| Capítulo 77- Modern Life is
Complicated
- Ya deja eso! – Tassei sujetó al gatito con las dos
manos, que se revolvía y lanzaba zarpazos, seguramente molesto
porque lo hubiese dejado solo tanto tiempo. – No te pongas
así.... no fue a propósito. Lo siento – lo abrazó
contra sí, sintiendo cómo se adhería a su camiseta
y quedándose quieto acariciándolo hasta que se tranquilizó.
– Vale, hoy duermes conmigo además..... encima. –
Miró a su padre, para ver si estaba cerca porque le daba
vergüenza ponerse tan tierno, pero es que quería mucho
a Jiken, y lo comprendía por otra parte.
Yûdan lo miró sin comprender por qué tenía
esa cara de pena -¿Qué pasa?- preguntó marchándose
hacia el baño y afeitándose la cara con la navaja.
Observando la quemadura que tenía en la mejilla, y tocándosela
con los dedos, preguntándose qué demonios iba a hacer
para enfrentarse con algo así. Ahora mismo, no era capaz
de enfrentarse ni siquiera a quedarse sólo con Tassei por
la noche.
- Nada... – lo siguió hasta el baño, sin soltar
al gato y se quedó en el umbral de la puerta observándolo.
– A mí me parece que te ves bien incluso con eso –
murmuró, lejos de adivinar lo que pensaba su padre.
-Yo creía que eras muy pequeño para gustarte el look
“macho”…- se rió de él, acabando
de afeitarse y limpiándose la cara con la toalla frotándosela
un poco.
Tassei le mostró la lengua, comentando luego. – Pues
a mí me gustas tú, de todas las maneras!
-No… está bien que te gusten los “machos”
–se rió entre dientes, pegándole con la toalla
en el culo –A mí me gustas tú… - lo rodeó
con la toalla, atrayéndolo y besándolo en la boca
echándolo un poco hacia atrás con el gato en el medio.
- Vas a aplastar a Jiken... – se rió un poco el chico,
porque además, le daba vergüenza, pero sin apartarse
para nada.
-A él le gusta que lo aplaste yo… Lo echaba de menos…-
lo cogió del pecho de Tassei, poniéndolo sobre su
hombro e inclinando la cara para aplastarlo, mientras volvía
a su cuarto. Se agachó para sacar una maleta y la apoyó
sobre la cama, Jiken saltando al interior desde su hombro, como
si decidiese que era una buena cama.
El chico se rió, siguiéndolos a ambos, y acostándose
sobre el colchón, al lado de la maleta. – Y ¿a
dónde vamos hoy? Esta noche.... ¿crees que Enki ya
haya hablado con Kenji? Es una lástima que Kenji no pueda
venir – empezó a hablar, sin siquiera dejar espacio
a que le contestase alguna pregunta.
-No sé a dónde…y seguro que sí…Enki
vendrá y Kenji se quedará, es lo mejor para ambos-
lo miró un momento encendiendo un cigarro y poniendo encima
del gato la ropa interior de Tassei y la suya. Se acuclilló
para coger alguna ropa más y se quedó por un rato
callado pensando mientras miraba la ropa.
- ¿Qué sucede? – Tassei se inclinó hacia
él mirándolo. - ¿Estás preocupado?
-No…- le mintió mirándolo a los ojos y levantándose,
metiendo los pantalones y algunas camisetas en la maleta –Sólo
pensaba que ahora hará mucho frío allí…-
se sentó en la cama mirando al gato que no parecía
interesado en salir de debajo de las ropas.
- Vamos a tener que dejarlo... – murmuró el chico
un poco triste, pero era mejor para Jiken pasar un tiempo con Kenji
que en cuarentena en algún aeropuerto desconocido para él.
– Papá.... puedes decirme si estás... si tienes
miedo. Yo comprendo.
-A Kenji le gustará quedarse con él, así no
se queda tan solo, le recordará a ti…- le destapó
la cabeza al gato y este se escondió más, dándole
con una pata en el dedo –No estoy asustado…- lo miró
a los ojos suspirando un poco –Vamos bien… pronto se
arreglará todo.
