.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 58- Serious Bussiness

El chico se abrazó a Kenji por detrás, besándole la mejilla, y desordenándole un poco el cabello, sólo por molestar.- ¿Vas a renunciar hoy?

-Ah… no me arruines el cabello ¿quieres?- se rió, peinándoselo de nuevo frente al espejo y se puso la camisa, cerrándose solo tres botones por el abdomen –Ya me tarda… hoy mismo… BANG…tsk- le hizo una seña con el dedo como si le disparase y se rió levemente –Después iré a una academia… he hablado con un amigo y podrán admitirme a mitad de curso…- se miró al espejo de nuevo y se puso las gafas de sol –Estoy listo ¿te dejo en algún sitio?

- En casa de Yüdan, Quedamos para trabajar un poco. – le sonrió, mirándolo de arriba abajo. - No me gusta que estés tan perfecto, al final me dejarás por un modelo.

-No… ¿quieres decir uno de esos engreídos que perfuman su culo y están tan enamorados de sí mismos que prefieren cascársela frente a un espejo a echar un polvo? –se rió entre dientes y lo cogió por la cintura mientras salían de la casa y entraban en el ascensor –Es sólo que… tengo que causarle una buena impresión a esa… reina que dirige la escuela…- se rió un poco, mirando al suelo después y preguntándose cual seria la clase de buena impresión que tenía que darle prefiriendo dejar que el destino le mostrase el camino.

- Bueno.... pero lo recordaré, lo que dijiste... – se rió, alzándole el rostro para besarlo. – Te va a ir muy bien, Kenji, lo sé.

- ¿Qué dije?-alzó las manos como haciéndose el inocente y salió del ascensor, mirándole el trasero y cogiéndolo por la cintura tras él, besándole el cuello, caminando dificultosamente hacia el coche –Si por mi fuera… nos quedábamos un poco más…-se rió pensando que para él siempre debía ser así y se metió en el coche cacheteándolo antes.

- Sí por ti fuera, nunca saldríamos de la casa – se rió, enrojeciendo un poco y entrando al coche también.

-No…me encanta hacerlo en sitios diferentes… - se rió, desapartando y mirándolo de soslayo, apoyando la mano en una de las piernas del pelirrojo acariciándosela –Iré a buscarte a casa de Yûdan… ¿o crees que necesitareis el coche?

- No lo sé aún, pero no te preocupes por eso, ¿quieres? Es tu coche y ni siquiera sé cómo le vamos a hacer aún- le sonrió, observando luego su mano y colocando la suya sobre la del moreno.

-Sí… no quiero tener que coger un bus para ir desde el concesionario hasta la academia… sería… definitivamente una mala idea…- se rió pensando de nuevo que lo tenía consentido. Claro, que adoraba que lo consintieran. Entrelazó los dedos con los suyos y lo besó suavemente, cogiendo la carretera que salía de la ciudad como el día anterior –Me pregunto si ya estarán en casa… apuesto a que no pasaron la noche allí ni locos…

- Yo no lo haría, habrán ido a un lugar al aire libre. Espero que hayan dormido por fin, ambos se ven.... muy cansados, ¿no? – comentó, recordando el rostro de Yûdan el día anterior. Si parecía que se fuera a dormir en medio de la conversación.

-No lo sé… Tassei se veía bien, encantador… como siempre…y respecto a Yûdan… prefiero no mirarlo demasiado o siento deseos de afeitarlo y cortarle el cabello - se rió cambiando la marcha y apoyando la mano sobre la del pelirrojo para sujetársela de nuevo. –De hecho, tú y él desaparecisteis tan rápidamente en la cocina que sinceramente… no pude verlo demasiado…- se bajó un poco las gafas para mirarlo a los ojos y desvió la vista ajustándoselas de nuevo.

- Sólo teníamos que hablar de frikismos, ya sabes, cosas que no te interesan – se rió, disimulando y mirando por la ventana, de nuevo deseando tener sus propias gafas para ocultarse un poco. – No sé si Tassei te habrá dicho algo pero no la pasaron bien la otra noche, hubo una muerte....

