| Capítulo 41- A Voice That Whispers
to Me, I Close My Eyes Not to See
Tassei se rió en bajito, al ver cómo se caía
el gatito tras intentar atrapar su dedo. Ya llevaba algunos minutos,
sentado en el suelo, jugando a molestarlo y la verdad, no mostraba
señales de aburrirse. Alzó la mirada, buscando a su
padre. - ¿Qué haces? – le preguntó, haciendo
un gesto con el rostro luego, al sentir las garras del felino en
su mano.
-Anotar algunas conclusiones y escuchar estas cintas… - aclaró
mirándolo a él y al gato –Pero creo que aquí
no se escuchan bien… necesitaríamos otro equipo y más
información de la que no dispongo… voy a llamar a Enki…-
se recortó un poco contra el reposa brazos del sofá
y sujetó el teléfono marcando el del chico, que por
poco se cae del susto, tan atento como estaba al silencio en la
habitación. Detuvo la cinta, quitándose los audífonos
que se había puesto para escuchar mejor, y contestó
el teléfono.
- Hola, habla Enki....
-Hola… voy a ir a la universidad a escuchar las cintas con
un equipo mejor… así también podremos grabar
las partes importantes y consultar algunas cosas… creo que
ya podríamos ir sacando algunas conclusiones importantes,
además que de quiero proponerte otra cosa… Soy Yûdan…-
murmuró al final tras haber soltado todo aquello, pasándose
la mano por la mandíbula un poco incómodo ahora -¿Estabas
dormido?
- No, estaba escuchando mis cintas casualmente, y... sí,
supuse que eras tú. – sonrió, evitando el reírse
sólo por no faltarle el respeto. - ¿Cuál es
tu proposición?
-Te lo comento en persona…- murmuró mirando a Tassei
de soslayo porque ahí sí que no quería que
lo acompañase -¿Quieres venir a la universidad con
nosotros? Aunque no te auguro un buen rato… si nos encontramos
con ciertos maestros…
- Pues no me quiero quedar aquí- lo miró desconfiado,
como si lo fuera a abandonar.
- Entonces, ¿lo veré en la universidad? Le parece
¿la entrada a la biblioteca? – preguntó Enki
en el teléfono, un poco confundido por un segundo, pero luego
cayendo en cuenta de que debía estar hablando con Tassei.
-Vale-el moreno colgó, levantándose para calzarse
y se puso una camiseta y un jersey, rascándose una ceja después
mientras buscaba la cazadora, recordando que la había tirado
por algún lado y sin reparar que acababa de caerse la ceniza
al suelo –Pues vamos… ponte algo de abrigo que en moto
hace frío…
- Ya voy- se levantó de un salto, dirigiéndose a
la habitación a buscar un jersey, mirando el de su padre
y desistiendo de ponérselo sólo porque estaba demasiado
sucio, pero la verdad es que prefería ese a cualquiera suyo.
Se encogió de hombros, rindiéndose y salió
unos segundos después, ya abrigado con su propia ropa.
El moreno salió al exterior para sacar la moto del alpendre,
asegurándose de que el gato no se escapaba de la casa tan
acostumbrado como estaba a irse con ellos a todas partes –Tassei…
tal vez escuches algunas cosas en la universidad que no te agradarán
sobre mí… pero no quiero que les contestes ni digas
nada…
- ¿Por qué no? Ni que me fueran a expulsar –
sonrió ligeramente, pensando que no planeaba dejar que insultaran
a su padre enfrente suyo, ni nada así, y no veía por
qué tenía que hacerlo.
-Porque no es importante lo que opinen de mí, hemos ido
a trabajar y no a perder el tiempo en reyertas como si estuviéramos
en un patio de colegio. Su opinión sobre mí no nos
importa y tampoco tiene ningún valor ¿no crees? Tú
sabes quien soy y eso es suficiente. Yo también lo sé…-
susurró finalmente tirando el cigarro como si meditase –Vamos…
¿quieres ponerte delante? No te llegan los pies abajo…
- No soy un niño! –protestó, como si alguien
hubiese dicho lo contrario, aún así sentándose
delante y bajando el rostro. – Y para que lo sepas, todos
son unos idiotas.
- Eso lo sé desde hace tiempo… - el moreno se rió,
pensando que desde luego sí eran imbéciles -¿Por
qué me dices que no eres un niño ahora?- preguntó
levantando el freno para encender la moto igual hablando con él
porque iban despacio y en las afueras tampoco había mucho
tráfico o más bien… ninguno.
- No sé! Porque... porque no lo soy, es todo. – respondió
enrojeciendo porque le preguntase.
