| Capítulo 43- A Nice Conversation,
Some Quiet Time With You
Kenji revolvió el azúcar en la taza de café
que acababa de servirle Enki y lo miró mientras se sentaba
cerca de él -¿Crees que estará bien esta noche?
Después de lo que hemos visto la noche pasada…. Ojalá
pudiera hacer algo…
- Yûdan está con él, no permitirá que
nada le suceda a su hijo – le sonrió a manera de gracias,
tomando la taza de sus manos. – Lo cierto es que estoy preocupado.
Esta... entidad parece estar influenciando a Tassei. Quiero decir
que.... no sé, la manera en la que se puso, ni siquiera yo
he podido ver imágenes tan claras en un monitor y él
ni siquiera estaba en la casa.
-Pero él es el centro de todo ¿verdad? Como en las
películas… - suspiró, echándose atrás
en el asiento y se quitó la corbata, dejándola enrollada
sobre la mesa, abriéndose la camisa como si acabase de recordar
lo muchísimo que le agobiaba ir tan cerrado –Dices
que él no estaba en la casa… ¿Por qué
no vais a la casa?... Según los papelitos estos…- dijo
señalándolos porque había estado leyendo por
encima del hombro de Enki mientras estudiaba –dicen los lugares
en donde ocurrió cada uno de los crímenes… suicidios
o lo que sean… tú eres sensitivo… tal vez puedas
ver o escuchar algo…
- Esa es una idea fantástica! – exclamó entusiasmado,
besándolo en celebración. – Después de
todo, con la manera en la que se han dado las cosas, seguro que
podré captar algo. Yo solo.... había pensado en pasar
la noche en la casa, pero a Yûdan no le parece buena idea,
y lo cierto es que tiene razón. – le explicó
innecesariamente, bebiendo algo de café.
-Uf… no sé… la verdad es que da mal rollo, pero
yo puedo acompañarte si quieres y así si pasa algo…
nos acojonamos los dos…- se rió un poco pensando en
que lo que solía decirse era “te protegeré”
o algo así, pero ambos sabían que se protegerían
mutuamente tan bien como sabían que los dos se iban a asustar
y tal vez Kenji aún más que Enki, ya que no estaba
acostumbrado a todo eso –De todos modos, visitarla se puede
hacer a cualquier otra hora… aunque no creo que Tassei deba
volver a ir, a mí no me importa quedarme con él…
o menos…- sonrió aún pensando en que se había
ganado un beso con aquella iluminación.
- Gracias, y no, no te llevaría allí de noche. No
es cuestión de que te vaya a suceder algo por mi... frikismo.
– bromeó, quitándole importancia a la situación.
– Pero estoy de acuerdo contigo, creo que Tassei debe mantenerse
tan alejado de esa casa como sea posible. Muchas gracias por cuidarlo,
además, sé que se distrae contigo. Y de veras, que
necesita distraerse, no lo culpo.
-No tienes que darme las gracias… es mi mejor amigo…
no estoy con él porque me dé pena o algo así,
me gusta estar con él. Me lo hubiera quedado de no haber
venido su padre…- cogió la taza por fin bebiendo un
poco y notando que como siempre, por esperar, se le había
enfriado pero siempre se distraía hablando de cualquier otra
cosa-¿Y grabasteis algo más en las cintas a parte
de esa que me dijiste?
- No es un gatito extraviado, ¿lo sabes? – se rió
por aquello de que “se lo hubiera quedado”, aunque sabía
a qué se refería. – Y sí, hubo más,
claro que no se lo hicimos escuchar a Tassei, ya tuvo suficiente.
Más voces.... había alguien llorando a un volumen
muy bajo. Y otras más....una se estaba riendo, pero no era
una risa.... sonaba desquiciada, ¿me entiendes? Pero hay
algo más. – suspiró, pensando en que le habría
gustado discutir aquello más a fondo con Yûdan, pero
con Tassei así, había sido imposible. De todos modos,
seguro que no se le había pasado al moreno. – Hay una
voz, masculina, no puedo entender muy bien lo que dice, pero es
la que me largó aquella vez, ¿recuerdas? Está
en todas las grabaciones, siempre. Las otras voces varían,
no son constantes, pero incluso en las que grabamos antes, cuando
las examinaba aquí, aún cuando no se distinga bien,
siempre está de fondo.
-Ya… qué bizarro… ¿y escuchasteis a Minako?
No sé… porque sería un poco como saber que las
voces que escucháis son las de las personas que realmente
murieron en esa casa ¿no?
- Esa es la situación, no podemos estar seguros. Podrían
ser imitaciones, con el objetivo de atraer a Tassei. Pero sí,
su voz está en las grabaciones. Claro, fue Yûdan quien
la reconoció. – sonrió, recordándole
que él jamás la había conocido.
-Si se cagaba en todo y protestaba, era ella…- el moreno
sonrió un poco, recostándose poco a poco como si tantease
la situación, hasta apoyar la cabeza en las piernas de Enki
–No más frikismo hoy…- le cogió la mano
besándole la palma y apoyándola sobre su mandíbula
como pidiéndole que lo acariciase.
