.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 67- Here They Are! The Adventures of Pornokid!

Yûdan se bajó del coche agradeciéndoles de nuevo que lo hubieran acompañado, y miró el reloj notando que eran las siete y media –Dios…- susurró más que harto de estar sienta/levanta todo el tiempo en la iglesia y luego de pie en el entierro, aguantando abrazos y boberías de gente que ni sabía quien era en muchos casos. Se metió en el ascensor sacándose el abrigo y tirando de la corbata con un dedo, aflojándosela y abriéndose la camisa mientras llamaba a la puerta del piso.

Enki se levantó a abrirle, sonriendo al verlo. – Tassei está dormido en mi cuarto. Creo que lo cansamos... – se rió, dejándolo pasar, e imaginando lo contento que estaba por la cara de cabreo que traía. – Tu ropa también está allí, así que te puedes cambiar en el baño si quieres.... ¿Quieres algo de beber o alguna otra cosa?

-Te ves genial…- Kenji lo saludó, hablando irónico y recostado en el sofá porque también estaba cansado de andar, además de que estaba estudiando mal que le pesase.

- … estoy bien, sólo quiero quitarme esta mierda de una vez…- dejó el abrigo encima de un sofá y pasó por delante de Kenji que le sonrió un poco al ver la cara que llevaba –Iré a cambiarme…- murmuró pensando en hacerlo en el cuarto de todos modos, porque igual le traía sin cuidado que Tassei lo viera desnudo o no, se cambiaba delante de él siempre, al fin y al cabo.

Entró en el cuarto y cerró la puerta a su espalda observándolo dormido en la cama, se subió en ella sobre él, mirando su rostro y se quitó la corbata mientras le besaba los labios.

El chico abrió los ojos sobresaltado, pero devolviendo el beso al ver de quien se trataba, alzó una mano perezosamente, rodeando su cuello y girándose en la cama para quedar boca arriba.

-Se ha hecho tarde… ¿has estado bien?- preguntó, observando su cara de adormilado y pensando que olía dulce. Apoyó la nariz en su cuello, respirando allí y abriéndose la camisa con una mano desnudándose de todos modos por no perder el tiempo y que no pensaran nada raro afuera.

-¿Crees que se lo estén montando en nuestra cama?- Kenji miró a Enki de soslayo y le sujetó una pierna mientras pasaba por su lado –No quiero estudiar… no sé…

- Sí quieres.... serás el mejor en esto – le sonrió, dejándose caer en el sofá, junto a él, y mirando hacia la puerta. – No lo sé, pero creo que debemos dejarlos tranquilos....

- Sí, salimos a pasear.... – le sonrió Tassei observándolo. - ¿Y tú? ¿Fue muy tedioso?

-No pensaba mover mi lindo culo para averiguarlo de todos modos…- Kenji sonrió besando los labios de Enki incorporándose un poco y apoyando la cara en sus piernas con el libro en la mano, aún así tratando de estudiar, aunque definitivamente hasta le estaba resultando interesante.

-Sí… fue muy tedioso…estaba lleno de las amistades de Minako… no los conocía de nada…- susurró, dejando la camisa a un lado y besándolo de nuevo mientras se desabrochaba el pantalón, sujetando su labio inferior entre los suyos –Tengo que cambiarme…- se bajó un poco más el pantalón con la mano y le sujetó una mano apoyándola sobre su pecho sin dejar de mirarlo a los ojos.

- Cámbiate – sentenció el chico, aunque sentía las mejillas ardiendo y el corazón latiendo de prisa.

Enki le acarició el cabello al moreno, sonriendo. – la pasé muy bien anoche. Creo ... que deberíamos hacerlo de nuevo. Tal vez cuando hayas alcanzado a los demás....

Kenji sonrió alzándose en los brazos y lo besó - Para que me esfuerce… funciona…- sonrió contra sus labios porque bromeaba, aunque sí había funcionado.

Yûdan lo siguió mirando y se arrodilló, con el cuerpo de Tassei entre sus piernas. Se echó un poco hacia atrás para tensar los músculos del abdomen y el pecho, y le bajó la mano por sus pectorales y su abdomen. La deslizó a su pelvis, rozando la tela de la ropa interior, y la hizo bajar junto a su pierna a lo largo de su sexo, sintiéndose un poco excitado y notando que aquello empezaba a reflejarse en su sexo, fijando la mirada en sus ojos continuamente, sólo por saber qué sucedía.

- Ah... – Tassei no pudo evitar proferir un gemido ligero, al sentir el sexo de su padre irguiéndose y lo empezó a acariciar, suavemente, casi con temor, enrojeciendo cada vez más y sintiendo que su sexo empezaba a despertar también, sin pensar mucho en donde estaba.

Enki le besó los labios de vuelta al moreno, acariciando su mejilla. – Entonces, estudia.... yo me quedo aquí – sonrió, alzándole el libro y teniendo el presentimiento de que los otros se iban a demorar un poco.

