.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

Capítulo 59- You May Forget the Past, but the Past Won't Forget About You


Yûdan pasó la carretera que subía hacia aquella zona de casas, recorría todo un pequeño pueblo de calles mal asfaltadas hasta llegar a una carretera nueva. Allí, girando una rotonda se llegaba a la zona de chalets donde estaba la casa. Dejó la moto aparcada en la mitad de aquella zona apenas habitada, se notaba sólo a primera vista que era un pueblo viejo, donde sólo quedaban ancianos. Los jóvenes ya había migrado a la ciudad donde tenían sus estudios o empleos. Incluso aún había algún terreno de sembrado –No hay mucha gente…- murmuró con el cigarro en los labios bajándose después de Enki -¿Has hecho esto alguna vez?

El chico negó con la cabeza. – No mucho, he acompañado a algún profesor, pero en la Universidad más bien se centran en experimentos científicos y ese tipo de cosas. Imagino que ya lo sabrá... – lo miró de soslayo, sintiéndose principiante de nuevo.

-Sí… ya lo sé… les da miedo salir a la calle y encontrarse con algo extraño de veras…- sonrió de medio lado pensando que eran unos incompetentes –Bueno, primero vamos a hablar con la gente de la zona. Desde luego no vamos a decirles que investigamos algo paranormal hasta no estar seguros de que son abiertos al tema… trataremos de preguntar por el lugar… y encontrar a alguien mayor… que quiera pasar un rato hablando.

Enki se echó a reír, recordando por un momento a los ancianos de su pueblo. – No creo que sea difícil, creo que va a ser difícil detenerlos cuando debamos irnos... Lo siento – carraspeó, tratando de ser más serio.

-No… tranquilo… ya sé que pueden ser muy pesados…- se rió entre dientes paseando por la zona y mirando a la gente, observando que todos los miraban extrañados, seguramente no estaban acostumbrados a ver gente de la ciudad pararse por allí, pasarían de largo, era lo normal –El problema es que el miedo en los pueblos se esparce muy rápido… y puede hacer que la gente no quiera hablar del tema, por no hablar de que somos extraños… de ciudad y ellos desconfían de nosotros, imagina a uno de tus pomposos profesores acercarse a ese anciano…- lo señalo con la cabeza riéndose un poco con maldad.

- No le diría nada, seguramente. – suspiró, sonriendo un poco. – Bueno, tal vez sea optimista pero creo que a nosotros nos irá un poco mejor. ¿Tienen una idea de donde debemos comenzar?

-Me la hago… la respuesta es… no hay respuesta…- alzó un poco las manos acercándose al anciano, que lo miró con desconfianza y empezó a preguntarle acerca de los años que llevaba viviendo allí y cómo era aquella zona, aunque el hombre parecía haberse empezado a concentrar en hablarle de que los jóvenes allí ya no querían plantar el campo y doscientas cosas más, cuando Yûdan lo interrumpió ofreciéndole un cigarro y aprovechando para hablar él -¿Y dígame? ¿Quién es el más mayor aquí? Nos gustaría hablar un poco de esta zona antes de mudarnos…

- ¿El más viejo? Ese sería Manabu. Ha vivido aquí desde antes que hubiera siquiera un barrio, solía tener los mejores sembradíos antes de que hubiera tanta contaminación...

- Eso!.... suena muy interesante. – le sonrió Enki interrumpiéndolo porque ya lo veía echándoles la historia de cada una de las frutas que había sembrado. - ¿Cree que sea posible que hablemos con él? Nos interesa..... saber la historia del lugar desde sus inicios.

-La gente ya no suele interesarse por estas cosas, cogen se compran una casa en cualquier lado y punto, claro… porque ahora todos los jóvenes tenéis coche… ¿Qué os importa? Mi hijo siempre me decía que no importaba que se fuera a la ciudad porque tenía coche y vendría a ayudarme a recoger la siembra y sin embargo…- Yûdan que se limitaba a asentir con la cabeza de rato en rato, se apoyó con una mano en una banca mirando el cigarro y aguantando un poco más de rollo.

