| Capítulo 45- Domestic Bliss
Kenji se irguió en los brazos de golpe en la cama mirando
el reloj en su muñeca, se había quedado dormido y
ahora iba a llegar tarde. Se fijó en la ST que ponía
su reloj y se pasó la mano por la frente y el pelo, revolviéndoselo,
y dejándose caer otra vez en la cama –Sábado…-susurró
reído. Había estado tan liado todo últimamente,
que casi había olvidado que existían los fines de
semana. Se pasó la mano por el flequillo que caía
sobre su cara sin la gomina y se lo apartó un poco a un lado,
molesto de que le tapase los ojos, volviéndose en la cama
y abrazando a Enki que parecía en coma profundo. Sonrió,
acariciándole el pelo que tenía siempre revuelto,
pero aún más ahora –Despierta… que me
aburriré sino….
- ¿Hum?.... – protestó, adormecido, aunque
sonriendo al abrir los ojos y verlo así. – Vale...
así sí me gusta despertar....
-Creí que llegaba tarde a trabajar… ya había
olvidado la existencia de los sábados…- sonrió
aún más, al observar su sonrisa –Son…
las diez y veinticinco de la mañana… podríamos
vestirnos, salir a desayunar… y no volver a casa además
de… desconectar el móvil… y no me digas que no…
- Bien, ya que no puedo negarme, no me queda otra opción
más que aceptar... - bromeó, alzándose un poco
para mirarlo mejor. – Hasta te despiertas viéndote
bien.
-No… estoy despeinado…- se sentó para mirarse
al espejo echándose el flequillo atrás, aunque de
nuevo se cayó lacio sobre su rostro –Hum… no
tiene sentido luchar contra mi cabello sin armas…- se rió
pensando en la gomina y se subió sobre él, aún
sonriendo, besándole los labios –Te quiero besar…-
le anunció como si fuera necesario.
- Pues bésame.... no voy a luchar contra un hombre desarmado
– se rió, siguiéndole el juego y besándolo
él ahora.
Kenji se apoyó en los codos, besándolo de vuelta
y apretándose contra él, acariciándose contra
su cuerpo –Qué suave es tu piel…- apoyó
los labios contra su cuello, acariciándose de nuevo contra
su cuerpo, y le besó los labios otra vez, antes de levantarse
con los brazos sonriendo de nuevo –Escápate…
no hay otro modo de salir de la cama conmigo… - sonrió
inclinando un poco la cabeza a un lado –Vamos... huye…
El chico se echó a reír, arrastrándose como
podía de abajo suyo y empujándolo un poco luego. –
Baka.... mejor te vistes para que podamos salir.
El moreno se dejó caer en la cama aunque no lo había
empujado para tanto ni mucho menos y se pasó las manos por
la cara de nuevo, sin dejar de sonreír –Sí…
me vestiré, sino lo hago… la gente se volverá
gay a mi paso… y las mujeres tratarán de despellejarte
para quedarse conmigo…
- Pues no les sería fácil.... – se inclinó
sobre él, en contra de su mejor juicio, besándole
los labios suavemente de nuevo. – Anda, levántate y
vístete, que si no, no podrás raptarme.
-Y voy…- lo sujetó por la cintura tirándolo
sobre é en la cama de nuevo y lo besó varias veces,
revolviéndole el pelo otra vez y levantándose poco
a poco con el pelirrojo en brazos –T amo…- sonrió,
dejándolo bajar pegado a su cuerpo y le besó el cuello
abrazándolo más contra é y sujetándole
la cintura –Menos mal… que me acerqué a ti ese
día…
- Menos mal.... – le sonrió de vuelta. – Pero
creo que nos hubiéramos conocido de todas maneras, ¿no
es asÍ? Ahora vístete o acabaremos como anoche, y
sabes.......... que lo que necesitamos es conversar más.
– bromeó, dándole una nalgadita.
-Sí… era el destino…- dijo serio mientras lo
soltaba y abría la única bolsa que había llevado
finalmente con ropa –No intentaba nada sexual…. Se subió
los jeans pensando en lo que Yûdan había dicho de que
eran gays por lo apretados, y sonrió levemente buscando una
camiseta.
- Oye... – el chico lo abrazó por detrás, colocándose
enfrente luego y acariciándole la mandíbula. –
No te pongas así, no lo decía por ti, si no por mí.
Eres irresistible, ¿lo sabes? – le sonrió, deseando
verlo sonreír de nuevo.
-Lo sé… hasta creo que me estoy enamorando de mí
mismo- sonrió sujetándole la cintura sin acabar de
creérselo, pero dejando el tema porque de todos modos no
había sido importante. Le sujetó la mano, besándole
la palma de esta y se giró para ponerse una camiseta que
de todos modos tenía rajas por todas partes. Claro, que eran
rajas perfectamente cortadas en sitios estratégicos, no una
camiseta ruinosa –Me voy a poner una camiseta muy gay…
para Yûdan… - se rió sentándose para ponerse
las botas.
- Pues entonces me pondré celoso. – bromeó,
yendo hacia el armario para buscar un par de vaqueros y una camiseta
propia. – Ah..... yo no tengo ropa tan gay, qué lástima...
Kenji frunció un poco el labio torciéndolo y le miró
las nalgas mientras se vestía –Pero yo no quiero que
te pongas esa clase de ropa… todos te iban a mirar…
y además yo sé que Yûdan es un salido…
se le ve en la cara… menos mal que me adelanté…
- lo abrazó por detrás sonriendo y mirando dentro
de su armario cogiendo una camiseta roja –Me gusta esta…
que está pegadita…
- Vale, me la pondré entonces. Hoy te complazco, que estamos
celebrando que vives conmigo. – le sonrió, sacando
la camiseta y poniéndosela enseguida. . – Y no veo
a Yûdan de ese modo, lo admiro pero hasta ahí. Además,
de que no quiero que Tassei me mate. Seguro se pondrían de
acuerdo tú y él para vengarse. – se rió,
esperando a ver qué le contestaba.
