| Capítulo 63- I'll Close My Eyes
and Think of This
Kenji se quedó mirando al pelirrojo mientras cenaban en
el restaurante al que había insistido con ir durante toda
la tarde. Si no, ya sabía que en cuanto acabasen se pondría
a mirar sus papeles y demás, y dejaría de prestarle
atención. Le sonó el celular y descolgó mirando
a la cristalera del exterior –Hola… sí…
bueno, ahora estoy cenando con alguien…- miró a Enki
y le sonrió, pensando que le había faltado el tiempo
a aquel tipo.
El pelirrojo le sonrió de vuelta, pensando que se veía
sospechoso, pero prefiriendo no decir nada. Después de todo,
tenía que confiar en él, era lo que se había
prometido y no quería fallarle, por más que aquellas
cosas lo pusieran nervioso. Bebió un poco de su vino, sintiéndose
algo extraño. No solía comer así.
-Vale…sí… sino ya te llamo… vale, ciao…-
colgó aún mirando al pelirrojo, cosa que no había
dejado de hacer en todo el tiempo –Era el tipo de la academia.
- Oh, Y ¿qué quería a esta hora? – preguntó,
tratando de no suponer nada, aunque era bastante obvio.
-Arreglar algunas cosas de la matrícula…- lo miró
tentado a mentirle y comenzando a hacerlo, decidiendo finalmente
ser sincero porque si no iba a sentirse mal después –De
esas que tú ya sabes… - remató bebiendo un poco
de su copa.
- Sí, ya lo sé.... – murmuró, aún
así, sonriendo un poco y extendiendo su mano para que la
sujetase. - ¿Irás esta noche?
-Sí… ¿o no? Aunque también puede ser
mañana por la mañana, aunque me gustaría empezar…
como la gente normal, a hacer lo que he ido a hacer… -le preguntó
claramente en cierto modo pidiéndole su permiso y tomando
su mano entrelazando los dedos con los suyos –Mira…
será la ultima vez…
- Lo sé, confío en ti.... – le apretó
l a mano, preguntándose si no le estaría mintiendo,
y a sí mismo de paso, pero deseaba creerlo. – Te amo,
Kenji, lo sabes. Y voy a seguir amándote.... no importa lo
que decidas o lo que hagas.
Kenji bajó un poco la vista y lo miró a los ojos
sonriendo otra vez –Te prometo que será horrible…-
se rió un poco mirando a la comida y apartó el plato
a un lado preguntándose si vendrían algún día
a traerle un té.
Enki se rió un poco, en contra de su voluntad, pero era
inevitable. – Tranquilo, no tienes que sufrir tampoco... –
le acarició la mano, terminando su vino, sintiéndose
ligeramente mareado por bebérselo tan rápido.
-Eso lo dices porque no lo has visto andar… es como…
¿mi madre? Y habla… como una reina de reinas - sonrió
mirándolo a los ojos sin percatarse para nada de que se encontraba
mal -¿Vas a tomar un café?
- Hum.... no, estoy bien así. Creo... que estoy muy lleno
– le sonrió nuevamente, suspirando y echándose
atrás en el asiento. – Oh... bueno, mejor sí
– accedió, seguro de que se daría cuenta si
no pedía uno.
-¿Estás bien?-lo miró preocupado e imaginando
qué era lo que pasaba en realidad. Se sacó la cartera
del bolsillo y dejó el dinero sin esperar a que le dieran
el cambio –Vámonos, anda… -le ofreció
la mano y sonrió levemente –Ven conmigo…
- No te preocupes, estoy bien – le sonrió de vuelta,
aún así tomando su mano y poniéndose de pie.-
¿No vas a esperar tu té?
-No… hay algo más importante ahora- lo sujetó
por la cintura llevándoselo con él y haciendo caso
omiso del hombre que lo llamaba por su té, pensando que se
iría indignado por la espera. Sacó el teléfono
escribiéndole un mensaje de vuelta al profesor de la academia
diciéndole que no podía ser esa noche y se lo guardó
en el bolsillo de nuevo –… ¿alguna vez has ido
a uno de esos hoteles? Esos con bañeras gigantes…
- No, nunca.... – le sonrió, negando con la cabeza
y enrojeciendo un poco. – Kenji, no tienes que hacer esto,
en serio...