-Y entonces… ¿cree que podríamos tomar algo en algún lugar por aquí? Un sitio confortable…

-Hay una tasca… allí… es donde vamos todos…- se rió mirándolos –Donde vamos todos y luego a la tierra… ah… esa tasca ya huele a tierra…

Yûdan se rascó un poco la nuca sonriendo por su forma de hablar después de mirar la tasca de reojo -¿Dónde está la iglesia? Nos gustaría verla…

- Si siguen caminando recto, ya la verán, tiene un campanario, aunque ya no suena. ¿Son católicos? Porque ya nadie va a la Iglesia. Incluso los sacerdotes jóvenes que envían aquí, se van al poco tiempo. Es como si se les hubiera olvidado Dios con tanta tecnología....

- Bueno... a nosotros nos interesa. Aún dan misa, ¿cierto? – preguntó, por si acaso. No se sorprendería si incluso el sacerdote era un anciano lleno de quejas. Aunque a decir, verdad, le hacía un poco de gracia todo eso.

-Vale… gracias… muy amable…- el moreno le dio con una mano en un hombro y luego miro a Enki de soslayo –… Dios… siempre lo mismo con esta gente…- se rió un poco subiendo el camino estrecho de piedra para ir a la iglesia –En realidad quiero ir al cementerio…- le explicó después mirado un poco atrás –Ahora… estarán plantando, lo mejor será ir a la taberna antes de comer… entonces seguramente estarán allí hablando y tomándose algo…

- Vale- se encogió de hombros, sonriéndole. – Es lo normal, seguramente no tienen con quien hablar... de algo que no sea lo que ya todos saben.

-Lo que está claro es que todos van a estar deseando contarnos sus historias… así que supongo que sacaremos algo incluso de lo que no hemos venido a buscar…- se guardó las manos en los bolsillos observando las piedras del camino y pensando en Tassei, si estaría bien después de lo sucedido ayer, aunque lo había besado antes de irse… Se tocó un poco la mejilla con dos dedos y alzó la mirada al cielo, estaba plagado de nubes –Creo que lloverá… - lo miró de soslayo mientras seguían caminando –Espero que esté el enterrador en el cementerio, podríamos preguntarle si vemos tumbas que puedan interesarnos… creerá que somos unos macabros… o unos sensacionalitas…

-Y tendrán algo nuevo de qué hablar entre ellos – bromeó, sin que se le escapase su gesto. - ¿Sucede algo? – preguntó, desviando la mirada al frente por sentirse entrometido y observando lo que el anciano había descrito como un campanario, y que más bien era una pequeña campana adherida a un alero, sobre la puerta.

- Impresionante campanario…- murmuró el moreno siguiendo la mirada de Enki y riéndose un poco aunque sin separar los labios con los que sujetaba el cigarro. Dejó caer la ceniza y se lo colocó en los labios de nuevo –Nada, pensaba en Tassei…

- Estará bien, le hará bien distraerse con Kenji. – suspiró, observándolo. - ¿Quieres ir adentro? Tal vez haya alguien...

-Sí… vamos…- tiró el cigarro en el suelo de gravilla de la entrada, no por respeto, si no para ahorrarse un sermón y dejó salir el humo entre los labios lentamente mientras entraban, mirando como siempre la figura del cristo presidiendo el altar, no podía evitar que le diera una mala sensación. Sabía que Tassei estaría bien con Kenji seguramente mejor que con él allí tal y como Enki apuntaba, pero igualmente no podía sacarse de la cabeza que lo había besado y como se había enfadado después, lo difícil que era hablarle y comprenderle y en resumen… no podía sacarse de la cabeza a su hijo… en más de un sentido. No era como que no supiera lo que significaba a esas alturas y eso lo agobiaba terriblemente, se pasó la mano por el pelo echándoselo hacia atrás. La iglesia se veía bastante desierta salvo por una anciana que parecía estar rezando o durmiendo, una de dos.

- ¿Sabe? Esto me recuerda mi infancia... es un poco... – dejó escapar una leve risa, sin poder contenerse, aquel leve sonido bastando para demostrarles de una sola vez que la anciana rezaba. O que la había despertado. La mujer se puso de pie, caminando lentamente hacia ellos sólo para susurrar.

- Están en la casa de Dios, más respeto... – y mirarlos acusatoriamente, antes de volver a alejarse.

- Sí, definitivamente – susurró Enki, un poco cohibido, aún así, continuando y acercándose al altar por puro impulso.