-Hum… no… me retiraría sutilmente y con estilo…
pero luego ya lloraría en privado…- se rió,
porque estaba siendo muy sincero y no le agradaba. De todos modos
apoyando las manos en sus pectorales y bajándolas pegadas
a su cuerpo notando sus formas. Se volteó, soltándolo
y jugando con uno de los aritos de la oreja caminando hacia el baño
–Voy a peinarme…
- Como quieras, pero te ves bien así – le aseguró,
poniéndose los vaqueros, y sentándose en la cama para
ponerse unas medias. Se dejó caer hacia atrás, suspirando
y cerrando los ojos, sonriendo felizmente.
-Me veo bien, pero debo verme mejor…- se rió de todos
modos peinándose frente al espejo y pensando que no se veía
nada bien con el pelo delante de la cara, parecía que no
se peinase. Se colgó las gafas de la camiseta y entró
en la habitación observándolo mientras se guardaba
la cartera en el bolsillo trasero de los jeans. Apoyó una
rodilla en la cama abriendo la sonrisa y besándole los labios
–Bello durmiente… ¿nos vamos? Tengo hambre…
- lo sujetó por la cintura incorporándolo con él.
- Hum.... vamos......... – accedió, guindándose
de su cuello, con una sonrisa y besando sus labios superficialmente
de nuevo. – Vamos a comer uno de esos desayunos grandes....con
un millón de cosas....... ¿vale?
-Oh… me dices que no me peine y luego quieres que engorde…
todo es una treta para que me ponga horrible y no pueda trabajar
haciendo la calle…- se rió, porque casi todo se lo
tomaba a chiste, al menos si estaba de buenas –Bueno…
por una vez… lo pagaré con abdominales más tarde…-
lo sujetó por la cintura y salió de la casa con él,
poniéndose las gafas de sol como si ya le dañase sólo
con salir al ascensor.
- Aún no.... – protestó Enki cuando se hubo
cerrado la puerta del ascensor, quitándole los lentes y pegándose
contra él, besándolo apasionadamente.
Kenji cerró los ojos, acalorado por aquel beso inesperado
y le sujetó las nalgas con una mano apretándoselas,
y acariciándole el cuello y la mandíbula con la otra
mano. Se separó de sus labios lentamente sólo porque
había sentido que el ascensor se paraba en la planta baja
–Hum… no se puede detener el tiempo…- sonrió
saliendo a su lado.
- No, el tiempo, no, pero el ascensor sí – se rió,
fantaseando secretamente, y tomándolo de la mano, para salir
de todas maneras, del edificio.
-Hum… pero no me digas eso y luego me saques a la fuerza….-
se rió, dejando que lo llevase a rastras y miró las
gafas que aún sostenía el pelirrojo en su mano -¿Quieres
que no me las ponga?- le preguntó sonriendo porque en realidad
no le importaba tanto.
- Toma.... no planeo robármelas – se rió, devolviéndoselas,
y añadiendo. – Y voy a continuar viviendo en ese edificio,
ya tendremos oportunidad de pasear en el ascensor de nuevo.
-Eso no importa… no se puede dejar esa clase de cosas para
más tarde o planearlas… hay que tomarlas cuando surgen,
sino, no se siente igual…- se rió colgándose
las gafas del cuello de la camiseta –Y no era porque fueras
a robármelas, sólo creí que no querías
que las usase para poder ver mis ojos…- sonrió caminando
delante de él y acercándose a besarlo.
- Me encantan tus ojos, pero no quería presionarte a nada.
Me encanta todo lo que haces, con gafas o sin ellas. – le
sonrió, relamiéndose un poco los labios, sonrojado,
abrazándose de su brazo.
Kenji sonrió, mordiéndose el labio inferior y se
rió un poco por lo bajo tras observar su gesto y sentir un
escalofrío recorrerle la espalda –Pero no tengo que
llevarlas todo el tiempo ¿sabes? Haría lo que quisieras…-
sonrió mirando a un lado hacia los jardines –Vamos
allí, seguro que hay un buen sitio sin necesidad de meternos
en una cafetería…
- Está bien.... Yo también haría lo que tú
quisieras, ¿ves? No llevo mis lentes hoy – le indicó,
alzando el rostro mientras caminaban y dejando ver sus ojos dorados,
al natural.
-Lo sé… no creas que no me fijo e igual te las hubiera
quitado, porque yo sí te presiono… Desde el principio
que lo hice…- sonrió besándole la mejilla y
dirigiéndose por el borde del lago, desde luego artificial,
que había en el centro del jardín, a una cafetería
que veía con terraza por allí cerca -¿Qué
harás cuando acabes los estudios? ¿Por qué
cobra un parasicólogo?
Enki suspiró, sonriendo. – No lo sé, por eso
quiero hacer un trabajo irrefutable. Lo cierto es que lo que deseo
es.... que me tomen en serio y convencer a la universidad de abrir
un verdadero departamento de parapsicología, uno que se dedique
a investigar estos casos y no sólo a .... Bueno, creo que
comprendes ¿no es así? De todos modos, es sólo
un sueño y con los que están a cargo.... – se
rió, un poco rojo y sacudiendo la cabeza. - ¿Ya estoy
con mi frikismo de nuevo?
