Capítulo 76- Where's Batman When We Need Him?
Kenji subió por las escaleras, de dos en dos, sin ningún
buen motivo para no usar el ascensor y abrió la puerta dejando
una bolsa sobre la mesa. Se pasó una mano por la camiseta
ajustada, alisándosela un poco y caminó por la casa
buscando a Enki. Lo sujetó por detrás rodeándole
la cintura –Hola… creí que te había dicho
que me esperases en delantal… - se rió contra su cuello
–Qué horror…
- No tanto si sólo uso eso... – se rió, enseriándose
luego, y sujetando sus brazos contra su cintura, desde ya poniéndose
nervioso.
-Hm… ¿Qué tal sólo ropa interior? Es…
más… hm… ¿Cómo se dice?... ah sí!
Masculino…- bromeó apretándole la cintura y
besándole el cuello -¿Qué hacías aquí?
- Estaba pensando... – se giró, mirándolo a
los ojos. – Kenji, tengo que hablarte de algo, es importante.
-Suena fatal…- el moreno se apartó de él un
poco, tocándose la nariz con un dedo un momento y guardándose
las manos en los bolsillos –Bueno… ¿Qué
es? No vas a decirme que… no sé… ¿te gusta
más el vecino del quinto?
Enki se rió suavemente a pesar de todo. – No, no es
nada así. No hay nadie mejor que tú, lo sabes. Es
relacionado con todo este asunto, de Tassei, y las investigaciones.
Yûdan piensa que Aljer no está muerto y..... cree que
puede estar en Inglaterra. – se quedó esperando por
ver si comprendía lo que intentaba decirle.
-Oh… bueno… ¿y se van a ir entonces?- apretó
un poco las manos dentro de los bolsillos en parte porque le estaba
dando una sensación de quemazón extraña en
el pecho.
- Sí, y... quieren que vaya con ellos. – confesó
por fin, acercándose un poco.
-¿Con ellos?- se echó un poco atrás apoyando
la espalda contra la pared –Yo no quiero que vayas…
si eso importa algo.
- Claro que importa. – le aseguró, sujetando su rostro
con ambas manos, nervioso. – Pero a mí me gustaría
ir. Es importante, ¿comprendes? Esto... es lo que he estado
buscando. Y además, puede que yo no sea de mucha ayuda, pero
soy mejor que ninguna. – le sonrió, tratando de bromear.
-Vale… vete… no es como que tengas que pedirme permiso
o algo así…- carraspeó un poco apartándose
y abriendo la nevera para servirse un vaso de agua –Yo no
voy a ir…
- Y yo no te pediría eso, no ahora... – suspiró,
siguiéndolo con la mirada. – No es que no haya pensado
en ti, voy a extrañarte como no tienes idea. Pero será
por poco tiempo. A menos...
-¿A menos que todo salga mal? ¿A menos que tengáis
que quedaros mas? ¿A menos que surja algo y… Kenji
aún no podemos volver?- bebió un trago de agua y miró
el vaso –Mira Enki… me parece normal que vayas, no tienes
que darme razonamientos ni consuelos… ni hipótesis,
porque puedo pensar todo eso por mí mismo…
- Sí, ya puedo ver eso... – respondió algo
dolido, y cómo no, bastante remecido por dentro. –
A menos que eso involucre perderte. Kenji, quiero ayudarlos. Sabes
que no puedo darles la espalda, por más que sea Yüdan.
Y.... por supuesto, es lo más importante que me ha pasado
en la vida, esto podría ser.... – se acercó
de todos modos, tratando de calmarse. – Pero tú eres
lo mejor que me ha pasado. Y no pienso perderte, ¿comprendes?
-Sí…- murmuró bajando la cabeza un poco y apoyándose
de lado en la nevera -¿Cuánto tiempo? Habéis
pensado…
- No lo sé, aún. Yüdan sólo me dijo eso
y.... le dije que hablaría contigo. – le alzó
el rostro, acariciándolo. – Te amo, Kenji. ¿Crees
que quiero separarme de ti?
Kenji bajó la cara entre sus manos por necedad más
que otra cosa –Pues ya está ¿no?... ¿A
que se supone que vais?
- Creemos que se trata de masones o al menos de algo relacionado,
por los símbolos en el pecho de Yüdan y la manera en
la que encubrieron los asesinatos.... – suspiró, bajando
las manos por fin.
-Ah… así que… vais a ir a un país extranjero
del que no conocéis nada… a enfrentaros a unos masones…
que no sé qué son… ¿vosotros tres? ¿Y
qué haréis?... ¿Eh? ¿Llamar a Batman?
- Ellos son... – el pelirrojo suspiró de nuevo, pensando
que eso no era lo importante. – Sólo vamos a investigar,
a tratar de encontrar una forma de detener esto, ¿vale? ¿Quieres
que vayan ellos solos? ¿Te parece mejor?
