| Capítulo 74- Don't You Ever
Leave My Side
Enki hasta que sintió que le regresaba la respiración,
en cuanto vio a Kenji acercarse al auto. Al menos no había
visto ningún fenómeno manifestarse, pero no podía
evitar estar nervioso, y no sólo eso. La única razón
por la que no lo había seguido, era por Tassei. – Kenji!
– lo llamó, para que se diera prisa.- Kenji... Yûdan
regresó a la casa.
-¿Qué?!- el moreno abrió la puerta y dejó
las cosas dentro del coche, echando a correr hacia la casa y maldiciendo
todo aquel rollo de fantasmas y que el universo no hubiera sido
creado por escépticos –Yûdan!- lo llamó
sacudiendo la verja, tratando de entrar y lo vio a lo lejos, se
quedó como seco observando lo que hacía y saltó
por encima de la verja corriendo por la hierba del jardín.
Yûdan siguió excavando como si no lo viese, aunque
lo miró de soslayo un momento como retándolo a que
lo detuviera en aquella locura. Estaba desenterrando huesos, humanos,
había montones apilados como si fuesen basura a un lado del
jardín –Basta… para ya!
Yûdan lo miró a los ojos sujetando la pala agotado
–Déjame en paz!
-No! Tu hijo está en el coche, herido y tú…
tú estas portándote como un animal de nuevo! Él
quiere que estés con él!
-Ya he hecho bastante! No puedo hacer nada por él! Sólo
esto! No… no quiero ni tocarlo! Dios…casi lo mato…-
se llevó la mano a la cara, embarrándosela y Kenji
se quedó mirándolo porque jamás se hubiera
planteado observar a alguien como él llorando. Aunque más
que llorar, parecía estar sufriendo un dolor horrible y su
rostro se veía agotado, tenía las heridas embarradas
y estaba cubierto de sudor. Se arrodilló en el suelo y Kenji
se acuclilló frente a él abrazándolo. Yûdan
lo apartó empujándolo y Kenji lo sujetó de
nuevo, pensando que era igual que Tassei solo que en bestia y sonrió.
- ¿Papá? – Tassei abrió los ojos, observando
a Enki, y haciéndolo regresar la mirada al chico, ya que
se había quedado esperando a que Kenji regresase.
- Tassei.... ¿estás bien?
- No! ¿Dónde está? No está...no...
– se le ahogó la voz, su mente llena de imágenes
horribles de por qué no estaba con él, y sus ojos
aguándose inmediatamente.
- No, tranquilo.... Yûdan está vivo, está...
bien... – le aclaró, deseando que fuera cierto ahora.
– No te muevas ¿vale? Kenji regresará dentro
de poco y también tu padre.
-Vamos… tienes que ir con él… estoy seguro de
que está esperándote…esto…- señaló
los huesos levantándose –No acabarías ni en
toda tu vida…
Yûdan lo miró en el suelo sin ser capaz de levantarse
y Kenji le sujetó la mano alzándolo con él
–Vamos…- murmuró el moreno caminando hacia la
salida y observando el coche a lo lejos, alzó la mirada al
cielo, hacía tiempo que había comenzado a amanecer.
Enki, se sobresaltó con el grito de Tassei, que sin embargo
había permanecido valientemente en silencio mientras le limpiaba
la mano y le ponía una venda. – Papá!
- Espera! No saltes así... déjame salir primero –
le pidió el pelirrojo, abriendo la puerta, aunque lo comprendía.
Tassei saltó de todos modos, fuera del coche, corriendo
hacia Yûdan.
El moreno se echó hacia atrás levantando un poco
las manos y se llevó una a la frente. Kenji miró a
Tassei suspirando con fuerza –Está… un poco nervioso…
- Está bien.... Enki me explicó.... – susurró
el chico, refiriéndose a que no era su padre quien había
hecho todas esas cosas. - Y además, yo fui quien se dejó
llevar.. – bajó el rostro, aunque acercándose
un poco más quisiera que no el moreno.
Yûdan alzó un poco la mano y le apoyó los dedos
en la cara, retirándolos de nuevo, apretando el puño.
