| Capítulo 60- The True Cost of
Beauty
-Bueno… es aquí…- el moreno dejó el coche
frente a la academia de peluquería y estilismo, tenía
todas las paredes de cristal ahumado y aún así podía
vislumbrar unas cuantas siluetas trabajando adentro. Se miró
en el cristal asegurándose de que estaba perfecto, aunque
ya lo había hecho tras salir de despedirse del concesionario.
Realmente les había encantado que el hijo de la dueña
fuera con él, le había encantado oír los comentarios
totalmente equivocados que habían soltado por lo bajo –Ne…
¿me veo bonito?- preguntó apoyando la mano en el cabello
de Tassei.
- Ya deja eso! Te ves.... bien! Como te veías hace unos
minutos cuando te miraste en el retrovisor. – refunfuñó
enrojeciendo, y quitándose su mano de la cabeza. No sabía
por qué todos le hacían eso. – Vamos adentro...
-Vale… vamos…- se rió caminando tras él,
con las manos en los bolsillos del pantalón bajo la chaqueta
del traje y se paseó un poco entre los chicos que estaban
allí preguntándose si era normal que hubiera tan pocas
mujeres en un lugar así. Sonrió aún más
feliz de su decisión, y se echó un poco hacia atrás
cuando un chico se paró frente a él sonriendo.
-¿Has venido por un corte de pelo? ¿Un masaje?...-
sonrió aún de forma más abierta pasándole
un dedo por el cuello de la camisa.
-En realidad… estaba buscando a Namiya… claro que si
me quieres masajear mientras lo espero…- sonrió mirándolo
a los ojos y quitándose los lentes sin poder evitar darlo
todo como siempre que sentía que debía relucir.
-… ya veo que eres como me habían dicho… Kenji…-
se rió el chico sin moverse de los pocos centímetros
que lo separaban del moreno –Yo soy Namiya
El moreno lo miró sorprendido porque le habían dicho
una reinona y eso… realmente no era lo que había tenido
en mente. Ve estrechó la mano como si nada –Veo…
que no hay muchas mujeres aquí…
-Procuro mantenerlas a la mayor distancia de mí que me es
posible… - el chico sonrió caminando hacia el despacho
que había detrás y mirándolo de soslayo. Kenji
se quedó viendo que andaba como si hiciera calceta y carraspeó
bajando la cabeza por no reírse, sujetando a Tassei por los
hombros y pegándolo a él.
-S.O.S.- le susurró reído, besándole la mejilla.
- Deja... – le susurró de vuelta, enrojeciendo, y
caminando con él, y alzando la voz un poco, sin pararse a
pensar si era conveniente o no. – Kenji es muy bueno en esto,
le corta el cabello a su novio – aseguró, aunque no
era para nada cierto, pero necesitaba proclamar que tenía
novio.
-¿Tienes novio? ¿Eso existe? Me pregunto si no será
un problema- se rió el chico sentándose en un sofá
de cuero rojo y meneando unos papeles en la mano.
-¿Es un problema?- Kenji se echó un poco adelante
en su sofá, mirándolo a los ojos y sonriendo. No era
como que a Enki le fuera a molestar que se tirase a nadie más
–Porque yo digo que no
-Tú lo has de saber mejor entonces…- el chico se rió
mostrándole el papel con los datos y la información
de la matricula.
Tassei frunció el ceño, metiéndole un codazo
a Kenji y susurrando en tono de amenaza. – Claro que no es
un problema...
-“Ay…”- el moreno se frotó un poco con
la mano –“Olvidaba que te gusta ser pepito grillo…”-
susurró mientras leía los papeles, mirando de vez
en cuando a Namiya porque sabía que lo miraba. Los firmó
como de forma distraída y sacó la cartera extendiéndole
el dinero
-¿Y este niño? ¿Quién es? Por cierto…
que es muy mono… pero debería cortarse el cabello…-
el chico se levantó guardando el dinero en la caja y mirando
a Tassei.
-Es mi mejor amigo… y yo creo que tiene un pelo perfecto…
Si quieres algo bueno, mejor cortárselo a su padre…-
se rió imaginando la cara de Yûdan si viese a tremenda
reinaza y se levantó sujetando la mano de Tassei –Si
hay algún problema importante con la matrícula…
llámame…- le sonrió colocándose las gafas
seguro de que comprendía.
-Lo haré…- sonrió de vuelta apoyándose
en la mesa –Empiezas mañana churri…
- Empiezas mañana porque no hay ningún problema con
la matrícula – sonrió malditamente Tassei, contento
porque al menos Kenji defendiese su cabello, aunque no se le iba
a olvidar reñirlo apenas saliesen de aquel lugar.
Kenji le sonrió saliendo de espaldas de la tienda para no
dejar de mirarlo hasta que estuvo afuera y se giró suspirando
y metiéndose en el coche –Creo que era imposible que
hubiera nada malo en la matricula Tassei…- se rió porque
pensaba que no lo había cogido.
- ¿Eres idiota, Kenji?! – le gritó, apenas
estuvieron en el coche, empujándolo un poco. - ¿Qué
haces?! Tú estás con Enki! Y además.... no
tienes por qué hacer eso. Sólo tienes que matricularte
y ya!
