| Capítulo 51- They Didn't Have
You
Yûdan miró el reloj mientras dejaba la moto a un lado
en el camino de piedra, eran más de las tres de la madrugada.
Lo cierto es que le sorprendía que Tassei no se hubiera quedado
dormido durante el viaje, pero comprensible con el viento en la
cara de ese modo. Se bajó y se sacó la cazadora –Ponte
esto… - le pidió, porque lo cierto es que no habían
planeado estar por la calle a esas horas y hacía frío.
–El resto del camino hay que hacerlo a pie.
- Vale, pero no es necesario – le aclaró por si se
veía débil. Luego de la lloradera que le había
dado, no era de extrañar, aunque aún se sintiera algo
molido. Tomó la mochila, sonriendo al ver que el gatito sí
estaba dormido, con viento y todo, y llevándolo consigo,
contra su pecho.
-Sólo faltaba que te pusieras enfermo… así
que, no protestes- lo sujetó por la cintura. Lo cierto es
que el camino hacia la parte superior de la montaña estaba
iluminado. En otro momento, le habría parecido desagradable
que estropearan de ese modo el entorno, pero ahora lo agradecía
inmensamente –Está al otro lado, por eso tenemos que
subir…- le explicó, cogiendo la bolsa de cuero entre
otras por la linterna y porque tenia una manta dentro.
- No protestaba, sólo decía que no era necesario.
Pero igual lo hago ¿ves? – le mostró neciamente
sin darse cuenta de que sí protestaba. – Me agrada
lo callado que está esto.
Yûdan frunció un poco el ceño alzando una ceja
y preguntándose si se creía que eso no era protestar,
ahorrándose el decirle nada porque bastante tenía
con lo que le había sucedido hoy –Sí…
a mí también me agrada…- sacó un cigarro
prendiéndolo y lo miró apretando las mandíbulas
y sintiendo que le daba la risa por lo grande que le quedaba la
cazadora. Carraspeó mirando a un lado, tratando de aguantarse,
y siguió la cuesta arriba –Tendremos que acostumbrarnos
a dormir por las mañanas.
- Puedo vivir con eso, no me molesta. – le sonrió
aunque suponiendo que no podía verlo bien, lo que por supuesto
lo envalentonaba para sonreír precisamente. – Pero
desearía que me sedaras por las noches, prefiero pasarlas
inconsciente.
-¿Qué dices?-le bajó la cabeza con la mano
negando con la propia y riéndose quisiera que no, a pesar
de todo, procurando no hacer ruido. Lo sujetó de nuevo por
la cintura y le apretó un poco con la mano -¿Así
que preferirías dejarme solo?
- Claro que no! – protestó de nuevo, enrojeciendo
y más porque se riera, cuando él había sido
serio. – Es que... si no estoy consciente a lo mejor no pasa
nada.
-Claro que si pasaría y sería aún peor ¿o
no te acuerdas?- lo miró de soslayo y negó con la
cabeza –Lo que necesitas es luchar, hacerle ver que no puede
hacer nada contra tu voluntad… y algo así… no
es luchar.
- Ya, pero no me refería a dormir. Me refería a estar
inconsciente del todo, y.... vale, pero yo no sé luchar.
– murmuró un tanto decaído de nuevo, y mirando
al piso a pesar de por donde caminaba.
-No me importan los tecnicismos… estarás sereno y
lo afrontarás, es el único modo… - suspiró
frunciendo el ceño de nuevo y sujetando el cigarro entre
los labios dándole una calada con fuerza y apartándolo
con una mano dejando salir el humo pensando que tenía unas
ocurrencias bien raras –No sabes luchar… hasta ahora
lo has estado haciendo muy bien…
- Claro que no, siempre sale alguien herido o peor. – suspiró,
pensando que no valía la pena volver a lo mismo. Su padre
sólo lo reñiría. – Pero te prometí
que iba a ser fuerte.
