.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 62- Intimate Bonding

El moreno se sentó frente al ordenador buscando información de ese tal Aljer y dejó el cigarro sobre el cenicero, suspirando y dejando salir el humo mientras tecleaba con una mano, mirando a Jiken que dormía en el sofá. No encontraba información sobre aquel tipo o al menos no, sin conocer el apellido. Miró de soslayo a la puerta del baño donde Tassei había entrado según había vuelto con Kenji, sólo llevaba ahí unos minutos, pero lo estaba poniendo nervioso, seguramente porque sabía que el tema entraría de un momento a otro.

El chico se miró al espejo, fantaseando con hacerse algo estrafalario en el cabello y se sentó finalmente sobre la tapa del báter, y admitiéndose a sí mismo que sólo hacía eso, porque le daba miedo enfrentar a su padre. Era estúpido, igual tenían que hablarlo y a su padre, seguro le daba más miedo que a él. Salió por fin del baño, caminando hacia el sofá y sentándose al lado del gatito, mirando al moreno serio y soltando de pronto. – Nos fue bien, ¿les fue bien?

-Sí… algo…- lo miró y se volvió de espaldas de nuevo sólo porque tenía que aguantarse la risa y carraspeó pensando que debía afrontar aquello, casi parecía que el niño era él. Suspiró levantándose y se sentó a su lado en el sofá –Has hablado con Kenji de eso ¿no?

El chico asintió, enrojeciendo un poco pero aún así haciendo el esfuerzo de mirarlo. – Y me dijo que no importa que seamos familia, y también me dijo que... debería decirte que sigo sintiendo lo mismo... que anoche... cuando me besaste.. – continuó, nervioso por el silencio de su padre.

Yûdan siguió observándolo sin saber muy bien cómo afrontar aquello. Lo cierto es que no podía negar lo que sentía y tampoco podía darle una buena explicación sobre por qué estaba mal salvo “la sociedad esto o lo otro” cosa que no le había importado jamás -¿Qué hacemos?

- ¿Qué hacemos? Pues no sé... lo que hace todo el mundo? – preguntó, enrojeciendo más, e inclinándose hacia él, cerrando los ojos, e intentando besarlo en los labios, aunque era obviamente un beso inexperto.

El moreno lo miró sonriendo y se apartó un poco apoyándole la mano en el pecho pegándolo contra el respaldo del sillón. Se giró un poco hacia él, pegándose a sus labios –Sabes que no se lo puedes decir a nadie ¿cierto? Ni besarme delante de nadie… no vas a poder actuar como con un novio normal…- lo miró a los ojos y bajó la vista a sus labios subiéndola de nuevo y recordando lo que Enki le había dicho –Te quiero-murmuró como deseando no haberlo dicho.

Tassei le sonrió, observando sus labios y luego sus ojos. – Nunca he tenido un novio normal, no me importa... – susurró, abrazándolo. – Te quiero.

Yûdan cerró los ojos mucho más serio, mientras lo abrazaba preguntándose si se arrepentirían de aquello algún día y pensando que aquello era como debía ser, abrazarse sin más, pero él no estaba pensando sólo en eso, sino en el tacto suave de su piel contra la suya. Le besó la mejilla pasándole las manos a lo largo del cuerpo y rozando los labios contra los suyos sin llegar a besarlo. Echó la cabeza hacia atrás en el respaldo y lo miró a los ojos sin saber qué hacer o decir.

- Yo.... yo te amo... – murmuró el chico, más rojo aún, observándolo y tratando de ocultar el hecho de que se había vuelto a excitar, maldiciendo internamente a Kenji y sus estúpidas descripciones.

El moreno bajó la vista al notar su excitación contra el cuerpo y la alzó de nuevo a sus ojos, subiéndose a horcajadas sobre él en el asiento. Le pasó la mano por entre las piernas acariciándolo y aproximó los labios de nuevo a los de Tassei besándolo profundamente y entrecerrando los ojos pasando la mano a lo largo del sexo del chico.

Tassei gimió dentro de sus labios, un poco sobresaltado porque lo tocase ahora, pero sin querer que se detuviera. Cerró los ojos, gimiendo nuevamente, y abrazándose más, devolviéndole el beso.

