| Capítulo 52- The Wisdom of the
Dead and the Confusion of the Living
- Gracias.... – le sonrió el pelirrojo, tomando la
mochila de sus manos y colocándosela en sus hombros. - ¿Estás
listo? Luego te llevo a cenar por tener que soportar mi frikismo
– se rió, halando a Kenji de la mano, y guiándolo
fuera del apartamento.
-Oh… compensación… qué suerte…-
se rió sujetándole la mano y llevándosela a
los labios para besársela. Le abrió la puerta del
coche y se fue por su lado, sentándose y poniéndose
las gafas de sol mientras giraba la llave del contacto –Dios…
mañana ya es lunes…
- No pienses en mañana, hoy apenas comienza – lo miró
de soslayo sonriendo, a sabiendas de lo mucho que le disgustaba
tener que ir a su trabajo. – Además, por lo menos,
ahora me tienes a mí esperándote en casa.
-Hum… eso es lo único bueno…- apoyó la
cabeza contra el respaldo usando una mano para conducir y pasando
la otra por las piernas de Enki y entre estas, sonriendo –Imprudencia
al volante… no hagan esto en casa…
- No hagan esto al volante tampoco – sonrió, tomando
su mano y colocándola de vuelta sobre el volante. –
Baka, que quiero llegar con la mente en claro.
-Perdona, no sabía que te hacía interferencias…-
se rió bajando la mano al cambio de marchas y bajó
la ventanilla para apoyar el otro brazo por fuera, mirando al tío
del coche de al lado de soslayo. Desvió la mirada al espejo
retrovisor fijándose en su propio pelo y el coche se movió
de nuevo al cambiar por fin el semáforo. Los dos lugares
estaban próximos uno del otro pero aquella carretera era
un infierno en las mañanas –Deberíamos haber
llamado a los bomberos por si acaso… para que nos protegiesen…
- susurró sonriendo.
- ¿A los bomberos? No creo que empiece un incendio –
le sonrió, inclinándose un poco hacia él y
susurrando. – Y te vi mirar a ese otro tío... me pondré
celoso.
-Pero no me susurres así… que me pongo de otro modo
muy diferente a celoso…- sonrió ampliamente inclinando
la cabeza hacia él y besándole los labios con suavidad,
separándolos un poco con los suyos y apartándose para
mirar de nuevo a la carretera aún sonriendo –Sólo
comprobaba que no hay nadie ni la mitad de guapo que tú…
- Vale, te creeré... – se enderezó de nuevo,
haciéndose el sospechoso, aunque no se había puesto
celoso de veras. –Debimos esperar hasta más tarde,
hay demasiados autos....
-No importa… no hay prisa por llegar a Amityville aun…-
le sujetó una mano con la suya acariciándole después
los dedos con los suyos y mirándolo de soslayo –Enki…
estoy enamorado de ti… mucho… - sonrió apoyándose
en el respaldo con un poco cara dura pero hablaba muy en serio.
- Y yo de ti.... , en serio – le sonrió de vuelta.
– Me tienes hipnotizado.
Kenji sonrió aún más y desvió la mirada
sólo porque como no moviera el coche, iban a acabar por matarlo
atrás de él, y se rió un poco pensando que
igual, por más que pitasen, sólo avanzarían
unos centímetros, más no comprendía cual era
la prisa –Mira… hay un accidente ahí… luego
de eso está normal, no vamos a tardar tanto en llegar…
- No tanto, ¿eh? – suspiró, preguntándose
cómo era posible accidentarse en un domingo. – Oye,
¿sabes una cosa? No te dejaría venir conmigo si creyese
que es peligroso. Quiero que sepas eso...
-Quiero que sepas que… hubiera ido contigo con más
motivo si lo creyera peligroso…- lo miró a los ojos
sonriendo un poco y apartando la vista aliviado, al ver que ya no
había coches y pisando un poco de más sólo
por sentir la libertad de poder conducir por fin sin obstáculos.
Entró en la manzana de chalets y detuvo el coche delante
de la casa de Tassei.
- Y aquí estamos... en el Tasseiville – bromeó,
riéndose y abriendo la puerta, esperando a Kenji, mientras
buscaba la llave en el bolsillo de sus vaqueros.