Yûdan bajó la cabeza bostezando un poco y acercándose a su espalda para susurrarle –Es figura… además de ser demasiado desagradable a la vista, tiene cabello humano… no sé porque deberíamos sentirnos acogidos…- se apartó acercándose a la pila de agua bendita y la rozó con un dedo, santiguándose después, recordando lo que su madre tenía la manía de hacer cada domingo cuando entraban en la iglesia. Un cura joven salió de la sacristía y se quedó observándolos.

-¿Os puedo ayudar en algo?- preguntó mirando a Enki y haciendo que Yûdan se preguntase si no sería él quien necesitase ayuda. Sonrió para sus adentros esperando a ver si Enki quería hacerlo.

- Buenas. – le sonrió el pelirrojo aliviado de ver a alguien joven. – En realidad queríamos saber si alguien podría guiarnos al cementerio. Estamos interesados en la historia del lugar.

- ¿La historia del lugar? Pero allí sólo hay tumbas. Les iría mejor hablando con los habitantes. Son muy amables... – les sonrió el sacerdote, con mucha paciencia. Paciencia que denotaba que no lo habían enviado allí como castigo por ser problemático.

- Ya lo sé, pero..... lo cierto es que soy un poco supersticioso. No me puedo mudar a un pueblo o a una ciudad, sin visitar antes el cementerio. – se rió nervioso el chico, mirando a Yûdan y preguntándose si estaría bien mentir así.

-Es que hemos escuchado hablar sobre una casa…ahí arriba en la zona de chalets…

-¿Es que van a vivir juntos?- los interrumpió con cara de poker de pronto

-Somos hermanos…- le sonrió el moreno terriblemente, de paso respondiéndole a Enki por si aun tenia dudas sobre mentir o no y pasándole la mano por los hombros.

-Ah claro, hermanos…- el cura sonrió apoyándose la mano en el pecho con un ademán terriblemente femenino que hizo que Yûdan alzara una ceja incrédulo de su cinismo –Es que esta gente rica… la de la urbanización esa… bueno… vemos pasar cada cosa… no sé si me entienden.

-Sí... claro… gays… prostitutas… terrible ¿no?

Sí…- el hombre asintió con la cabeza como feliz de que lo comprendiesen y el moreno suspiró carraspeando –Sobre lo que les comentaba… Sí podemos ir al cementerio si quieren… bueno… yo no soy muy supersticioso… Dios tiene un destino escrito para todos nosotros…- explicó mientras salía de la iglesia –Pero se cuentan cosas de aquella zona… los ancianos, ya saben… tienen sus creencias…

-¿Y qué es lo que cuentan?- el moreno lo presionó un poco más, soltando a Enki en cuanto salieron de la iglesia y encendiendo un cigarro pensando que no parecían hermanos ni de casualidad.

El chico suspiró, un poco rojo, y bajando el rostro para que no se le notara, sonriendo al pensar que era la técnica de Tassei.

- Pues.... que está maldita, que todo el que se muda allí sufre desgracias. Pero ustedes no creen en esas cosas ¿cierto? – les sonrió el sacerdote, girándose un poco para verlos.

- Lo cierto es que lo encuentro interesante, me agradan las leyendas y las tradiciones... – le contestó el pelirrojo, tratando de alentarlo por si tenía algo más de información.

-Nos interesa mucho la cultura… popular…- cerró después la frase como para no hacer tan obvio el insulto del cual el cura no se enteró o al menos no dio señas de hacerlo.

-Bueno, no sé, no es que esté muy enterado sobre esos asuntos… sólo son habladurías, procuro que no les den importancia… bueno, el caso es que hubo una serie de crímenes…- saludó a unas mujeres que estaban en la puerta del cementerio y Yûdan las miró de soslayo pasando luego al interior de largo pasando de las miraditas. Se acercó a Enki para comentarle algo pero el cura apareció de nuevo tras sus espaldas -¿Qué decíamos?

-¿Y la gente que murió allí… está enterrada en este cementerio?-preguntó el moreno mirándolo a los ojos.

-Veamos… claro, sí, esta es la parroquia asignada para esa zona… sean de la ciudad o no…- sonrió caminando entre los nichos –Hace unos días tuve que realizar otro entierro de una mujer que vivió en esa casa, hubo un gran revuelo… ya imaginan…

Yûdan miró a Enki de soslayo -¿Una mujer dice?