: -Sí, claro que sí… tengo que hacerlo porque
estoy enamorado de ti…- sonrió besándole el
cuello y detrás del oído, arrastrando los labios por
él con suavidad –Siempre he querido pasar la noche
en uno de esos… - le susurró pasándole la otra
mano por el pecho –Estará bien… lejos de tus
apuntes…
Enki se rió de nuevo, sin poder evitarlo. – Ya veo
tu estrategia.... Para que sepas, no iba a revisar mis apuntes esta
noche, pero si sirve para motivarte – se giró un poco,
mirándolo a los ojos.
-No necesito motivación contigo…- le pasó los
dedos por el cuello acariciándole la mejilla después
con la mano, haciéndole inclinar un poco la cara y entreabriéndole
los labios con los suyos antes de besarlo –Quiero hacerte
feliz… - le sonrió besándolo de nuevo y se apartó
un poco riéndose –Sigamos dentro… creo que empiezo
a tener problemas para contener las muestras de mi amor…
Enki lo observó serio, susurrando. – Lo siento, siento
darte tanto trabajo... – se disculpó, porque sabía
que lo notaba, cómo se sentía, por más que
lo ocultase.
Kenji negó con la cabeza apoyándole la mano en una
cadera y atrayéndolo junto a él –No… tú
no me estás dando ningún trabajo, no te mereces esto…
deberías estar con alguien mejor que yo…- lo miró
a los ojos susurrando serio –Pero no dejaré que nadie
te aparte de mí… haría lo que fuera.
- Nadie podría, y no digas eso. No existe alguien mejor
que tú – le sonrió, besándolo con suavidad
y acariciando su mejilla.
-No… sólo yo cuando sea mejor…- sonrió
mirándolo a los ojos con algo de chulería y besándolo
de vuelta con suavidad, empujando la lengua dentro de su boca profundamente,
cerrando los ojos y sintiendo como si fuera la primera vez que lo
estuviera besando. Le pasó la mano por el pelo con suavidad
sujetándole el cuello y buscando más sus labios ignorando
cualquier cosa que no fuera el pelirrojo entre sus brazos.
- Y... con eso lo confirmamos. Debemos entrar – le susurró
el chico contra los labios, bromeando un poco, aunque serio por
el deseo. – Tengo frío...
-Ahora se te pasa…- se quitó la chaqueta del traje
poniéndosela por encima y lo llevó por la cintura
hacia la recepción del hotel, firmando en una hoja y pagando
hasta el desayuno antes de llevarlo hacia el ascensor. Lo miró
a los ojos, besándolo de nuevo y saliendo con él,
besándolo una vez más antes de abrir la puerta de
la habitación.
El pelirrojo le devolvió el beso, halándolo por la
camiseta, y atrayéndolo hacia sí, de malas permitiendo
que cerrara la puerta, sólo para soltarlo después
y alejarse. – Quiero ver cómo es la tina esa...
-Te sigo….- sonrió abriendo la nevera por el camino
y cogiendo una botella de licor sin apartar la mirada de la silueta
del pelirrojo. Abrió la botella apoyándose en el marco
de la puerta y bebió un poco dejándola a un lado sobre
el mueble del baño –Es grande ¿verdad? -Lo sujetó
por los hombros cuando estaba frente a la bañera y le besó
el cuello, pasando las manos por su pecho e inclinándose
hacia delante haciendo que el pelirrojo se tuviese que inclinar,
y sujetándolo por el abdomen mientras abría el grifo.
Se apartó abriéndose la camisa sin dejar de mirarlo
-¿Por qué no te quitas la ropa?
- Mucho... – respondió el chico encendido y no pensando
precisamente en la bañera. Se empezó a quitar la ropa,
la camiseta primero y luego los pantalones, sonriendo. - ¿Mejor?
Tú también... – se acercó, tomando la
botella y bebiendo un poco, mirándolo.
