| Capítulo 56- In the Arms of
Sleep, Like it or Not
Tassei se puso de pie, dejando a Jiken con su plato de leche recién
servida y mirando hacia la mesa de la cocina, en donde su padre
había dejado los platos desechables como si se fueran a limpiar
solos. Ni que fuera tan difícil echarlos a la basura. Aunque
claro, si hubiera estado en su propia casa, probablemente hubiese
hecho lo mismo y más si lograba molestar a su madre. Pero
ella nunca compraría platos desechables. Igual salió
de la cocina sin hacer nada, como si con quejarse mentalmente bastase,
y se asomó a ver a su padre, acostado en el sofá.
– Si aún tienes sueño, podrías ir a la
cama.
-O podría quedarme aquí y así no tendría
que desplazarme hasta allí…- entreabrió los
ojos observándolo y le dio una calada al cigarro, cerrando
los ojos de nuevo y volviéndose de lado en el sofá
–Aquí estoy bien… al menos este sofá no
tiene tantos años como el colchón…
- Pero estarás incómodo. – le insistió
el chico, arrodillándose junto al sofá y mirándolo
de cerca para más poder de convencimiento. – Sabes.....
no tienes que seguir viviendo así.
-¿De qué manera vivo?-lo miró bajando la mano
para apoyarla sobre su cabeza. Sujetó el cigarro con los
labios, aunque colgaba ligeramente como si fuera a caerse en cualquier
momento.
- Así, con un colchón viejo y un sofá medio
quemado... Y nada de comida en el frigorífico.... –
le señaló el chico sin creerse que no se diera cuenta.
¿Qué no era obvio?
-Eso… pero acabo de comprar comida ¿no? No sé…
para qué querría más comida si aquí
solo vivimos tú y yo… ¿Te molesta el quemado
o te resulta incómodo el colchón?
- Pues... el quemado sí, porque fue mi culpa – refunfuñó,
bajando la cabeza. – El colchón está bien, pero...
creo que deberíamos comprar uno nuevo para ti. – miró
hacia otro lado, frunciendo el ceño, preguntándose
por qué era ten difícil hacer cosas por él.
-Pero no fue tu culpa…- se sentó porque estaba claro
que no iba a dormir y se apoyó en el reposa brazos del sofá
con el antebrazo, mirándolo fijamente -¿Uno nuevo
para mí? ¿Quieres decir para que tengas uno tú
y uno yo?- apoyó la cara en su mano mirándolo y rascándose
la rodilla por un roto de los jeans.
- No! – sacudió la cabeza enérgicamente, enrojeciendo
luego. – Uno mejor... para los dos, eso.
-Bueno, si tú quieres- se rascó un poco el pecho,
fumando de nuevo y bajando un poco la cabeza, aunque alzando la
mirada –No me importan mucho los muebles… y tampoco
la casa, ni la ropa… mientras no me llueva encima y no pueda
entrar nadie, es suficiente… ¿entiendes? Me gasto el
dinero en otras cosas… menos… normales…
- Menos.... normales..... Eso es idiota! – se quejó
poniéndose de pie, aún rojo. – No, no es eso,
es que.... estoy tratando de hacerte feliz! ¿Qué no
te das cuenta? – protestó, completamente rojo, y dirigiéndose
al cuarto como si estuviera sumamente enfadado. Lo cierto es que
estaba avergonzado ahora.
Yûdan lo miró marcharse y pensó que le recordaba
a Jiken cuando se espantaba. De todos modos, se había cabreado
en un primer momento porque le dijera que era idiota hacer eso.
Suspiró, suponiendo que debía levantarse y tratar
de hablar con él. Se apoyó en una rodilla caminando
hacia el dormitorio y abrió la puerta, apoyándose
con un hombro en el marco –Estás conmigo… no
necesito nada más… y no creo que haya nada que se pueda
comprar que vaya a hacerme feliz… no soy así…
me gasto el dinero en viajar… podrás ayudarme entonces…
cuando viajemos… tú y yo…
Tassei se quedó de espaldas, sin poder evitar sonreír
un poco, aunque permanecía necio en que no se le notase.