-Sí!... no… no lo sé… tú…
¿y si te pasa algo? ¿Si te matan? Entonces me preguntaré
para qué me he quedado aquí estudiando una mierda…
mientras tú te morías… ¡y no me digas
que me estoy poniendo dramático! Porque no estamos hablando
de un juego… ya ha muerto gente… y ese coche que se
echó sobre Yûdan… eso no era un fantasma…
eso fue un intento de asesinato… o algo así….-
se sentó en la mesa de la cocina bajando la cabeza. Claro
que quería ayudar a Tassei, pero no por encima de la vida
de Enki.
- Kenji... – el chico le acarició el cabello, dejando
la mano sobre su cabeza. – Esto es lo que hago, es mi carrera.
Ya sé que no todo va a ser igual pero precisamente por eso...
– se arrodilló a su lado. – Lo último
que quiero es hacerte sufrir, pero si dejo esto, bien podría
abandonarlo todo. Y ¿si le pasa algo a Yüdan? ¿O
a Tassei? ¿No crees que voy a preguntarme qué hubiera
pasado de haber podido ayudarlos? Ya lo viste anoche. Tassei es
sólo un niño y Yüdan... no piensa con mucha cautela
cuando se trata de su hijo. ¿Qué quieres que haga,
Kenji?
-Que vayas y que te quedes… -apoyó la cara en su pecho
mordiendo la camiseta –Voy contigo…
- No, no puedes venir conmigo Kenji, ¿qué hay de
tus clases? – sonrió, por el ofrecimiento. Simplemente
lo adoraba.
-Que les jodan a las clases… no quiero que algo te suceda
mientras yo estoy aquí… haciendo permanentes…-
rozó la cara contra él de nuevo sujetándole
las caderas con las manos -¿Y si me sucede algo a mí?-
sonrió, porque no lo creía probable, pero buscaba
una excusa por más estúpida que le pareciera incluso
a sí mismo.
- Nada te va a suceder a ti, baka. Pero no puedo permitir que dejes
tus clases. Son tan importantes para ti como para mí esto.
Te he visto estudiar hasta que no puedes más. – bajó
un poco el rostro ahora él, porque sentía los ojos
aguados. – No puedes dejarlas, Kenji.
Alzó el rostro al notar cómo le flojeaba la voz y
le besó los labios, tras observar sus ojos, sujetándole
las mejillas con las manos y besándolo de nuevo, empujando
la lengua en su boca y haciéndolo profundo –Eh…
no llores…- sonrió besándole la nariz -¿Qué
será? ¿Una semana como mucho? ¿Dos? No voy
a desaparecer… - carraspeó pensando que tal vez Enki
sí y lo desechó de su mente –Está bien…
me quedaré aquí… esperándote y haciendo
de mi mano mi mejor amiga…
El pelirrojo sonrió, abrazándose a él, tratando
de calmarse. - Me pondré celoso de tu mano. Dame dos semanas....
si las cosas se extienden, regresaré aunque sea por un día.
Le pediré prestado a Tassei aunque me dé vergüenza...
. - alzó el rostro mirándolo a los ojos.- No te preocupes,
¿vale? Te amo.
-¿Dos?! Si las cosas se extienden… acabaré
en el quinto con el vecino…- sonrió metiéndose
con él –Oh… pero siempre he querido que me llamasen
desde el extranjero contándome cómo se lo hacen pensando
en mí… - siguió con eso, aunque en realidad
no estaba de humor. No quería que se fuera por nada del mundo,
lo quería con él.
- Lo haré... – se rió el chico, besándolo
con suavidad. – Lo haré cada noche si quieres. Cualquier
cosa con tal de que no te vayas con el vecino del quinto. Lo mencionas
demasiado.
-No sé cómo es… - se rió porque era
la verdad después de todo, no se había fijado –No
quiero que te vayas… - volvió a la carga –aunque
tengas que hacerlo… Si quisiera, sería porque no te
amo…- le quitó la camiseta con cuidado y le besó
el pecho oliendo su piel, abrazándolo de nuevo con fuerza.
- Lo sé, no creas que no lo sé... – susurró,
acariciándolo contra sí. – Y te llevaría
conmigo si pudiera, pero es lo mismo.
- … tú haz tu trabajo… yo haré el mío…
y los dos seremos adultos responsables…- respiró contra
su cuello, cerrando los ojos y acariciándole la espalda,
sujetándole las nalgas con fuerza –No sé qué
haré sin ti… ni dos semanas ni dos días…
- Yo también voy a extrañarte, voy a extrañar
esto, tu voz... – susurró, abrazándolo más
contra él. – Te amo, Kenji. Quiero pasar cada segundo
contigo.