-No, eso son tus sueños y me interesan seguramente más
que ninguna otra cosa- se sentó en una de las mesas de la
terraza y sujetó la carta, aunque seguía mirando a
Enki a los ojos moviéndola un poco entre los dedos –Lo
que pasa es que estaba un poco celoso de que el poco tiempo libre
que tenemos, te la pases hablando con Yûdan de cosas que ni
siquiera entiendo… pero bueno…- sonrió mirando
la carta –Lo siento… soy un poco infantil con eso…
trabajo en ello- se rió mirando los desayunos de pasada –Tal
vez puedas hacer que los que están a cargo cambien ¿no
crees? Y sino… ¿Qué tal uno de esos grupos…
de parasicólogos? La gente los llama y así resuelven
casos… lo he visto en la tele… podrías hacer
algo importante, aunque ahora te parezca que no…
- Gracias, Kenji... – sonrió agradecido `porque lo
tomase en serio extendiendo una mano para tomar la del moreno. –
Y no tienes por qué estar celoso, ya te dije que en nuestro
tiempo libre, nada de frikismos, ¿vale? Por ahora... sólo
intento ayudar a Tassei, pero n o será así siempre.
-Yo también quiero ayudarlo… pero como no sé
cómo… sólo me agobio y me jode…- le sujetó
la mano, entrelazando los dedos con los suyos y sonrió -¿No
te importa que todos nos vean haciendo manitas?- preguntó,
porque notaba alguna miradita y luego de la bronca en la otra cafetería…
no quería hacerle pasar otro mal rato.
- No, no pienso esconder lo que soy, ni el hecho de que te amo.
Si les molesta algo tan simple.... no es nuestra culpa, ¿verdad?
– le sonrió, tomando la carta para revisarla por encima.
– Y eres muy importante para Tassei, por si no lo has notado.
Eres quien lo ha apoyado desde el principio, confía en ti.
-Lo sé… Tassei… es como si fuera mi hermano…-
se rió mirando la carta, satisfecho de que no le importase
cómo los mirasen –Sólo que mi hermano de verdad
no me gusta y este sí… - miró al camarero que
los acababa de saludar y preguntarles que querían –Yo
quiero el tres…- miró al chico y luego a Enki esperando
a que se fuera para poder seguir hablando con él.
- Y yo el cinco y.... una orden extra de tocino – le pidió,
sonriendo y entregando la carta, esperando y luego mirando a Kenji
de nuevo. – Pues yo creo que para Tassei, además de
ser su amigo-hermano... también eres como un ancla a la normalidad.
Y es algo que necesita mucho en estos momentos. Pero debo reconocer
que ha tenido una suerte extraordinaria.
-No es suerte… es el destino…- se rió pensando
en lo que había pedido Enki –No sé cómo
estás tan delgado ¿eh? Será de estresarte…-
sonrió mirándolo a los ojos y echándose atrás
contra el respaldo, pensando que igual él había pedido
tortas con chocolate, caramelo, nata… nueces…además
del café y eso tampoco estaba dietético, pero de todos
modos no solía hacerlo -¿Cómo notaste que eras
síquico?
- No como así todos los días, te dije que estábamos
celebrando- se rió, jugando con un sobrecito de azúcar.
– Y bueno, al principio fue extraño supongo, fue un
shock enterarme de que no todo el mundo veía las cosas como
yo. Las imágenes simplemente aparecían en mi cabeza,
o las voces... de cosas que habían sucedido, pero de las
que yo no podía tener ningún conocimiento.
-Dios… se ve acojonante…-se separó un poco,
dejando que le pusieran el plato delante no fueran a mancharlo -¿Te
acuerdas de la primera vez que sentiste algo así?
- Hum..... no lo sé, ya te dije que para mí era normal.
– se quedó meditando y mirando su plato. – Bueno,
una vez, cuando era muy niño, antes de ir a la escuela, le
dije a mi papá que me alegraba de que fuese a quedarse en
casa ese día, y me dijo que ¿por qué pensaba
eso si tenía que ir a trabajar como siempre? El caso es que
yo sabía que su jefe había tenido un accidente y que
no habría trabajo, pero eso ni siquiera había salido
en las noticias, ¿lo ves? Claro, eso fue un caso extremo.
– le sonrió como si fuera de lo más normal.
-Creepy…-se rió empezando a comer e imaginando que
debía ser un niño bastante extraño -¿Y
no tenías problemas en el colegio? Siendo tan rarito…
- Un poco... fui el psicólogo de la escuela varias veces,
porque pensaban que simplemente me gustaba asustar a los demás.
Pero yo no comprendía qué tenía de extraño,
¿ves? Pensaban que.... era un llamado de atención
de mi parte. – se rió, empezando a comer.
-Pues vaya forma de llamar la atención mas poco recomendable….-
se rió bebiendo un poco de café –La gente siempre
lo arregla todo mandándote al psicólogo como seas
diferente a ellos… ¿y tus padres? ¿Qué
dicen? ¿Estoy preguntando mucho?- se rió sin poder
evitarlo.
. No- se rió un poco simplemente porque le dijera aquello.
– No me molesta hablar de eso. Mis padres..... pues resulta
que ya ha habido personas como yo en la familia antes. Así
que hablé con una tía.... pero mis padres, pues, no
es que renieguen de mí ni nada. Sólo que preferirían
que me olvidase de eso y estudiase algo más... tradicional.