El moreno se guardó las llaves en el bolsillo de la chaqueta
tras haber cerrado la puerta del coche y caminó por las piedras
del jardín hasta la puerta de la casa de nuevo –Espero
que esté dormidito…-susurró antes de entrar
a su lado con una sonrisa como si fuera de excursión o algo
así.
- Por eso venimos de día... – susurró el pelirrojo
como si debiera respeto o algo así, encendiendo la grabadora
dentro de su mochila, como acto reflejo ya. Sintió un viento
frío rodearlos y miró hacia las escaleras, escuchando
pasos arriba como en las otras ocasiones.
-Qué bien… creo que arriba hay una fiesta…-
bromeó para tranquilizarse él mismo, carraspeando
levemente y tratando de concienciarse de no molestarlo mientras
estaba trabajando -¿Dónde vamos primero? Teníamos
que ir a dónde… bueno… ¿te sabes de memoria
o lo apuntaste?
- Pues.... una de las víctimas se lanzó del techo,
el cuarto donde murió el bebé estaba arriba, la madre
de Tassei... bueno, ya lo sabes. – suspiró, sacando
un papel. – Creo que debemos subir primero. Espera.... uno
de ellos se suicidó aquí, en las escaleras. –
le señaló, recordando lo que había contado
Tassei. Empezó a subir las escaleras, girándose de
pronto, al sentir que alguien pasaba corriendo a su lado.
-¿Qué pasa?-preguntó Kenji girándose
también, aunque él no se había enterado de
nada. Miró hacia las escaleras pensando en que todos se suicidaban
en aquella casa, y escuchó las persianas bajarse solas como
en tromba. Apoyó la mano en el interruptor de las luces prendiéndolas
todas a un tiempo, casi sin siquiera pensarlo y las persianas se
abrieron de nuevo como si fuera un juego –Qué…
gracia…
- No te preocupes.... – le sujetó la mano, mirando
hacia arriba, a una figura masculina que los observaba. Enki agudizó
la vista, notando que estaba cubierto en sangre, casi por completo,
no se le podían ver las facciones. El chico permaneció
observándolo, susurrando de pronto. “tengo dolor de
cabeza” y alejándose por el pasillo.
Kenji le sujeto la mano suspirando y pensando “sí…
tranquilísimo” sin enterarse de nada de lo que el pelirrojo
estaba viendo. No sabia cual de las dos cosas era mejor, si enterarse
o no hacerlo, ambas eran desconcertantes.
- Vamos... – murmuró el chico, sin poder evitar ponerse
nervioso a pesar de todo. Subió las escaleras con cuidado,
las puertas empezando a abrirse y cerrarse nuevamente, aún
así el pelirrojo tratando de mantenerse alerta. Tenía
el presentimiento de que algo trataba de distraerlo. Escuchó
el llanto de una mujer en una habitación y se asomó
curioso. Sin embargo al abrir la puerta, solo había silencio
allí.
-Tal vez deberíamos ir al baño…- susurró
pensando en la mujer del psiquiátrico que había tratado
de desangrarse en la bañera.
- Sí, vamos... – le sonrió el chico, tranquilizado
al escuchar su voz, como si no lo llevase de la mano ya, y se dirigió
hacia allí con el moreno, empujando la puerta, y alzando
la pierna asqueado al notar, cómo se extendía la sangre
bajo sus pies. Miró a la bañera, encontrándose
con la misma mujer que había visto el día anterior,
sentada en el borde, sonriendo y sosteniendo un bulto ensangrentado
entre sus brazos. - ¿No es hermoso? Yo lo protegeré...
– susurró con la misma cara de tranquilidad con la
que los había saludado en el psiquiátrico. Enki cerró
los ojos, pensando que definitivamente estaban jugando con él.
Ella no había muerto allí, así que no era posible,
y por otro lado, jamás había visto cosas tan vívidas.
Ni siquiera solía ver tanto como sentir.