-Hum… pero eso ya lo sé… eres un adolescente…
y se nota, yo también lo fui…- se rió un poco,
aprovechando que no lo podía ver a su espalda y acelerando
todo lo que podía aprovechando la recta .
Tassei se sujetó con fuerza, enrojeciendo al máximo
porque no sabía a qué se refería y entrecerrando
un poco los ojos ante el viento.
.........
Enki se pasó la mano por el cabello, arreglándose
luego los lentes, y alzando la mano para saludar de lejos a un conocido,
pero igual se notaba que iba con prisas. Miró hacia la calle,
preguntándose si demorarían mucho más. No estaba
apresurado, pero no podía esperar para comenzar a trabajar.
-De nuevo con lentes…- el moreno sujetaba a su hijo por encima
de los hombros y se acercó a Enki que se veía un tanto
impaciente además de… cansado -¿Has dormido?-preguntó
en un tono un poco acusatorio.
- No mucho..... No –confesó por fin, sonrojándose
un poco, como si le tuviese que rendir cuentas.
- Y ¿por qué llevas los lentes? – Tassei lo
señaló sin cuidar para nada sus modales.
- Eso... eso es algo entre nosotros, aquí me conocen con
lentes, y la verdad..... vamos a dejarlo así – le sonrió,
bajándole la mano.
Yûdan carraspeó un poco por no reírse del gesto
de su hijo y de cómo lo había apartado Enki y le apretó
un poco el hombro –Vamos al salón… allí
tienen máquinas de reproducción y eso… Es igual
lo que te hayan dicho si están a disposición de los
estudiantes… En cuanto a Tassei… quiero ponerlo ante
un monitor también… ¿te atreves?-preguntó
ya caminando al interior del lugar de forma un tanto apresurada
- ¿Delante de un monitor? No lo sé, ciertamente sería
interesante. – sonrió el chico caminando, y mirando
al moreno. - ¿Qué dices entonces?
- Y ¿eso qué significa? ¿Me... me van a filmar
o algo? Yo.... – sí – asintió, recordando
su promesa de por la mañana, y poniendo cara de decisión.
-No vamos a filmarte… sólo tendrás que estar
viendo un monitor como si no tuvieses ningún canal sintonizado.
Lo siento, será aburrido y tal vez aparezca alguna imagen
que pueda asustarte, pero yo estaré todo el tiempo a tu lado.
El moreno se paró delante de la conserjería y el
hombre lo miró como si fuera un fantasma –Profesor
Masurao! ¿Qué? ¿Qué hace aquí?
-Estoy ayudando a un estudiante con su proyecto…e investigando
algo ¿puedes dejarnos las llaves del salón? ¿O
está ocupado?
-Casi siempre está libre ahora…- el hombre pasó
al interior sonriendo y le entregó las llaves –El chico
tendrá que firmar…
-Enki…- Yûdan lo miró desviando la vista porque
el hombre no dejaba de observarlo.
- Vale... – sonrió el pelirrojo, firmando como si
nada, y entregándole la forma al hombre de nuevo. –
Gracias. Se paró delante de Tassei porque ya lo veía
mirando al tío como si lo quisiera matar.
Yûdan lo aproximó a él un poco más y
se dedicó a seguir por el pasillo, ignorándolo incluso
cuando salio de detrás de la mesa de recepción, para
poder seguir mirándolos. Subió por las escaleras de
madera del viejo edificio, sintiéndose un tanto tenso y deseando
no encontrarse con nadie por el camino. Atravesaron los pasillos
de las aulas, podían escucharse a los profesores hablando
desde el interior. Echaba de menos aquello. Carraspeó un
poco y desgraciadamente, notó que se abría la puerta
de una de las aulas, metió la llave en la cerradura del salón
tratando de abrir y deseando hacerlo antes de que saliera quien
quisiera que fuese.
-¿Qué es esto?...Impresionante… este es el
hecho más paranormal que he presenciado en mucho tiempo…-
el moreno escuchó aquella irritante voz y siguió a
lo suyo tratando de abrir la puerta que por el desuso no parecía
estar muy fácil.
-Entonces, desde luego, es que no haces muy bien tu trabajo…-
el moreno no pudo evitar contestar y abrió la puerta por
fin empujando un poco a Tassei al interior y sujetando la manilla
de la puerta observando a aquel hombre.
- El profesor Masurao me está ayudando con trabajo.... –
explicó Enki, solamente para limar asperezas, aunque no le
veía muy buena cara al otro profesor, y pasó adelante,
empujando un poco también a Tassei, que igual se asomó
de nuevo para lanzarle una mirada agresiva al hombre. – Realmente
no podría completar esta investigación sin su ayuda...