El moreno dejó escapar la respiración por la nariz con fuerza y se metió la mano por dentro de la ropa interior, porque empezaba a molestarle tenerla hacia abajo y se la colocó, bajándose un poco la ropa interior dejando que lo viera erguido. Se pasó la mano a lo largo del sexo acariciándoselo entre el pulgar y otro dedo, aún sin decirle nada.

El chico se lo quedó mirando como si fuese la octava maravilla, sintiendo que no podía respirar bien, y lo miró luego a los ojos, preguntando – Pu... ¿Puedo?

-Lo que quieras…- dejó las manos a los lados de sus piernas sin moverse de cómo estaba, pensando en que afuera estaban Enki y Kenji, pero ahora no estaba por preocuparse de eso, había tenido mucho tiempo para aburrirse y pensar de todo menos en lo que debía.

- Vale... – le sonrió, enrojecido, bajándose un poco hasta alcanzar la altura del sexo del moreno, sujetándolo con la mano y empezando a lamerlo y a succionarlo, algo sorprendido por su sabor. Claro que jamás había hecho eso fuera de su mente.

-Hmpf…- Yûdan entrecerró los ojos bajando la mirada y observando lamerlo, excitándose terriblemente. Le pasó una mano por el cabello y la otra por una mejilla –Ah…- jadeó apenas susurrando, entreabriendo los labios y moviéndose dentro de su boca con cuidado de no hacerle daño, aunque profundamente, rozándose contra sus dientes y excitándose más, estrujando un poco su cabello entre los dedos.

Tassei gimió contra su sexo, succionándolo con más deseo, con más fuerza, lamiéndolo casi desesperado mientras bajaba su mano a su propio sexo aprisionado, desabrochándose los pantalones.

El moreno sonrió, observándolo, y salió de entre sus labios, apoyando la mano en su pecho y empujándolo a la cama. Le sujetó los pantalones y la ropa interior, tirando de ellos, dejándolos caer al suelo, sujetándole las rodillas y separándole las piernas observando su sexo. Tiró de sus piernas hacia arriba pegándole las rodillas al pecho.

- ¿Papá...? – el chico lo miró demasiado excitado para razonar, aún con su sabor en la boca, relamiéndose, y alzando los brazos para sujetarse a su cuello, atrayéndolo encima suyo, y gimiendo al sentir cómo rozaba su sexo.

Yûdan lo besó profundamente, empujando la lengua en su boca y saliendo un poco de ella sin dejar de lamer su lengua con avidez, jadeando contra la respiración de Tassei, acariciándole las piernas y sujetándoselas con las manos. Lo empujó contra el colchón de nuevo, separándose y sonriendo levemente, arrodillándose y tirando un poco de él, sujetándole las caderas, apoyándole las nalgas casi a la altura de su pecho, lamiéndoselas y mordiéndoselas levemente de vez en cuando. Acarició sus testículos con la lengua succionándolos.

- Ah... – Tassei lo miró, sonrojado, estremeciéndose a cada mordida, su sexo pulsando nuevamente, con la sensación de sus caricias y el movimiento. El chico se sujetó de las sábanas, mordiéndose un labio para no hacer ruido y pensando fugazmente que había gente afuera, pero su mente no estaba para eso.

La lengua de Yûdan bajó, empujándose directamente en el ano del moreno con fuerza, y cerró los ojos lamiendo su interior, apenas pudiendo moverse en aquella estrechez, aunque aquello lo excitaba y le hacía más ávido de tratar de lamerlo lo más profundamente posible. Le pasó un dedo a lo largo del sexo apretándole el glande y jugando con él aunque sin tocarlo demasiado porque no quería que se corriese aún.

Tassei gimió con fuerza, temblando y mordiéndose el labio con más fuerza porque sentía que iba a arder. Jamás había tenido una erección tan fuerte, o al menos, no que él recordase.. – Te... quiero... – susurró, jadeante, apretando inconscientemente las nalgas contra la lengua del moreno.

-Humpf…- el mayor frunció el ceño al sentir la presión en su lengua, excitándose y sintiendo su sexo pulsar con violencia. Se subió sobre él, lamiéndole el sexo y el abdomen, colándose entre sus piernas –Te amo- lo besó profundamente ávido de su calor y el olor de su piel, besándole los labios, mordiéndoselos con suavidad y lamiéndose los suyos después. Sujetándole las piernas de nuevo y rozando su sexo contra el de Tassei con fuerza, presionándolo contra él

- Quiero... quiero... – Tassei lo miró a los ojos, respirando con los labios entreabiertos aún, susurrando. – Conmigo.... – le pidió, sólo porque no se fuera al baño de nuevo, como la otra vez, y bajó su mano sujetando ambos sexos y masajeándolos instintivamente, sintiendo escalofríos sólo por sentir el sexo de su padre junto al suyo.