-Nosotros no hablamos de esas cosas… hablamos de cosas serias, ya sabes… cosas de adolescentes de nuestra edad…- sonrió de medio lado inclinando un poco la cabeza a un lado y sacando el brazo por la ventana golpeando la chapa del coche con los dedos –Una muerte… ¿por su culpa?-miró a Enki de soslayo y suspiró levemente –Quiero decir… ya sabes…

- Sí....bueno, claro que no es su culpa. – le sonrió ligeramente sabiendo que se preocupaba.- El sacerdote de la iglesia en la que se estaban quedando se suicidó. Imagino que en realidad, a Tassei le hizo bien distraerse con otras cosas.

-No, claro… habría sido mejor estar hablando de fantasmas y curas muertos…- suspiró con fuerza pensando en si eso tendría un final o al menos uno que le gustase ver –Supongo que por eso nunca me cuenta nada de eso… ya le llega con vosotros dos… que encima os entusiasma esto… - sonrió levemente y se ajustó un poco más las gafas parándose delante de la casa del moreno –… llámame… e iré a buscarte o lo que sea… Bueno… espera, quiero ver si Tassei está despierto y eso…- susurró saliendo del coche como si hablara solo.

- Vale.... – el pelirrojo se bajó, siguiéndolo y sonriendo un poco más. Se acercó a él, besándole la mejilla y susurrando. - Eres maravilloso, ¿lo sabías?- antes de ir hacia la puerta y tocar el timbre.

-Lo soy… lo sé…- se rió esperando a que alguien abriese y se sacó las gafas sujetándolas en la mano. Yûdan salió de la cocina con Jiken colgando del hombro como si fuera un adorno y se quedó mirándolos en el marco de la puerta.

-Pasad…- se apartó, caminando a la cocina de nuevo porque se estaba preparando un café y le puso el gato sobre la cabeza a Tassei mientras iba hacia allí.

-Empezaré a pensar que nos abres en topless para seducirme…- Kenji se rió siguiéndolo con la mirada aunque no le hacía caso y se fue junto a Tassei.

- Kenji! – lo riñó el chico, aún así, mirándolo con el gato en la cabeza, finalmente bajándolo y sujetando la mano de Kenji, halándolo consigo. – Me voy a hablar con Kenji! – le advirtió a los otros dos, como si alguien fuese a detenerlo.

Enki les pasó al lado, sonriendo. – Buenos días. ¿No llego muy temprano? – preguntó por cortesía aunque en aquella casa parecía imposible no llegar demasiado temprano.

-No… estoy así porque no me apetecía vestirme luego de la ducha…-explicó el moreno sirviéndose café de la nevera y acercándole la jarra por si quería también. Siguió a Kenji y a Tassei con la mirada, preguntándose por qué tenían que ir a hablar siete metros más allá, pero ahorrándose mejor el razonamiento.

-¿Dónde me llevas? ¿Vamos a hablar un secreto de estado?- el moreno sonrió y más porque aún le duraba la coña de la regañina con gato en la cabeza –Hoy dejo el trabajo y voy a presentarme en una academia… a ver qué tal… - le comentó porque además estaba un poco rallado.

- ¿En serio? – Tassei se detuvo por fin, girándose a mirarlo y sonriendo un poco. – Ojalá pudiera ir contigo, a ver....

-Ven conmigo…- se rió, cogiéndolo bajo su brazo -¿Por qué no?- se encogió de hombros sin soltarlo –De paso… evitas que la locaza que enseña en la academia de peluquería trate de sugerirme … el horror…- se rió mirándolo y bajando un poco la cabeza -¿Sí?

Tassei miró hacia la casa, un poco indeciso, frunciendo el ceño luego. - ¿Por qué no? Seguro que no me necesitan! Pero.... no voy a decirle nada a ninguna locaza!