Kenji lo observó con lo ojos cerrados allí delante,
le parecía que estaba nervioso aunque no le había
dicho nada al respecto y tampoco comprendía qué sucedía
o qué estaba viendo, sólo escuchaba como algo goteando,
como un grifo abierto. Se quedó observando a su alrededor,
pero todas las villas de agua estaban cerradas. Se rascó
un poco la nuca -¿Salimos del baño ya?- preguntó
un poco inquieto.
La mujer se levantó rápidamente hacia el pelirrojo
como si se proyectara en su mente, en vez de a través de
sus ojos, y le extendió el bulto ensangrentado. La toalla
donde estaba envuelta se abrió dejando ver la cabeza del
propio pelirrojo. La morena frente a él, bajó a los
lados sus manos de muñecas cortadas sonriendo.
-¿Enki? ¿Salimos de aquí?- insistió
Kenji, incomodado por aquel goteo que le parecía que se hacía
más alto y constante, aunque seguramente sólo era
producto de su imaginación.
- Sí! – exclamó, quizás un poco demasiado
apresurado aunque ahora ya no veía nada en el baño
y lo cierto es que se repetía que no debía dejarse
amedrentar. Simplemente no debía, era estúpido. Le
sonrió al moreno, saliendo de allí y deteniéndose
al ver que la puerta del cuarto de Tassei se agitaba como si un
fuerte viento proviniese de ella. Suspiró, armándose
de valor una vez más.
-Es el cuarto de Tassei…- le indicó Kenji casi como
si hablase consigo mismo. Caminó al lado de Enki y se adelantó
un poco, abriéndola con fuerza, casi golpeándola contra
la pared de la resistencia que había sentido en un principio
a abrirla. Observó la ventana abierta y las cortinas moviéndose
suavemente como si no hubiera más que una leve brisa. Se
quedó mirando a su alrededor porque él no veía
nada extraño, pero ahora sentía deseos de llevarle
a Tassei algunas cosas más.
Enki se acercó a la ventana, tocándola y observando
algo de sangre en su mano, aunque sólo fue por un segundo,
y desvió la mirada hacia el pasillo, escuchando pasos de
nuevo, alguien corriendo. El pelirrojo suspiró nuevamente,
observando a Kenji y sonriendo, como disculpándose. –
Estoy empezando a pensar que esto va a ser eterno....
-Espero que no…- lo miró sonriéndole por animarlo
y porque además le estaba poniendo de los nervios estar allí
y ni quería pensar en que aquello durase mucho más.
Se puso a desconectar el ordenador del moreno enrollando los cables
y decidiendo no seguir el jueguito de sonidos de lo que demonios
estuviese tratando (y consiguiendo) asustarlos.
- Tassei se va a poner contento – le sonrió de nuevo
el chico, pasándole la mano por el cabello, aunque lo espelucase
un poco y asomándose fuera del cuarto, sin salir de él,
la voz de Yúdan riñéndolo resonando en su cabeza
“no tomes riesgos innecesarios”, aunque sentía
mucha curiosidad. Se quedó completamente quieto, y sin pronunciar
palabra por no asustar a Kenji, al sentir que alguien pasaba a su
lado, saliendo de la habitación. La sombra se detuvo a punto
de llegar a las escaleras, dejando caer algo que se desvaneció
apenas tocó el piso. “Ella dijo que sería más
feliz, para eso están los padres. Tengo que ir con él
ahora, es tarde...” murmuró la voz, mientras la figura
desaparecía en las escaleras. El pelirrojo sacó el
medidor de energía eléctrica que había llevado,
acordándose de pronto, y revisándolo. Parecía
estarse volviendo loco, seguro se le estropeaba. Regresó
a la habitación, sentándose en la cama en silencio
y observando a Kenji de nuevo.
-¿Qué pasa?- preguntó el moreno recolocándose
un poco el pelo sin protestar de que lo hubiera despeinado, pero
ni de broma se iba al baño a comprobar si estaba mal peinado
ahora. Guardó el teclado y algunas cosas en una mochila que
había allí y siguió mirando a Enki mientras
lo hacía -¿Estás bien?-dejó las cosas
a un lado aproximándose.
- No te preocupes, estoy bien, sólo algo cansado. Este lugar....
no creo que vuelva a ver algo así. – suspiró,
algo avergonzado por continuar interesado de esa manera. –
Está bien, en serio... – le sonrió, acariciándole
la mejilla.
