.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 50- Your Love Tastes Like Almonds

- Uff! – Enki se dejó caer sobre la cama, una vez hubieron terminado de guardar todo lo que había llevado Kenji. – Al menos, si algún día me dejas, te podré secuestrar la ropa. ¿Estás cansado?

-Secuéstrame lo que quieras…- sonrió sentándose en la cama a su lado, subiendo una pierna y doblándola para girarse un poco y verlo mejor –No… no estoy cansado, hago ejercicio, no creas que tengo buen cuerpo por obra del espíritu santo… - se rió pensando que Enki era ratón de biblioteca y desde luego, sin decir nada pero imaginándolo con orejas.

- Y eso ¿qué significa, eh? – lo miró con sospecha el pelirrojo, volteándose para quedar boca abajo, aún mirándolo. - ¿Tienes algún problema con mi cuerpo?

-No sé… déjame que me fije…-el moreno sonrió levemente subiéndose sobre sus nalgas, acariciándole la espalda y los hombros con las manos, masajeándolo por encima de la camiseta –Hum… así no va muy bien…- se rió levantándose y volviendo con un poco de aceite de almendra que mejor no mentaba, porque estaba guardado en su cajón ahora. Se subió sobre él de nuevo y le quitó la camiseta. Se lo frotó en las manos antes de comenzar a masajearlo otra vez, extendiendo una mano desde su cintura a su cuello y sujetándole el hombro con la otra –Ahora mejor… ¿estás contento de que ya lo haya traído todo?

- Extasiado.... – respondió sonriendo y recostando su cabeza de lado, cerrando los ojos. Nadie me había dado un masaje antes, ¿sabes? Y con esas manos...

-Tiene que haber una primera vez para todas las cosas buenas…- sonrió bajando las manos a sus costados y alzándolo un poco a la vez que las deslizaba por su pecho, recorriéndolo hasta sus abdominales y subiendo de nuevo, apretando sus pectorales un poco y rozando sus pezones con las manos completamente empapadas aún en aquel líquido –Vuélvete…- le pidió sin moverse de encima de él mojándose un poco más las manos.

- ¿Cómo pude vivir sin ti hasta ahora? – se rió, girándose como podía, y sonriéndole, aspirando aquel aroma a almendras tan relajante. – Y todavía dices que soy yo quien te consiente.

-Esto, para mí, es un premio…- sonrió humedeciéndose un poco los labios excitado y le acarició el pecho y los hombros de nuevo, echándose hacia atrás, arrodillado en el colchón y bajando las manos por su cintura, deslizando el pulgar por el centro de su abdomen y acariciando sus caderas con ambas manos. Sobresalían marcándose finas en su cuerpo, le excitaba terriblemente acariciarlas –Te mancharé el pantalón…- le anunció subiéndolas de nuevo por su espalda levantándolo un poco al paso de sus manos.

- Eso no es bueno, no tengo tantos como tú – bromeó, desabrochándose el pantalón y bajándolo por sus caderas, alzándolas un poco sin levantarse, y riéndose. – Pesas....

-Lo sé…- sonrió sin dejarse que se lo quitara totalmente, porque no quería levantarse de donde estaba y deslizó las manos por sus piernas, echándose hacia atrás finalmente hasta quedar fuera de la cama, bajándolas pegadas a su piel y quitándole la ropa mientras lo acariciaba –Tendré que regalarte ropa entonces…- sonrió deslizando la lengua por la planta de uno de sus pies y a lo largo de la pierna hasta llegar a una de sus caderas, rozándola con los dientes. Se arrodilló de nuevo esta vez entre sus piernas, observando cómo brillaba su piel y bajando una mano a su sexo acariciándolo por completo deslizando la otra mano a sus testículos y sintiendo cómo ambas resbalaban por el aceite

Enki lo miró gimiendo suavemente, deseoso, susurrando. – Ya creo que.... sólo me untaste eso para comerme mejor... – se rió entre jadeos, echando la cabeza hacia atrás de nuevo ante la agradable sensación de sus caricias. – Dios, Kenji...

