| Capítulo 70- Make Your Mamma
Proud
Yûdan se bajó de la moto con Enki delante del enorme
portón vallado de una casa en las afueras de la ciudad. Era
enorme, realmente enorme –Están pasando por un momento
difícil…- susurró irónicamente al ver
lo forrados que debían estar –Llama tú, anda…
a mí nadie me abriría la puerta ni vestido de los
jóvenes castores…- sacó un cigarro apoyando
la espalda contra la verja.
- Ni yo te abriría la puerta vestido así –
se rió el chico, pensando que parecería un pervertido,
y llamó a la misma esperando.
- ¿Sí? ¿Qué se les ofrece?... –
preguntó una voz nada agradable, a través del intercom.
- Buenas tardes... somos de la universidad, y estamos haciendo
una investigación sobre figuras prominentes del Japón,
queríamos.... –empezó a elaborar, siendo interrumpido
antes de que pudiese terminar.
- Los señores de la casa están demasiado ocupados
para esas cosas. Por favor, vuelvan otro día.
-Querríamos hablar con ellos sobre uno de los trabajos de
su difunto hijo…- el moreno escuchó cómo colgaban
el intercom con sequedad y miró a los ojos a Enki –Creo…
que no tenían una buena relación o bien no les interesa
para nada ayudarnos. Ya sabía que no iba a servir de nada…
- Bueno, pero teníamos que intentarlo ¿no? –
se encogió de hombros, sorprendiéndose al escuchar
cómo se abrían las puertas, para dejarlos pasar.
-Vale… les parecía más importante dejarme quedar
mal…- el moreno tiró el cigarro al suelo pasando sin
más al interior junto a Enki y mirando al hombre de traje
en la puerta de la casa, imaginando que debía ser el mayordomo
–Sigues hablando tú…
- Muy buenas, ¿podemos...?
- Síganme – el hombre los interrumpió sin ningún
miramiento, de paso mirándolos de arriba a abajo con aire
de superioridad antes de conducirlos a un salón que más
bien parecía un museo por la cantidad de adornos que contenía.
Una señora emperifollada estaba sentada en el sofá,
esperándolos, como si se hubiera arreglado sólo para
eso.
- Buenas tardes, mi nombre es... – intentó presentarse
una vez más el chico, claro, pensando a la vez que no debía
dar su verdadero nombre por si acaso. Pero no le fue necesarios,
la mujer los interrumpió con la misma ceremonia del mayordomo.
- De cual.. ¿trabajo de mi hijo desean hablar?
Yûdan le apoyó la mano en el hombro a Enki, dejándolo
a su lado y echándolo un poco hacia atrás más
que nada porque sabía que el chico era una persona educada
–De sus horas extra… - aclaró el moreno esperando.
De todos modos no era una buena idea demostrar que sabían
de más, no tenía ganas de acabar en una caja de pino.
- ¿De sus horas extra? No sé a qué se refiere
con eso, ¿no puede ser más específico? –
le preguntó la mujer obviamente tanteando a ver si sabían
algo perjudicial.
-Veamos… ¿Por qué volvió su hijo a Japón?
¿A hacer un bien a este país ya que era el suyo? ¿O
a jodernos porque eso debe hacerse en casa?- se guardó las
manos en los bolsillos bastante tenso, mirando a esa mujer que parecía
haber recauchutado sus arrugas con alguna resina -O es que la gente
empezó a desaparecer al llegar él por algún
tipo de… ¿fuga de cerebros?
- Mi hijo era un médico respetado. – se levantó
la mujer, muy seria, aunque a Enki le pareció ver una ligera
sonrisa antes de que se pusiera de pie. – Esas son habladurías
de pueblo, y francamente no tengo por qué comentar más
sobre eso. La policía lo libró de toda sospecha. A
menos que tengan algo más que decir, estoy muy ocupada.
- Es su hijo, ¿cierto? – Enki señaló
una foto, sólo porque le había llamado la atención,
sin fijarse que no estaba actuando para nada acorde al trato que
estaba recibiendo.