-A mí me parece más interesante estudiar algo distinto,
si estudias lo mismo que todos, de todos modos, sólo te vas
al paro…- sonrió dejando los cubiertos en la mesa y
bebiendo un poco de agua –Yo no tengo ningún sueño…
sólo quiero tener dinero como para no volver a preocuparme
por nada… y para poder gastármelo- se rió rozándose
el pecho por uno de los cortes de la camiseta con un dedo.
- ¿Estás seguro de eso? Yo creo que todo el mundo
tiene algún sueño. Tal vez no has encontrado el tuyo
aún. – lo miró y un poco serio, aunque sus ojos
se desviaron inconscientemente a lo que hacía su dedo.
-No lo sé, tal vez tengas razón… pero yo no
me siento como que tenga ninguna aspiración… - cruzó
los pies bajo la mesa como meditando sobre eso o si parecería
un tanto vacío por ello –Será porque no tengo
aspiraciones profesionales…
- Pues... no tiene por qué ser algo profesional. A lo mejor
sólo hay algo que te gustaría hacer. A lo mejor cuando
tengas todo ese dinero, lo descubras – le sonrió, guiñándole
un ojo, aunque a él no le interesaba el dinero precisamente.
-Tengo bastante dinero ¿Sabes? En el banco… lo guardo
porque sé que no siempre podré trabajar de esto…
Bueno, tal vez lo deje ahora… pero por un trabajo mejor…donde
cobre más…
- Bien, lo importante es que hagas algo que te haga feliz. –
le sonrió, acariciando su pierna con la suya por debajo de
la mesa.
El moreno le sujetó la pierna entre las suyas sólo
por jorobar un poco, y sonrió apoyando los codos en la mesa
para acercarse un poco más –Pero no me hace feliz vender
coches… sólo cobrar sueldo más comisión…
que ojalá venda alguno por cierto… que no se me está
dando muy bien yo creo…
- Pues igual puedes buscar otro empleo que sí te guste.
¿No hay nada que te guste hacer especialmente? – le
preguntó, forcejeando por liberar su pierna juguetonamente.
-Pues no… -se rió por cómo trataba de sacar
la pierna y separó las suyas porque entre los dos acabarían
por tirar la mesa, que de todos modos ya no se veía muy estable
en un principio –Y tampoco hay nada que se me dé bien…
salvo ya sabes tú que… y curiosamente es de lo único
que me puedo sentir orgulloso y a la vez no…
- Hum... ya pensaremos en algo. Y si lo que quieres hacer es pasar
el resto de tu vida sin hacer nada, si eso es lo que te hace feliz....
por mí está bien, mientras sea realmente lo que deseas.
-Sin hacer nada…- se rió mirando la mano de Enki y
sujetándola entre las suyas –No quiero que me mantengas…
me sentiría…- miró a otro lado pensando “comprado”
pero no quería ofenderlo –mal… - suavizó
dejándolo ahí –Pero esta claro que no voy a
poder seguir con esto siempre… por la edad… porque no
tengo tiempo para estar contigo y porque sinceramente, me preocupa
acostarme con cualquiera y después contigo… Además…
es muy duro encontrar clientes… si no vienen de parte de alguien
y tengo que buscarlos en la calle… la última me pegaron
y me dejaron en evidencia delante de todo el que pasaba por ahí…
me echaron de donde estaba… fue un marrón…
El rostro de Enki se puso serio, casi grave y apretó su
mano como para no dejarlo ir. – No, no quiero que te expongas
así. Quiero que encuentres algo que te guste y te haga sentir
bien. Pero por mientras, no me importa ayudarte, no te sientas mal.....
te amo, no es.. como si fuera un cliente si eso es lo que piensas
– le sonrió levemente. - ¿Qué tal...?
¿Has pensado en invertir? Si tienes algo de dinero.... tal
vez podrías dedicarte a eso. – le sugirió, porque
no se le ocurría nada más y no le parecía mala
idea.
-¿Invertir? No… no lo había pensado pero no
tengo ni idea de bolsa...- sonrió mirándolo a los
ojos e imaginando que debían asesorarte en el banco o algo
así -¿Y tú sabes?- preguntó rozándose
las piernas con las manos –Tampoco te pongas así…
no es tan malo como suena… sólo un mal rato…
ya se me ha olvidado…
- A ti, pero para mí sí es así de malo. No
quiero que nada malo te suceda y es un peligro. La próxima
vez podría ser peor. – suspiró, mirando su plato
de nuevo. – No sé mucho no, pero para eso hay personas
que te ayudan. Y mientras seas cauteloso con tus inversiones....
Además, tal vez yo pueda ayudarte. La verdad, no sé
que tanto, ni siquiera si pueda utilizar mi habilidad para eso.
Pero no estaría de más intentarlo. – se rió,
bebiendo un poco de su café.
-Eso es trampa… ¿seguro que no te caerá alguna
maldición por usar esa clase de…¿don? en tu
propio beneficio?…- se rió mirándolo a los ojos
–Bueno, sería en el mío… aunque no sé
si eso justifica…- se subió un poco sobre la mesa para
besarle los labios de forma superficial –Pero nadie ha dicho
que no vaya a conseguir mantener el empleo ¿no?... quien
sabe… tal vez en esta ocasión…
Enki se rió, apoyando el rostro sobre su mano, observándolo.
– Ni siquiera sé si pueda, no es como que alguna vez
lo haya utilizado conscientemente. Y en esto, bueno.... Da igual.
Lo que deseo es que tengas algo que realmente te gusta. Yo no he
dicho que no seas capaz de mantener el empleo. – le sonrió,
mirando a la mesa de al lado de soslayo, más que nada porque
sus ocupantes los estaban mirando.