- ¿De veras lo crees? Porque yo sí estoy asustado
y... no pienso ocultarlo. Tuve mucho miedo. – susurró,
recostándose contra él.
-Eso ya pasó- lo miró de soslayo, rodeándole
la cintura con el brazo, besándole el cabello y apartándose
un poco, levantándose casi como un reflejo a que le hablasen
del tema. Cada vez que se le venía una imagen de cómo
le había hecho daño, sentía que se le revolvía
el estómago –Supongo que no va a ser fácil…
pero ya se me ocurrirá algo…- cogió los papeles
de dentro de un cajón y los guardó en la maleta, cerrándola
y abriéndola de nuevo al recordar que se dejaba a Jiken dentro
tan distraído como estaba.
El gato saltó, maullando como en protesta y se fue corriendo
a atacar a quien sabe qué cosa en la sala. – Lo sé,
confío en ti. – le sonrió el chico a su padre,
poniéndose de pie y besándole la mejilla. –
Y voy a necesitar una cazadora más gruesa.
-Bueno, podemos ir a comprarla ahora si quieres… no tenemos
nada que hacer salvo estar aquí dándole vueltas en
la cabeza a lo mismo todo el tiempo…- murmuró aunque
hablaba por él solo seguramente. Se tocó la mejilla
con la mano y lo miró casi cuando ya llegaba a la puerta,
bajó la vista a sus propios jeans y volvió al cuarto
para ponerse unos enteros al menos, no quería que atendiesen
mal a Tassei por culpa de su aspecto.
Tassei se giró, sin comprender por qué regresaba
y cruzándose de brazos, indeciso en si debía seguirlo
o no. Jiken corrió hacia la puerta, y el chico la cerró,
riñéndolo aunque con suavidad. – Tú tienes
que quedarte aquí, no tardamos.
El moreno lo miró mientras se ponía los jeans enteros
y dejó los rotos en la maleta, con toda la intención
de seguir usándolos de todos modos. Se puso un jersey y lo
sujetó por los hombros antes de salir con él a la
calle –Supongo que yo también voy a necesitar algo
que me abrigue…- murmuró pensando que igual se sentía
raro sin la misma cazadora de siempre.
- Claro, no te vas a morir de una pulmonía. – lo riñó
el chico, frunciendo el ceño. – Y tendré que
lavarte los jeans, o enviarlos a lavar... – añadió
luego, pensando que él no sabía lavar, pero en ningún
momento pensando que debía tirarlos claro.
-Tengo una lavadora… que lo hará por ti… pero
no están tan sucios…- se rió tirando la colilla
y encendiendo otro cigarro con una sonrisa torcida en los labios
–Puedes comprarte algo mas… como un pantalón
que te abrigue… o algún jersey… Si no, tendrás
frío…
- Vale, pero a mí me gusta usar tu jersey. – protestó
de todas maneras, para que no le fuera a quitar el privilegio de
usarlo.
-Bueno… no te digo que dejes de usarlo… sólo
cómprate alguno más…- lo miró de soslayo
pensando que era un carácter -Seguro que dentro de unos años
me andas gritando por todo… - protestó de vuelta suspirando
y dejando escapar el humo.
- Yo no grito. – mintió claramente, haciendo un esfuerzo
por no gritar. – Y ya, ya dije que me compraba otro ¿no?
-Siempre…gritas…- murmuró de nuevo el moreno
por el contrario a su hijo, hablando a volúmenes casi inaudibles.
Miró un poco atrás y le dio una nalgada caminando
hacia la parada de autobuses.
- No hagas eso! – le gritó predeciblemente, enrojeciendo
y carraspeando luego. – es porque tú me haces gritar,
no es mi culpa.
-Ese culo lo hice yo… puedo tocarlo si quiero…- se
giró un poco mirándolo de soslayo y se volteó
de espaldas a él de nuevo unos pasos más adelante,
porque había visto el autobús pararse y no quería
que se fuera sin ellos –No te quejas cuando lo hago en otros
momentos…
- No es lo mismo! No se hace en público! – Tassei
enrojeció aún más, mirándole ahora el
trasero a su padre y poniéndose aún peor, acelerando
por no seguir pensando en eso.