-Lo hago…- se bajó el pantalón y la ropa interior
de una, aunque lentamente, quitándole la botella y bebiendo
un trago de ella y besándolo, dejándolo beberse el
licor que tenía en la boca, vertiendo parte del contenido
de la botella sobre él, y entregándosela de nuevo
mientras lamía su cuello, agachándose para seguir
el camino del licor sobre su piel, besándole las caderas
y deslizando la lengua por su sexo.
- Kenji... – el chico gimió embriagado por algo más
que el licor, excitándose inmediatamente, y acariciando su
espalda. Se apartó un poco, entrando en la bañera,
y sentándose haciéndole un gesto para que lo acompañase.
– Si seguimos así, me voy a caer......... – bromeó,
riéndose suavemente.
El moreno sonrió, bebiendo un poco más antes de entrar
en la bañera con él, colocándose directamente
sobre su cuerpo y continuando aquel beso interrumpido –El
alcohol te sienta bien…- sujetó su sexo acariciándolo
bajo el agua y observando su rostro enrojecido por el alcohol y
la excitación. Sonrió lamiéndole el cuello
de nuevo –Me encanta tu cuello…
- Me encanta lo que haces con mi cuello... – murmuró,
sonriendo, su respiración entrecortada, y estirando el cuello
para darle más facilidad, abrazándolo y apretando
sus nalgas contra su cuerpo. – Te quiero, Kenji...
-Te amo…- sonrió levemente sujetándolo y apoyándole
las manos en el borde de la bañera para que se inclinara
a cuatro patas. Le sujetó las nalgas, arrodillándose
un poco y separándoselas excitado al observarlo tan claramente.
Bajó la lengua a sus testículos, lamiéndolos
y sintiendo cómo el agua que resbalaba de ellos, se colaba
dentro de su boca. –Y sabes muy bien…- se echó
en la bañera bajo él empujándole las nalgas
un poco para deslizarlo dentro de su boca.
- Oh... eso... es porque me alimentaste bien... – se rió,
jadeando un poco, y apretando los bordes de la bañera, empezando
a gemir un poco, sólo de sentir su lengua rodeándolo,
succionándolo de aquel modo.
-Yo también me alimento muy bien…- sonrió deslizando
los dedos dentro de él y empujándolo con ellos, haciéndolo
moverse dentro de su boca. Se echó hacia arriba, sin apartar
los dedos de su interior y lo besó, sujetándose a
la bañera también por debajo de los brazos de Enki,
y alzando las caderas para rozar su sexo contra el suyo. Escuchando
cómo el agua se derramaba de la tina y mirando a los ojos
del chico.
Enki le devolvió el beso, lamiendo sus labios y su lengua
con desesperación, sin apartar la mirada de sus ojos, sintiéndose
arder ahora en contraste con el agua, su pecho subiendo y bajando
agitado.
Kenji se dejó bajar contra la bañera, y lo sujetó
por las nalgas bajándolo sobre su sexo y alzando las caderas
a un tiempo, sintiendo la resistencia de su cuerpo al penetrarlo
y cómo finalmente entraba en él por completo, como
si lo succionase dentro de él –Ahh… Enki…-
sonrió levemente apoyando la cabeza en el borde de la bañera
con el cabello mojado delante de la cara. Se lo apartó con
una mano, dejándola en el borde de la bañera y moviéndose
dentro de él, sujetándole la cintura.
- Kenji.... – el pelirrojo cerró los ojos, dejándose
mover, sintiendo cómo lo penetraba aún más
fácilmente gracias al agua, y bajó una mano, acariciando
cu propio sexo erguido y caliente a pesar de la humedad.
El moreno levantó la mano sujetándole la nuca y lo
atrajo hacia él lentamente, mirándolo a los ojos y
besándolo. Le acarició la espalda hasta llegara a
sus nalgas acariciándoselas bajo el agua –Te voy a
hacer el amor la noche entera… Enki…
- Y mañana... cuando regreses.... – le susurró
el chico, sonriendo y volviendo a besarlo, subiéndose un
poco más sobre él, para gemir suavemente contra sus
labios.
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