-Pues si estás cansado, vámonos… podemos volver
otro día…- lo miró nervioso, por no decir que
estaba deseando largarse de allí cuanto antes. Hasta alguien
como él, que no tenía ni idea del tema y no era sensitivo
para nada, notaba que allí había algo, observándolos.
- Está bien, recoge las cosas de Tasse4i y nos vamos –
accedió, poniéndose de pie mientras Kenji se giraba
hacia el otro lado, y acercándose a la ventana de nuevo.
La abrió completamente asomándose fuera.
Kenji lo miró de soslayo cogiendo la torre en una mano y
el monitor en la otra –Enki… coge la bolsa….-
le pidió, porque además no le gustaba que se quedase
en la ventana de pronto con lo raro que se estaba portando.
El pelirrojo no le respondió por unos momentos, inclinándose
aún más hacia fuera, sonriendo un poco y mirando hacia
atrás luego, pensativo. Sacudió la cabeza, de pronto
como despertando, y salió de la ventana, mirando a Kenji,
nervioso y llevándose la mano a la cara para acomodarse los
lentes que no llevaba. Desvió la vista, tomando la bolsa
y comentando serio. – Ya... ¿estás listo?
-Sí… vámonos de una vez…- le respondió
Kenji que había estado a punto de dejar las cosas en el suelo
y sacarlo de allí él mismo. Se le quedó mirando
esperando a que abriese la puerta, porque con el monitor y la torre,
obviamente él no podía –y deja de hacer cosas
raras…
- No.... no estoy haciendo cosas raras...... – le sonrió
entre nervioso y aliviado, porque lo cierto es que le hacía
gracia su manera de decirlo, y abrió la puerta, saliendo
de la habitación, esforzándose por hacer caso omiso
de todas las pisadas y las corrientes de aire que surgían
alrededor de ambos. Ya era suficiente.
-No, qué va…- caminó a su lado sin perderlo
de vista mientras bajaban las escaleras y mirando a ratos hacia
la puerta de la casa como si le tardase el momento de llegar ahí.
De no haber llevado cosas en las manos, lo hubiera sujetado y habría
salido corriendo de aquel lugar, era como si sintiese algo detrás
de ellos, observándolos todo el tiempo.
Sin embargo, lograron salir sin ningún inconveniente. El
pelirrojo suspiró, más relajado una vez estuvo sentado
en el auto. Lanzó una mirada más hacia la casa. Alguien
los observaba desde una ventana superior.
Kenji lo miró de soslayo y carraspeó pensando muy
bien en lo que iba a decirle, pero es que no podía evitarlo
–Oye…¿has sacado algo en limpio?
- No lo sé.... en limpio – lo miró, pensando
que tan caro no le estaba. – Pero definitivamente hay algo
en esa casa que hace que la gente haga o considere cosas que no
harían normalmente. Y parecen seguir convencidos de estos
hechos aún después de muertos. O repitiéndolos....
Kenji lo miró un momento sin comprender igualmente de qué
les servía saber eso, pero sin decir nada. Miró a
la carretera de nuevo, rascándose un poco el cuello pensando
que todo eso le dejaba muy nervioso. De hecho, comenzaba a odiar
esos temas a muerte -¿Los veías a ellos? Porque tal
vez era esa cosa haciéndote ver cosas…
- Sí, ya lo pensé. Por ejemplo, vi a la mujer, la
que fuimos a ver ayer. Pero ella está viva, su intento de
suicidio fue fallido y... – sonrió más, recordando
el funesto detalle de lo que sostenía, no porque le causase
alegría, pero no quería preocupar a Kenji innecesariamente.
– Pero creo que algunos de ellos eran reales, parecían
algo... perdidos.
-Ya… a lo mejor se los queda…- el moreno lo miró
y luego se rió porque se había sentido baka diciendo
una hipótesis como esa y más con lo que se estaba
imaginando –Los obliga a trabajar para él en sus obras
teatrales de cómo acojonarme…
Enki se rió suavemente, pero más que nada por su
forma de hablar. – Pero ¿sabes? No creo que estés
muy lejos de lo correcto. Hay una cantidad de energía terrible
allí dentro. Casi... – se acordó de pronto sacando
su medidor y corrigiéndose con cara de desánimo. -
.... me dañó el equipo. No creo que puedan irse.
