| Capítulo 69- Doing it For the
Bunnies
Yûdan se despertó en la tienda y entrecerró
los ojos, pasándose la mano por la frente. Había estado
dando el sol todo el tiempo desde el amanecer y hacía un
calor de los mil demonios allí dentro –Esto parece…
un maldito invernadero…- susurró hablando con Jiken
que lo miró desde el jersey de Tassei donde estaba acostado
tomando el sol que se filtraba, como si el calor no le afectase
a él. Abrió la tienda y salió afuera en ropa
interior, con los jeans en la mano y permaneció descalzo
respirando aire caliente, pero al menos no tanto como adentro.
Tassei abrió los ojos al escuchar cómo salía
su padre, y lo miró desde adentro, bostezando, y pensando
que a pesar del calor, le daba pereza levantarse. De todos modos,
lo hizo, gateando al exterior, y sentándose en la hierba,
restregándose los ojos y bostezando de nuevo. – Buenos
días...
-Hola…-lo miró de soslayo poniéndose los jeans
y fumando con la cabeza baja, observando la hierba –No me
quiero ir de aquí.
- Pues no nos vayamos – respondió, dejándose
caer de lado, mirando el rocío de la mañana. –
Yo tampoco quiero irme...
Yûdan se giró para verlo bien como si acabase de descubrir
algo y se acuclilló, apoyando los brazos sobre las rodillas,
observándolo como si nunca hubiera visto algo más
sensual jamás. Extrañamente, alzó un poco una
mano y lo empujó, aplastándolo en la hierba mirando
hacia arriba sin decir nada.
-¿Eh? – le chico lo miró confundido sin comprender
por qué hacía eso, echándose a reír
después, y alzando los brazos para sujetarlo por los hombros
tratando de tumbarlo también.
Apoyó una mano en la hierba para sostenerse, y sonrió
levemente aunque torciéndola un poco, como diciéndole
que no tenía oportunidad de tirarlo ni en sueños –¿Qué
haces ahí tirado en calzoncillos?- preguntó sin sacar
la mano de encima de él.
- Me acabo de levantar y tú me tiraste. Además, te
vi, estabas en calzoncillos también – se rió,
pataleando un poco.
-No es lo mismo…- se arrodilló en la hierba besándolo
-Tú eres mío…- lo miró a los ojos serio
aunque estaba jugando y lo levantó un poco para que no fuera
a enfriarse, aunque parecía imposible con ese calor.
- Pues tú eres mío, sí es lo mismo –
lo miró, igual de serio, abrazándose a él,
y besándolo con suavidad.
-No… no lo es…- le apretó las nalgas con una
mano, pegándole luego una nalgada y levantándose frente
a él –Deberíamos tomar el desayuno… podemos
bañarnos en el río…prometo no ahogarme de nuevo…
- Vale, promesa – lo miró serio y luego sonriendo
un poco, pasando las manos por su cabello en sentido contrario para
echarle todo lo que podía sobre la cara.
Yûdan alzó la cabeza alejándola de él
y la sacudió para reacomodárselo, si es que alguna
vez lo había estado. Le sujetó las manos contra su
pecho y lo echó hacia delante levantándolo con un
brazo, dejándolo colgar de él y caminando por el campo
hacia el río. -¿Sabes lo que acabas de conseguir?-
murmuró con el cigarro en los labios.
- No, Nooooooo! No seas malo! – se rió, revolviéndose
en su contra tratando de soltarse desesperadamente. – Me voy
a enfermar!
-Luego te cuido…y te pongo el termómetro, así
que no penes…- lo sujetó con los dos brazos porque
así se le acabaría cayendo, y escupió el cigarro
a un lado porque no se aguantaba la risa. Lo upó un poco
más para subirlo a su hombro y le sacó la ropa interior
tirándola por el campo y mordiéndole una nalga.
- Oye! No se vale tanto! – protestó, ahora sí,
rojo, y aún tratando de zafarse de aquello.
-Sí… se vale lo que yo quiera…- sonrió
besándole la nalga y dejándolo caerse al río
que en realidad no parecía tener corriente alguna, pero parecía
congelado, tanto, que no estaba muy seguro de querer entrar.
Tassei cayó, chapoteando, y parándose de inmediato.
– Ah1!!!! Me congelo!!!!!!! – se agachó de nuevo
en el agua, porque el viento de la mañana combinado con la
corriente, lo estaban helando a pesar del calor. Y estiró
una mano, tomando la de su padre, y halándolo consigo.
- Mierda!- el moreno se cayó al agua sin remedio, y suspiró
casi gruñendo un poco, mirándolo a los ojos y apoyándole
la mano en la cabeza, hundiéndolo en el agua unos segundos
-¿Ahora qué?- se quitó la ropa empapada y miró
sus jeans en la orilla, extendiéndolos para que se secasen.