– Ya lo sé..... Yo también soy feliz, pero no
te doy nada, sólo problemas. Y quiero.... ¿No sería
mejor para ti, cuando regreses de esos viajes, el encontrarte con
un lugar cómodo, en donde puedas encont5ar todo lo que necesitas?
Al menos, eso...
“No necesito nada…” pensó inevitablemente
y suspiró sonriendo un poco, caminando hacia dentro del cuarto,
sentándose a su lado y apoyándole la mano en el hombro
–Como quieras… pero deberías comprarte un portátil…
te hará falta… y yo estoy pensando en comprarme un
coche… aunque los odio… ¿pero qué pasará
después? Tu no podrás aguantar sin dormir… en
una moto… congelándote… y si llueve… debería
comprarme un coche… ¿no crees?
- No me importa, a mí me gusta viajar en tu moto. –
le sonrió, enrojeciendo y ocultándose de nuevo después.
Lo cierto es que se sentía seguro así y era una manera
de permanecer abrazado sin que le diese vergüenza. –
Y no soy tan delicado, puedo dormir en el piso incluso si quieres.
Es sólo que....
-¿Cómo voy a querer que duermas en el suelo? Dormiremos
en una tienda… pero seguramente te dé el sueño
mientras viajamos… o puede que llueva… un coche será
lo mejor… aunque sólo lo usaremos para cuando vayamos
a ir lejos… no los soporto, son ataúdes sobre ruedas…
- le pasó un dedo por el cuello con la mano que tenía
en su hombro y se levantó –Bueno…
- Bueno.... ¿qué? – se giró el chico,
estremeciéndose un poco por la forma de tocarlo y mirarlo.
- ¿Por qué no te acuestas aquí? Si ya viniste...
-Voy a buscar el cenicero al salón… - aclaró,
rascándose una ceja y volviendo al cabo de unos segundos,
tirándose sobre la cama y colocando el cenicero sobre sus
piernas mientras dejaba salir el humo mirando la ventana que aún
seguía sin arreglar.
- ¿Por qué sigues fumando si te vas a dormir? –
le preguntó, porque de veras que no lo comprendía
y dejó escapar un suspiro, recostándose en la cama.
-Porque aún no me he acabado este cigarro… ¿Qué
mas te da? Si va a matarme la nicotina, ya es muy tarde para evitarlo…-
se rió, pasándose la mano por la frente y retirándose
el pelo de la cara y se volteó de lado, dejando el cenicero
en el colchón entre ambos -¿Dónde quieres ir
esta noche?
- No lo sé, un lugar despejado, eso sí es seguro.
– asintió, siguiendo el cigarro con la mirada como
si se lo fuera a quitar de un momento a otro. - ¿Saben algo
más?
-No realmente, nada claro, sólo que juega con nosotros y
con nuestros miedos, así que veas lo que veas, no es necesariamente
real… Ni siquiera si estás viendo a alguien muerto
que conozcas… pero una cosa es casi segura… y es que
quiere manipularte… tienes que ser fuerte… nada nuevo…
Tenemos que investigar más… debemos ir por las casas…
preguntar a la gente… es la mejor manera… y buscar en
internet… Tiene que haber algo más, ese ente…
tiene que ser alguien…- aventuró, sacudiendo la ceniza
y apagando el cigarro. Se volvió de frente dejando el cenicero
encima de la mesilla.
Tassei asintió, muy serio.- Yo puedo hacerlo, investigar,
en internet. Y seré fuerte, ya te lo prometí. No voy
a dejar que nadie más salga herido – murmuró,
bajando un poco el rostro y recogiendo sus piernas.
-Bien… por el momento ni siquiera tendrá oportunidad,
será duro, pero tendremos que pasar las noches fuera mientras
arreglamos las cosas… Yo lo encuentro… divertido…-
sonrió débilmente y le apoyó la mano en las
rodillas.
- Yo también. Lo de pasar las noches campando, claro. No
lo otro – le sonrió débilmente, observándolo
por debajo del flequillo.
-Eso no le divertiría a nadie… por más fascinante
que resulte…- lo miró girando la cara sobre su propio
brazo –Hay muchas cosas fascinantes que no son nada divertidas…-
se rió un poco pasándose la mano por la cara y tocándose
el comienzo de que le estaba saliendo barba.