-Vale… ¿y qué se supone que haga eso? ¿El
diablo? ¿Un fantasma de la polla? Joder… a mí
esto me pone de los nervios…
- No lo sé.... Quisiera saberlo, Kenji, de veras –
suspiró, recostándose en el asiento. – No creo
que sea el diablo si eso te hace sentir mejor, nada tan cinematográfico.
-Eso querría decir que Tassei es el anticristo y Minako
la antivirgen…- se rió, pero es que ya no sabía
ni cómo tomarse eso. Le hubiera gustado decir “ya,
no más, me ha llegado de esto” incluso se sentía
nervioso –No sé si ir a llevarle esto a Tassei a casa…
porque ellos no pueden, no tienen coche…
- No veo por qué no, seguro se alegra. Y por cierto, para
que Tassei sea el anticristo, Yüdan tendría que ser
el diablo, y eso... es imposible. Sería como tener la posición
vacante – bromeó, aunque claro, jamás se le
ocurriría decir algo así delante del moreno.
-Pues si es el diablo, disimula muy bien con esa cara de…
si viene un Tsunami yo espero aquí sentado, que tiene…-
se rió dirigiéndose hacia la salida de la ciudad para
ir a la casa de Tassei.
- Por eso, aunque no creo que ahora esperase sentado... –
meditó, seguro de que protegería a Tassei primero.
-No creo…- lo miró sonriendo y luego a la carretera
de nuevo –Yo también hubiera querido tener un padre
como él y no uno calvo…- se rió como si la calvicie
hiciera algo en ser o no un buen padre.
El pelirrojo se rió, casi habiéndose olvidado de
los malos ratos en la casa, negando con la cabeza.
.......................
Tassei se sujetó de la moto nuevamente, aún con el
ceño fruncido, y un poco agachado para evitar que el viento
le molestase en los ojos. - ¿Dormiste algo anoche? Vas a
tener que descansar cuando lleguemos a casa, yo me puedo preparar
cualquier cosa para comer – comentó, de repente recordando
el estado de la nevera de Yüdan, y ya previendo que quedaría
con hambre, pero no se lo iba a decir.
-Sí… voy a tener que dormir…- el moreno pasó
la frente por la espalda de Tassei para apartarse el pelo de la
cara sin soltar el manillar y suspiró, porque estaba realmente
agotado. No había dormido nada, porque no se había
fiado de la gente durmiendo allí al aire libre, de que no
se escapase el gato, de que nada sucediera estando además
al borde de un acantilado y encima el lío mental que lo había
asaltado de nuevo, como si no le llegara con todo lo que tenía
que pensar –A cierta hora se apagaron todas las luces de las
farolas…
- ¿De veras? A.... a lo mejor están programadas para
eso ¿no crees? – sugirió, asustado, tratando
de buscar cualquier otra explicación que no tuviese que ver
con él ni lo que le sucedía.
-Obviamente sí… porque la luz la paga el ayuntamiento…-
se rió, aunque estaba agotado y además no tenía
ni idea de si se habían apagado por eso o no. Sea como fuere,
un motivo u otro no hacía mucha diferencia, el hecho de que
hubiera sido capaz de apagar las luces… era poco efecto especial.
- Claro... – se rió también, aun que no sonaba
muy relajado. – U no se supone que te quedes a dormir allí
como hicimos nosotros. Será que piensan que ya a esa hora
no hay nadie.
-Apuesto a que de habernos visto allí durmiendo, nos habrían
largado… eso está claro…-murmuró el moreno
que sólo podía pensar claramente en que necesitaba
café con urgencia. Claro que tiempo y tiempo para pensar,
ya había tenido suficiente durante la noche. Dejó
la moto en la entrada de la casa y ni siquiera la metió en
el alpendre. Abrió la puerta como siempre, comprobando que
estuviese normal, y miró de soslayo el mueble que seguía
tapando la ventana rota –Hay que arreglar eso…- mencionó
de camino a la cocina, cogiendo el café de la nevera y bebiéndoselo
como si fuera agua fresca –Deberías desayunar algo…-
susurró mientras miraba de soslayo pasar a Jiken por al lado
de sus pies hasta debajo de la mesa a comer.
