.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

 

Capítulo 42- Junk Food and Instant Fire

Kenji se quedó delante de la puerta de la casa de Enki esperando a que llegara, pensando en que le había dicho que iba a estar en casa y se paseó un poco por el pasillo, asomándose a la ventana aunque no le estaba gustando nada ver lo polvoriento que estaba el marco, seguro que se manchaba el traje. Observó a Enki venir por la acera junto a Yûdan y Tassei, y se quedó observándolos explicándose el retraso. Se volvió de espaldas a la ventana, mirando al ascensor de nuevo y pensando que no le había ido muy bien hoy en el trabajo, aunque suponía que comprar un coche no era algo que a una persona le tomase un día decidirlo, pero es que además le habían reñido por llevar pendientes y gafas de sol –Qué pesados…- murmuró.

Minutos después, Enki salía del ascensor, riendo y seguido por un muy rojo Tassei que a pesar de todo, seguía sujetando la mano de su padre como si fuese un niño pequeño.- Kenji! ¿Llegaste hace mucho? – se acercó, rodeando sus hombros y besándole la mejilla.

-No… -sonrió abiertamente al verlos salir así en fila y le besó los labios parándose a besarlo profundamente –No me des besos de madre…- susurró riéndose levemente –Y quiero llaves ya… ¿Por qué está Tassei tan rojo? ¿Qué le habéis hecho?

-Nada…- respondió Yûdan, que a estas alturas aún no saludaba, y tampoco estaba muy seguro de por qué estaba rojo, si cada dos por tres se ponía así por motivos que le parecían inexplicables.

- Por nada, sólo bromeábamos porque a Tassei....

- Nada! Dios! – se aeercó el chico, enseguida para callar a Enki mostrándole una bolsa de comida chatarra al moreno. – Toma! Te trajimos esto...

- Y esto... así que nada de exigencias. – Enki se sacó la llave recién hecha del bolsillo, mostrándosela y entregándosela, como esperando que la inaugurase.

-Aún tengo otras exigencias en mente….- el moreno se rió, pensando en cosas que desde luego, mejor se guardaba, y colocó la llave en el llavero metálico haciendo que Yûdan se preguntase si no podía hacer eso luego de abrirla. Por fin entró y sujetó a Tassei por los hombros como robándoselo a Yûdan disimuladamente -¿Y qué es? Huele… como a MAc-Dollar – se rió un poco, sentándose con el en uno de los sillones –Haré una excepción y me la comeré porque tú me la traes… aunque engorde horrible…

-Si engordas un poco, no cabes en los jeans de ayer…

-Sh…- Kenji lo señaló con un dedo –Estoy perfecto… no quiero escuchar nada del look maduro muy sexy….

-¿Eh?... – Yûdan lo miró como si hubiera dicho algo de otro mundo y se sentó un poco incómodo de que se hubiera llevado a Tassei.

- Calla! Mi padre es sexy! Es..... – Tassei enrojeció por haber dicho semejante cosa. – Ah, ya come....

- Y tú sí eres perfecto – sonrió Enki, sentándose junto al moreno. – Y no te hará nada por un día. La comida chatarra es importante a veces.

-Pues no sé para qué… ¿para subir mi nivel de colesterol o para escuchar a Tassei gritarme que su padre es sexy y luego ponerse rojo? Para eso sé es importante…- se rió cogiendo al morenito por los hombros y besándole una mejilla riéndose y soltándolo después –Está bien… como… Yûdan ¿te has fijado que todos los guapos están sentados a mi lado?

El moreno que estaba mirando al infinito, haciéndose el loco, lo miró de soslayo mientras encendía un cigarro –Cuidado… te has manchado el pantalón…- señaló serio a Kenji apenas moviendo un dedo.

-¿De veras?- el moreno bajó la vista y Yûdan sonrió de medio lado

–La verdad… no… era sólo para ver cómo hacías la maricona…

-Oye, perdona pero… ir limpio no es ser maricona…

Yûdan se rió de todos modos, mirando a otro lado para fastidio de Kenji que se echó hacia atrás comiendo y echándose después a un lado recostándose en Enki –Dile algo Enki…- se quejó, riéndose después sin poder evitarlo y mirando a Tassei preguntándose cómo habría ido la sesión cazafantasmas ese día.

- Ir limpio no es ser maricona – respondió el chico, sonriendo y acariciándole el rostro, notando luego que Tassei estaba callado de nuevo con aquella cara de preocupación. - - Podemos pedir algún postre, ¿quieres, Tassei? – le sugirió porque ya ni sabía qué hacer para distraerlo. Suponía que ponerlo gordo no iba a ayudar, pero no tenía mucha idea, la verdad.

- No, estoy lleno. – le contestó el chico, sonriendo un poco, y frunciendo el ceño de nuevo, como si sonreír infringiera alguna ley muy estricta, inculcada a lo largo de su vida.

Yûdan se quedó observándolo como si estuviera estudiando su rostro y se quedó mirando a la ventana después, cruzando los dedos y recostándose más en el asiento con el cigarro en los labios -¿Quieres escuchar algo? Sobre un sitio al que iremos a investigar después de esto…

- ¿Sí? ¿Está muy lejos? – preguntó, animándose de pronto como si le hubieran prometido un auto.

-Está… lejos, sí… y será peligroso… pero yo tengo muchas ganas de ir… ¿sabes qué es la C.H.E.? – preguntó mirándolo de soslayo y pensando que siempre lo animaban las cosas que más horripilarían a cualquier otra persona.