-¿Por qué mató a toda esa gente? ¿Estaba
probando sus dotes médicas? ¿Hm? ¿Seguro que
se suicidó? No creo que pudiera sentirse muy culpable siendo
tremendo bastardo. ¿No será que lo mataron? Estaban
demasiado preocupados de que pudieran descubrir que el hijo de un
culo tan pomposo era un asesino…- insistió de todos
modos mirando atrás porque había visto al hombre de
traje moverse un poco a la que había hablado de eso.
- Mi hijo no mató a nadie, ¿puede probarlo? - le
arrancó la foto de la mano a Enki, ya que la había
tomado, y llamó a su mayordomo. – Muéstrales
la salida, y si se resisten, llamas a seguridad.
Enki se encogió de hombros, acercándose a Yûdan
de nuevo. – Si su hijo era inocente, nos ayudaría a
probarlo....
- No estoy interesada ni necesitada de probar nada. Adiós...
– la mujer se alejó haciendo demasiado escándalo
la verdad.
-Si me acompañan…- el mayordomo se acercó a
ellos mostrándoles “amablemente” el camino hacia
la puerta y Yûdan lo miró, pasando a su lado sin fiarse
una mierda y sujetando a Enki poniéndolo delante de él
sin soltarle el hombro.
-¿Tú lo conocías? ¿Eh? Te agradaba…-
aventuró mirándolo y seguro de que sabía seguramente
tanto como la familia, si no, la vieja no lo hubiera dejado permanecer
allí.
- La intimidad de la familia para la que trabajo también
es parte de mi empleo- señaló sólo abriendo
la puerta de la calle y parándose tieso como un palo esperando
a que salieran.
- ¿Incluso si en esa familia hay un asesino? – preguntó
el pelirrojo, observando su rostro.
. Que tengan buenas tardes señores – se despidió
el mayordomo como si no hubiese preguntado nada, cerrando la puerta
una vez hubieron salido.
- Tomaré eso como un sí.... susurró Enki,
suspirando.
Yûdan se rió un poco inevitablemente –Vámonos
de aquí… no sea que nos echen a los perros… o
la casa de autodestruya en 10 segundos… está claro
que todos eran conscientes de que era un asesino… Ahora ¿lo
mataron o se suicidó realmente? No estoy muy convencido de
que se haya suicidado… ¿en donde? ¿Por qué
no se comentó nada?
- Lo mismo pienso, no tiene sentido y no encaja además.
– lo miró, pensativo. – esa foto que estaba observando....
fue tomada en la casa.
-No me fijé…- confesó observándolo –Pero
es curioso que tenga expuesta justamente una foto de allí…dime
una cosa… en tu opinión ¿crees que era una madre
decepcionada… u orgullosa?
- No, no se veía decepcionada. Incluso creo que sonrió
cuando mencionaste los asesinatos. – negó con la cabeza.
– Creo que nos estaba midiendo.
-Creerá que ha hecho un servicio a la comunidad matando
a todos esos “plebeyos”- se subió a la moto esperando
al pelirrojo –Creo que mi hijo y Kenji aún deben estar…
haciendo lo que quieran que hagan…
- ¿Te dijo Tassei que Kenji le pidió que fuera su
modelo? – le comentó distraídamente, pensando
luego que no debería de haberle dicho eso justo cuando iban
a viajar en moto. Se rió con suavidad, subiéndose
y sujetándose.
-¿Modelo de qué?- preguntó tratando de no
parecer sorprendido ni… espantado porque eso de modelo ya
le estaba sonando “GAY”
- Para sus clases de estilista, para que muestre sus cortes y eso...
No te preocupes, no le va a hacer nada terrible – le aseguró,
notando el temor en su voz.
-Dios… - murmuró, prendiendo la moto e imaginándose
a Tassei con un corte de pelo súper fashion pensando que
tenia que hablar con él.
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