- Ahora te bañas! – le saltó encima, empapado,
poniendo ambas manos sobre su cabeza, tratando de hundirlo también,
más feliz con aquello que con cualquier otra cosa en su vida.
- … me empapaste la ropa…- se rió, sujetándole
las muñecas y levantándolo un poco del suelo, besándole
la frente y abrazándolo contra él. Se separó
levemente sumergiéndose en el agua y saliendo de nuevo, sacudiendo
la cabeza a los lados un poco para apartarse el cabello de la cara.
Lo miró de soslayo y le sujetó un hombro con la mano
tratando de hundirlo de nuevo –Te dije que debías comer
más…
- Déjame en paz! No se vale! No hay manera de que sea más
fuerte que tú – protestó, escabulléndose,
con el agua hasta la barbilla, y sonriendo un poco. Al menos, de
la manera en la que él lo veía, nunca superaría
a su padre, ni quería hacerlo.
-Claro que sí…pero… ¿Quién quiere
que estés musculado?- sonrió sujetándole los
brazos y cruzándoselos a la espalda, besándole los
labios y el cuello, sintiendo su piel fría por el agua –A
mí me gustas así… claro que aún me gustarás
más… no lo dudes… - le soltó los brazos,
apoyando los propios a los lados de la vereda y volcando la cabeza
hacia atrás cerrando los ojos al sol –No pensé
que fuera a ser así…
- Yo tampoco.... – sonrió, observando cómo
se reflejaba el sol en sus facciones. – Pero así está
bien por mí.
-No me refería a tú y yo juntos…- lo miró
a los ojos alzando la cabeza de nuevo y echándose el pelo
hacia atrás porque lo tenía empapado –Me refería
a ser feliz…
- ¿Nunca has sido feliz antes? – lo miró extrañado
y alzando un poco la mirada, viendo las puntas de su flequillo y
decidiendo dejarlo donde estaba.
-Más o menos… cuando naciste me sentí feliz…
y me he sentido feliz alguna vez más… momentáneamente…
- Pero nunca como ahora? – sonrió, quisiera que no,
orgulloso por ser la causa de esa felicidad.
-No… ahora me siento feliz todo el tiempo… aunque también
estúpido…- echó la cabeza atrás de nuevo
porque no le gustaba mucho hablar de cómo se sentía,
aunque suponía que él se merecía cualquier
cosa y más que nada, su sinceridad –Supongo que tú
has sido más valiente que yo…- apoyó la cara
sobre uno de sus propios hombros mirándolo de soslayo.
- ¿Por qué dices eso? – preguntó, sorprendido.
– No sé.... yo me siento igual, feliz y estúpido...
. – confesó, enrojeciendo, y bajando el rostro.
-Porque tú no tuviste miedo a demostrarme lo que sentías
de verdad…- se irguió observándolo y le pasó
las manos por la cara, echándole el cabello empapado hacia
atrás, observando su rostro, echándolo un poco hacia
atrás –Tienes una cara preciosa, unos ojos… y
unos labios… perfectos…
Tassei se le quedó mirando, sintiendo que le ardía
el rostro y balbuceando, tratando de fingir que no estaba nervioso.
– No.... es que.... Kenji me habló y tú....
No digas esas cosas....
-Un cuerpo perfecto… - lo soltó, sin dejar de mirarlo
y le pasó las puntas de los dedos por el pecho –La
piel suave, los pezones rosados…- siguió caminando
hacia él, llevándolo contra la otra orilla –y…
todo lo demás que podría decir…- apoyó
las manos en el campo, a los lados de Tassei, encerrándolo
contra él -Te haría querer gritarme hasta la saciedad…-
lo miró a los ojos inclinándose un poco hacia él
mirándolo de abajo a arriba.
- Pues.... pues... no te voy a gritar! – el gritó
contradictoriamente, casi echando fuego por la cara, y hundiéndose
más sobre sí mismo. – Eres un baka... deja.....
-Vendetta… - susurró contra su oído, lamiéndolo
con una sonrisa torcida en los labios, echándole la cara
atrás, apoyando los labios en los suyos y empujándosela
un poco al hacerlo, besándolo de forma más profunda
-¿Seguro que puedes conmigo? – susurró contra
sus labios, preguntándose si no sería demasiado agresivo
sexualmente para él.
- Claro que puedo contigo! – contestó, frunciendo
el ceño, y echándose un poco para atrás porque
su cuerpo estaba reaccionando casi instantáneamente y le
da daba aún más vergüenza.