-Les gusta ver cine gay…- le explicó Kenji, desde
luego, inventando sus motivos para mirarlos como mejor le parecía
–Bueno… voy a pagar adentro… que quiero dar un
paseo y no me quiero esperar hasta que nos haga caso el camarero…
- se apoyó con una mano en la mesa levantándose y
besándole los labios de nuevo antes de ir hacia dentro jugando
con la cartera en la mano.
El pelirrojo se quedó observando cómo se alejaba,
sin poder evitar seguir sus movimientos, sonrojándose luego
y bebiendo lo que quedaba de su café, riendo un poco para
sí. Seguro parecía un demente.
Kenji salió al cabo de unos segundos sonriéndole
ya desde allí y lo sujetó por la cintura en cuanto
se levantó, y le besó la mejilla caminando con él
hacia el centro del parque –Vamos por donde los árboles…
que haya sombra… que no quiero sudarme…- se rió.
- Y apuesto que hasta el sudor te queda bien – le contestó
el chico sin poder dejar de sonreír. Hacía mucho que
no pasaba un día tan relajado.
-Seguro que sí… pero no con ropa… mejor sin…-
se rió porque no se cortaba nada en echarse flores a sí
mismo, y deslizó la mano bajo su camiseta, acariciándole
la piel de la cintura mientras pasaban por el camino de piedra que
estaba bordeado por árboles. El suelo estaba casi completamente
cubierto por la sombra salvo por algunos pequeños espacios
por donde aún se calaba la luz –Nunca había
hecho esta clase de cosas… bueno, tal vez cuando era adolescente
alguna vez….
- Yo tampoco. Bueno, sí he tomado paseos a veces, pero no
con alguien de esta manera- le confesó, enrojeciendo un poco,
y aún así, pegándose a él. - ¿Crees
que nos vemos cursis? Como esas postales romanticotas...
-No, porque si en las postales romanticotas, salieran tíos
como nosotros, la gente se las compraría para… pegarlas
en la pared de la ducha… o esa clase de cosas…- se rió
acariciándole la espalda preguntándose si no se pasaba
a veces soltando cosas tan brutas –Pero nunca me había
sentido así… como si algo me dijera que va a durar…
Enki se detuvo, colocándose frente a él. –
Porque es cierto, va a durar. Y no quiero que tengas dudas, o al
menos que me las digas siempre. – le besó los labios
con suavidad, volviendo a colocarse a su lado. – Soy un blando,
Kenji. Me tienes completamente enamorado.
-Entonces yo también soy un blando…- se paró
él para abrazarlo y lo besó suavemente sujetándole
la mejilla con la mano y dejando los ojos entreabiertos para observarlo
mientras lo besaba –Ya se me ha olvidado lo del otro día…
no tengo dudas… ahora sé que lo único que tengo
son celos…- se rió separándose y sujetándole
la cintura de nuevo –Soy un caprichoso… y un consentido…-
dijo aún sonriendo sin ninguna vergüenza en admitirlo.
- Y yo que te consiento. No tengas celos, eres el único
para mí. – le acarició la mano que sujetaba
su cintura, sonriendo y pensando que él era el menos indicado
para decirle algo así, luego de cómo se había
puesto.
-Pero me gusta que me consientas…- se rió besándole
la mejilla y el cuello, entrecerrando los ojos –y hueles muy
bien…- le lamió un poco la piel como si fuera a morderle
y desde luego sin hacerlo, besándolo de nuevo -¿Quieres
ir a buscar algo para hacer la comida? A ver… sí sé
cocinar… ¿ves? Aún sé hacer algunas cosas…-
se rió.
- ¿Cómo que aún? ¿Acaso se te van olvidando
las cosas a medida que me besas? – se rió, separándose
un poco y halándolo de la mano para llevarlo a una tienda
cercana.
-A medida que me adentro en la ancianidad… pero supongo que
si Yûdan aún se acuerda de las cosas… no tengo
que preocuparme hasta dentro de unos diez años… - se
rió malditamente, entrando en la tienda con él y pensando
en qué coger para hacer la comida –Aunque no me gusta
cocinar…- se quejó pese a todo, mientras iba cogiendo
algunas cosas –No me gusta mancharme las manos… es un
asco…
- Entonces, llevamos esto – se rió, colocando unos
guantes dentro de la canasta, y observando qué iba seleccionando
el moreno. – Y no seas malo, Yûdan es joven aún.
Y tú.... no tiene que hacer nada que no quieras, pero trataré
hoy como una ocasión especial entonces.
-Pero cocinar para nosotros no es lo mismo… - el moreno sonrió
besándole un hombro y llevándose la bolsa a la cajera
para pagarle mientras –Sólo estaba tratando de pensar
en trabajar en la cocina de un sitio… lleno de grasa y apestando
a comida todo el tiempo, seguro que acabas aborreciendo comer y
todo.
- Pues no lo hagas – se rió, abrazándose a
él. - ¿No es suficiente todo eso? ¿Qué
piensas hacerme?
-Hum… no sé… - se rió, jugando un poco
y sujetándolo mientras caminaban hacia la casa, alzando una
ceja y sonriendo al ver a Tassei sentado en el portal y su padre
de pie, apoyado en la pared con cara de estar en la luna. Siguió
la trayectoria de la ceniza al aterrizar en sus jeans y miró
delante de nuevo como volviendo a la luna –Se acabó
la intimidad…- se rió el moreno apoyando la cabeza
en el hombro de Enki.
- Sólo un breve interludio – sonrió el chico
acariciando su quijada, y a continuación saludando con la
mano a los dos morenos.