Tassei negó con la cabeza, su atención totalmente puesta en su padre ahora.

-Da miedo…- le recordó una vez más, viendo que aún así seguía mirándolo fijo –Combustión humana espontánea… ¿ahora sabes lo que es?

- Sí, eso sí. Las personas... se incendian sin ningún motivo, ¿no es así? – asintió, inclinándose hacia delante como si Kenji y Enki no estuviesen allí. – Y no... tengo miedo, si estoy contigo... – murmuró en un tono de voz mucho más bajo, sonrojándose.

Yûdan sonrió levemente sin poder evitarlo, aunque le hubiera gustado poder hacerlo –Sí, es eso… pero no sólo personas, también pueden ser objetos… ¿te imaginas la temperatura que hace falta para que un cuerpo humano quede tan abrasado que tan sólo queden cenizas?

El chico negó con la cabeza, abriendo más los ojos. - ¿Y es instantáneo? Porque... así no puede doler ¿verdad? ¿O sí? Eso debe ser horrible....

-Sí…debería ser instantáneo. De todos modos, nunca se ha visto a una persona morir de ese modo… lo que sí se ha visto, es el resultado… Teóricamente, se cree que la combustión espontánea debe alcanzar los 2500 C para poder quemar un cuerpo humano de forma tan rápida y sin que queden ni siquiera los huesos… Además, la ceniza resultante es blanca… mientras que en los crematorios… donde se tienen los cadáveres a más o menos 900 C ocho horas… quedan los huesos… son molidos… y la ceniza resultante es grisácea… - le explicó sin pensar demasiado en lo desconcertante y horrible que era aquella historia, para nada apropiada como modo de levantar el ánimo.

- Oh.... y ¿cómo se sabe que hubo combustión espontánea? Si sólo quedan cenizas y nadie lo vio ocurrir.... – preguntó apoyando la cara entre sus manos, como si le estuvieran contando un rumor interesante.

-Porque sí se ha visto combustión espontánea de otra clase de cosas y porque como te digo… si no, seria imposible encontrar un cadáver en esas circunstancias… sólo el cuerpo quemado… incluso suele suceder que las piernas permanezcan totalmente intactas al lado del montón de ceniza … en un cuarto donde nada más ha experimentado el fuego…

- Ya..... y ¿no se sabe por qué pasa? – se enderezó, poniéndose muy serio de pronto.

-Algunos dicen que es por una reacción a nivel celular entre el oxigeno y el hidrógeno en el cuerpo de la víctima… y creo que en alguna ocasión se observó cómo se iniciaba la combustión en alguna persona… que no llegó a carbonizarse porque la ayudaron. De todos modos… según los que examinaron aquello, el fuego se había iniciado desde dentro del cuerpo… pero bueno… lo que nosotros vamos a visitar es un lugar donde hace un tiempo los fuegos se prenden en cualquier zona del pueblo, de repente y sin motivo… la gente del lugar dice haber visto luces en el cielo, azuladas… flotando… y de pronto… el fuego.

- Ya... se oye interesante – lo miró, animándose de nuevo. – Pero tendré que dejar a Jiken con Kenji y Enki, se molestará conmigo – sonrió distraído.

- Ey! Que no somos malos niñeros ¿o sí? – se rió el chico de cabello cobrizo, trepándose un poco sobre Kenji para bajarle la cabeza al moreno.

-Prefiero cuidar a Jiken y no ir a un sitio como ese… Es más, tú también deberías preferirlo, Tassei- Kenji se rió levemente –Estos dos, te están convirtiendo en un friki en potencia…

-Enki te invito a venir si queréis… no crees ¿Que puede ser interesante?- Yûdan sonrió mirando a la ventana malditamente.

-Lo haces adrede!- Kenji lo miró sonriendo y sujetando a Enki tal y como se había subido en él y aplastándolo.

- En realidad, me encantaría, pero no sé.... si tendré otras obligaciones. – sonrió el chico, aunque lo cierto es que realmente le atraía la oferta. Se rió, tratando de escapar del peso de Kenji, sin poner mucho empeño. – Y Tassei es el legado de Yûdan.... Deja, que lo necesitamos.

- No soy un legado! – protestó el moreno, aunque no estaba seguro de a qué se refería. – Pero... lo que hace mi papá es muy interesante y... eso mismo.

-Vale… está bien… iremos a un pueblo perdido, lleno de paletos donde haya que caminar por senderos embarrados y mancharse los zapatos para ir a cualquier lado… a dormir seguramente en una tienda a la intemperie, sabiendo que hay bolas de fuego por ahí… y que se nos pueden caer encima y dejarnos hechos ceniza blanca… ah… ¿Por qué? ¿Por qué no podéis ser normales? ¿Por qué tenéis que ser tan frikis?- protestó el moreno igualmente dejando sus gafas de sol sobre la mesilla y sentándose a horcajadas en Enki –Sólo porque… Yûdan se ha buscado el no dormir nadita…

-No, por Dios…- Yûdan miró a Tassei resoplando un poco –Pondremos la tienda a metros de la vuestra…

- Sí! Es desesperante! – Tassei hizo gesto de cubrirse los oídos como si ya los pudiese escuchar, frunciendo el ceño.

- Vamos, no sean malos, es la manera de convencer a mi novio. En algo le tengo que retribuir – sonrió Enki, mirando sólo a Kenji para que no le fuese a dar vergüenza.


 
 

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