| Capítulo 75- The Choices We
Must Make
Yûdan se sentó mejor en el sofá donde estaba
acomodado con Tassei sobre él, escuchando las noticias junto
a Enki, mientras Kenji asistía a sus clases. No habían
dejado de hablar de ese extraño caso, los huesos que habían
aparecido enterrados bajo una casa donde se decía ocurrían
fenómenos extraños. Decían que pertenecían
a las personas desaparecidas años atrás. De todos
modos, comentaban aquella noticia, todo con un aire fantasioso y
nada profesional. Apagó la televisión fingiendo estar
harto, pero sólo porque empezaban a hablar de Minako.
-Y bien… volvamos a lo que estábamos… decís
que hablaba un idioma extraño… que parecía antiguo
y tengo este símbolo en el pecho…- lo trazó
en el papel empezando a dibujar sobre las líneas y haciendo
de estas un compás y una escuadra… golpeó el
papel con el lápiz y miró a Enki. Tampoco habían
tenido mucho tiempo para pensar en aquellos dos días pero
ahora sí lo tenía claro.
- Es un símbolo masón, ¿no? Me parece haberlo
visto antes, aunque no... “tallado en piel humana” iba
a decir pero se quedó callado por no perturbar a Tassei.
- Y eras muy fuerte, más de lo que ya lo eres...- aclaró
el chico, sin apartarse de él ni por un segundo.
- Tu voz también era distinta y dijiste.... “los muertos
son míos” – añadió el pelirrojo.
– Creo que es lo único entendible que dijiste, aparte
de “vete”, claro – sonrió, como si no fuera
nada serio aquello.
-Normalmente esto les sucede a adolescentes, no a hombres…-
sonrió levemente echándose hacía atrás
y pasándose ambas manos por el cabello, apartándoselo
de la cara antes de rodear a Tassei de nuevo, echándolo sobre
él para que se recostase –No era una posesión
realmente… o no como las conocemos, era control humano…
estoy seguro… y también estoy seguro de quien está
haciendo esto… ¿Por qué? No lo sé…
pero hay que detenerlo y sabéis que no vamos a conseguir
nada yendo a la policía… si es que no hay algunos metidos
en esto de todos modos… podríamos estar ante una secta
y no sólo ante un hombre que utiliza la masonería…
y está claro que el ocultismo…
- Lo que sí está claro es que fue el culpable de
todas esas desapariciones, tal y como pensábamos. Y aún
así, nadie había hecho algo tan simple como revisar
el jardín... – el pelirrojo miró a Tassei recordando
lo que le había contado acerca de la noche en la que murió
su madre. – Pero si está muerto.... no puedo pensar
en nada aparte de un exorcismo y dudo que eso funcione.
-Exorcismos… olvídate de eso… no tengo ningún
demonio dentro, esto es posesión humana… no hay nada
en mí que expulsar…- cerró los ojos apoyando
la cabeza en el respaldo del sofá -¿Está muerto?
Yo no puedo asegurarlo… su madre no me parecía una
madre afectada… ¿Por qué no se investigaron
esas desapariciones en condiciones? Dinero… poder…
- Me refería a la casa.... – sonrió, pensando
que se notaba a leguas que no estaba poseído ahora. –
Su registro indica que murió. Hay obituarios... ¿Crees
que lo haya falsificado? ¿Su propia muerte?
- Pues ¿no podemos matarlo nosotros entonces? – murmuró
Tassei frunciendo el ceño, aunque claro, no estaba midiendo
sus palabras.
-Podemos… pero después iríamos a la cárcel
y nos llamarían Mary y Lola… - Yûdan sonrió,
apoyando la mano en la cabeza de Tassei y lo hizo volcarse contra
él –Creo que sí, lo falsificaron… eso
es algo que se lleva haciendo desde que la historia es historia…
De todos modos qué vamos a hacer ¿luchar contra una
logia? No sé…- se frotó los labios y la mandíbula
–Sólo tengo algo claro… se han adelantado las
vacaciones y Enki… tú decides… pero creo que
esto es importante para tu carrera…
- Salir del país.... – meditó el chico, comprendiendo,
y pensando ya en lo que diría Kenji. No quería fallarle,
pero Yûdan tenía razón. Y no podía negar
que estaba interesado. – Bueno.... tengo que hablar con Kenji
aún, pero.... estoy seguro de que comprenderá. –
sonrió, para nada seguro realmente.
-Bueno… eso ya es algo que vosotros deberíais hablar,
yo sólo puedo asegurarte que te necesito, te necesitamos…
y que esto podría ser lo más importante a lo que te
hayas enfrentado nunca… No se encuentran casos reales cada
día… que se puedan ver… y vivir de esta forma,
así que… piénsatelo bien. Si necesitas dinero…
Tassei puede hacer algo por eso… lo mismo Kenji…- se
levantó llevándose con él a Tassei –Nosotros
tenemos que salir… y también dejarte solo para que
pienses…- continuó sincero poniéndose la cazadora
como si no importase lo destrozada que había quedado.
- Gracias.... no es acerca de dinero, por eso no te preocupes.
– asintió por si Tassei se sentía presionado,
aunque de veras era lo que menos le preocupaba en esos momentos.
- A mí no me importa... yo sólo quiero una moto y
mi padre no me lo permite, así que.... – comentó,
de paso, metiendo la indirecta. – Pero puedo hablar con Kenji
también.
- No, es algo que le tengo que decir yo. Y a propósito,
¿qué hay de la moto...? ¿Tienen cómo
trasladarse? – les preguntó de pronto, cayendo en cuenta.
-Usando un taxi… no te preocupes… de todos modos la
están reparando… - se rascó un poco la nuca
y alzó la cara como para despedirse antes de llevarse a Tassei
con él hacia fuera. Cerró la puerta a su espalda y
miró de soslayo al chico –Kenji no vendrá…
- ¿Por qué dices eso? ¿Crees que esté
molesto? – preguntó, el chico, mirándolo preocupado,
sin pensar en las consecuencias de un viaje así, claro.
-No… sólo está preocupado… ¿dices
Enki? Enki está preocupado de que Kenji no va a ir con él…
También está el hecho de que pueda echarle en cara
que prefiera seguir con esto en vez de permanecer con él…
y luego… Kenji… Kenji está tomando sus estudios
y sería totalmente estúpido si se fuera… No
debería hacerlo y Enki no debería permitírselo.
- No, pero…. No quiero que rompan…. – susurró
el chico, ahora preocupándose. – Si sucede algo, yo
hablaré con Kenji, aunque Enki diga que no. Debe ser difícil.
-No creo que rompan… espero que no… Kenji debe comprender
y más si se plantea quedarse por su carrera… que Enki
también tiene la suya… dales un poco más de
confianza…- le besó el pelo rodeándolo por los
hombros –y ahora… vayamos a ver como está mi
moto…
- Vale... – sonrió, no muy convencido, y recordando
la manera en la que solía pensar Kenji, mucho menos.
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