Enki le devolvió la mirada, intrigado. – ¿Qué sucedió?

- La pobre mujer.... – el cura los miró, bajando la voz un poco por un momento. – Tenía problemas mentales, hace varios años ya. Mató a su propio bebé, en esa misma casa. La internaron en una institución psiquiátrica. Y supongo que la culpa finalmente pudo con ella. Se suicidó hace unos días.

El pelirrojo, volvió a mirar a Yûdan, recordando a la mujer sentada en la bañera, ahora más bien tratando de ocultar lo pálido que se sentía, por lo menos. Entonces, eso no era parte del show, no totalmente.

Yûdan le sujetó un hombro a Enki mirando al cura que los miró como intrigado -¿Sucede algo? ¿La conocían?

-No… es sólo que es terrible… que haya matado a su hijo…- el moreno trató de disimular, respirando con fuerza, pensando que seguramente él había impulsado esa muerte pero lo habría hecho de nuevo por Tassei, así acabase en el infierno

-OH… comprendo… de veras lo es…- el hombre caminó entonces hacia el interior mostrándoles la tumba que pertenecía a madre e hijo. Yûdan miró a Enki preguntándose si podría sentir algo, claro que probablemente en un cementerio estaría sintiendo más que algo precisamente. De todos modos no tenía muy buena cara.

-Tal vez deberíamos ir a comer algo y descansar del viaje…- miró al pelirrojo de soslayo.

- Sí, sería una buena idea – le sonrió el chico agradecido, aunque tratando de verse natural. De todos modos, algo de lo que estaba seguro era de que ni madre ni hijo se encontraban en el “descanso eterno” como leía la lápida.

-Ah… sí… bueno es la hora de una misa para mí también…- el hombre los miró algo desconcertado de que lo hubieran hecho ir hasta allí sólo para eso y sin percatarse demasiado del gesto de Enki.

Yûdan pasó por delante del hombre bajando un poco la cabeza como agradeciéndole y se llevó al pelirrojo con él bajando de nuevo por el camino de gravilla -¿Qué sucede?- le preguntó una vez estuvieron lo suficientemente lejos. Soltándolo y guardándose las manos en los bolsillos, convencido de que ya se encontraba mejor y aprovechando primero para llevarse un cigarro a los labios.

- Es que la vi, el día que fuimos a la casa. Estaba allí en la bañera, llena de sangre. Por supuesto, por eso y por lo que me mostró.... pensé que era parte del show, que se había delatado sin saberlo. Porque... ella estaba viva. – suspiró más compuesto, pasándose la mano por el cabello. – Lo siento, es sólo que me tomó por sorpresa.

-No… comprendo…- se sentó en el borde de una muralla que daba de espaldas al bosque y lo sujetó del brazo para que fuera a sentarse con él –Tómate un respiro… luego iremos a la taberna esa… comemos algo y tratamos de hablar con alguien… a poder ser con ese tal… Manabu…- se lo apuntó en una libreta por si no lo veían hoy y se olvidaba, y se la guardó en el bolsillo de la cazadora de nuevo –Mañana tengo que ir al entierro de Minako… ¿podéis quedaros con Tassei? No quiere ir y yo no quiero que venga…- miró adelante fumando como concentrado en sólo eso.

- Por supuesto, no hay ningún problema. – le sonrió, sentándose y suspirando. – Tassei es un chico muy fuerte ¿sabes? Y nos tiene a todos cuidándolo. Todo va a salir bien... – le aseguró, aunque no lo decía sólo por los fenómenos paranormales.

-Sí… - asintió con la cabeza cruzando una pierna sobre la otra frunciendo un poco el ceño mientras le daba otra calada al cigarro –Ayer se sentó en el fondo del agua… en el mar…- concretó –sólo porque se había enfadado conmigo…- se rió cerrando los labios y mirando a otro lado. Ahora tenía gracia.

Enki se rió un poco, imaginándolo de forma nada seria, y luego carraspeando enrojecido. – Lo siento... seguramente sólo deseaba que le prestases atención. ¿Puedo saber por qué se enfadó?