Yûdan lo miró apartándose de nuevo y le sujetó la camiseta, quitándosela y apartándola a un lado en el sofá. Lo miró a los ojos rozando sus labios con los suyos de nuevo y le lamió el cuello besándolo hasta el hombro. Le paso las manos por el pecho rozando sus pezones con los dedos -¿Te masturbas?

- No! – gritó primero, enrojeciendo hasta las raíces del cabello, confesando luego. – Sí... – y bajando el rostro de manera que su flequillo le cubriese los ojos.

-No me grites…o me detendré- le habló todo lo calmadamente que podía en su estado, mirándolo fijamente, se estaba controlando terriblemente para su forma de actuar. Le besó el pecho inclinándose sobre él y besándole los pezones. Entreabrió los labios, notando cómo se endurecían y respiró con fuerza, lamiéndolos primero suavemente y luego con fuerza, hundiendo su piel al paso de su lengua y mojándola –Lo he hecho, pensando en ti.

- Ah.... yo....yo también, casi... – murmuró, porque lo cierto es que no se había atrevido hasta el momento, pero ganas no le habían faltado. – Pa... ¿debería... llamarte por tu nombre? – le preguntó, nervioso, porque aunque para él fuese muy natural llamarlo papá, a lo mejor a su padre lo incomodaba.

Yûdan lo miró justo cuando deslizaba la lengua por su abdomen y se rió apoyando la frente contra él, pensando que lo había desconcentrado con eso –Soy tu padre aún ¿no?- se sentó a su lado apoyándose la mano en la frente –Me pregunto si algún día me vas a odiar por esto…

- No.... – medio que le gritó, recordando en el último momento, no hacerlo. – Esta es mi decisión también.... Sólo no quería hacerte sentir raro.

-Está bien… -le apoyó la mano en la pierna mirándolo de soslayo y giró un poco la cara en el respaldo acercando el rostro al suyo y observando sus ojos celeste –Es sólo que no lo entiendo… por qué… alguien como yo…

- Y ¿por qué no? Nunca he conocido a alguien como tú antes. Alguien.... que pudiera comprenderme incluso cuando no lo hace- sonrió, bajando el rostro, y pensando que seguro eso sólo tenía sentido para él. – Y ¿por qué alguien como yo?

-Por todo…- bajó la vista levemente negando con la cabeza –Tú eres el único que comprende lo que soy… y además eres precioso…- le pasó la mano por la mejilla rozándole los labios con el pulgar, separándoselos y apretando las mandíbulas dejando el dedo pasar entre sus labios.

Tassei lamió su dedo, succionándolo luego, sin estar seguro de estar haciéndolo bien, pero haciéndolo de todas maneras, finalmente, alzando su mano, para guiar el dedo entre sus labios, subiendo su cuerpo un poco, y provocando que Jiken se despertase por fin, emitiendo un maullido de protesta, y bajándose del sofá, para buscar un lugar menos movido.

Yûdan respiró con fuerza deslizando dos dedos entre sus labios, acariciándole la lengua y dejándolos entrar y salir entre ellos, rozándolos y observándolo excitado. Los bajó por su mentón y entre su pecho rozando su abdomen y abriéndole los jeans de golpe, atrayéndolo sobre él mientras tiraba de la tela y besándolo profundamente, jadeando contra sus labios.

Tassei volvió a rodearlo, devolviéndole el beso, casi desesperado, y sintiendo que su respiración salía agitada, estaba demasiado excitado. Demasiado excitado y demasiado nervioso.

-Tassei…- el moreno se separó un poco, buscando observar su rostro excitado y respiró de forma pesada al observarlo, besándolo de nuevo y bajando las manos a sus nalgas. Se las apretó con fuerza moviéndolo contra su abdomen y notando cómo su sexo se rozaba duro contra él -¿Te vas a correr?-preguntó casi jadeando las palabras.

- No, aún no... – casi le pidió más que le contestó, su rostro sonrojado y los ojos entrecerrados, aunque sentía su sexo pulsando con urgencia, y bajó el rostro, escondiéndose contra el pecho de su padre.

-Está bien si quieres hacerlo…- deslizó las manos por dentro de los jeans del chico, sujetándole las nalgas desnudas bajo sus manos y dejó escapar la respiración arrastrada entre sus dientes, moviéndoselas entre sus manos y apretándoselas pegándolo más a su abdomen, deseando haberse quitado la camiseta para sentirlo mejor, aunque de todos modos podía notar el sexo duro y caliente del chico rozándose contra la tela de algodón, humedeciéndola incluso.

