.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 68- A Shadow of A Man

Enki se sirvió una nueva taza de café, como siempre vaciando casi todo el tarro de azúcar en ella, y pensando que siempre le habían dicho que para no dormir, había que beberlo sin azúcar, pero no era capaz de hacer eso. De todas maneras, no tenía sueño. Se sentó a la mesa, abriendo la portátil y observando a Kenji en el sofá, aún estudiando. Se estaba esforzando mucho. – Voy a investigar un poco, ¿vale?

-Ok…- susurró girándose en el asiento, mirando el libro y sintiéndose bastante adormilado. Se le cerraban los ojos por más que quisiera seguir estudiando y bostezó tapándose la cara con el libro, repitiéndose mentalmente lo que trataba de aprender preguntándose por qué debía aprender cómo hacer un champú con todos los que había a la venta. Se levantó con el libro en la mano y se sentó en una silla al lado de Enki sólo porque dormirse en una silla era más difícil.

- ¿Estás teniendo problemas para concentrarte? – le preguntó el chico que le veía la cara de sueño.

-Estoy teniendo problemas para no dormirme… pero tampoco quiero que Ayase crea que no me esfuerzo… y no voy a decirle que me pasé la tarde paseando con un adolescente que tiene su propia mascota poltergeist ¿verdad?- se rió un poco pasando la página y apoyando el libro sobre la mesa al igual que sus codos, haciendo cara de agotamiento y apoyándose en su mano.

- Lo harás bien.... Fue un día ocupado. La próxima vez, puedo llevar yo a Tassei, seguro lo comprenderá. – le sugirió, sonriendo orgulloso ante lo mucho que se esforzaba y se inclinó para darle un beso en la mejilla, volviendo a el ordenador, revisando una página en la que supuestamente podías encontrar la historia familiar de cualquier persona.

-No, no… no quiero dejar de estar con él… le parecería una excusa y lo sería. Si puedo sacar tiempo para otras cosas, también para estar con él… yo lo quiero…- giró el lápiz entre los dedos y apoyó la frente en el libro sonriendo y cerrando los ojos –Los chicos guapos no vinimos a este mundo para esto.

- Pero los chicos talentosos sí, y tú lo eres. – le sonrió, acariciándole el cabello. – Y ya sé que lo quieres, me refería a alguna vez, no a que dejes de salir con él, no te pediría eso, ni es algo que quiera, la verdad. – aclaró, buscando aún entre las páginas. – Pero nadie dice que no puedas dormir. No te hará bien trasnocharte.

-Tú lo haces y no estás tan mal…- se rió apoyándose en su propia mano y observándolo. Bostezó y siguió leyendo con cara de martirio .¿Sabes qué? El te tiene más cafeína que el café…

- ¿De veras? No lo sabía.... – lo miró, un poco distraído, y sonriendo luego. – Y yo puedo quedarme a dormir cuando tú estás en clase, no es lo mismo. – aseguró, aunque era cierto que se había trasnochado a menudo mientras aún tomaba clases regulares.

- Ayase se duerme en clase… - sonrió levemente y desvió la mirada, pensando que mejor no explicar por qué se había dormido –Voy al baño.

- Vaya.. –se rió, dándole una nalgada mientras se levantaba y concentrándose de nuevo.

...............

- ¿Papá? ¿Tú odiabas a mamá? – preguntó Tassei de pronto, mirando las estrellas y contento porque no hubiese pasado nada allí. Para asegurarse del hecho, incluso habían encontrado un claro en donde poner la tienda.

-Sí…- lo miró un momento de soslayo mirando al cielo de nuevo con los codos sobre la hierba, observando el humo atravesar su campo de visión –Al final… sí, pero de todos modos solía pasarme el tiempo contigo y no con ella.

- Hum..... ¿y nunca me odiaste a mí? Por atarte a ella... – preguntó, sin ninguna intención, mirándolo ahora.

- No, claro que no, eras un bebé… ¿Cómo iba a odiarte? Yo sólo te odiaba cuando te meabas encima de mi ropa… claro, que era mi culpa por tenerte en pelotas…- se rió mirando aún al cielo.

Tassei se echó a reír, empujándolo con suavidad. – Baka! Para eso son los pañales, ¿sabes? – suspiró, acostándose de nuevo. – Me hubiera gustado que me llevaras contigo.

-No estaba en condiciones de cuidar de nadie ¿sabes? Tu madre tenía razón en algo… - se dejó caer en la hierba cruzando los brazos tras su cabeza - Lo siento…- lo miró serio y desvió la mirada porque no quería que se pusiera triste –Yo prefería tenerte en bolas, eras muy gracioso… aunque ahora también…- se rió.

- No digas eso... – enrojeció, frunciendo el ceño. – Y no te disculpes, al menos ahora sé hablar.

-Bebía mucho… y me preguntaba si no estaba loco… estaba demasiado obsesionado… Pero siempre he estado viéndote, claro que tú no te fijabas…- se giró recostándose de lado para mirarlo –Por eso se donde estudiabas…

- No te iba a reconocer, creo que mi mamá quemó todas tus fotos o las tendría en su cajón de ropa interior, yo qué sé. Porque es el único lugar en el que no miré. – se rió, girándose también. – No estás loco.