Los extendió de nuevo, sujetándole la mejilla y acariciándosela
sin ser capaz de hablarle, bajó la cara sintiéndose
hecho polvo.
Tassei le sujetó la mano, apretándola en la suya.
A pesar de todo, se sentía feliz de que su padre no lo hubiese
intentado matar. – Vamos a casa.- lo haló, serio, guiándolo
hacia el auto. – De nuevo estás lastimado... -el mayor
se dejó llevar sólo por consentirle lo que fuera que
le pidiese, fuera lo que fuera. Quería hablarle, pero de
nuevo no era capaz de abrir la boca con los demás delante.
Se sentó en los asientos, pegándose a la ventana
y dejando la frente contra ella mientras Kenji se subía al
asiento del conductor.
Enki se pasó al asiento delantero, dejándolos compartir
el de atrás, ya que no veía a Tassei soltando a su
padre en ningún momento cercano. – Deberían
quedarse con nosotros por hoy. No se van a ir solos a casa así
como están. – les advirtió el pelirrojo, sonriendo
un poco luego, sólo por tratar de llevar algún aire
de normalidad a aquello. – Y Kenji necesita darse un baño
y comer algo antes de ir a clase.
-No voy a ir a clase, llamaré y les diré que me encuentro
mal…- miró por el retrovisor un momento y desvió
la vista de nuevo a la carretera –Además, creo que
a alguien aquí le hace mucha más falta un baño
que a mí…
El pelirrojo suspiró, aunque tenía razón.-
Sea como sea, se quedan con nosotros.
Tassei sólo se recostó contra su padre, ajeno a cualquier
otra cosa. Seguía sintiéndose cansado y de alguna
extraña manera, lo extrañaba, a pesar de que estaba
sentado a su lado.
.................
Kenji miró de soslayo a Tassei y le apretó la mano
con la suya -¿Por qué no vas con él pese a
todo? No tienes por qué hacerle caso aunque te haya dicho
que esperases…
Yûdan se quedó acostado en la bañera, pasándose
la mano por el pecho, rozando las marcas de los cortes con los dedos,
y cerró los ojos recostando la cabeza en el borde de la loza.
Ni siquiera recordaba haberle infringido todo aquel daño
a Tassei, nada, sólo recordaba cómo había bajado
por las escaleras a buscarlo.
- No.... él no quiere que yo esté ahí. –
susurró el chico, bajando más la cabeza. – Y
es mi culpa y..... supongo que debería tener miedo. Pero
no puedo, no de él. Sé que no era él. Y además...
- Toma – Enki le tomó la otra mano entregándole
una taza de té, y acariciándole el cabello luego.
– No es tu culpa, ni la de Yûdan, ¿vale?
-Claro que quiere que vayas… es sólo que tiene miedo…
de volver a hacerte daño…- carraspeó un poco,
acariciándose el pelo y pensando muy bien lo que iba a decir
–Cuando lo encontré en el jardín… estaba
llorando…- comentó, pensando que no era muy noble por
su parte delatarlo, pero sinceramente no le parecía la mejor
manera de superar aquello, alejando de sí a la persona que
quería tener cerca.
Tassei se quedó en silencio, porque no le era nada fácil
imaginarse a su padre llorando. – Yo no tengo miedo, no me
importa nada. – se levantó, devolviéndole la
taza de té a Enki y dirigiéndose al baño, aunque
un poco temeroso de cómo lo fuera a recibir.
El pelirrojo dejó la taza en la mesita, suspirando, y pasándose
la mano por el cabello, sin saber qué hacer en esa situación
realmente. Pero era algo que tenían que resolver ellos.
-¿Qué haces aquí? Deberías estar descansando-
lo miró levantándose del agua inmediatamente y se
empezó a secar la cara con una toalla como esperando al momento
indicado para huir.
- No quiero, quiero estar contigo. – protestó el chico,
acercándose más luego de cerrar la puerta tras de
sí.
