| Capítulo 71 - Don't Let Me Be
Misunderstood
-Y entonces me lo follé encima de la mesa de su oficina
y gritaba como si estuviera teniendo un parto…- se rió
contándole a Tassei y comiéndose un helado con él
como si ya fuera un rito extraño –Qué asco…
casi se me baja tres veces…
- Idiota! No era para que te excitara... Qué asco, de veras...
– le sacó la lengua, lamiendo el helado luego. –
Y.... ya no lo tienes que hacer más ¿verdad?
-Bueno si tenía que hacerlo, al menos podría ser
un buen polvo…- se rió metiéndose medio helado
en la boca, apoyando los brazos en el respaldo y siguiendo con la
mirada a un niño que pasaba por delante. Miró a Tassei
sacándose el helado, aunque igual lo había mordido
y casi no le quedaba –No, no lo haré más, a
no ser que sea necesario… pero no con ese, no…- aclaró
pensando que no podría ser necesario con ese más.
- No va a ser necesario con nadie! Baka! Y como te descubra, le
diré a Enki y no me digas que no le importa porque eso no
es cierto! – aseguró aunque no había forma de
que tuviera tal certeza, pero a él sí le importaría,
y le importaría un mundo. Si ya le molestaba con Kenji y
no era su novio.
-Vale… sí que le importa, lo sé…- suspiró
mirándolo y acordándose de lo sucedido en el restaurante.
Apoyó la cara contra el hombro de Tassei y le besó
una mejilla, poniéndose serio y mordiendo el palo del helado
como pensando. Alzó la mirada viéndolo desde allí
-¿Ya lo hiciste con papi?- preguntó reído de
pronto.
- Eso no se pregunta! – protestó - enrojeciendo súbitamente
y justo cuando se estaba poniendo vulnerable que era lo peor. –
Y no.... no lo hicimos de hacerlo, hicimos... otras cosas... que
no te voy a decir!
-Yo te lo cuento todo…- se rió apoyando un dedo en
su muslo y apretándoselo un poco -¿La tiene grande?
¿Más que yo? Si necesitas clases prácticas
antes…
- No necesito! – le gritó haciendo que un hombre los
mirase antes de proseguir su camino, y sujetó su dedo deteniéndolo.
– Estamos bien, y tú lo cuentas todo porque sí....
Y ¿sabes? Es que... ¿está bien si.. me pasan
cosas cuando lo miro...? - preguntó nervioso, porque no sabía
si su padre no le decía nada por no avergonzarlo.
-¿Qué cosas?- se sentó girándose en
el banco y mirándolo apoyándose en una mano con el
codo sobre el banco -¿Qué te excites?
- Y ¿qué más va a ser?! No me hagas .. decirlo...
– murmuró, bajando la voz y hundiéndose sobre
sí mismo, ya acabado su helado.
Kenji sonrió comprendiendo, aunque en realidad al principio
había querido asegurarse –Hum… yo me excito sólo
con pensar en estar con Enki… me llega con oler su piel y
besarlo para querer hacerlo con él… incluso mirarle
los labios es suficiente… - le peinó un poco el flequillo
apartándoselo de la vista –Es normal y a tu edad…
pues más.
Tassei sonrió, aún sin levantar el rostro. –
Vale, gracias... Y.. gracias – lo miró a los ojos,
contento de que no se hubiera burlado.
-De nada y… de nada…- sonrió sin comprender
por qué dos agradecimientos y le pasó el pelo por
detrás de una oreja con suavidad –Mira, es normal,
todos los tíos somos así, nos la pasamos pensando
en sexo… tú también eres un tío así
que… De todos modos ¿no es tu padre demasiado hombre
para ti? Yo soy más adecuado…- se burló ahora
sí.
- Claro que no! Contigo, nada y se lo voy a decir a Enki! –
protestó, aunque riendo un poco porque sabía que bromeaba.
-Jo… a él no le importa, podemos hacer un trío…
tsk… lo malo es que sólo tengo una polla… siempre
lo he pensado…- se rió levantándose y sujetándole
la mano para caminar a su lado.
....................
Kenji abrió la puerta aún con Tassei sujeto de su
brazo y pasó observando la cara de circunstancias de Enki
y a Yûdan dormido en el sofá con el brazo sobre los
ojos –Bien… si no fuera porque sé que no, creería
que os lo habéis montado…- susurró sonriendo
y besando a Enki en los labios –Veo que os lo habéis
pasado en grande…- se sentó en uno de los sillones
colocándose un poco el pelo y Yûdan se movió
un poco en el sillón, girándose de cara al respaldo
como si la cosa no fuera con él –Dios… Tassei
debes tenerlo agotado…- se quitó las gafas de sol sonriendo
–Aunque a su edad… es normal…
-Jódete…- murmuró el moreno haciendo que Kenji
se riese. Se giró, apoyando las manos en los cojines para
enderezarse un poco y miró a Tassei, echándose el
pelo hacia atrás con una mano –No me dijiste que pensabas
ser modelo de nadie…
-Oh! Eso... – el chico miró a Enki imaginando que
él se lo habría dicho y volvió a mirar a su
padre. – Bueno, es que Kenji me lo pidió y yo quiero
ayudarlo. No es nada, sólo voy con él a clases y me
lava el cabello y me peina.... No hay problemas con eso, ¿verdad?