- Quiero.... quiero... – Tassei apretó los ojos con fuerza, corriéndose sin poder aguantar más, estremeciéndose, mientras las manos cálidas de su padre, lo apretaban contra sí, y gimiendo, mordiendo un poco la camiseta de su padre para acallarse.

Yûdan le besó una mejilla varias veces empujándolo hacia abajo contra su cuerpo para sentir sus sexos rozarse y se estremeció un poco. Lo subió hacia arriba de nuevo, abrazándolo con fuerza y besándolo profundamente, más suave después –Te quiero…- le repitió por si estaba nervioso ya que no sabia qué más decir.

- Yo a ti... –le susurró el chico desviando un poco la mirada, avergonzado. – Lo siento... es que... tenía muchas ganas.

-Está bien… no tenía pensada ninguna otra cosa…-confesó aunque estaba muy excitado –Pero tengo que ir al baño ¿vale? Dame un momento y ahora vengo- le besó la frente apoyando la mano sobre su cabello –Cámbiate…-sonrió aprovechando que no le veía la cara y esperando a que se levantase.

- Pero... ¿qué vas a hacer? Porque puedo hacerlo por ti. He visto películas, ¿sabes? – le confesó, tratando de hacerlo ver que no era un ignorante y sin pensar que no era precisamente el tipo de cosas que se le decían a un padre.

-No me cabe duda… otro día… - se rió un poco girándose para dejarlo acostado en el sofá, y le besó los labios antes de meterse en el baño, pensando que prefería esperar a ver cómo sucedían las cosas luego de eso. Se quitó la camiseta, apoyando la espalda contra la pared y rozó el semen que había quedado en la tela con los dedos, antes de dejarla a un lado. Tomó su propio sexo, lo sentía ardiendo, y agitó su mano sobre él tratando de tardar lo menos posible para no dejarlo solo después de eso, de todos modos sin poder evitar que a cada rato le viniese el rostro de Tassei mientras se corría sobre él. Jadeó, gimiendo entre dientes y sudando un poco mientras se corría en su propia mano.

Tassei se quedó mirando sus genitales un momento y luego a la puerta, sonriendo, sacudiendo la cabeza, por sentirse como un tonto. Se puso de pie y fue a la habitación para cambiarse como le había pedido su padre, pero no podía evitar sonreír a cada rato, por más que frunciera el ceño y se pusiera rojo.

Yûdan se pasó las manos por la cara, lavándosela con agua fría y aún un poco incrédulo de lo que estaba sucediendo. Se pasó la mano por la nuca antes de secarse la cara con una toalla y salir de nuevo, dirigiéndose a la cocina para coger una cerveza. Se quedó parado y volvió atrás hacia el cuarto donde aún estaba Tassei, pensando que seguramente no le agradaría mucho que se separase de él ahora - ¿A dónde podemos ir hoy?-preguntó sentándose a su lado en la cama y observando su rostro sin poder evitar sonreír levemente.

- No lo sé, mi madre siempre me llevaba a sitios pijos, cuando me llevaba. – le sonrió de vuelta, recostándose contra su hombro. – Anoche no sucedió nada.....

-No…- levantó el brazo, dejándolo apoyarse en su pecho y le rodeó los hombros mientras cogía un cigarro del paquete prendiéndolo y mirando al suelo –Necesita estar en un lugar cerrado… los entes son energía…

- Pues mudémonos al aire libre- se rió, aunque no era muy gracioso, pero no podía estar de mal humor en esos momentos, y le besó la mejilla, volviendo luego a su lugar.

-No me gustaría mucho cuando llegara la hora de ducharse al aire libre…- alzó un poco una ceja como meditándolo y dejando mejor la meditación, porque había pasado de ser una visión problemática a algo erótico en cuestión de segundos –Y no será necesario, solucionaremos esto… ¿estás perdiendo la fe en mí? Estas cosas llevan tiempo, no son una ciencia exacta…

- No, yo confío en ti. – lo miró a los ojos desde donde estaba, o al menos lo intentó. – Es sólo que me gustaría irme de vacaciones y seguir luego con esto....