Yûdan se pegó más a él sin dejarlo huir,
apretando sus caderas contra las suyas totalmente, notando su erección
–Tal vez me agotes tú a mí… quien sabe…-
sonrió besándolo profundamente de forma un tanto salvaje
y totalmente serio, hundiendo un poco los dedos en la hierba y se
separó de él, echándose hacia atrás
y saliendo del agua ayudándose con los brazos. Se quedó
de pie, totalmente desnudo porque su ropa aún estaba mojada
y se giró un poco mirándolo de soslayo –¿No
tienes hambre?… - sonrió levemente.
- Ya voy... ahora.... quiero nadar un poco... – murmuró
aunque apenas podía nadar en ese espacio, bajando un poco
más y sin querer salir del agua, porque su erección
era demasiado obvia. Y claro, más sin ropa. Y todavía
más, si miraba a su padre desnudo.
-Tú no sabes nadar…- lo miró agachándose
un poco para coger los jeans y sacar el paquete de cigarros empapados
de dentro, se lo mostró –Además… debería
matarte por esto…
- Pues no deberías fumar tanto, le agregué un mes
a tu vida. – le gritó, aún rojo, y metiéndose
más en el agua, casi le llegaba a la boca ya.
Yûdan resopló de nuevo y se acostó en el campo
de lado, rascándose detrás de una oreja mirando los
cigarros y luego a Tassei –Qué amable… - murmuró
con cara de que no le hacía gracia –Ven aquí…
que te quiero dar de lo tuyo… - lo miró serio aunque
le iba mal de la risa y golpeó el suelo a su lado con la
mano.
- No! – se negó el chico saltando del agua de pronto
y empezando a correr hacia la tienda para buscar algo de ropa.
El moreno se levantó corriendo tras él y lo agarró
por detrás, rodeándole el abdomen y bajando una mano
para sujetar sus genitales -¿Creías que no sabía
ya que estabas duro?- preguntó contra su oído sonriendo
-¿Sabes? A esto se le llama exhibicionismo… - se rió
porque aquella zona estaba, más desierta, imposible y sólo
se exhibían como mucho para los conejos y demás.
- Me iba a vestir...ah... – gimió el chico sin poder
evitarlo. – Y... y tú también estás desnudo!
-¿Por culpa de quien? ¿Eh?- lo giró sujetándole
las muñecas y apartándolo de él, bajando la
vista para observar su sexo -¿Por qué no quieres que
vea?... si no estuviera controlándome estaría igual
que tú… no tiene que darte pena.
- Claro que sí! Porque... yo me excito muy rápido....
y más si te estoy viendo.... – bajó la vista
al sexo del moreno, como si acabara de darse cuenta de que podía
hacer eso, y enrojeció más al sentir que su sexo pulsaba
como reacción.
-Yo también me excito- sonrió levemente notando cómo
su sexo había pulsado y pasando de controlarse sólo
porque no pasara tanta vergüenza. Lo pegó a él,
sujetándole las nalgas y alzándolo a horcajadas para
cogerlo en brazos. Alzó un poco la cara sonriendo al rozarlo
contra su sexo que definitivamente ya se había erguido, y
le pegó una nalgada –Te la merecías…
- Maldito... que no se vale – protestó, ocultando
su rostro enrojecido, y tratando de respirar normalmente.
-¿Estás muy caliente?- le susurró como si
por eso fuera a darle menos pena -¿Quieres que te la coma?-
preguntó serio empujando la nariz un poco contra su mejilla.
- Pero esas cosas no se preguntan... –murmuró enrojeciendo
aún más y soltando un gemidito de anticipación,
aunque tratase de ocultarlo.
-Yo lo hago- susurró aún, lo dejó en el suelo
y se agachó sujetándole las nalgas, lamiendo su sexo
de forma abrupta, empujándolo dentro de su boca y manteniéndolo
allí mientras lo lamía por completo, apoyando una
rodilla en el suelo y tomando su propio sexo con una mano masajeándoselo.
- Ah... – Tassei entrecerró los ojos, aún así,
sin poder dejar de mirarlo y admirarlo, estremeciéndose contra
él, e inclinándose un poco, sintiendo que le temblaban
hasta las rodillas.
El moreno lo dejó salir de su boca, deslizando la lengua
por él y notando las venas marcadas en su piel, la saliva
resbalando por los testículos del chico y desde su sexo.
Lo golpeó con la lengua, lamiéndolo y mirándolo
a los ojos mientras le besaba las ingles. Subió las manos,
sujetando las de Tassei y las apoyó en sus hombros porque
se veía un poco perdido. Sujetó su sexo de nuevo,
jugando con la lengua en el de Tassei, le pasó la mano por
las nalgas y se las golpeó un poco empujándolo dentro
de su boca moviéndolo dentro de ella.
- Papá!... – gimió el chico, un poco liberado
porque no hubiese nadie cerca, y sintiendo que su sexo crecía
aún más, pulsando con urgencia. – Te amo....