Yûdan lo miró a los ojos, apoyando las manos a los lados de sus hombros, moviéndose sobre él y comprendiéndolo sorpresivamente, respirando con fuerza a pocos centímetros de sus labios, sudando, empujándose contra su sexo y dentro de su mano, besándolo a ratos y limitándose a observar su rostro a otros. Se bajó más sobre él, apoyándose en un codo y bajando la mano, cubriendo la de Tassei con la propia, ayudándolo a sujetar ambos sexos mientras lo besaba profundamente para contener sus gemidos.

- Hmm... hmm.... – el chico continuó gimiendo dentro de sus labios, cada vez con más fuerza, sin poder contenerse, tan sólo acallado por la lengua del moreno invadiendo su boca, su sexo pulsando con más y más urgencia, junto al sexo completamente erguido de Yûdan. Finalmente, se estremeció, arqueando la espalda, y apretando ambos sexos, bajo la mano de su padre, su semen saliendo con fuerza, por encima de sus manos, salpicando su estómago, sin que el chico dejase de masajear, disfrutando cada segundo.

El moreno liberó sus labios, besándole el cuello intensamente, succionando su piel. Se echó atrás, arrodillándose y sujetando una mano a la rodilla de Tassei, moviendo la otra aún con la del chico bajo la suya, el semen facilitando el movimiento y excitándolo aún más, logrando que se corriera casi violentamente, apretando las mandíbulas y dejando la mano de Tassei libre para que lo acabara él, inclinándose a besarlo de nuevo, conteniendo su voz en su boca y dejándolo sentir cómo liberaba sus ansias en él por completo, empapando su mano y su cuerpo.

El chico continuó acariciándolo hasta que hubo salido la última gota de semen, aún así continuando con más suavidad, inexpertamente, tan sólo porque ahora se sentía un poco emocional, y no quería que se le notase. Cerró los ojos, suspirando y sonriendo ligeramente.

Yûdan sonrió, estremeciéndose un poco de que siguiera tocándolo acabando de eyacular y le sujetó la mano empapada en semen con la suya, besando sus labios superficialmente aún sonriendo y acariciándose contra su cuerpo embadurnándose más en semen. Claro, que le resultaba agradable –Es obvio lo que hemos estado haciendo…- murmuró mirando sus ojos pensando ahora en el momento de salir.

- No... pude aguantarme.. – le confesó en susurros, enrojeciendo y temiendo el momento de ver a Kenji.

-Está bien, fue mi culpa y no es para tanto…- lo limpió con la camisa del traje como si le importase muy poco, haciendo después lo mismo consigo. Se sentó en el borde de la cama, empezando a cambiarse por fin y lo miró de soslayo –Te quiero…- susurró desviando la mirada y levantándose para cerrarse los jeans mientras se calzaba.

- Y yo a ti. – le respondió de vuelta, buscando su ropa interior para vestirse también, sin que se le quitase el nerviosismo.

Yûdan se puso la camiseta y sacó un cigarro prendiéndolo y guardando la ropa en la bolsa pensando que estaba cansado seguramente porque le hubiera gustado permanecer un rato más en la cama. Se giró, mirándola y levantó la sábana dejándola hecha un ovillo en una esquina del cuarto, sonriendo con un poco de maldad. Le sujetó la mano a Tassei y salió del cuarto sin más.

-Por lo menos, por lo menos… estabais haciendo un puzzle de 3000 piezas ¿le di?- preguntó Kenji bajando un poco el libro a sus piernas.

El moreno le sonrió aunque no muy encantadoramente –De 10000… lo siento- le dijo luego a Enki sujetando a Tassei contra él y ocultándole la cara un poco –Te dejé la sabana en el suelo…

El pelirrojo suspiró, sonriendo ya imaginando lo que eso significaba. – No hay problema, gracias por decirme... – y miró a Tassei, que parecía querer que se lo tragara la tierra.

Yûdan le sonrió a él sí agradecido, y le besó el pelo a Tassei llevándolo hacia la puerta y susurrando –“Deberías despedirte… no pasa nada”

-A ver! Pornokid! ¿No vas a despedirte?

- No me llames así! Idiota! – protestó el chico, girándose enseguida.

- Y ¿con esa boca besas a tu padre? – Enki bromeó, sin poder resistirlo ni un segundo más.

- Agh! Son imbéciles los dos! – Tassei casi pateó la puerta, aún así, acercándose para besar a Kenji en la mejilla y sacarle la lengua a Enki, malditamente, sin poder escapar de que este lo abrazara.

- Ya, lo siento, bye...

-Te quiero, pornokid…- Kenji sonrió feliz de verlo tan contento.

Yûdan se rió, tratando de disimularlo como si hubiera algo de malo en eso y desviando la mirada, sujetando a Tassei por encima de los hombros llevándoselo con él –Mañana hablamos, a ver si alguno de esos nombres sirven de algo…- susurró de todos modos sin poder evitar cambiar el chip –Siento haber… eso…- salió meneando un poco la cabeza contrariado por haberse escapado así de pronto a medio disculparse.

- No creo que lo sienta de veras... – se rió Enki, murmurándole a Kenji, y riéndose un poco.

 
 

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