- ¿Dónde estaban? Llevamos una eternidad esperando
– se quejó Tassei como si hubiesen tenido cita, y de
paso exagerando un poco.
-Un respeto…- Kenji se rió agachándose y besándole
la cara para molestarlo –Y qué bien me viene que estés
aquí… no me gusta mancharme las manos, e iba a hacer
la comida…
Yûdan le bajó la cabeza con una mano reprendiéndolo
–No trabajan para ti ¿sabes?- le amonestó, de
todos modos, tendiéndole después la mano para que
se levantase -No queríamos molestar, pero tengo que hablar
contigo sobre algo importante…- le explicó Yûdan
a Enki viendo cómo Kenji abría la puerta metálica
del ascensor.
- No pasa nada, sólo salimos a desayunar. – le sonrió
el chico, al cual el regaño de Tassei le pasaba desapercibido,
ya conociéndolo. – Yo también quería
hablar de algo....
Tassei se dejó llevar, enrojeciendo tanto por el beso porque
lo regañasen, adelantándose luego para alcanzar a
Kenji. - ¿Qué vas a hacer? Yo nunca he cocinado.
-Bueno, pues ahora lo hacemos juntos… y no sé…
estaba pensando en hacer carne con arroz y especies… ¿te
gusta el picante?- se rió mirándolo y apoyándole
la mano en el pelo peinándolo un poco con la mano, para apartarle
el flequillo de delante de los ojos. Salió del ascensor con
él como olvidándose de Enki mientras estuviese con
el tema friki y abriendo la puerta de la casa dirigiéndose
a la cocina.
Yûdan los siguió con la mirada y luego se dirigió
a Enki mientras entraban –Ayer fuimos a ver a un cura, que
practica los exorcismos, por el ritual rituale romanun… Bueno…
le hizo las típicas pruebas, ya habrás escuchado hablar
de ello ¿no?
- Sí... Y ¿cuál fue el resultado? ¿Tuvo
alguna reacción? – le preguntó el chico, girándose
para cerrar la puerta, sin poder evitar sonreír un poco,
al escuchar las risas de los otros dos en la cocina.
-Sí… le quemó, el padre estaba seguro de que
necesitaba el exorcismo… pero Tassei no está poseído…
tampoco creo que el demonio exista… no de ese modo y no perdiendo
el tiempo con esto…
- Ya veo.... pero eso ¿qué significa entonces? Está....
¿jugando con nosotros? – le mostró el sofá,
aunque no creía que fuese necesario invitarlo, sentándose
él. – Eso no es nada tranquilizador...
-Yo creo que está tratando de engañarnos… no
lo sé… la verdad es que no lo sé… A veces
pienso que trata de jugar con los miedos que conocemos… con
nuestros propios terrores… y a veces pienso que tal vez sí
esté poseído aunque no tenga que ver con ningún
caso de los que yo haya visto… y que tal vez esté dándole
demasiadas vueltas al asunto como siempre…- se sentó
en el sofá bastante agotado –Anoche… en la iglesia
no ocurrió nada, pasamos allí toda la noche…
y no pude dormir… no desde que esas pruebas dieron como positivas…
Por una parte pensaba, será porque estoy en una iglesia y
por la otra pensaba que estaba jugando conmigo… no lo sé…
me voy a volver loco si no lo estoy ya…
- Calma, está bien... – colocó su mano sobre
la del moreno, comprendiendo que hasta él se pusiera así,
si se trataba de su hijo, y la soltó inmediatamente, seguro
de que se estaba tomando demasiadas libertades. – ¿Usted...?
Bueno, quería hablar acerca de las grabaciones, de las voces
que se escuchan. Supongo que se habrá dado cuenta.... Hay
una sola voz constante, siempre. Bueno, revisé mis cintas,
como le dije, ¿recuerda? Resulta que incluso en las partes
en las que sólo parece haber silencio.... si se separa el
audio y se sube el volumen.... se puede escuchar la misma voz.
-Hum…- el moreno lo miró a los ojos con el cigarro
colgando de los labios inevitablemente pensando que lo estaba tratando
de usted de nuevo pero dejándolo por imposible -¿Y
comprendes qué dice?
- No, casi es como si hablase en código.. – sonrió,
pensando que eso probablemente no era cierto. – Sólo
en partes.... parece que estuviese sugiriendo algo, no lo sé...
Hay algo más. – lo miró a los ojos, suspirando.
– Ayer Tassei comprendió lo que decía la cinta
a pesar del volumen tan bajo que tenía. Me estoy preguntando
si... él podría comprenderlo. Pero no quiero someterlo
a nada peligroso.
-Me estoy preguntando si no habla en nuestro idioma… y tal
vez por eso no podemos comprender lo que dice y Tassei sí…-se
echó un poco adelante apoyándose en las rodillas con
los brazos y aproximándose a Enki –De todos modos,
deberíamos someterlo a ello, hacerlo que tratase de comprender
lo que dice, de haber sido otra persona lo habría presionado
mucho más… y es por su bien… por más que
me duela… no soporto verlo así y no hacer nada…
cundo no estoy seguro ni siquiera si servirá de algo.
-Tu padre está tratando de ligarse a mi novio…- le
susurró Kenji a Tassei tras haberse girado en la puerta,
preguntándose si debía recordarle lo de ir a ver si
podía sentir algo en los lugares de los crímenes y
desistiendo al ver lo cerca que estaban, obviamente con susurritos.
- Claro que no! – Tassei lo empujó, halándolo
luego. – Ven acá, y sigue con la cocina! – refunfuñó,
suspirando luego, y bajando la cabeza. Sabía que estaban
hablando de él, estaba cansado de ser un problema.