- No más frikismo... – sonrió, evitando mencionarle
que en realidad, cuando no estaba llamando a Tassei, sonaba aterrorizada,
y le acarició la mandíbula con suavidad. – Y
no me has contado nada de tu día. ¿Estás muy
cansado?
-No… sólo impaciente por vender algo, aunque supongo
que la decisión de comprar un coche toma su tiempo…
Además me echaron la bronca por llevar gafas de sol…
por llevar pendientes y hasta por el peinado… qué pesadez…-
cerró los ojos haciendo cara de estar harto y jugando con
uno de los botones de su camisa.
- Bueno, eso sólo demuestra que no tienen estilo, a mí
me pareces perfecto, peinado, pendientes y todo. Aunque prefiero
mirar en tus ojos. – le sonrió, sin dejar de acariciarlo.
-No…si me las quito, me mata el estilo- se rió levantando
la mano y recordando quitarle las suyas –Tú sí
que te ves mucho mejor sin ellas… - echó el brazo hacia
atrás dejándolas sobre la mesa y deslizó la
mano bajo su jersey, acariciándole el pecho e incorporándose
un poco más para mirarlo a los ojos. Se quedó viéndolo
serio antes de besarlo con suavidad, después profundamente,
entrecerrando los ojos sin dejar de observar los suyos. Lo cierto
es que tenía que tratar de superar un poco el hecho de que
lo hacía menos de lo que estaba acostumbrado ahora, pero
su cuerpo no parecía estar muy por la labor, por más
que no quisiera hacer eso con Enki, como si no existiese nada más
entre ellos que eso.
Separó los labios de los suyos aún mirándolo
fijamente y sonrió apenas un poco -¿Qué vas
a estar haciendo? ¿Mirar eso hasta las tantas?
- Bueno, tenía pensado escuchar las grabaciones de nuevo,
pero estoy dispuesto a aceptar otras ofertas.... – le sonrió,
pasando su mano por el cabello del moreno, observando sus labios
y luego sus ojos de nuevo.
-Otras ofertas…- sonrió levemente apoyando los brazos
en el respaldo, a los lados de Enki –La verdad… estaba
pensando que podíamos ir a mi piso ahora que no hay nadie
y recoger mis cosas, traerlas ya para aquí de una vez…
- miró sus labios mientras hablaba, consciente de que hasta
su tono de voz indicaba que no era eso lo que estaba pensando.
- Creo que es una gran idea, así no volverás a irte
de mi lado con esa excusa... – le sonrió, besándolo
con suavidad.
-Vale…- lo besó con suavidad también, aproximándose
un poco más y empujando la lengua dentro de su boca contra
la suya. Le pasó la mano por el cabello revolviéndoselo
mientras lo pegaba más a sus labios -¿Recuerdas algo?
Que me encantan las despedidas… y mi cama se merece una…
- Si ese es el caso, supongo que no podemos decepcionarla... –
se rió el chico, alejándose un poco. – Pero
vamos a tener que trabajar en esa obsesión con las despedidas.
-¿Cómo se trabaja en eso?- lo miró sonriendo
levemente ahora aún más tentado porque se hubiera
apartado de él como si le alimentase el deseo la necedad
–Te escapas…- se levantó del sofá sonriendo
abiertamente y se quedó de pie frente a el –Bueno…
pues si te escapas… nada…
- ¿Nada? – el chico se puso de pie, acercándose
para besarle la mejilla, un poco de broma, susurrando. – Se
trabaja, haciéndote adicto a las bienvenidas.
-Hum… ¿Qué me haces?- se rió, apartándose
un poco hacia atrás poniéndose la chaqueta del traje
por encima de la camisa medio abierta mirándolo de soslayo
y sonriendo.
- Ahora eres tú quien huye. Entonces, nada – le contestó,
sonriendo, por molestarlo y dirigiéndose a su habitación
para buscar un jersey.
Kenji lo miró de soslayo mientras iba hacia la habitación
y se pasó la mano sobre la pelvis sintiendo que le quemaba
bastante. Se rió volteándose cara a la puerta, mordiéndose
un poco el labio inferior, y se quitó la chaqueta de nuevo,
pasando a la habitación de Enki y cerrando la puerta apoyando
la espalda contra ella.
- ¿Qué haces? – el chico se giró, acabando
de guardar su billetera en el bolsillo trasero y se le quedó
mirando. - ¿No íbamos a buscar tus cosas?
-No puedo… estoy muy caliente- el moreno se acercó
a el lentamente, sintiéndolo mucho. pero sin poder evitarlo,
abriéndose la camisa por completo ya y dejándola sobre
la cama. Lo abrazó por la cintura subiendo las manos por
su espalda bajo el jersey –Lo siento…- le lamió
la mandíbula besándole la mejilla al llegar hasta
ella, apretando un poco los dedos contra sus omóplatos.