- Lo siento... – susurró Enki, sonriendo, y mirando
a Kenji, aunque seguro que a él eso le hacía más
gracia que otra cosa.
-O puede que se lo corte un poco y le haga alguna cosa en el color…-
Kenji le guiñó un ojo a Enki restándole importancia.
-No… no le harás ninguna cosa en el color… y
no le hagas ninguna mariconada…
-Es mayor para saber si quiere tener mariconadas en su cabello…
sea lo que sea eso…- Kenji se rió, mirando la cara
de cabreo de Yûdan sin que le afectase nada.
-No, no lo es…
-Pero lo es para otras cosas…- susurró Kenji que empezaba
a alterarse también, apretando las mandíbulas un poco.
El moreno lo miró como si quisiera arrancarle la garganta
y sacó un cigarro encendiéndolo y pegándose
a la ventana, abriéndola para fumárselo allí.
- Yo no quiero tener mariconadas en el cabello! – protestó
el chico, siguiendo a su padre. – Y no tiene nada de malo
que me haga cosas con el color, Kenji no va a hacer nada feo.
- Ya, no tienen que pelear.... – Enki los interrumpió,
poniéndose de pie y acariciando el cabello de Kenji para
que no se alterase. – Es cabello, las cosas no son permanentes.
Claro que si Yüdan está en desacuerdo, nadie va a obligar
a nadie.
-No se trata de cabello… se trata de… que él
debe decidir… no puedes tratarlo como un adulto para unas
cosas y como un crío para otras…
-Así estás bien… ¿para qué quieres
tener el pelo de otro color?- el moreno lo miró a los ojos
algo molesto, porque no tenía ningún deseo de decir
que a él le gustaba así y se giró hacia Kenji
–ES un crío, para estas y otras cosas… y para
cualquier cosa… es mi hijo…- apretó la mandíbula
porque sabía que había levantado la voz y no lo soportaba.
-Sí… y es una persona… con sus propias decisiones,
igual que decidió aprobarte como padre, como amante…
también puede decidir cómo tener su cabello o lo que
sea…no es necesario que lo protejas a cada paso…- Kenji
siguió tranquilo con una pierna cruzada sobre la otra apoyando
la cara contra la mano de Enki.
- Chicos.... – el pelirrojo trató de intervenir, sólo
para ser interrumpido por Tassei por supuesto.
- No importa! Yo sólo quiero ayudar a Kenji! Y es mi cabello!
¿No? ¿Qué tiene de malo? No veo qué
tiene de malo..... – bajó la voz, sintiéndose
terrible por estar en el medio, y bajando la cabeza también.
-No, no tiene nada de malo que uno escoja su propio estilo…-
Kenji miró a Tassei un poco confuso de cómo se estaban
tornando las cosas.
Yûdan siguió mirando por la ventana, porque no quería
ni decir palabra. Cuando estaba cabreado, prefería no hablar,
no guardaba muy bien el control y así era lo mejor. Después
de todo, ni siquiera sabía por qué estaba tan cabreado,
tal vez porque le dijeran cómo debía hacer con su
propio hijo, porque él sí sentía que debía
protegerlo siempre. De todos modos, sentía que le palpitaba
una vena en el cuello y no podía dejar de apretar las mandíbulas.
Tassei se quedó mirando el suelo, esperando a que su padre
dijese algo y frustrándose al ver que no lo hacía,
ni siquiera lo miraba por lo que podía notar a través
de su flequillo. Empezó a temblar de repente, cerrando los
puños, y Enki se le acercó, preocupado. Además,
se sentía responsable por habérselo dicho a Yûdan,
pero no esperaba semejante reacción.
Le apartó el flequillo un poco con la mano, inclinándose.
– Tassei.....
- Deja! – el chico le apartó la mano con un movimiento
brusco, avergonzado porque estaba llorando y salió corriendo
a encerrarse en el cuarto de los otros, sin siquiera pensar que
no era su casa.
Yûdan lo siguió con la vista sin comprender nada y
miró a Enki un poco desencajado. Kenji se levantó
negando con la cabeza –¿Sabes? Es un niño! Y
te quiere… quiere que apruebes todo lo que decide… ni
siquiera era una gran cosa… no estaba decidiendo irse a estudiar
al extranjero
-No dije nada…- murmuró ahora desencajado, aunque
suponía que tenía razón de algún modo,
aunque jamás lo hubiera visto así.