-Estoy enfadado contigo además…- lo miró a
los ojos y se puso la ropa interior que Kenji le había dejado,
mirándola como si fuese lo peor del mundo el material del
que estaba hecha. Se subió los mismos jeans ahora destrozados,
pero al menos limpios –Creí que sabías que te
quiero…
- Yo sé que me quieres! Creí que eras tú!
– protestó, sujetándose de su brazo. –
Y sé que hice muchas cosas estúpidas.... Y que estabas
llorando... – confesó, bajando la voz.
-No se supone que te alejes de mí! Pase lo que pase! Deberías
haberte quedado a mi lado! Haber llamado a una ambulancia…
a Kenji… lo que fuera… menos pensar que yo te llevaría
allí… que te diría que te suicidases…
yo nunca te haría daño!- le sujetó los hombros
bajando la cabeza de nuevo y apretando las mandíbulas.
- Yo no creí que fueras a hacer eso, sólo que debía
ir a la casa para que despertases y luego... luego.. – empezó
a sollozar aunque estaba tratando de ser fuerte, pero se sentía
como un estúpido. - Te quiero, lo siento....
-Lo siento…- murmuró apoyándole la mano en
la cabeza y estrujándole el cabello como siempre atrayéndolo
de golpe contra él y aplastándolo contra su pecho
–Lo siento…- apretó las mandíbulas de
nuevo, cerrando los ojos y respirando con fuerza sólo porque
de nuevo estaba perdiendo los nervios.
- No, si no hubiera sido por mí, tú no hubieras ....
– Tassei se echó a llorar sin poder controlarse mucho
ya, y abrazándose a él.
-Dios… no hagas eso…- lo cogió en brazos como
si fuera un bebé y le sonrió un poco aunque una lágrima
había resbalado hasta sus labios. Lo upó un poco más
contra su pecho –No me vayas a hacer cantarte una nana…
- No... baka... – protestó, aunque sonriendo y sin
muchas fuerzas, igual recostándose contra su padre. –
Tú también necesitas que te canten una...
-Yo no lloro…- carraspeó, limpiándose la cara
contra él y raspándolo con la mandíbula con
toda la mala intención. Se sentó en la taza porque
estaba hecho polvo –Ahora pesas mucho más…- susurró
sonriendo con debilidad y pegándolo más a su pecho.
Estaba preocupado, pero no quería dejar que eso le afectase
aún más.
- Claro, he crecido.... Ya te dije que no soy un niño –
le respondió, bromeando un poco, y volviendo a sentirse seguro
entre sus brazos.
-Lo sé… he tenido tiempo para notarlo…- le pasó
la mano por las piernas y le besó la frente –Bueno…
tendremos que dormir en el sofá… y son…las siete
de la mañana… ¿no estás cansado?
- Un poco.... – mintió porque se estaba muriendo del
cansancio, pero no lo había sentido en su totalidad por la
preocupación. – Pero hay que vendar tus heridas primero.
-Déjalas estar… nunca me las vendo de todos modos…-
se levantó cargándolo y abrió la puerta con
el pie porque no tenía otro modo. Los observó a ambos
con esas caras agotadas que tenían -¿podéis
dejarnos el sofá?... deberíais dormir también…
siento todo esto…
-No… no te preocupes…- Kenji se levantó y cogió
a Enki por la cintura –Lo cierto es que ya nos íbamos
a la cama… estamos hechos polvo…
- Quedan en casa, pueden toar lo que quieran del frigorífico,
o si necesitan algo.... Sólo, no se vayan ¿quieren?
– Enki los miró, aún un poco preocupado por
ambos.
- Estamos bien, ya. – sentenció el otro, enrojeciendo,
y abrazándose más a su padre.
-Están bien, mamá…- Kenji lo rodeó por
detrás empujándolo a dentro del cuarto con él
y guiñándole un ojo a Tassei.
Yûdan se recostó más en el sillón y
bajó la mano desabrochándole el pantalón a
Tassei –Sácatelo… si no… no paras para
dormir y finalmente lo haces de todos modos…- susurró
tratando de actuar con normalidad como todos estaban haciendo el
esfuerzo de hacer.
- Vale, ya voy- protestó, frunciendo el ceño, aunque
estaba contento ahora.
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