- Lo comprendo... a mí tampoco me gusta verlo pasar por
esto. Y ni siquiera soy su familia, pero me preocupa que se debilite.
– Enki lo observó, a sabiendas de que tenía
razón, era una situación problemática. –
Kenji me dio una buena idea. Iré a los lugares de los “accidentes”
a ver si puedo sentir algo.... Tal vez podríamos esperar
un poco más. ¿Habló con los familiares de la
sobreviviente?
-No tiene familiares, pero aún está viva, he llamado
por teléfono y me han dicho que puede recibir visitas…
- el moreno se echó atrás en el sofá pensando
en cómo era posible que no se les hubiera ocurrido antes
ir con Enki a revisar los lugares -¿Quieres venir conmigo?
Creo que sería buena idea que vieras a esa mujer… -
se echó el cabello hacia atrás en la nuca con ambas
manos y bajó un poco la cabeza -¿Y cuando quieres
ir a la casa? Me parece muy buena idea… ¿pero estarás
bien? Recuerda lo sucedido en la caseta…
- Estaré bien, no voy a permitir que eso suceda de nuevo
– le sonrió, para dar más seguridad a su decisión.
– Y creo que mientras más pronto, será mejor.
Probablemente mañana. Iré de día, por si se
lo preguntaba- le sonrió nuevamente, recordando el semi regaño
de la vez anterior.
El moreno se quedó observándolo y pensando que no
le había respondido a si iría con ól o no,
cosa que no iba a repetirle -¿Irá Kenji contigo?-
se sacó las llaves de la casa del bolsillo esperando a que
le contestara para dárselas.
- Sí, Kenji irá conmigo. Y no creo que me dejase
ir solo, de todos modos – se rió, extendiendo la mano.
– No te preocupes, voy preparado.
-Vale…- le entregó las llaves entonces dejándolas
sobre su mano y suspirando –Ten cuidado y no te arriesgues
innecesariamente…- apagó el cigarro en una planta y
sacó otro observándolo y dándose toquecitos
con él en los labios, cerrando los ojos y apoyándose
en el respaldo -¿Qué opinas sobre la posesión?
¿Te parece posible? Yo no veo un comportamiento similar a
un poseso…
- No lo sé, lo cierto es que yo tampoco. No es que haya
visto muchos claro... pero Tassei, sigue siendo Tassei. En todo
momento, incluso cuando está aterrorizado. – miró
hacia la cocina, y luego a Yûdan de nuevo. - ¿Se ha
comportado de forma extraña cuando están solos?
-No, nunca se comporta de forma extraña, cuando estamos
solos… -sonrió levemente y abrió los ojos desviando
la mirada frunciendo el ceño –Al contrario… no,
nunca se ha comportado así… sólo aquel día
en la universidad…
- E incluso aquello no me pareció poseso. Más bien,
parecía estar hipnotizado... – meditó, echándose
hacia atrás. – Y ¿cuándo vamos a ver
a la mujer entonces? Se quedarán a comer ¿cierto?
-Hum… sí, puede ser…- sonrió de medio
lado porque se sentía un poco caradura pero sabía
que a Tassei le gustaba estar con Kenji, y tampoco quería
tenerlo todo el día solo con él, seguro que se aburría,
no es que el fuera precisamente alguien divertido –Sobre la
mujer… esta tarde, si puede ser… es cuando he quedado
con el hospital que iría…Si Kenji puede cuidar de Tassei
mientras, porque no lo llevaría a un lugar así ni
por todo el oro del mundo…
- Estoy seguro de que no le molestará. Además, a
Kenji también el agrada pasar tiempo con Tassei. –
le aseguró el chico, notando la cara que ponía. -
Y seguro que entre ellos la pasan bien, sin frikismos ... –
se rió, ya le comprendiese Yûdan o no. Lo cierto es
que ni se lo había pensado bien antes de decirlo.
-¿Sin frikismos?- Preguntó el moreno, que de todos
modos no estaba muy seguro de querer saber a qué se refería
con eso.
-Bueno… ya vale, cortad el rollo friki, vamos a comer…-
Kenji salió con Tassei a poner un mantel sobre la mesa y
volvió a buscar los platos donde habían preparado
el arroz con pollo y salsa roja, que ya olía como a que picaba
desde lejos. Sonrió viendo cómo Yûdan lo miraba
aunque no sabía por qué, lo cierto es que el moreno
estaba pensando “frikismos….”
- Ya voy! Los ayudo... – se levantó el chico, entrando
a la cocina a por los vasos y los cubiertos, sacudiéndole
el cabello que Kenji le había peinado a Tassei, mientras
el moreno iba a buscar a su padre, tomándolo de la mano.
- Ya vamos a comer... – le anunció como si no fuera
obvio ya.
-Ya voy…- el moreno se levantó de la mano del chico
y se sentó a su lado en la mesa observando cómo Kenji
hacía cara de contrariedad ante que le hubieran destrozado
el peinado para cinco minutos que le había aguantado el pelo
fuera de la cara a Tassei.
-Voy a buscar cerveza para tu viejo…- le pasó la mano
por el pelo un poco como tratando de disimuladamente arreglárselo
un poco y rodeó a Enki por detrás, mientras sujetaba
los vasos, apoyándole las manos en los muslos y besándole
el cuello –Hm… no… vine a buscar cerveza…
no a esto…- lo soltó cogiendo una lata de cerveza de
la nevera.
- Lástima... me guindaré cerveza del cuello –
bromeó el chico, riéndose y sirviéndole un
vaso de zumo a Tassei, tomando uno para sí mismo aunque en
realidad lo había comprado para el chico. Y se sentó
junto a Kenji, observando al padre y al hijo. – Ya podemos
empezar... ¿no?