- Ya voy... pensaba hacerlo – protestó, entrando también,
aunque sólo tomó un vaso, sirviéndose zumo.
Casi parecía que imitase a su padre. – Le voy a preguntar
a Kenji si conoce alguien que arregle ventanas.
-Yo arreglo ventanas… - murmuró pensando que no pensaba
pagarle a nadie por hacer algo así, todo el mundo sabía
arreglar ventanas… o al menos, todo el mundo debería
saberlo, ni que fuera una ciencia…. Se quedó mirando
a Tassei meditando, y percatándose de que estaba pensando
demasiado y eso era que estaba sumamente cansado. –Voy a dormir…
tienes que ducharte…- le dijo de todos modos señalándolo
–pero no te duches solo y no hagas nada raro… y no salgas
de casa…
- Pues si no me ducho solo, y tú estás dormido, ¿cómo
me voy a duchar? ¿Vas a dormir en el baño? –
frunció el ceño, sin comprender por qué esas
reglas si ya habían establecido que los sucesos se daban
de noche. Y además, era su culpa lo de la ventana, por decir
que había que arreglarla, como si no supiera qué hacer.
– No quiero quedarme sucio – insistió.
-Bueno… haz lo que quieras… pero no me voy a poder
dormir si no sé dónde estás…- protestó,
frunciendo el ceño de vuelta y tirando la camiseta por encima
de una estantería, provocando que se cayeran algunas cosas.
Las miró y desvió la mirada, decidiendo que no tenía
la suficiente importancia para cogerlas ahora y se abrió
los jeans separando las sábanas y acostándose con
la mano sobre los ojos y el cigarro casi consumido en los labios.
Además le dolía la cabeza. No tenía ganas de
discutir con nadie tan necio en ese momento.
- No tires las cosas! – lo riñó el chico de
todas maneras, siguiéndolo y subiéndose a la cama
con él. – Y vale, me quedaré contigo. Necesitas
dormir, pero no fumes mientras – le quitó el cigarro,
apagándolo y pasándole la mano por el cabello, como
si imitase su gesto de la noche anterior. – Ahora descansa.
- Se me cayeron….- Yûdan se apartó la mano de
encima de los ojos mirándolo y frunciendo el ceño
un poco, pensando que hubiera querido fumarse el cigarro antes de
dormir y que encima lo estaba tratando como a un crío que
era ya lo que le faltaba por ver… aunque igual era agradable
–No tienes que quedarte aquí conmigo, puedes ir a hacer
lo que quieras, incluso si quieres, llama a Kenji y vete con ellos,
igual no están ocupados…- le sujetó la mano
apoyándola contra la suya y mirando la diferencia de tamaño
que obviamente era mucha. Se giró, abriendo un cajón
y pasándole un sobre donde guardaba fotos de ambos cuando
Tassei era un bebé. Sabía que lo normal era tenerlas
en un álbum pegadas, pero no para él que le parecía
un tedio –Mira eso si quieres y si te aburres… puedes
usar mi ordenador, ya lo sabes… o leer cualquier libro de
los que hay por aquí…- Contrariamente se giró
hacia él sujetándole la pierna sobre la rodilla.
Tassei se le quedó mirando, con las fotos en las manos,
con gesto de enfado, aunque lo cierto es que sentía todo
lo contrario. – No, me quedo aquí. Duerme. –
casi le ordenó, poniéndose a mirar las fotos, enrojeciendo
porque se conmovía y no quería que se deira cuenta.
Kenji aparcó el coche delante de la casa y le señaló
la moto a Enki bajándose después un poco las gafas
a lo largo del puente de la nariz –Hum… bingo, están
en casa…- susurró bajándose del coche y llamando
a la puerta aún sin cerrar el coche para sacar el ordenador.
-Joder…- murmuró el moreno sentándose en la
cama y pasándose la mano por el pelo -¿Quién
coño…?