-Y estoy muy orgulloso de que así sea…- lo miró
de soslayo preguntándose si creía que no lo estaba
siendo. Ya podía escucharse el agua rompiendo –Tassei…
¿crees que no eres fuerte? Casi nadie soportaría la
presión bajo la que tú estás… y eres
muy joven… todas esas personas antes que tú…
se rindieron, pero tú no… - lo acercó más
hacia él y caminó hacia la parte superior de la montaña
–Mira…- le tapó los ojos caminando con él
delante, hacia el margen de la catarata. Lo cierto era que daba
vértigo sólo mirar abajo. Le bajó la mano para
que observase el agua partiendo contra las rocas colina abajo.
- Es... es hermoso – bajó la voz porque le avergonzaba
usar esos adjetivos, aún así observando atento, y
sujetándose de su padre con una mano, porque le daba un poquito
de temor. – Me alegro de haber venido.
-Yo también…- sonrió acercándose más
al lugar de donde parecía brotar la cascada tomándolo
de la mano, el agua salpicaba y se sentía congelada. Sonrió
un poco y se agachó al pie de la roca tocando el agua con
una mano –Está congelada…
- Claro que lo está – se rió el chico pensando
que era obvio, a esas alturas y a esa hora. – Pero no pensaba
darme un baño.
-Es una pena, te verías bien…- se rió mirando
al agua y diciéndole aquello adrede en parte, porque quería
avergonzarlo de vuelta por haberse metido con él. Se levantó
y le pasó un dedo mojado por el brazo a través de
uno de los cortes que le habían hecho los cristales, limpiando
la sangre seca. Sonrió abiertamente y deslizó la mano
por debajo de la cazadora y la ropa, apoyándosela congelada
en la espalda.
- Ah! Maldito! – le gritó olvidándose de con
quien hablaba, aunque riendo. – Vas a despertar a Jiken y
seguro se espanta con el agua. Ahora me congelo... – protestó,
mirando el agua y deseando vengarse.
-Lo despertaras tú con ese grito… y ¿Qué
miras?- el moreno se rió observándole las intenciones
y lo sujetó contra él, abrazándolo y besándole
el cabello –La venganza no es buena cosa…- le frotó
la espalda esta vez por fuera de la ropa para hacerlo entrar en
calor –Tampoco es para tanto… ha sido divertido…-
se rió malditamente de nuevo aplastando al gato y a Tassei
contra él. Casi le parecía increíble…
no estar solo…
- Claro que es buena! – se rió el chico, sujetando
al gato que se removió entre sus brazos. – Cuando menos
lo esperes....
-¿Qué? ¿Qué harás?- se rió
suavemente mirándolo y bajando un poco la cabeza –Ten
cuidado con mis represalias…
- No te voy a decir! Ya verás! – se rió, aún
más, señalándolo y dejando de reír poco
a poco, aún sonriendo.
- Bien… tú verás qué haces pero después…
atente a lo que yo pueda hacer…- sonrió levemente y
le apoyó la mano en el pelo -¿No estás cansado
Tassei?
- Un poco, pero no quiero dormir, tendré pesadillas. –
asintió, dejando de sonreír y bajando la cabeza bajo
su mano.
-Ya…- lo miró moviendo un poco los dedos sobre su
pelo, revolviéndoselo, y se acuclilló delante de él
sujetándole las manos y apoyándolas en sus mejillas
alzando la cara para mirarlo a los ojos porque si no con lo que
bajaba la cara era imposible hacerlo –Hay arneses para gatos…
con correa… ¿sabías? Seguro que lo preferiría
si vamos a estar de “juerga” todas las noches…
- ¿Será? – alzó a Jiken para mirarlo,
observando cómo se revolvía, dando pequeños
zarpazos en el aire. – Sí, seguro que sí. Siento
no poder tenerte un hogar normal... – se disculpó muy
seriamente, enrojeciendo al recordar que su padre también
lo escuchaba.