Yûdan se encogió de hombros y se rió un poco
bajando la cabeza sólo porque estaba preguntándose
por qué no deberían empezar o si estaban esperando
una oración antes de ello -¿Y qué es la salsa?-
preguntó carraspeando y haciendo el que no se había
reído solo.
-Salsa… picante…- Kenji lo miró sonriendo sin
comprender el cachondeo y se sentó entre Enki y Tassei, apoyándole
la mano al chico en la pierna bajo la mesa sólo para meterse
con él subiéndola un poquito mientras se servía
agua.
Tassei subió la rodilla golpeando la mesa, y enrojeciendo.
– Deja eso! Baka....
- No tires la comida, Tassei.... Kenji, quédate quieto.
– lo riñó su novio, tocándole la cintura
y probando la comida, con cautela.
- … pero si no estaba haciendo nada…- el moreno se
rió comiendo porque claro, él lo había hecho,
no tenia dudas de que estaba bien para su gusto. Yûdan sujetó
el borde de la silla de Tassei y tiró de ella acercándolo
a él y alejándolo de Kenji sólo porque había
visto salir la mano de debajo de la mesa y se le había hinchado
una vena en el cuello y todo, inesperadamente para él –Que
no hacía nada…- Kenji se echó atrás en
la silla sintiendo que le iba a dar algo de la risa.
El mayor lo miró para nada fiándose y dedicándose
a comer porque a él también le había agradado
aunque lo cierto era que sí picaba bastante.
- Está delicioso, chicos – los felicitó Enki,
sonriendo, aunque bebiendo una gran cantidad de zumo enseguida.
- Te dije que estaba demasiado picante. – Tassei refunfuñó,
viendo eso y luego la cara de su padre, confundido, aunque para
él estaba bien. Nunca lo dejaban comer cosas picantes.
- Pero sabe bien.... – recalcó el pelirrojo, acariciando
la pierna de Kenji con la suya.
- Sí, está muy bien, no está tan picante cuando
te acostumbras… De todos modos, a mí me gusta así-
Yûdan miró a Tassei de soslayo -¿A ti no te
pica demasiado?
-No le pica demasiado… después se come un yogurt y
como dicen las viejas “santo remedio”-solucionó
el moreno mirando a Enki y riéndose porque tuviera que beber
tanto. –Oye… si te sentaba mal el picante pudiste decírmelo…
baka…
- No, está bien, en serio. No estoy acostumbrado, es todo,
pero me gusta – le sonrió, porque era cierto, aunque
le ardiese la garganta cada cinco segundos.
- Y yo no quiero yogurt! No me molesta el picante, siempre me ha
gustado, pero.... mi madre no me permitía comerlo- se quejó,
como si fuera necesario aclarar.
-Tendría miedo de que te salieran hemorroides como a ella…-
Kenji lo miró muy serio y Yûdan se tapó la boca
con el puño, mirando abajo aguantándose la risa. Kenji
se rió entonces al ver cómo actuaba –no te rías
de las hemorroides…
-Tassei, te tienes que quedar con Kenji por la tarde un rato…
- empezó a decir Yûdan en bajo para que sólo
su hijo lo escuchase y tratando de hacerse el loco.
-No hables de eso ahora…
-¿Mejor de hemorroides?- el moreno frunció el ceño
observándolo.
-Sí- Kenji sonrió igualmente.
- No! – protestó Enki aunque echándose a reír
sin poder soportarlo más, inclinándose sobre su plato.
– Dios....
- ¿De qué no quieren hablar? Kenji! Estás
confundiendo las cosas! – Tassei frunció el ceño,
pensando que le ocultaban algo, aunque por sus formas de comportarse...
-De nada, que por la tarde nos vamos por ahí… de eso-
Kenji le lanzó un trozo de servilleta a la cabeza a Tassei,
sonriendo, aún pensando que no sabía qué tanto
drama había que hacer con unas hemorroides -¿Dónde
quieres ir? A ningún lado… porque eres ermitaño…
no importa… yo ya te quito eso… -arregló, como
empezando a pensar donde podían ir.
- No soy ermitaño! – el chico se pasó la mano
por el cabello, desorganizándolo de nuevo, y rojo, pensando
que los ermitaños eran viejos y aburridos y vivían
en montañas sin que a nadie le importase sus vidas.
-¿Ah no? Pero si te la pasabas metido en tu cuarto todo
ermitaño ahí…
-Ya no lo hace…- lo defendió el moreno innecesariamente
porque además ahora no tenía cuarto.
-Pues será que no tiene ordenador ahí… para
poder ser bien nerd…
-Tassei no se parece a un nerd…
-Humm…- Kenji sonrió de medio lado tratando de cabrearlo
y Yûdan sonrió de medio lado también.
- Ya paren, a Tassei le va a salir humo por los oídos. –
se rió Enki al ver lo rojo que estaba el chico.
- No me va a salir nada! Y no soy nerd! - - protestó de
nuevo el moreno. – Son insoportables todos....
- ... pero nos quieres.... – sonrió el pelirrojo,
sirviéndole un poco más de zumo.
-Nos dices que paremos sólo para poder avergonzarlo tú…no
es justo…- Kenji se rió observando lo rojo del chico
y la cara de “¿y ahora qué le pasa?” de
Yûdan.
-Idiotas... – refunfuñó Tassei, bajando tanto
el rostro que apenas si se le veía la quijada bajo el cabello,
y sonriendo ligeramente ahora que no se le podía ver bien.
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