-Bueno… eso es peor aún ¿no crees?- sujetó
la puerta para abrirla y Yûdan le puso la mano sobre la suya
apartándosela para pasar él –“No seas
animal…”- le susurró el moreno haciendo que Yûdan
lo mirase a los ojos un tanto cabreado porque le hablase así,
pero demasiado desconcertado. Cerró la puerta a su espalda
mirando a Tassei sin saber qué hacer y Kenji se apartó
de allí mirando a Enki.
-¿Qué coño le pasa? ¿No sabe que es
un niño?
- No está acostumbrado, ambos están aprendiendo...
Estarán bien. – le sonrió el pelirrojo, acariciándole
la mejilla, pensando que en realidad ambos eran muy especiales,
por no decir “silvestres”.
Tassei estaba tirado sobre la cama, boca a abajo llorando, y apenas
miró por debajo de su propio brazo cuando escuchó
la puerta abrirse. – Vete... – murmuró, aunque
no era lo que deseaba realmente.
Yûdan se quedó parado delante de la puerta preguntándose
si realmente debería irse, y estaba tan enfadado, pero por
otro lado, no quería que entrase Kenji. De todos modos aún
así, eso era mejor que verlo llorar y más cuando no
sabía qué hacer con él -¿Por qué
estás llorando?- preguntó bastante incómodo.
Tassei lo miró, sin saber qué responderle, se sentía
sumamente confundido. Se sentó en la cama, limpiándose
los ojos, aunque no tenía caso. – Yo sólo quiero
ayudar a Kenji, no estoy haciendo nada malo... – susurró,
sollozando.
-Bueno…- se encogió un poco de hombros y se pasó
la mano por la mandíbula –No sé por qué
me he puesto así…- se acercó un poco como si
fuera a huir si lo hacía demasiado, y miró a un lado,
guardándose las manos en los bolsillos de los jeans.
- Tal vez porque no te agrada Kenji, -le sugirió, añadiendo
enseguida. – Pero es mi amigo, y quiero seguir con él,
y no quiero que tú estás molesto! No quiero estar
así...
-Me importa una mierd… no me molesta Kenji… - se corrigió
en un patético intento de no ser un animal, tal y como el
moreno le había “recetado”, apretando las mandíbulas
de nuevo y bajando la mirada –Mira… haz, lo que te de
la gana en tu cabello… ¿vale? Lo que quieras…
- se echó un poco atrás de nuevo sintiendo que no
sabía lidiar con eso.
Tassei se echó a llorar de nuevo, sin poder evitarlo y sintiéndose
como un idiota. – Ese no es el punto! No importa.... ya no
importa... – se tiró boca debajo de nuevo, ahora cubriéndose
con una almohada.
-A mí me importa! Pero no te comprendo! ¿Qué
hago? ¿Qué tengo que hacer para que dejes de llorar?!-
se acercó de nuevo alterado y cabreado consigo mismo, deseando
salir de allí y decirle a Kenji que lo hiciera parar de llorar
–Tassei… ayúdame…
- No! Porque tú deberías comprender! – alzó
el rostro, observándolo a través de las lágrimas
y explicando de todos modos. – Yo te quiero! Y quiero a Kenji!
Y no quiero estar en el medio de esto.... No quiero que se peleen
por mí, y menos por algo tan tonto como cabello.... Me duele...
– susurró, escondiendo la cara inmediatamente después
de haber confesado eso.
-Pues no comprendo… lo siento, no soy el maldito padre del
año…- se golpeó la frente con la mano, frotándose
la cara después y se sentó en la cama, tirando de
él y cogiéndolo en brazos quisiera o no –Vale…
vale… ya sé que soy una mala bestia… lo siento…-
le besó una mejilla mojándose con sus lágrimas,
estaban calientes, y cerró los ojos apretándolo contra
él
- No eres una mala bestia – susurró, aún sollozando
y abrazándose a él tan fuerte como podía. –
Te amo...
-No llores más…- Yûdan le pasó una mano
por el cabello apretándolo un poco entre los dedos y respirando
contra su piel, besándole la mejilla de nuevo y sintiéndose
imbécil –A mí me gusta tu pelo negro…
- Podías haber dicho eso... – sollozó aún,
aunque más tranquilo, pero no le era fácil detenerse
una vez que comenzaba. Igual, no pensaba alzar el rostro hasta que
fuera seguro. – Le diré a Kenji que no me lo tiña....
-Está bien…- lo alzó un poco más sobre
él, cogiéndolo a horcajadas y le alzó la cara
observando sus ojos -¿Me lo tiño yo?... ¿Qué
te parecería eso?