-Es cierto… esta era mi intención desde un principio… - le acarició los muslos tirando un poco de él y empujándole las piernas hacia atrás. Sujetó las manos de Enki haciéndole sujetarse las piernas y lo miró sonriendo levemente rozando con un dedo su entrada y separándole más las nalgas con las manos para verla mejor –Así estás perfecto…- Lo miró a los ojos sonriendo de forma más abierta y bajó la vista de nuevo, empujando un dedo dentro de su cuerpo, sintiendo el calor de sus músculos al penetrarlo con suavidad, resbalaba perfectamente.

- No se vale.... – se rió de nuevo el chico, aun que sujetándose las piernas y respirando agitadamente. Soltó una de sus piernas, estirando un brazo para tocar su rostro, intentando atraerlo un poco más. – Muy lejos...

-¿No decías que lo hacía para comerte?... pues como en el cuento de caperucita… es para verte mejor…- se rió agachándose sobre él, sujetando su labio inferior entre los dientes con suavidad y dejando salir el dedo de su cuerpo para introducir dos seguidos, moviéndolos adentro y afuera en él, mientras lo besaba profundamente.

Enki le acarició la mejilla, devolviéndole el beso aún con más intensidad al sentir los dos dedos moverse en su cuerpo, gimiendo dentro de su boca, Y subió una pierna por detrás del moreno como abrazándolo contra sí.

-No me atrapes…- sonrió contra sus labios y le sujetó las piernas separándoselas de nuevo, aún besándolo, y bajó cerca de su cuerpo, deslizando la lengua por la punta de su sexo erecto, acariciándolo con fuerza y empujando los dedos de forma más intensa en él, dejándolos en su interior y moviéndolos dentro de él mientras deslizaba su sexo dentro de la boca. Lo miró a los ojos y alzó la otra mano a su pecho acariciando uno de sus pezones y pellizcándolo un poco.

- Ah... – el chico se estremeció un poco por el placer, cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás, disfrutando plenamente, su sexo pulsando entre los labios del moreno. Lo cierto es que lo excitaba con sólo tocarlo.

Kenji se acercó a su rostro de nuevo, apoyando las manos a los lados de su cabeza, y lo besó intensamente apartándose tan sólo para quitarse la camiseta, continuando con aquel beso un tanto desesperado ya por la excitación de tanto tocarlo. Se bajó el pantalón rozándose con fuerza contra él, resbalando contra su piel y estremeciéndose al contacto de su sexo con el de Enki –Enki…- lo llamó, sujetándole el rostro con las manos y besándolo de nuevo entrando en su cuerpo de una sola vez. Frunció el ceño al sentir un corrientazo de placer recorrer su espalda y se empujó aún más dentro de él, sujetándole las caderas y reteniéndolo allí.

Enki gimió de nuevo, entreabriendo los ojos, su rostro sonrojado por el placer- dejó resbalar sus brazos, por el cuello del moreno, tocando su espalda, acariciándolo contra sí, su respiración haciéndose aún más pesada, a medida que el moreno se movía dentro de su cuerpo, su propio sexo, rozando con sus abdominales. – Te amo... Kenji... no te detengas....

-No podría hacerlo…- el moreno se movió dentro de su cuerpo con fuerza, alzándole un poco las caderas, sujetando sus nalgas con fuerza, sintiendo cómo sus dedos resbalaban por ellas y apretándolas de nuevo cada vez que se resbalaban una vez más. Bajó la cara lamiendo sus pezones y besándoselos una y otra vez como sosteniendo allí sus jadeos.

- Me vas a volver loco... – murmuró el chico, metiendo sus dedos entre su cabello y acariciándolo mientras lamía sus pezones endurecidos. Se sentía arder por completo. Lo apretó con sus caderas, jadeando, seguro de que no iba a durar mucho de aquella manera.

Kenji alzó un poco la cara observando su rostro invadido por el placer y dejó escapar la respiración entre sus labios con fuerza contra los de Enki, besándolo y lamiendo su lengua casi desesperadamente. Bajó una mano entre ambos sujetando su sexo y acariciándolo lentamente, apretándolo todo lo posible –Estás durísimo…

- Cla...roh....- le sonrió, estremeciéndose de nuevo. – Me voy... a correr si sigues... Kenji... – bajó la mano por su rostro y su cuello, alzando un poco el propio para ver cómo lo acariciaba.