- Bueno, pero a mí me parece interesante lo que haces. Mientras
no tenga que ver conmigo... – le aclaró, encorvándose
más, como si se fuera a hacer pelotita hasta desaparecer.
– Yo creo que.... eres muy inteligente.
-¿Qué haces?... ¿Por qué te encoges
así?-le pasó la mano por la espalda acercándose
más a él y subiéndole una pierna por encima
como para cobijarlo.
- Porque.... porque sí! – le gritó, enrojeciendo,
y murmurando luego. – No preguntes esas cosas.
-No me grites, haz el favor… voy a dormir un rato, si es
que puedo. Despiértame antes de que oscurezca… no…-
levantó la muñeca colocándose una alarma para
las siete y media. –Ya lo hago yo…
- Igual voy a quedarme aquí – le aseguró el
chico, decidido, mirándolo sin cambiar de posición.
-Ya tienes el ordenador ahí… ¿no te aburres
aquí mientras duermo?- lo miró, porque sentía
su mirada y le pasó la mano por el cabello apartándoselo
un poco de la cara para verle bien los ojos.
- No. – sentenció el chico enrojeciendo porque lo
mirase y para colmo, le apartaba el cabello.
-No… -repitió el mayor mirándolo a los ojos
sin comprender por qué se ponía rojo ahora –Tal
vez deberíamos esta noche ir a un camping… podríamos
dejar ahí la tienda estos días mientras arreglamos
las cosas… pero no me gustan… hay mucha gente…
Se me ocurre un lugar… cerca de la playa… es una explanada…
ahí suele haber más gente… pero no mucha…
porque no hay baños.
- Está bien, seguro sabes escoger los lugares. Y no podemos
estar cerca de la gente porque – suspiró, acostándose
de lado. Al menos le gustaba aquello, “mientras arreglamos
las cosas”, como si fuese tan fácil.
-Porque huelen mal, hacen ruido y nos hablan… cuando no nos
interesa realmente lo que van a decirnos… así que no,
no podemos estar cerca, me irrita… - sonrió levemente
alzando una ceja y haciéndose el loco, tomándole un
poco el pelo porque sabía perfectamente lo funestos que eran
los pensamientos de su hijo.
- Eso no es lo que quise decir! – lo miró, aún
así sonriendo porque sabía lo que intentaba hacer,
y le colocó la mano sobre el rostro, sin ninguna ceremonia.
– Descansa.
-No me mandes a dormir… - sonrió de medio lado, aún
sujetándole la mano y bajándola a su cuello y apoyando
la suya contra la mejilla de Tassei acercándolo más
a él y cerrando los ojos.
- Pero si no, nunca lo haces – refunfuñó bajito,
aunque seguía mirándolo, algo rojo.
-Y a ti te molesta que te hable…- entreabrió los ojos,
mirándolo de nuevo serio.
- No me molesta, pero quiero que descanses. Nunca te cuidas –
lo riñó, frunciendo el ceño, aunque echándose
apenas hacia atrás.
Yûdan lo siguió mirando fijo, notando lo que hacía
y sonrió levemente -¿Por qué te escapas?
- No me escapo.- renegó el chico, acercándose aunque
rojo, pero no iba a admitir que le daba vergüenza. –
Por eso te digo que te duermas.
-Claro… ya lo hago…- le pasó la mano por debajo
del brazo, sujetándole la espalda y pegándolo hacia
él –Tú también podrías dormir
un poco y por la noche nos dedicamos a otras cosas…- se rió
entre dientes porque cualquiera hubiera pensando que hablaba de
a saber qué, pero él estaba pensando en la playa por
la noche.
- No molestes! Y yo te estoy cuidando, así que no duermo.
– protestó el chico, aunque dejándose abrazar.
Seguro se quedaba dormido igual.
-¿En qué te molesto? ¿Esto?- aflojó
el abrazo frunciendo el ceño y volteándose suspirando
con fuerza –Y ya… voy a dormir- sentenció acabando
la conversación, discusión o lo que fuera.
- Pues duerme ya – añadió el chico de todos
modos, necio, haciendo que Yûdan alzara una ceja, sintiendo
que se le hinchaba una vena en el cuello.
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