-Lo sé…- lo miró sonriendo levemente –Espero que no tuviera mis fotos en un lugar tan terrorífico… ahí seguro tenía las de Kenji haciendo postura de dandi…- se rió acostándose cara el cielo de nuevo –Quería conseguir demostrar en lo que creía antes de hablar contigo de nuevo, para que no pensases que era un perdedor… claro que pensaba que serias de otro modo…más... como ella.

- De veras, yo jamás hubiera pensado eso. Además, siempre me decía que cada día me parecía más a ti. Claro, que no lo decía como cumplido. – se rió, observando su mirada.

-¿No? Pues a ella bien que le gustó cómo era yo…- lo miró a los ojos y tiró un poco de él subiéndolo sobre su cuerpo sonriendo porque sabía perfectamente de lo que estaban hablando -¿Quieres ir a dar un paseo? ¿O estás cansado?- preguntó mirándolo y rodeándole la cintura.

- No, no lo estoy, pero.... vamos a mantenernos lejos de los edificios, ¿vale? – le sonrió un poco nervioso, esta vez dejando a Jiken en la tienda, bien cerrada.

-Sí… ya pensaba… - se levantó sacudiéndose unas hierbas de los jeans y le dio una calada al cigarro, sujetándolo por los hombros y caminando cuesta abajo por el claro –Es sólo que he visto un río cuando íbamos por la carretera y… también que si me estoy quieto, me aburro…

- No importa, a mí me gusta pasear contigo. Además.... tampoco me gusta estar quieto. – confesó, aunque no era del todo cierto, pero dependía de la compañía claro.

Yûdan suspiró con fuerza y dejó escapar el humo entre los labios, tirando el cigarro al suelo y pisándolo antes de seguir bajando por la cuesta de hierba –Tengo ganas de acabar este trabajo… para poder irnos a algún lado donde no nos conozca nadie… - confesó acariciándole el cabello con una mano -aunque de todos modos es imposible…

- Pero a mí me agradan Kenji y Enki. ¿no tenemos que dejarlos, verdad? – preguntó, por si su padre tenía intenciones de cambiar de identidad o lo que fuera.

-¿Qué?- se rió un poco mirándolo de soslayo –Sólo serán unos días… no me los voy a llevar donde vaya, como si fueran Jiken… ¿podrás vivir sin ellos unos días verdad? De todos modos pensé que te gustaría estar solo conmigo sin preocuparnos.

- Claro, eso sí. Es que... pensé que querías cambiar de identidad o algo – se rió, enrojeciendo porque ahora sonaba tonto.

- No…- casi murmuró mirándolo y sonriendo todavía, un poco sorprendido de que se preguntase eso –De todos modos, aunque estemos en otro lugar no podremos actuar naturalmente… - suspiró pensando que siempre le habían dado igual esa clase de cosas, ni siquiera había pensado en ellas antes, incluso tal vez las habría visto lógicas ¿Pero quienes eran los demás para juzgar si una persona debía o no amar a otra por unos motivos tan estúpidos?

- Ya lo sé..., - susurró, bajando un poco el rostro. – Da igual, ¿no? Nosotros sabemos lo que somos. – le sonrió luego porque no lo viera deprimido.

-Sí…- susurró mirándolo de soslayo –De todos modos, querría poder besarte si lo deseo, cuando quisiera…- se paró en la mitad del camino y le besó los labios bajando un poco la cara sobre él sujetándole los hombros y acariciándole los brazos.

- Yo también, pero puedes besarme ahora....y todas las noches – lo miró a los ojos, algo sonrojado, pero sonriendo.

-Sí…- sonrió levemente revolviéndole el cabello y besándolo de nuevo antes de seguir caminando con él por la carretera -¿Sabes qué es la santa compaña?

- No... – negó el chico pateando una piedrita, sin dejar de caminar. - ¿Qué es?

-Una procesión de figuras, almas en pena, vestidas con capuchas, envueltas en sudarios y con los pies descalzos, el rostro oscuro, comandada por alguien que porta una cruz, … un candil… o incluso un botafumeiros, que es eso que usan para el incienso en las iglesias…- le explicó pensando que seguramente igual no sabía que era -A veces el que porta la cruz es un vivo… condenado a comandar aquella procesión hasta que pueda entregarle su lugar a otro. Salen para avisar la muerte de alguien… deteniéndose en su casa o incluso siendo esa persona la que dirige la santa compaña, también pueden detenerse y hablarte o llevar al muerto con ellos en la caja cuando aún está vivo, como si fuera su alma…

Tassei se detuvo, redondeando los ojos, mirándolo intrigado y completamente inmerso. - ¿Pero cómo es posible que alguien vivo los comande...? O es que... Ah! – lanzó un grito al escuchar el sonido tan extraño e inesperado en esos momentos. Pero tan sólo era el móvil de su padre.