-Tal vez deberías haberle pedido ayuda a algún otro
profesor más capacitado… No sé si es consciente
de que la estabilidad mental de este…
-Es suficiente- el moreno lo miró a los ojos cerrando la
puerta con Enki y Tassei dentro –No me importa en absoluto
lo que pienses de mí, es más, no le importa a nadie
lo que tú pienses… así que haz el favor y no
nos molestes, porque estamos trabajando.
-Deberías ser más profesional y esto no habría
pasado, ya sabes que la obsesión elimina la objetividad…
has perdido el norte… ¿Qué te traes entre manos
ahora? ¿Y ese niño? Estoy seguro de que no es un universitario.
-En todo caso… a ti no te importa, porque como ya he dicho,
tu opinión carece de ningún valor…- el moreno
pasó al interior y cerró con la llave desde dentro.
sacándose la cazadora de cuero y dejándola sobre una
mesa. Apartó una silla colocándola delante del monitor
retroalimentado aliviado de ver que no había que grabarlo
en un VHS si no en el disco duro –Siéntate aquí…
- Idiota.... – refunfuñó Tassei aún
mirando a la puerta y sentándose en donde le indicaba. –
Seguro que hasta los fantasmas le salen huyendo por imbécil.
Enki se echó a reír, sin poder evitarlo, echándole
la cabeza hacia delante. – Ya vale, en lo que a mí
respecta, no hay mejor autoridad que tu padre en cuanto a estas
cosas se refiere. Y le hubiese pedido ayuda antes, de haber sabido
que era posible. – meneó la cabeza, satisfecho con
la cara de orgullo del chico, aunque su propio comentario lo había
dejado cohibido ante el mayor. – Bueno, ahora sólo
tendrás que concentrarte en observar el monitor. Y es mejor
si intentas no pensar demasiado en cosas que pudiesen distraerte.
-Nosotros nos vamos a sentar detrás de ti…- Yûdan
separó una silla apoyándose espalda contra espalda
con Tassei y esperó a que Enki se sentase también
al otro lado de la mesa mientras ponía la primera cinta en
el reproductor a un volumen bastante alto para conseguir captar
los sonidos, por débiles que fueran –Bueno, tenemos
que descartar que no pueda actuar lejos de una casa…- le señaló
el punto escrito en la libreta –pero sin embargo está
mucho más debilitado y es menos violento. Parece que necesita
alimentarse del miedo de Tassei…- sacó las hojas con
los incidentes ocurridos en la casa –Tenemos que hablar de
esto…primero repasa las noticias… y guárdate
estas copias…
El chico asintió, tomando las hojas y comenzando a leerlas
atentamente, prestando especial atención a cualquier detalle
que pudiese asemejarse con algo que hubiesen experimentado por cuenta
propia.
Tassei se movió en su asiento, mirando hacia atrás
nervioso y luego al monitor de nuevo, enseriándose, y observando
fijamente aunque no comprendía qué querían
que hiciera. Él no era psíquico ni nada.
-Quiero que te fijes en algo… si te sumo esta nueva información
que he extraído de Internet… con referencia a este
caso: “El occiso se lanzó desde el techo mientras su
hermano miraba la televisión. De acuerdo con su testimonio,
el joven se había excusado media hora antes, alegando que
tenía dolor de cabeza.” Dos semanas más tarde….
“Un joven se suicida lanzándose a la carretera tras
la muerte de su hermano, varias personas mueren al ocasionarse un
accidente” ¿Qué ves en común además
de estar todas originadas en la casa?
- Hum.... pareciera como si las muertes generasen más muertes,
como si... llevasen una a la otra. – lo miró de soslayo,
susurrando. – Es realmente.... No puedo creer que nadie se
haya fijado en esto antes.
-Pero no sólo eso… siempre hay alguien que mata…
o asegura que otro habitante de la casa ha muerto… a causa
de suicidio… para después suicidarse él mismo…
¿no lo ves?-golpeó un poco con un dedo la mesa.
- Entonces.... ¿usted no cree que el primer chico se suicidó?
– lo miró intrigado, porque no se le había ocurrido
cuestionar la noticia. – Pero en nuestro caso, la única
muerte ha sido por ataque al corazón. O tal vez eso fue un
accidente.
