo sé que te cabe mucho en la boca- sonrió tapándose con el diario levantando un poco las hojas y lo bajó una vez pudo ponerse serio de nuevo –Quiero decir… come lo que tienes en la boca y trágatelo antes de meter más comida…

El chico lo miró rojo, y con el ceño fruncido sin estar muy seguro de que no lo estaba vacilando, igualmente, girándose para tomar otro trozo, pensativo.

 
 

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