-Bien… porque esa era la idea… - casi jadeó más que hablar el moreno, dejando salir los jadeos entre sus labios y rozando de forma más intensa la punta del sexo del pelirrojo entre dos dedos apretándosela –Ahhg…- apretó las mandíbulas conteniéndose un poco más y notando que no lo conseguiría, Se movió dentro de él con toda la fuerza que podía, acariciando su sexo mientras se derramaba dentro de él. Nunca le había ocurrido algo así, pero estaba disfrutándolo terriblemente, prefería no pensar en lo mucho que estaba jadeando el nombre de Enki contra su oído, pero al pelirrojo le resultaba difícil no pensar en eso. Con esa voz, y esos movimientos, de veras sentía que se iba a morir del placer.

Su cuerpo entero se estremeció sin poder resistirse más al orgasmo, que llegó de forma intensa, tomando el control de todo su cuerpo, su semen derramándose con urgencia entre ambos y por sobre la mano del moreno, que aún lo acariciaba. – Kenji.... ah....
El moreno se dejó reposar sobre él un momento, rozando la frente contra el hombro de Enki para apartarse el sudor y lo miró a los ojos besándolo y besando su cuerpo, lamiendo el semen que había quedado sobre su sexo. Se levantó, observándolo cansado sobre la cama y sonrió mientras se secaba un poco el sudor con su propia camiseta –Otra vez lo hemos hecho…

- Sí... no me digas que te arrepientes – le sonrió el chico, pasándose una mano por el rostro, recuperándose y alzándose un poco sobre sus codos.

-No…-sonrió aún, dejando de nuevo la camiseta sobre la silla aunque definitivamente iba a meterla en la colada. Se sentó en la cama de nuevo y se echó atrás recostándose a su lado y poniendo la cara contra su pecho –Estoy cansado…- sonrió mirándolo y subiéndose un poco más para besarle los labios -¿Sabes que? Tassei me ha dicho que es gay…- se rió mirándolo a los ojos –Yo ya sabía…

- Ahora es que te cansas. – le acarició el cabello, sonriendo. – Y deja a Tassei tranquilo, ni siquiera está aquí... – se rió, creyendo que bromeaba, no porque no fuese posible si no porque parecía una de sus bromas.

-Pero es verdad que me lo dijo…- se pasó la mano por el pelo riéndose ante que no le creyera –Es sólo que me acordé ahora… que no conoce a nadie de su edad… aunque igual me dice que son estúpidos y también puso verdes a las mujeres…- se rió de nuevo volteándose de frente en el colchón –y yo lo ayudé… a ponerlas más verdes.

- Y si sigue juntándose contigo, va a ser malvado como cuando crezca, como tú... – se rió, aún acariciándolo. – Malvado, pero irresistible.

-Nooo…. Tiene que seguir siendo cute… o me romperá el corazón…- se rió girándose un poco para abrazarlo. - Deberíamos ponernos a derechas en la cama…- lo miró a los ojos y lo arrastró con él hacia la almohada cubriéndose con la sabana aunque hacía calor –Mañana hay que ir allí ¿no?

- Sí, vendrás conmigo, ¿verdad? No quiero que Yûdan me riña de nuevo- se rió bajito, destapándose un poco. – Siendo de día no debería haber ningún peligro.

-Claro que iré, no iba a dejarte solo de todas maneras por más que se me ocurrieran mil modos mejores de pasar la mañana que en sitios donde se murió gente…- se rió mirándolo a los ojos y le besó los labios de forma superficial –Pues duerme… médium….- dijo reído.

- Hey.... no te burles de mí o empezaré a leerte la mente y sacaré a la luz todos tus secretos... – se rió, empujándolo con suavidad y luego abrazándose a él.

-Nooo, no los quieres ver…- se rió besándole los labios y le rodeó la cadera con el brazo sujetándole las nalgas –Ya me duermo…- apagó la luz aún sonriendo inevitablemente.

- Yo... de ti.... lo quiero ver todo – susurró, sonriendo en la oscuridad y cerrando los ojos contra la calidez de su cuerpo.


 
 

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