Yûdan lo esperó, tirando el cigarro y pasándolo
delante de él, poniendo el dinero en la mesita mientras atravesaban
la barra. Lo llevó frente a la ventana y se quedó
de pie tras él, apoyando los brazos a los lados de Tassei
en la barra metálica -Todos los padres les pegan a sus hijos
en las nalgas en público… no tiene nada de pervertido…
sólo lo que haya en tu mente…- le susurró al
oído.
- No es igual, que no somos... – Tassei enrojeció
callando porque no quería pasar aún más vergüenza,
y mirando fuera por la ventana como si la vista lo fuera a salvar.
-¿Normales?-le preguntó, besándole una mejilla
y apartándose un poco de él porque empezaba a tener
sus propios problemas que atender entre las piernas de tanto apretarse
contra sus nalgas. Se apoyó en la barra a su lado mirando
afuera.
- Cómo los demás.... – susurró el chico
porque él no se consideraba anormal, y si alguien decía
eso de su padre, no sabía ni qué era capaz de hacer.
-No importa… ellos no lo saben… - le susurró
sin mirarlo, pensando en lo que había dicho de que no podía
pegarle nalgadas en público. Le rodeó la cintura,
apoyándose de lado en la ventana y observándolo directamente,
subiendo la mano y acariciándole una mejilla acercándolo
a él –Ellos sólo piensan… que nos queremos
mucho… y es verdad…- susurró viendo la cara de
amor que ponían algunas mujeres, seguramente soñando
con que sus maridos se llevaran tan bien con sus hijos y haciendo
que Yûdan esbozase una sonrisa maldita.
- Sí, es verdad... – susurró el chico, enrojeciendo
de todas maneras, y recostándose contra su padre.
-Pensé… que no tenía derecho a volver a tocarte…
después de lo que hice…- le acarició el pelo,
ignorando a todos como siempre, actuando como si nadie más
estuviese allí –Quería protegerte y en lugar
de eso…- apretó las mandíbulas observando que
el bus se acercaba a la parada –Ya falta poco- saltó
de tema.
Tassei se quedó confundido un segundo por el cambio de tema
girándose luego de manera brusca y tambaleándose mientras
el bus se detenía. – No fue tu culpa, fue mía!
Y sé que no eras tú! Yo sólo.... me sentí
destruido cuando tú... cuando él dijo que debía
morir, que no estarías conmigo... Pero no eres tú,
lo sé.
-Shhh…- sonrió meneando un poco la cabeza y riéndose
entre dientes, sujetándolo de la mano mientras bajaban del
bus -¿Ves? Siempre me gritas…
- Calla! Es sólo porque te quiero... – bromeó,
aunque rojo, riendo un poco y apretando su mano.
Yûdan lo miró alzando un poco una ceja y sonriendo
de medio lado, apretándole la mano dentro de la suya llevándolo
con él hacia el centro comercial, maldiciendo no poder fumar
adentro -¿Dónde te compras la ropa?...- preguntó
de pronto porque él no se compraba ropa desde hacía
siglos.
- En cualquier tienda que no tenga ropa pija. Por aquí hay
una. Mamá la detestaba- se rió, pensando que jamás
se ponía nada de lo que le compraba ella, claro.
-Con más motivo…- susurró dejando que lo llevase,
porque estaba tremendamente perdido de todos modos. Se quitó
el jersey porque se agobiaba siempre en aquellos lugares y se lo
colgó del hombro haciendo el ademán de coger un cigarro
de nuevo y recordando que no podía fumar ahí –Cómprate
lo que quieras… a mí me da igual lo que uses.
- Ya lo sé – se rió, entrando en la tienda
y por supuesto, frunciendo el ceño inmediatamente y evitando
hacer contacto visual con los vendedores para que no fueran a molestarlo.