El moreno suspiró alzando una ceja y se sentó en
la hierba apoyando la espalda contra las barandillas de madera que
había cerca de las vistas de la catarata. Sacó una
libreta y se puso a apuntar algunas cosas, sin decir nada al respecto
aunque le había sentado un poco mal, a pesar de intentar
pensar que no lo había dicho por su modo de cuidarlo, aunque
sabía que no estaba siendo muy ortodoxo.
- ¿Qué haces? – el chico se sentó a
su lado observándolo, con el gato sobre las piernas, y preguntándose
si le pasaba algo.
-Anotando algunas cosas importantes… o supongo que al menos
lo son- pasó la hoja para que no viera el esquema que estaba
dibujando de cómo se habían encontrado al padre y
lo miró de soslayo -¿Tenías buenas notas Tassei?
- Sí, no estaban mal, tampoco era el primero de la clase...
– le respondió, preguntándose si pensaba meterlo
a la escuela de nuevo tan pronto.
-¿Y qué era lo que más te gustaba?- preguntó
mirándolo de soslayo y dibujándolo sin mirar el papel
más que de vez en cuando. Haciendo trazos que parecían
no tener mucha lógica.
- Filosofía.... – le contestó, encogiéndose
de hombros. – Mi madre decía que era una materia inútil.
-Tiene razón, es inútil si no piensas…- sonrió
de medio lado mirando al papel de nuevo tratando de seguir de memoria
-¿Entonces, piensas estudiar algo relacionado? Al menos eres
de letras… eso seguro…- se rió levemente y bebió
un poco del botellín de agua que tenía en la bolsa,
pasándoselo luego.
- No lo sé... – bebió un poco del agua, mirando
al cielo, y enrojeciendo un poco. – En realidad, estaba pensando
que.... me gustaría ayudarte a ti.
-¿En serio?- preguntó mirándolo serio y sonriendo
al observarlo. De todos modos, no hubiera conseguido ocultar que
le agradaba que le gustase lo que hacía –Podrías
estudiar parasicología o incluso psiquiatría, o periodismo
si te gusta más… todos esos temas son interesantes
¿no crees? Y podrás trabajar conmigo si es lo que
te gusta, de todos modos aún tienes mucho tiempo para decidirlo…
y para observar mejor todo esto…
- Ya lo sé, pero igual quiero trabajar contigo, estudie
lo que estudie. Y no voy a cambiar de opinión – le
aseguró, frunciendo el ceño. Igual, no esperaba encontrar
a nadie mejor que su padre en ninguno de esos campos.
El moreno alzó una ceja preguntándose por qué
se enfadaba ahora y empezó a dibujar hojas por detrás
de la imagen del chico sólo por no cambiarla y hacerle cara
de enfado, aunque igual empezaba a hacerle gracia –Bien, trabaja
conmigo… pero de todos modos, cuando acabemos con esto y veas
otro tipo de casos, tal vez comiences a interesarte más por
la psiquiatría o el periodismo… De todos modos, sería
muy útil... cabeza dura...
- No dije que no fuera a estudiar otra cosa, pero igual trabajaré
contigo. Aún no sé qué voy a estudiar, necio
– le devolvió la mirada, aún con el ceño
fruncido, mirando a su libreta luego. – Me estás dibujando....
-Sí…- cogió la libreta con la mano y la descolgó
entre sus propias piernas sujetando el borde con la mano y mirándolo
serio, aunque estaba comenzando a sentir vergüenza por su propio
gesto.
- No tienes que parar, lo haces bien... – le aseguró
el chico, mirando la libreta aún, como alentándolo
a seguir de aquella manera. – Nadie me había dibujado
antes....
-Ya sigo… pero no mires, que igual me queda mal…- lo
miró de soslayo colocando la libreta de nuevo sobre su pierna
y levantando un poco más la otra para que no mirase el folio,
lo cierto es que no le gustaba que nadie viera los dibujos a medias….