- No! – se rió por fin, secándose un poco el
rostro. – No, tú te ves bien así.....
-Tú también te ves bien así…- sonrió
un poco bajando la mirada –Pero no me importa que te lo cortes…
mientras no te lo rapes o algo horrible por el estilo…- le
besó los labios lamiéndoselos un poco –Estás
salado…
- Estaba llorando – se aclaró, aunque fuera innecesario.
– Y no me lo voy a rapar, a mí no me gusta, y Kenji
tiene buen gusto, aunque no lo creas. Además, le prometí
que sería él quien me cortase el cabello de ahora
en adelante.
-Claro… lo sé, he visto a su novio…- sonrió
contra sus labios metiéndose un poco con él –¿Crees
que te protejo demasiado?
- Sí.... no soy un niño, ¿sabes? Quiero decir....
sé lo que hago, no voy a hacer nada estúpido Y no
digas esas cosas – lo empujó un poco, rojo, aunque
sabía que bromeaba.
-No lo hago porque seas un niño… lo hago porque te
quiero, confío en ti…- suspiró con fuerza y
se dejó caer en el colchón, tapándose la cara
con la mano.
- Está bien, puedes seguir protegiéndome entonces,
pero tienes que saber que no te voy a decepcionar. – murmuró,
recostándose contra su pecho, sin hacer ningún intento
por destaparle el rostro. – Yo no haría nada que te
pudiese hacer daño o molestar terriblemente.
Yûdan se apartó la mano apoyándola en la cabeza
de Tassei, y bajó un poco la cara para besarle el pelo –Yo
sé todo eso… solo… vámonos de aquí…
de todos modos no podía hablarte con ellos allí…
quiero estar solo contigo un rato… ir a algún lugar
y olvidarnos de esto…
- Vale....pero Kenji no está molesto ¿verdad? –
preguntó, nervioso y pensando luego en Enki también
y la manera en la que había apartado su mano, enrojeciendo.
Seguro que todos estaban cabreados.
-Sí… conmigo, me dijo que no fuera animal… pero
no contigo, eé iba a entrar a hablarte, pero yo lo detuve
para entrar yo…- se echó un poco hacia atrás
mirándolo a los ojos.
- Vale... – asintió el chico, aunque no muy convencido,
pero ponié3ndose de pie. Mejor era pasar por eso rápido.
Le extendió la mano, como diciendo que sin él no salía.
-Vale…-repitió el moreno sujetándole la mano
y sintiéndose de pronto como si estuviera entrando en un
juego infantil mientras lo seguía al exterior.
Kenji desvió la mirada, separándose de los labios
de Enki y besándolo antes dos veces más, aunque se
suponía que iba a estudiar -¿Cómo fue la primera
pelea matrimonial?
- No digas eso! – reaccionó enseguida el chico, enrojeciendo
después y bajando la cara. – Lo siento....
- ¿Por qué? No hay anda que sentir. – sonrió
el pelirrojo, mirándolos a los dos, seguro que ya se habían
reconciliado.
-No…- Kenji se levantó, besándole la frente
y conteniéndose de no besarle los labios para no armar una
nueva. Sonrió, mirando los ojos de Tassei preguntándose
si habría leído sus intenciones y Yûdan miró
a otro lado –Es sólo que… papá es posesivo…-
sonrió apartándose y acomodándole el cabello
a Tassei.
- Pero no debí ponerme así... lo siento. –
se disculpó de todos modos, totalmente ingenuo de lo que
había pensado Kenji. – Y no puedes teñirme el
cabello porque a mi papá le gusta negro...
- Vale, ya suficiente de disculpas, ¿no? – se rió
suavemente Enki, comprendiendo un poco más de qué
iba la pelea realmente. – Nadie está molesto por eso
ya.... Y seguro que Jiken los está esperando.
-Nada de tinte, comprendido… iros de una vez, Enki y yo tenemos
algo que arreglar…cambiar unas bombillas… y eso- sonrió,
caminando hacia la puerta y abriéndola, porque veía
la cara de incómodo de Yûdan y la vergüenza de
Tassei –Hasta mañana…- sonrió de nuevo
notando el leve gesto de Yûdan imaginando que era su forma
de decir adiós en momentos así.
- Bye... -Tassei enrojeció completamente, tan sólo
soltando a su padre para abrazar a Kenji y despidiéndose
del pelirrojo con la mano, casi huyendo después.
Enki se acercó a su novio, abrazándolo por detrás.
- ¿No tenías que estudiar? No se puede leer bien con
esta luz... – le besó la mejilla, siguiéndole
el juego de las bombillas.
- Bueno… había pensado…- se giró mirándolo
a los ojos y sonriendo -En estudiar otra cosa ahora… como…
anatomía…- le sujetó las nalgas apretándoselas
entre las manos con fuerza.
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