El moreno pasó detrás de él, guardándose
las manos en los bolsillos, mirando descuidadamente a su alrededor,
sin prestar atención a nada realmente –Estaré
por aquí…- murmuró al pasar por su lado, cogiendo
un abrigo de cuero negro con pelo por dentro y mirando la talla.
Lo tiró encima de la línea de caja y miró a
la chica que atendía –Déjamelo ahí…
-le advirtió mas que pedírselo, paseándose
después ya sin más objetivo que notar cómo
estaba mirando un chico a Tassei, quien por su parte, ni se enteraba,
rebuscando entre la ropa con cara que de que todo le molestaba.
Sacó un abrigo negro también, examinándolo,
y el chico se le acercó, sacando uno igual pero en azul.
– Este te iría bien, combina con tus ojos.
Tassei lo miró enrojeciendo enseguida y con cara de querer
huir. – No, me gusta el negro.
Yûdan sonrió apartando la vista y salió a la
puerta de la tienda, apoyándose contra el marco, sintiendo
de pronto un poco de molestia de que Tassei se hubiera puesto rojo
con el comentario del chico aquel que obviamente trataba de ligar
con él. Se rozó la marca que conservaba en el torso
como tratando de pensar mejor en algo útil y no en estupideces
de críos.
- Bueno, y ¿qué tal este? – le mostró
otro el chico, aunque un tanto descolocado ya.
- No.... yo... – Tassei se puso aún más rojo
porque no quería ser grosero opero quería que se alejara.
– Te... tengo que irme.... – aceleró el paso,
acercándose a su padre, y susurrando. – Ven acá.
-Voy…- el moreno lo miró, girándose un poco,
como si acabase de volver al mundo de los humanos -¿Qué
sucede?- lo siguió mirándolo un poco intrigado -¿Te
molesta que intenten ligar contigo?- pregunto haciendo el esfuerzo
de no reírse.
- Es extraño, además, nunca me pasa. Y estoy contigo....
– miró al chico de soslayo, rojo aún, y sintiéndose
idiota. – Vamos, ya sé lo que voy a comprar.
-Será porque no sales de casa…- susurró el
moreno que aún luchaba por no reírse sujetando el
abrigo que tenía Tassei en las manos y dejándolo sobre
la mesa también. Volvió al lado de su hijo y lo cogió
por los hombros -¿No necesitas nada más?- lo pegó
contra él mirando abajo para.
- Hum..... no, creo que con eso está bien. Tú, ¿ya
tienes lo tuyo? – preguntó, muy serio, como por dejar
atrás aquel incidente.
-Sí… pero cómprate algún jersey…no
trajimos ninguno de invierno- lo miró intrigado –Y
no vamos a ir a casa de tu madre a buscarlo…- lo llevó
por los hombros a donde veía que había jerseys y cuando
se acercó de nuevo, el chico lo miró un momento –Nos
arreglamos solos, gracias…- le cortó antes de que les
soltara un “speech” sobre todos los jerseys de la tienda.
Tassei sonrió, enrojecido de nuevo, mirando los jerseys,
y eligiendo uno en gris con un diseño de la pata de un gato
en la espalda. – Este – se lo pasó a su padre
con cara de “no digas nada”, comentando luego. –
Y me voy a comprar unos jeans también pero vienes conmigo.
-Sí…- lo dejó en la mesa también, siguiéndolo
con una sonrisa sin comprender por qué debía dar vergüenza
comprar ropa -¿Te los vas a probar?
- Vale... –accedió como si lo hiciera solo por complacer
a su padre, tomando un par negro, y otro que se veía desgastado
ya antes de que lo comprase.
Se quedó apoyado en la puerta del probador y pasó
adentro mirando hacia arriba –Esto es demasiado estrecho…-
susurró molesto, pensando en salir ya mismo –Me pregunto
si será una leyenda urbana eso de que instalan cámaras
en los techos de los probadores…
- No sé, ¿lo hacen? – preguntó Tassei
cohibido enseguida, y sacándose sus pantalones para probarse
los jeans con la cara más roja, imposible.