-Pronto acabará, te lo prometo… haré lo posible… Enki y yo hemos estado averiguando algunas cosas que creo serán útiles, ya estamos llegando al punto de partida… al origen…- le alzó un poco la cara para poder verlo a los ojos –y después haremos lo que quieras, hasta que tengas que volver a clase el año que viene.
- ¿Tengo que volver? – le protestó, desanimado, aunque ya lo sabía claro. – Pero tienes que tener cuidado, ¿vale? Porque nunca te cuidas, le voy a decir a Enki, que seguro no se entera porque te ve con estrellas en los ojos. – bromeó, riéndose, como si él no lo viera así también, o más.

-¿Eh?- lo miró sin comprender de qué le hablaba realmente –Y sí tienes que volver porque además no querrás que me quiten la tutoría por tenerte sin ir a la escuela ¿verdad?... Enki también me ha dicho que no me cuido nada… ¿Por qué no me afeitas?- se rió dejándose caer sobre el colchón.

- Vale, ¿quieres que lo haga? – le preguntó ilusionado, poniéndose de rodillas. – Raspas un poco, pero no me molesta, pero te ves bien afeitado...

-Si tú quieres….- lo miró de soslayo viendo que parecía ilusionado y se levantó para ir al baño –Vamos… de todos modos pensaba hacerlo mañana- se quitó la camiseta de nuevo y la dejó en el cesto de la ropa sucia pensando que tenía semen de todos modos y sonriendo por lo guarro que era. Se pasó la crema por la cara y se apoyó en el lavabo tendiéndole la cuchilla.

Tassei la tomó, un poco nervioso, parándose tras de él, y sujetando su rostro con cuidado, acercando la navaja. – No te muevas..... por favor....

-No…- alzó un poco la cara dejándose hacer y pensando que hacía siglos que nadie hacía eso por él –Espero que no tengas que afeitarte nunca…- susurró sonriendo de medio lado y riéndose un poco recordando que había dicho que no se movería.

- Que no te muevas... – lo riñó de todos modos el chico, sonriendo. – Y claro que tendré que hacerlo, voy a crecer.... ¿Qué ya no te voy a gustar cuando me afeite?

-¿Qué ya no te voy a gustar cuando me salgan arrugas?- lo imitó en cierto modo, aunque con un caso diferente –Me gustarás siempre… como sea…- lo miró a los ojos pensando que dudaba que siguiera enamorado de él cuando fuera un poco más mayor.

- Y tú a mí... eso seguro – le contestó, sonriendo y continuando su trabajo con sumo cuidado, observándolo en el espejo de vez en cuando, y pensando que era lo más atractivo que hubiera visto.

-Tassei… mañana tengo que ir al entierro de tu madre- lo miró a los ojos a través del espejo de nuevo –Así que te llevaré con Enki y Kenji… y luego pasaré a buscarte.

Tassei se detuvo un momento, como desanimado, continuando luego. – Vale... – murmuró. – Lo siento.... ¿seguro que no quieres que te acompañe? – preguntó, sintiéndose culpable nuevamente.

-No quiero… prefiero ir solo, ya te dije para qué son esos lugares…- se pasó la mano por la cara y le cogió la cuchilla, arreglándose un poco detrás de la mandíbula antes de lavarse la cara. Se frotó con una toalla mirando el agua sobre la cuchilla. Se volteó mirándolo, y lo abrazó contra él porque veía que se sentía mal.

- Está bien, papá... – sonrió el chico, abrazándolo de vuelta, y sintiéndose mejor sólo por eso. – Estoy bien.

-¿Y qué?- frunció el ceño aunque sí lo había abrazado porque pensaba que se sentía mal, pero ahora prefería disimular a admitirlo -¿Nos vamos? No sé a donde…- bajó la cara rozándole los labios con los suyos y besándolo mientras le acariciaba el cabello con una mano.

- No lo sé, vamos a buscar algún lugar que nadie conozca... – le sonrió, sin dejarse afecta por cómo le había contestado antes y apretándolo un poco más.

-Que nadie conozca… está bien…- sonrió pensando que aquello no podía estar mal si ambos se sentían así juntos. Le pasó la mano por el pelo, echándole la cabeza hacia atrás un poco, para verle mejor la cara y le besó los labios de nuevo –Compraremos algo para comer por el camino…

 
 

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