-No… tú sólo haces como si fueras mi noviecito…y tan… ito…-se rió dándole unas palmaditas en la cabeza –y ya está, con eso seguro que se está quieto… o al menos eso espero… porque me da escalofríos…- se pasó la mano por la nuca, sentándose en las piedras del pozo que había en el jardín -¿Estás enfadado con tu viejo?

El chico se le quedó mirando, rojo, porque había estado apunto de protestar por eso de “noviecito”, pero simplemente se agachó, para dejar libre a Jiken y se sentó junto a Kenji en el pozo. – No, enfadado no, o sí.... No sé. Es que... todos me tratan como si fuera un niño y.... ya sé que lo soy, pero..... – suspiró, sin atreverse a decirle nada aún, a pesar de querer decírselo.

-Bueno…tienes suficiente edad… no es como que seas un niño ya- lo miró de soslayo cruzándose de brazos –Con esa edad uno ya puede tomar sus decisiones ¿sabías? Entrar en clubes… incluso conducir con un permiso paterno, técnicamente ya eres un adulto… pero bajo supervisión paterna… para algunas cosas…- sonrió mirándolo aún -¿Quién te trata como un niño? ¿Tu padre? Para él siempre serás un niño… cuando tengas su edad seguirá pensando que eres su niño… es su trabajo… como padre…- se rió apoyando las manos en la piedra.

- Pero....- Tassei suspiró, aunque un poco contento porque le dijera que no era tan niño. Claro, que lo de su padre aún lo angustiaba. – Yo tampoco quiero que deje de ser mi padre pero es que hay algo distinto con él... Y no sé....

Kenji lo miró arqueando un poco una ceja y desviando la mirada rascándose la mandíbula –Oye Tassei… sea lo que sea… puedes venir a vivir conmigo… sin necesidad de darme explicaciones… ni nada…

- No! – exclamó enrojeciendo después. – Quiero decir, gracias pero no es eso... Es que... me da miedo que pienses que estoy enfermo. – confesó, bajando la mirada.

-Vale… vale…- sonrió como aliviado porque había querido matar a Yûdan por un momento imaginándose quien sabe qué y se pasó el envés de la mano por la frente -¿Te gusta? A mí me gustaba mi tío cuando era pequeño…

- Y ¿alguna vez te besó? – le preguntó, ahora entre curioso y deseando que sí, porque eso lo envalentonaba.

-Bueno… y alguna otra cosa…- lo miró sonriendo y preguntándose si Yûdan lo había besado, pero no sabía si eso le preocupaba más de la gracia que le hacía –Bueno Tassei… yo no creo que la sangre tenga nada que ver en desear a alguien… y creo que de todos modos yo habría ido a por todas fuera quien fuera… claro que… a veces después a los adultos no les gusta afrontar esas cosas…

- ¿De veras? – lo miró, esperanzado y confesando de una vez, como si se le hubieran abierto las puertas del habla. – Es que mi papá me besó anoche y luego estuvimos hablando, pero... dice que no es normal y que nadie lo comprenderá. Y que.... yo soy un niño y debo estar confundido. Pero no lo estoy! Le dije que hoy me sentiría igual, y así es...

-¿Y se lo has dicho a él hoy? ¿Que aún te sientes del mismo modo?-lo miró a los ojos parándose delante de él con las manos en los bolsillos –Mira… ¿sabes qué? La ley prohíbe el incesto… pero yo creo que la ley no tiene ningún derecho a decirte a quien sí y a quien no puedes amar… ¿no crees, Tassei? ¿Que no importa para nada lo que digan los demás? Seguramente la gente no aprobaría que Enki me quiera como soy… probablemente le dirían que es estúpido por amarme… pero él me ama… la gente no sabe nada más que lo que hay frente a sus narices…

- Sí, ¿eh? Son idiotas! – refunfuñó, aparentando seriedad aunque claramente contento porque Kenji lo comprendiese. – Debería hablar con él, pero.... no ahora, porque tiene esa cara de.... Y además, debe estar pensando en sus cosas ya. Mejor le digo luego. – se puso de pie, tomando a Jiken entre sus brazos, a pesar de que el gato protestó con un maullido, ya que había estado a punto de vencer a una hierba que lo estaba molestando, y se paró frente a Kenji, completamente rojo y mirando hacia abajo. – Y yo creo que Enki tiene suerte de tenerte como novio! – exclamó, besándole la mejilla y echando a correr hacia la casa, para anunciar que se iba a acompañar al moreno.