-No lo sé… yo creo que sí…- lo miró
como de pasada –Pero creo que en un establecimiento tan pequeño
no… en unos grandes almacenes tal vez…- se sentó
en una banqueta que había en la esquina del cambiador y le
bajó un poco la ropa interior con un dedo mirándole
las nalgas y soltándosela, sonriendo.
- No hagas eso! – protestó, manoteando, rojo, y subiéndose
los jeans negros, saltando un poco para terminar de subírselos.
- ¿Te gustan?
-Sí…- se rió sin separar los labios, cruzándose
de brazos y echándose atrás contra la pared. Tiró
de él, sentándolo en sus piernas para abrazarlo –Aunque
me gustabas más sin…
- No seas tonto..... que tengo que probarme el otro.. – se
quejó, acariciándose un poco contra él, de
todos modos.
-No te veo ofrecer resistencia…- se levantó dejándolo
levantarse también, y le besó el pelo observándolo
en el espejo. Se guardó las manos en los bolsillos de nuevo
y se apoyó con la espalda en la pared –A ver, pruébate
el otro…
- Ya iba, pero no me mires así – lo riñó,
porque sentía que daba el show. Igual, se quitó los
jeans negros y se empezó a subir los otros.
-¿Por qué no? No me digas que prefieres que no te
mire…- lo sujetó por la cintura atrayéndolo
con la espalda contra su pecho de pronto y le abrochó los
botones del pantalón él, mientras lo miraba en el
espejo besándole una mejilla.
- No.... pero me da vergüenza... – confesó, más
rojo aún, mirándose al espejo, y sin poder evitar
bajar la mirada a las manos de su padre.
-Te queda bien…- le sujetó las caderas bajando las
manos por sus muslos y jugando un poco, volteándolo y apoyándole
una mano entre las nalgas para mirarlo en el espejo. Lo alzó
un poco con la mano contra su cuerpo para besarlo.
Tassei le devolvió el beso, sonriendo un poco y frunciendo
el ceño después. – Me los llevó. –
sentenció, girándose.
-Vale…- esperó a que se cambiase y salió afuera
con él sin prestar atención a la cara de “habéis
tardado” que tenían los dependientes, aunque la notaba,
pero no le importaba nada. Les dejó la tarjeta sobre la mesa
y se giró a mirar a Tassei apoyándole la mano en el
pelo acariciándolo.
Tassei se quedó quieto, esperando y mirando a la cajera
a cada rato, pero tranquilo, a la vez, dejándose acariciar.
El moreno cogió la tarjeta, guardándosela en la cartera
y tomó las bolsas pensando que de todos modos, no hubieran
podido llevarlas en la moto –Debería comprarme un coche…-
meditó de nuevo pensando que seguía pensando que eran
el horror –pero son para viejos…
- Depende del coche, puedes comprarte uno que no sea para viejos,
¿no? – comentó, mirándolo luego. –
Pero a mí me gusta tu moto.
-Pero no podemos llevar cosas… y nos vamos a mojar…
te pondrás enfermo…- murmuró deseando salir
para poder fumarse un cigarro, pero igual no quería tenerlo
en casa lo que quedaba de tarde, iba a aburrirse -¿Quieres
hacer algo?- pregunto sinceramente perdido –Todos los coches
son de viejos… el de Kenji… esperas ver a un viejo dentro,
lo sorprendente es que no lo haya… Claro que lo compró
una vieja, así que es lo mismo…- murmuró venenosamente.
- No sé, nunca lo pensé.... – murmuró
imaginando un viejo en el lugar de Kenji y sacudiendo la cabeza.
– Podemos comer algo y luego ir por un helado. Te gustan los
helados ¿no?
-…sí- se rió, pensando que hacía siglos
que no se comía uno de todos modos. No, en realidad hacia
siglos que comía fuera en algún lugar que no fuera
una tasca deprimente, pero él las encontraba interesantes,
claro –Tú eres el guía aquí…- le
dio la cartera de paso librándose de tener que hablar él
con alguien.
|