No, lo cierto es que no le agradaba que los vieran y punto.
- Vale... – asintió, mirando la libreta por un momento
curioso, a pesar de que ahora no podía ver lo que su padre
dibujaba y desviando la mirada al cielo de nuevo, acariciando a
Jiken que había vuelto a quedarse dormido. – Me agrada
esto.
-A mí también…- lo miró, levantando
un brazo para apoyarlo en la madera que tenía a su espalda
–Hay una manta en la mochila ¿Por qué no la
coges y te tapas un poco? Hace frío… mañana
cogeremos la tienda antes de salir.
- Está bien...- se inclinó un poco, buscando la manta
y cubriéndose a medias, extendiéndola para cubrir
también las piernas de su padre, quisiera que no. –
Una cosa... que te quería decir... Por lo que dijiste antes...-
suspiró, sonrojándose y bajando el rostro `para que
no lo viera. – Acerca de toda esa gente, los que pasaron por
esto antes que yo. – lo miró a través del flequillo
por ver si le prestaba atención, pero contradictoriamente,
sin desear que lo mirase. - Que.... ellos no te tenían a
ti – finalizó a toda velocidad, recostándose
contra él de todos modos.
Yûdan lo miró serio y bajó el brazo de la valla,
usándolo para bajarlo por el cuello del moreno y rodearle
el pecho, acariciándole un poco la cara y sujetándosela
un poco, incapaz de decir nada y no muy seguro de qué preferiría
Tassei. Dejó la libreta a un lado y lo sujetó mejor,
subiéndolo sobre sus piernas para recostarlo mejor. Lo miró
a los ojos un momento, y bajó la mirada, buscando un cigarro
en la cajetilla que acababa de espachurrarse en su bolsillo.
- ¿No vas a .... seguir dibujando? – le preguntó
el chico sin alzar el rostro, sintiéndose cómodo y
una vez más, seguro con el calor del moreno.
-No veo bien…- le mintió a medias porque veía
lo mismo que hacía unos minutos cuando aún dibujaba,
e igualmente sujetó la libreta apoyándola en las piernas
de Tassei con el boceto a medio terminar, y mirando a otro lado
mientras prendía el cigarro guardándose de nuevo el
mechero en el bolsillo y observándolo de soslayo.
- Fumas demasiado, pero está bien... – le protestó
a medias el chico, aunque lo cierto es que ya estaba acostumbrado
a ese olor alrededor de su padre. – Si me quedo dormido....
¿puedes cuidar de que Jiken no se escape? Y me despiertas
si quieres dormir... – le pidió, porque empezaba a
sentirse asueñado y no quería correr riesgos.
-Sí… lo haré…- mintió de mala
manera el moreno respecto a despertarlo para dormir. Le apoyó
la mano en los ojos para que los cerrase y entreabrió los
dedos observando uno de sus ojos azules por la rendija. Torció
una sonrisa en los labios sujetando el cigarro –Duerme…
- Ya lo voy a hacer – el chico frunció el ceño,
observándolo y tan sólo sonriendo cuando hubo cerrado
los ojos. – Te quiero... – susurró a volumen
de hormiga.
-Yo a ti…- dejó la mano sobre sus ojos observándolo
y se inclinó un poco, sintiendo el corazón en la garganta,
mirando sus labios, sintiendo el calor de su piel y echándose
atrás a punto de besárselos. Se llevó el cigarro
a los labios, cerrando los ojos y bajando la mano con el pitillo
de nuevo sobre la hierba, deslizando la mano por el flequillo de
Tassei, revolviéndole el cabello hacia atrás sin mirarlo.
De haber podido, se hubiera escapado. Dejó escapar el humo
lentamente entre sus labios mirando al cielo y pensando que definitivamente
había algo malo con su cerebro.
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