Kenji lo sujetó desde atrás levantándolo en voladas y se rió, mirando a Enki y a Yûdan después como recordando que no era tan jovencito ya y lo dejó en el suelo apoyándole la mano en la cabeza –Tassei se viene conmigo… y bueno… volveremos por la tarde… después de comer…

- Sí! – refunfuñó el chico, dejando al gato en el suelo y aún más rojo porque lo hubiese cargado así.

- Vale, así no te aburres con nosotros y de paso me vigilas al novio.... – se rió Enki, acercándose al moreno y abrazándose a su cuello.

-Quien sabe… igual te levanta al novio… - el moreno sonrió malvadamente y le besó el cuello al pelirrojo, sujetándolo por la cintura y lamiéndoselo con suavidad, mirando de soslayo a Yûdan fumando mirando a Jiken como si fuera lo único en ese cuarto. Preguntándose si Tassei no quería estar con él luego de lo de anoche.

-Voy a vestirme…- le dijo más que nada a Enki antes de ir a su cuarto a vestirse.

-Y nosotros nos vamos… a ser malos…- Kenji sonrió besándole los labios a Enki y sujetando a Tassei por los hombros -¿Vale?

- No! Sólo a ver cómo te va... – refunfuñó el chico, enrojeciendo y suspirando un poco por la manera de despedirse de su padre.

-Vale, no me lo quites pues, que me quedo solito... bromeó el pelirrojo aunque un poco cohibido, alborotándole el cabello a Tassei y yendo a sentarse al sofá, a esperar. – Buena suerte, y ..... bueno, no necesitas suerte.

-No, tengo a Tassei de seguro… si no les gusto yo, malo será que él no…- se rió besándole los labios de nuevo a Enki y llevándose a Tassei por la cintura. Yûdan le sujetó el hombro a Tassei antes de que se fuera y se quedó mirándolo sin saber qué decir finalmente bajándole un poco la cabeza sin decir nada

–Adiós papá…- Kenji le sujetó la mano a Tassei usándola para despedirse y Yûdan negó con la cabeza cogiendo la cazadora.

- Deja... – se liberó el chico, acercándose a su padre con rapidez y deteniéndose de pronto frente a el, rojo, como si alguien lo hubiera reñido, y poniéndose de puntillas para besarle la mejilla. – Te veo luego! –se despidió, tomando la mano de Kenji y llevándoselo afuera. – Se te hace tarde!

-Pues bueno… se me hará… yo pensaba que eso ya no importaba…- se rió con maldad el moreno que sabía que no tenía nada que ver con eso.

Yûdan carraspeó un poco pasándose la mano por la cara un poco rojo, aunque era una bobada y no recordaba cuando había sido la última vez que le había ocurrido algo así y miró a Enki haciéndose el que no ha sucedido nada –Había pensado en hacer algo… de investigación… está claro que algo se nos escapa… creo que lo mejor será hablar con los vecinos de los alrededores… pensemos en… gente mayor… cuanto más mayor mejor…

- Me parece una buena idea. Seguro que pueden decirnos cosas que no encontraremos en los registros oficiales,. Tal vez algún rumor o algo... – le contestó completamente serio, pero sonriendo un poco por su expresión y por los gritos que aún se escuchaban apagados por los vidrios del auto.

-Bueno, pues vamos… lo siento pero no tengo coche…- el moreno salió al exterior con el pelirrojo tras él y cerró la puerta subiéndose a la moto y mirando a Kenji que estaba sacando el coche de la entrada. Le sonrió como si ambos tuvieran una luchita interna y el moreno miró a Tassei, alzando una ceja y marchándose para mejor no tener que ver a Enki subirse tras Yûdan, aunque sentía que le estaba entrando la risa.


 
 

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