-Porque dejé que me cubriese una ola completamente y se asustó… no sé nadar… y él tampoco…- sonrió mirándolo a los ojos –No pasa nada porque te rías… es gracioso… pero lo pasé fatal… le tengo fobia al mar…

- Pues no deberían estar los dos en el mar, bajo las olas, en plena noche, entonces – le aconsejó, pensando que eran igual de necios. – Y, espero no estarme pasando de la línea, pero deberías cuidarte más si realmente quieres que Tassei sea feliz. Es como lo que me preguntaste ayer, ¿no? Dijiste que lo tenías claro, pero tal vez él necesite que se lo aclares.

-¿Qué te pregunté ayer?-lo miró a los ojos un poco confundido, porque lo cierto era que no tenía ni idea ahora, y pensando que se cuidaba suficientemente, todo el mundo parecía decirle lo mismo.

Enki lo miró confundido de que se le hubiera olvidado tan fácilmente, pero respondiendo. – Me preguntaste qué era más importante para mí: esto o Kenji. Claro, en tu caso, no será Kenji – bromeó, riéndose levemente.

-No…- murmuró como espantado –Ya se lo dije ayer, que era lo más importante en mi vida… pero… a mí no me gusta decir esas cosas, además ya lo sabe…- se rascó la mandíbula un poco y se volteó apoyando las manos en la muralla mirando a los árboles –De todos modos… estoy deseando que pueda volver a clase…

- Y estoy seguro de que eso es algo en lo que no están de acuerdo. No importa si lo sabe, a veces, es necesario escucharlo – sonrió, bajando el rostro, y sintiéndose cotilla. - ¿No preferirías tomarte un tiempo con él, cuando todo esto acabe? Llegar a conocerse en circunstancias normales...

-Le he prometido que le dejaría venir conmigo a trabajar cuando acabemos con esto… este año no irá a clases… Y está entusiasmado, no parece muy interesado en la normalidad… Por mí, no estaría lejos de él más de unas horas - sonrió levemente con el cigarro colgando de los labios –Pero esto no puede hacerle bien… estar siempre con alguien como yo y de mi edad, debería conocer chicos de su edad… o acabará lamentándolo después por más que crea que no…- bajó la cara refugiándose en sus manos y resoplando.

- ¿Por qué no? Seguro tienes razón y le haría bien conocer chicos de su edad, pero según tengo entendido, Tassei no se lleva muy bien con los chicos de su edad. Y ya tuvo bastante oportunidad para conocerlos. – lo miró, sonriendo. – Y tal vez estés equivocado. Es natural que quiera estar contigo, ¿no?

-No tan natural como tú te crees…- lo miró de soslayo apretando las mandíbulas –De todos modos, es igual que lo sepas o no, estoy seguro de que ahora mismo estarán hablando de eso… esos dos y que luego Kenji te mantendrá informado… - se pasó la mano por los labios dando aquello por explicado con la primera frase.

- Pues si es igual que lo sepa, podrías decírmelo. – suspiró, dejándose llevar un poco por el tono casual de la conversación. – No sé qué podría ser poco natural en todo esto....

El moreno alzó una ceja frunciendo el ceño después porque pensaba que había sido perfectamente claro –Lo besé…

- Y él te besó esta mañana... – continuó el chico sin comprender por qué era tan raro aquello, finalmente entendiendo al mirar en los ojos del moreno. – Oh... ese tipo de beso... ¿Y Tassei?

-Él… cree que está enamorado de mí o algo así… ni siquiera sabe qué cree… dice que le agrado y yo qué sé… - desvió la mirada como extrañado de que no le hubiera aparecido de pronto un cartel encima señalándolo con todo tipo de apelativos “cariñosos” y se pasó la mano por la frente –Él quería que lo besara… sé cuando alguien está esperando ser besado…

Enki se le quedó mirando, pensando que en definitiva no era lo normal en una relación padre-hijo, pero no había muchas cosas acerca de ellos que lo fueran, de todas maneras.- ¿Y tú? ¿Estás enamorado de él? Porque si él cree que lo esté, tal vez sea cierto. ¿sabes lo que quiero decir?

-Sé que le llevo uno cuantos años y soy su padre, sé que está encerrado en casa sin más contacto que el mío o el vuestro… Le creo…pero creo que sólo está confundido… mejor será dejar el tema, tenemos cosas que hacer…- se levantó de la muralla bajando la cuesta hacia la taberna con el ceño totalmente fruncido.

- Lo siento, no era mi intención entrometerme. – se disculpó el chico, siguiéndolo, aunque notando que no le había contestado.



 
 

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