Enki entrecerró los ojos, dejándose llevar por un
momento, y deteniéndolo luego, acariciando sus mejillas,
para separarse un poco y poder mirarlo a los ojos. - ¿Cómo
que....”lo siento”? ¿Qué es lo que sientes,
Kenji?
-Que siempre acabemos igual…- lo miró a los ojos,
bajando las manos y arrastrando los dedos por su espalda hasta sujetar
sus nalgas con una, apretándolas.
- Eso no es nada para lamentar ni disculparse... – le sonrió
de nuevo, besándolo suavemente y con lentitud, dejando que
sus brazos se deslizasen alrededor de su cuello, atrayéndolo
hacia sí.
-¿No? Parece que esto sea lo único que tenemos en
común…- susurró un poco dudoso, en parte, porque
se sentía fuera de lugar en demasiadas ocasiones cuando estaba
con ellos. Intentaba enterarse de esos asuntos pero aún así…
Se quedó quieto, mirando un poco abajo inclinando la cabeza
y subiendo las manos a su cintura como si de pronto se hubiera apagado
aquel deseo.
- Un momento, ¿cómo?......... – Enki se detuvo,
mirándolo a los ojos de nuevo, dolido. - ¿Cómo
puedes decir eso? ¿Crees que estoy contigo sólo por
tu cuerpo? O es que ¿es al revés?
-No es eso… es sólo que… no sé…-
se sentó en el borde de la cama pensando en cómo explicar
lo que sentía, pero de hecho no sabía ni qué
demonios sentía.
- Entonces ¿qué? – Enki se sentó a su
lado, sin poder evitar colocar su mano sobre la del moreno. - ¿Es
culpa mía? Por... lo de los celos...
-No… no es eso…- le sujetó la mano llevándosela
a los labios y besándosela. Bajó un poco la cabeza,
apoyando la frente contra el envés de la mano de Enki apretando
un poco las mandíbulas y mirándolo de soslayo –Es
que no sé qué me pasa, sólo me estoy rallando
un poco conque siempre acabemos igual… y porque me siento
como si fuera de otro mundo cuando estoy con vosotros…
- Kenji.... – el chico lo miró más directamente,
acariciando su mejilla con la otra mano. – Lo siento si te
hice sentir así, no era mi intención. Sólo.....
no pensé que te interesase y como te dije, no quiero involucrarte
en nada peligroso sólo porque a mí me interese. Yo....
Bueno, y en cuanto a lo otro, no lo sé, Kenji, tú
tendrás que decidir. Podemos hacer otras cosas también,
salir, hablar..... Me gusta mucho hablar contigo. – bajó
la mano por su cuello, retirándola por fin. – Te amo,
Kenji. Y quiero que tengas algo muy claro, todas las veces que lo
hemos hecho, he estado completamente consciente de mi decisión.
Jamás te he visto como una relación física
solamente.
Kenji respiró con fuerza y lo miró a los ojos apoyando
la mejilla contra sus manos entrelazadas –A mí también
me gusta hablar contigo… y entonces… diría que
no lo hacemos… ¿cierto?
El chico suspiró, bajando la mirada, pensativo. –
No, no lo hacemos lo suficiente, pero podemos hacerlo. Yo me enamoré
de ti, sin necesidad de que hiciéramos nada, sólo
hablar.
-Ya lo sé… Bueno… seguramente sea todo esto…
no estamos solos casi nunca, salvo un rato por la noche… tú
te pasas el tiempo mirando eso… y yo me quedo aburrido de
estar toda la tarde escuchando hablar de cosas que no comprendo…-
lo miró a los ojos apoyando la mano que tenía libre
en su cuello, acariciándolo y recostándolo sobre la
cama subiéndose a cuatro patas sobre él sin soltar
la mano que con la que se sujetaban –pero te quiero…
- Lo sé, y lo siento. Me dejo llevar............ –
lo miró a los ojos, sintiendo que nunca quería verlo
triste ni decaído. – Es una de las razones por las
que te pedí que te mudaras conmigo, para pasar más
tiempo juntos. Cuando esto termine, tal vez.... debamos tomar unas
vacaciones, aunque sólo sea quedarnos en casa y no recibir
visitas. Y te prometo que... a menos que sea algo urgente, mi tiempo
contigo será sólo tiempo contigo. No frikismos, ¿vale?
– le sonrió, sin dejar de mirarlo a los ojos.
-No frikismos…- el moreno sonrió levemente, besándole
los labios y le sacó la parte de arriba con cuidado, tirando
de él, sujetándolo bajo las axilas y subiéndolo
por el colchón, abriéndole el pantalón y sacándoselo
–Pero podemos hablar sin necesidad de esto… ¿verdad?
- Supongo que el viaje a buscar tus cosas sufre otro retraso –
se rió el pelirrojo, recostándose sobre los codos.
– Podemos hablar como sea, nadie nos tapa la boca.
-¿No?... Yo creo que sí… que yo me recupero
muy rápido…- sonrió besándolo profundamente
y bajando la mano, soltándosela y deslizándola a lo
largo de su muñeca y su antebrazo.
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