Tassei saltó de la cama, asomándose a la ventana-
Son Kenji y Enki, y.... mi ordenador!- gritó emocionado,
mirando luego a su padre con el ceño fruncido. – Yo
los atiendo, tú duerme!- y corriendo hacia la puerta.
-¿Cómo quieres que duerma?...- preguntó guardándose
las manos en los bolsillos de los jeans quedándose de pie
en el salón esperando para saber si algo había sucedido
y bajando la vista a Jiken que se estaba rozando entre sus piernas
y le había clavado una uña tratando de jugar con los
hilos de un roto del pantalón.
Kenji le sonrió en cuanto lo vio en el marco de la puerta
–Hola…- medio canturreó pasando, porque le pesaba
el ordenador -¿Dónde pongo esto? Que me estoy quedando
sin dedos…
-En esa mesa mismo…- le señaló Yûdan
pasándose la mano por la cara con cara de no estar en ese
mundo y sacando algunas cosas de en medio.
- Con cuidado! – le ordenó Tassei aunque sonriendo
y siguiéndolo emocionado. – Llegamos hace poco....
- ¿Hace poco? Deberíamos dejarlos descansar entonces.
Lo lamento.... – se disculpó el pelirrojo, que apenas
entraba por la puerta. No lo había tomado en cuenta, claro.
-O que se joroben, que para algo vinimos a traer esto…- Kenji
se rió apoyando la torre en el suelo, aliviado por librarse
del peso mientras Yûdan colocaba el monitor en la mesa frunciendo
el ceño por lo que Kenji había dicho. Kenji se levantó
del suelo delante de Yûdan y lo miró atrás de
soslayo –No te pongas en mi culo con el pantalón abierto
y sin camiseta…- se rió, y Yûdan se apartó
frunciendo más el ceño.
-Tú te pusiste delante y como si tu gastado culo pudiera
tener algún interés…
-No tengo el culo gastado, es de primera mano… te haría
un precio especial…
-Pagaría por no follármelo… - se abrochó
los jeans como guardándose de ello.
- Bueno, ya dejen eso, que Tassei se está poniendo rojo
y yo me pondré celoso. – bromeó sin mucho sentido
Enki, abrazándose al moreno.
- No me estaba poniendo rojo! No me importan sus culos! Idiotas!
– en definitiva enrojeció el otro, concentrándose
en revisar su ordenador como si fuese a tener alguna abolladura,
sólo por ocultar su vergüenza.
-No te creo nada…- Kenji sonrió besándole los
labios a Enki y mirándolo a los ojos mientras se sacaba las
gafas colgándoselas de la camiseta –Y claro Tassei…
sé que no te importan nuestros culos, pero sí otras
cosas…- se rió, mirándolo de soslayo apretándole
el muslo sin soltarse del abrazo de Enki y después miró
a Yûdan que se metió en la cocina a por más
café, apoyando la mano en la encimera sintiendo de nuevo
que se le hinchaba la vena del cuello.
- No digas eso!!!!!!!!!!!!!!!! – protestó el chico,
refunfuñando luego. Y que sepas que mi papá ya sabe,
le dije.
Enki se soltó, siguiendo a Yûdan a la cocina, sonriendo.
– Sabes que sólo es su manera de llevarse bien....
¿Podría robarte una taza de café? – bromeó,
agachándose para acariciar al gatito que parecía estar
siguiendo a Yúdan como misión del día.
Sí, claro… pero bebo de la jarra…- lo miró
como de pronto siendo consciente de que era un guarro por ello,
después de todo, como Tassei le había dicho –Haré
más… espera…- carraspeó un poco encendiendo
la cafetera porque de igual modo tenía que hacerlo tarde
o temprano –Ya sé que sólo están jugando…-
contestó después como si hubiera estado mascullando
la respuesta.
Kenji rodeó a Tassei por la cintura, apoyando la cara en
su cabeza observando cómo conectaba el ordenador y le besó
una mejilla –Hm… Tassei… estoy rallado…
- ¿Rallado? ¿Por qué? – le preguntó
el chico observándolo preocupado de repente.
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