-¿Qué?- lo miró un poco desconcertado aunque
conduciendo como si nada. Segundos después, sonrió
pensando que era un iluso –Mira… no hay plazos de matrícula
a estas alturas del curso… esto es un favor que me ha conseguido
un amigo y créeme que a ese tío le importa un carajo
si tengo problemas o no… me ha hecho este favor porque le
gusto… y a Enki no le molesta que haga esta clase de cosas,
sabe que no implican nada…
- No, claro... – suspiró, frunciendo el ceño,
y mirando hacia fuera por la ventana. – Pues yo creo que vales
más que eso....
-Eso… es una bobada… no sé qué te estás
imaginando pero no hay nada de especial en ello, quedaremos en su
casa, hablaremos del color de sus sabanas, follaremos, me ducharé
y se acabó… no hay nada vejatorio en eso… sólo
es un polvo…-se encogió de hombros girando un poco
incómodo –Ya te he dicho que ahora no es tiempo de
matriculas ¿Qué importa si valgo o no? Por el momento
no valgo nada… no tengo estudios… cuando los tenga y
si soy bueno, entonces podré exigir algo… porque ahí
afuera… a los desconocidos sólo les importa si les
sirves para algo y les trae por el culo si eres o no una buena persona…-
se quedó callado pensando que ya había dicho demasiado
para estar hablando con un niño.
Tassei lo miró, con cara de desánimo, gritándole
para ocultarlo, como siempre. – Pues a mí sí
me importa! Y de ahora en adelante, tú me cortas el pelo!
Con o sin estudios...
Kenji paró el coche al lado de la acera y tiró de
él, subiéndolo en sus piernas y abrazándolo
con fuerza. Dejó las gafas de sol sobre el salpicadero y
apoyó la mejilla contra la suya sonriendo porque sabía
lo que había querido decir pese a todo –Tu pelo está
perfecto… y tú nunca tendrás que hacer cosas
así… así que no te asustes… Yo escogí
mi camino, no es como que no tuviera otras opciones, siempre hay
otras opciones para todo… ¿vale? ¿Sabías
que te quiero?-sonrió sin soltarlo.
- Calla... – sonrió, sonrojándose aunque abrazándolo
de vuelta. – Y no estoy asustado. Sólo quiero que te
valores...
-Vale, yo estoy asustado… pero haz como si tú lo estuvieras,
yo soy el mayor…- se rió echándose un poco atrás
en el asiento y mirándolo a los ojos pasándole un
dedo por una ceja dibujándola –Me valoro en lo que
se me da bien… y también soy realista… pero a
cada uno nos toca vivir una realidad… y la mayor parte de
esa realidad la hemos trazado nosotros mismos… así
que… a ver qué haces tú…
Tassei se le quedó mirando muy serio, asintiendo luego.
– Yo pienso valorarte, y me importa una mierda lo que los
demás piensen. Y cuando pase esto, cuando tengas éxito...
no quiero que vuelvas a dejarte tratar así.
- Promesa…- sonrió levantando la mano y alzando el
dedo meñique riéndose –Aún podemos hacer
promesas así… hasta que no nos salga barba…
- Ya es tarde para ti – se rió, tomándole el
dedo con el suyo propio. – Pero guardaré el secreto.
Promesa.
-Oye!...- se rió frotándole la cara contra la suya
–Que yo no tengo barba…- le besó los labios sonriendo
–Ala, sal que vamos a comer a algún lugar… a
ver si nos ligamos a algún niño mono…
- Que no! – protestó, quitándose de encima
y volviendo a su asiento. – Que eso sí le va a importar
a Enki, como andes coqueteando por gusto.
-Pero eran para ti… por si quieres tener tu primera vez en
el baño… o por si quieres decirle a tu padre, papá
he conocido a un chico… y nos hemos besado… verías
que bueno…- se rió bajándose del coche y dejando
la chaqueta del traje adentro.
- No! Yo no quiero! – protestó, rojo, y preguntándose
para qué querría varios él solo. – Aunque
tal vez sería bueno, decirle algo así, a ver si le
interesa... – murmuró de pronto cabizbajo.
-No… si le dices algo así sólo pensará
que estás haciendo lo que deberías o algo así…
Seguro que le interesa, lo que pasa es que tiene miedo de no estar
haciendo lo correcto, de fallarte como padre, de lo que la gente
pueda decir… de un montón de cosas de adulto…
de desearte…-lo cogió por los hombros mirándolo
a los ojos –y estoy seguro de que tu padre no es una persona
muy delicada con el sexo… ¿no te da miedo?
- No! Claro... que me da miedo el sexo, pero no, mi padre no. No
lo conoces. – le sonrió, encogiéndose de hombros.
– Él no me haría daño.
-No quiero conocer esa faceta suya… pero duele igual…-se
rió mirándolo mientras se sentaban en la mesa de una
pizzería mirando la carta -¿No te da miedo tener a
un hombre encima de ti? Penetrándote y respirando con fuerza
contra tus labios… puede resultar un poco…
- Cállate! – se cubrió los oídos, más
rojo que nunca e inclinándose sobre la mesa, ocultando su
rostro con el flequillo, porque para colmo se había excitado
un poco con imaginárselo.
Kenji le sujetó las muñecas, separándoselas
de los oídos y se rió con suavidad –Vale…
pasemos de tema… ¿me dejarás hacerte cosas en
el pelo? Del tipo a… ponerte mechas azules… o las puntas-
se rió pensando qué haría Yûdan si hiciera
eso -O mejor prefiero conservar mi rostro perfecto... y sin golpes...
Tassei se rió por fin, sonriendo luego malditamente. –
No sé.... los tintes de cabello no matan a nadie...
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