Kenji lo apretó más contra él también,
sujetándole las nalgas y abriendo las manos para apretárselas
mejor, notando su sexo erguido contra el suyo, y la respiración
pesada de ambos junto al roce de sus ropas. Bajó la mano
abriéndole el pantalón y metió ambas, bajo
su ropa, apretándole las nalgas de nuevo y separándose
unos centímetros para observar su rostro antes de besarlo
–Creí que hacerlo en la cocina era un morbo para heteros…-
lo sentó en la mesa y se quitó la camiseta sonriendo.
No estaba por pasar el tiempo que le quedaba para estar con él
antes de echarlo de menos a cada segundo hasta su vuelta, lamentándose.
- Hacerlo contigo es un morbo para cualquiera, en cualquier lado....
– se rió el chico, extendiendo la mano para halarlo
hacia sí, antes de que terminase de deshacerse de la camiseta,
besándolo y echándose hacia atrás.
-Está bien… no me quito la camiseta- El moreno lo
miró a los ojos sonriendo, atraído por su forma de
comportarse, y le sacó los pantalones colándose entre
sus piernas y abriéndose el pantalón mientras lo besaba.
- ¿Cómo que no? Hazlo pero no te separes de mí
.... – le susurró metiendo las manos bajo la misma
y acariciando sus pectorales, excitado.
-Conque tú no la lleves, es suficiente para mí…-
jadeó contra sus labios besándole el cuello, dedicándose
a él como siempre, lamiéndolo y aspirando el aroma
de su piel. Tiró de sus caderas, echándose un poco
más sobre él mientras lo penetraba. Cerró los
ojos moviéndose sobre él y haciendo la mesa entera
moverse. Tiró de sus caderas de nuevo hacia él, entreabriendo
los ojos y observándolo, sin poder evitar besarlo de nuevo
con fuerza, bajando la cara contra su cuerpo, lamiéndole
los pezones.
- Te amo, Kenji.... – jadeó el chico, curvando la
espalda, ofreciéndose a él, y estremeciéndose
con sus lamidas. Abrió más las piernas, rodeando su
cintura, atrayéndolo para que lo penetrase con más
profundidad aún, gimiendo.
-Te amo… - lo miró a los ojos mientras se movía
en su interior, empujándose más sobre él y
sonriendo contra sus labios. Le pasó un brazo por debajo
de la espalda, acariciándola al sentir cómo la arqueaba
–Dios… no puedo estar sin ti…
- Te llamaré... cada noche... – jadeó, pensando
que él tampoco sabía cómo iba a aguantar. Estaba
acostumbrado a tenerlo a su lado ya. Lo besó apasionadamente,
moviéndose también contra él, gimiendo cada
vez más, a medida que su sexo pulsaba contra su abdomen.
-Te estaré esperando…cada noche…- se separó
tan sólo para contestarle, antes de sujetar las manos de
Enki echándolas atrás y sujetándoselas al borde
de la mesa con las suyas, lamiéndole el pecho y el borde
de las axilas –Te quiero…- susurró contra su
cuello empujándose con más fuerza dentro de él,
más violentamente, golpeando su abdomen contra el de Enki
y frotando su sexo entre ellos –y te voy a hacer el amor hasta
que te vayas… cada día… ahh…
- Ah.... haz... lo.... – jadeó el chico ya con dificultad,
empezaba a sentirse muy cerca del orgasmo. – Kenji.....
-Ahh… Enki… Enki…- le apretó más
las manos, bajando una de ellas después, para sujetar su
sexo, aunque sabía que ya estaba al límite, pero quería
sentir el semen recorrer su sexo mientras salía, derramarse
por su mano. Jadeó más fuerte, besándolo mientras
se derramaba al sentir las convulsiones de Enki y el semen brotando
de su sexo.
El pelirrojo se corrió casi enseguida al contacto con su
mano cálida, y sintiendo su semen llenarlo. Le apretó
la mano que aún lo sujetaba con fuerza, gimiendo cada vez
más alto, y echando la cabeza hacia atrás, sonriendo
luego cuando el orgasmo hubo terminado.
Kenji sonrió también y le besó los labios,
bajando por su pecho y su abdomen, lamiendo el semen de este y limpiando
su sexo, notando cómo aún se estremecía –Así
que… ¿esto es lo que hay hoy para comer?... necesitaba
proteínas…- se rió sacándose la camiseta
por completo e irguiéndose.
- Pues considérate servido... – se rió el chico,
alzándose un poco sobre sus codos, y observándolo.
- ¿Quieres... pedir algo?
-Hum… no… tendrías que vestirte para atender
a la puerta…- sonrió ayudándolo a sentarse y
lo llevó con él al salón, sentándolo
sobre él mientras llamaba de todos modos para pedir algo
de comer -¿Y ahora?... ¿me vas a explicar que son
los masones?
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