Yûdan se rió entre dientes y le apoyó la mano en la cabeza pegándolo contra su pecho –Dime… ¿has encontrado algo?- pregunto al ver que era el número de Enki.

- No te rías... – protestó Tassei dejándose abrazar, y Enki se rió al otro lado del teléfono al escucharlo, aunque no tenía idea de por qué protestaría.

- Veo que no los desperté. Sí.... estuve revisando varios sitios por el nombre de Aljer Takehiko. Creo que es más que probable que sea nuestro espectro. Primero que todo, parece que es una familia muy prominente, casi todos han tenido algún puesto político.... no al frente pero sí detrás de telones si me comprendes. Pero más que eso, estuvo estudiando fuera en esa misma época, encontré.... algunas noticias de un pequeño periódico extranjero referentes a eso. Y ya sé que es extraño que un simple estudiante salga en un periódico, por pequeño que sea, pero resulta que no era cualquier estudiante, si no un prodigio....

-Un prodigio…- susurró el moreno rascándose el cuello con un dedo –Impresionante…- dijo como si no estuviera muy interesado, pensando que había una enorme cantidad de súper dotados que jamás había visto en un periódico –Un prodigio al que seguramente alguien quería hacer publicidad… ¿y en donde sobresale nuestro prodigio?

- Medicina, aparentemente, sobresalía en todos los campos, pero estaba más interesado en la cirugía. – se detuvo un momento, revisando una vez más en el ordenador. – Lo que me parece extraño es que una vez que regresó.... no parece haber sobresalido en nada. ¿No te parece extraño que alguien así, decidiera emplearse en un pequeño pueblo como ese? Se graduó con honores, incluso, imagino que tendría un millón de hospitales ofreciéndole puestos....

-Tal vez pensó que un pequeño pueblo era un mucho mejor escenario para ser el nuevo Josef Mengele…- susurró mirando a Tassei de soslayo –Rodeado de todos esos paletos… no como él… seguro que los manejaba como quería… con sus papis ricos aceitando su autopista…

- Tal vez... no se me ocurre otra cosa. Su perfil no se ve como el de un filántropo precisamente. – respondió. – Bueno.... la familia aún vive aquí, no en el pueblo, por supuesto. –sonrió, desviando la mirada un momento hacia Kenji que parecía haberse quedado dormido sobre el libro.

-¿Dónde?- le pasó la mano por el cabello a Tassei –De todos modos, estoy seguro de que no van a recibirnos y contarnos lo maravilloso que era su hijo…

- En las afueras de la ciudad, en realidad. Queda bastante lejos.... Ya te imaginarás la casa- suspiró, opinando igual que Yûdan. – Es todo lo que tengo, seguiré averiguando pero... no creo que encuentre nada más. ¿Y tú y Tassei? ¿Todo bien hasta ahora?

-Antes dime algo… ¿Dónde estuvo fuera? No me lo has dicho…- murmuró después recordando contestar –Estamos bien, sólo es que me encabrono solo de pensar en él como una persona… imagino que lo comprendes.

- Claro... – suspiró, pasándose la mano por el cabello, y sintiendo cómo caía de nuevo. –Londres, fue allí donde estudió.

-Ya veo… vale… supongo que es todo ¿no? Podemos hablar mas de esto mañana… y tú… duerme- murmuró pensando que se le ocurrían unas cuantas cosas por las que podría haber ido a Londres y no eran desde luego, medicina.

- Vale.... papá – bromeó, riendo suavemente para no despertar a Kenji, aunque tendría que hacerlo para llevarlo a la cama. – Lo mismo les digo a ustedes. Hasta mañana – cerró por fin, suspirando y poniéndose de pie con pereza.

-Qué coño…- protestó el moreno mirando el teléfono como si fuera el culpable y guardándoselo en el bolsillo, entre otras, porque estaba encabronado de pensar en aquel tío como alguien material –Vayamos a dormir- le sujetó los hombros a Tassei volviendo hacia la tienda.

- ¿Sucedió algo malo? – le preguntó el chico, preocupado al ver su cara, pero dejándose llevar.

-No… Enki parece haber encontrado al tipo… mierda…- sacó el teléfono de su bolsillo de nuevo y lo llamó a pesar de que había acabado de mandarlo a dormir.

- ¿Hola? – contestó enseguida porque ya imaginaba de quien se trataba.

-¿Sabes de qué murió? No me has dicho nada al respecto…

- Pues... no hay mucha información al respecto, sólo notas breves, que dicen que murió.... Es lo normal en una familia así cuando hay un suicido, ¿no? No querrían hacerle publicidad a eso. Ni siquiera dice nada del entierro, sólo que no envíen flores.

-Yo le enviaría otra cosa, hay que averiguar eso… no está claro… y… bueno, vale, gracias… - murmuró carraspeando un poco como si acabase de notar que había sido tan brusco, aún así colgando sin más y llevándose de nuevo a Tassei con él.

Enki se quedó mirando el móvil con una sonrisa en los labios, dejándolo en la mesa luego y sacudiendo suavemente al moreno. – Kenji... vamos a la cama... – le susurró.

 
 

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