Yûdan respiró con fuerza por las fosas nasales, aún
más excitado por aquel gemido, apretando más su propio
sexo, y se apartó del chico un momento, jadeando entre los
dientes y rozando la cara contra su sexo, arrastrándolo con
fuerza contra su mejilla y por la mandíbula. Se lo metió
en la boca de nuevo, lamiéndolo con avidez y pasando los
dedos entre sus nalgas, rozando su ano con ellos y alzando un poco
la vista mirándolo de soslayo.
Tassei le devolvió la mirada, ya que no estaba en muchas
condiciones de escapársele, estremeciéndose al sentir
sus dedos en aquella zona, su sexo cada vez más caliente.
Se mordió el labio inferior, jadeando, y finalmente dejando
escapar los gemidos de nuevo, rindiéndose ante su cuerpo.
El moreno se levantó de pronto, notando que le faltaba poco
y lo cogió en brazos sólo para acostarlo boca abajo
en el campo –No tengas miedo…- le susurró al
oído, besándole la nuca y lamiéndosela. Deslizó
la mano bajo él, acariciando su sexo alzándole las
caderas y apoyando la otra mano sobre las de Tassei frente a su
rostro, se empujó contra él, deslizando su sexo entre
sus piernas y contra sus testículos –Cierra más
las piernas…- jadeó aún así ya moviéndose
sobre él y golpeando su pelvis contra las nalgas del chico.
- Sí.. – jadeó, haciendo lo que le pedía,
gimiendo cada vez que sentía a su padre golpear contra él.
Miró hacia abajo, con todo el cabello revuelto y los labios
entreabiertos, sintiendo la llegada del orgasmo, intentando contenerse
pero se le hacía imposible ante el contacto del sexo de su
padre entre sus piernas.
-Ahh…- le mordió la nuca suavemente besándosela
de nuevo y lamiéndosela al notar que echaba la frente sobre
la hierba, dejándole más espacio para ello –Te
amo, Tassei…- le susurró jadeando contra su cuello,
apretándole mas las manos con la que las sujetaba. Se empujó
con más fuerza entre sus piernas, cerrando los ojos y apretando
las mandíbulas, mientras su mano se aceleraba en el sexo
del chico –Córrete Tassei… te estoy esperando…
Y efectivamente, se corrió como si le hubieran dado la señal,
jadeando y gimiendo mientras el líquido se derramaba sobre
el pasto, dejándolo aún agitado.
Yûdan se estremeció totalmente al escucharlo y sentir
su cuerpo tembloroso bajo el suyo. Siguió acariciando su
sexo empapado en semen, sonriendo cada vez que se estremecía
por el tacto. Detuvo el empuje, besándolo como podía,
mientras se corría demasiado abatido por la fuerza del orgasmo
para seguir moviéndose. Cerró los dientes contra sus
labios y se movió de nuevo hasta que se hubo corrido por
completo. Se apoyó en las manos para no aplastarlo y le besó
el hombro y la espalda apoyando después la frente contra
él.
- Te amo.... – jadeó el chico, bajando la mirada para
ver algo del semen de su padre, bajando por entre sus piernas, y
sonrió, porque no le veía el rostro, sin atreverse
a cambiar de posición, por no quitarse a Yûdan de encima.
-Yo a ti…- susurró cansado, alzando un poco las caderas,
y apoyando su sexo empapado en semen y aún algo erguido,
entre las nalgas de Tassei, observándolo y apretándose
contra la línea entre ellas. Se apoyó en los codos,
manteniéndose aún sobre él y disfrutando de
aquel momento de proximidad, cerrando los ojos contra su piel –Dentro
de un rato habrá que ponerse en marcha ya… a la vida
real…
- Aún... aún tenemos que desayunar... – protestó,
como aferrándose a eso para demorarlo más.
-Sí… pero no me quiero levantar…espera un poco…-
susurró como pidiéndoselo, besándole la espalda
de nuevo y pensando que lo que trataba de decirle era que tenía
hambre.
- No tengo apuro... – murmuró, dejándose caer
un poco más, olvidándose del semen que había
bajo él, claro.
-Vale…- sonrió moviéndose de encima de él
y recostándose a su lado boca arriba. Alzó un poco
una mano acariciándole el cabello entre los dedos -¿No
te estaba agobiando? Mi peso…
- Un poco.... –sonrió girándose de lado también
y acercándose para acurrucarse a su lado. – Pero sígueme
abrazando... – pidió luego sonrojándose de nuevo.
-Claro, lo estaba deseando…- se rió sin separar los
labios recogiéndolo contra él con ambos brazos, y
pasando una pierna entre las suyas, acariciándole el brazo.
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