- No se asustaba fácilmente… pero desde luego, era
una persona realmente escéptica, el haberse encontrado cara
a cara con cosas como las que hemos visto… estoy seguro de
que…- miró a Tassei de soslayo –Creo que sí…
fue un accidente… - miró a Enki de nuevo –Si
te fijas en este caso… en el de la madre que asesina a su
bebé y después intenta suicidarse en la bañera…
ella sobrevive…y es ingresada en una clínica siquiátrica
tras asegurar que unas voces la obligaron a acabar con su bebé…
- Unas voces.... ¿Crees que haya la posibilidad de hablar
con ella? Tal vez pueda decirnos algo en específico. Algo
que podamos compaginar con las grabaciones...... – le propuso,
susurrando aún más ahora. – La primera noche
en que ocurrieron los fenómenos, quiero decir en que realmente
se manifestaron, Tassei dijo haber escuchado voces a su alrededor,
muchas, como si hubieran varias personas a su alrededor. –
le recordó, pensando en que le parecían de una naturaleza
distinta a las que sólo intentaban atraerlo.
-Sí… parece que el que habla con él siempre,
es un hombre, el que le ordena y el que ataca… sin embargo
existen más voces… de mujeres… de niños…
de toda clase, incluso sonidos…- Se echó hacia atrás
mirando de soslayo a Tassei un momento, consciente de que tenía
la oreja puesta en su conversación –Lo que quería
proponerte era precisamente eso… ir a visitar a esa mujer
que ingresó en la clínica siquiátrica…claro,
que aún no sé si está viva… o si puede
recibir visitas…
- Tendríamos que averiguarlo, y supongo que conseguir el
permiso de su familia, lo que no será tan fácil. ....
– murmuró, pensando en que claro, podían visitarlo
bajo falsas pretensiones, aunque no se sentía muy bien el
aprovecharse así. – También creo que dependiendo
de lo que saquemos de estas grabaciones, debería volver a
la casa. Permanecer allí una noche, aunque me grite que me
vaya.
-Solo no, imposible… y tú sabes que es una norma principal
y muy simple ¿verdad? Solo no… deberás pedirle
a Kenji que vaya contigo o a cualquier otro que quieras, pero solo
no te dejaré ir y yo no puedo dejar a Tassei solo ni con
ninguna otra persona durante la noche, porque si algo le ocurre,
ni me lo perdonaría ni se lo perdonaría a esa persona-
se cruzó de brazos pensando y cerrando los ojos un momento,
echando la cabeza hacia atrás y sacando un cigarro jugando
con él contra la mesa –Trataré de hablar con
la familia de esa mujer si es que tiene y si no ceden… sintiéndolo
mucho… lo haré igual, de una forma u otra… necesito
hablar con ella… ella sobrevivió…
Enki suspiró, sintiéndose como un alumno regañado,
que por otro lado, es lo que era sinceramente. Pero por otro lado,
sabía que tenía razón. – Sólo....
era una idea. Creo que si no nos deja permanecer allí, es
por algo. Pero no iré en contra suya. – murmuró,
pensando en que no podría pedirle algo así a Kenji,
arriesgarse él por sus intereses era una cosa, pero no Kenji.
– Vamos... creo que debería empezar a retroceder las
cintas entonces, que es lo que tenemos hasta ahora y.... se puso
de pie, observando a Tassei y preguntándose si de veras estaba
tan concentrado, como aparentaba, sonriendo un poco.
-Es una buena idea, Enki…pero no puedo permitírtelo…
y sí… pongamos otra cinta- el moreno miró a
Tassei también por si acaso lo miraba porque le pasaba algo
y se levantó de la silla parándose a su lado y observándolo
un poco nervioso por su actitud. Claro, que cualquier cosa le preocupaba
viniendo de él –Tassei…
El chico permaneció en silencio, observando el monitor,
sin moverse.
- ¿Tassei? – lo llamó Enki también,
sin recibir respuesta.
Yûdan permaneció observándolo y le sujetó
el hombro sintiéndolo rígido –Tassei…
mírame… - le pidió, apagando el televisor y
parándose frente a él. El aparato se encendió
de nuevo inmediatamente –Desenchúfalo…- le pidió
a Enki mirándolo un segundo fugazmente –Tassei!
El pelirrojo se agachó tomando el cable para desenchufarlo,
soltándolo al instante al sentir cómo la electricidad
pasaba a través de su brazo, y dejando escapar un grito.
Acercó una de las sillas, halándolo de todos modos,
con la pata de la misma logrando desconectarlo.
- Para! – Tassei reaccionó por fin, manoteando y empujando
a su padre en el proceso, obviamente asustado.
-Vale! Soy yo… para…- le sujetó las muñecas
mirándolo más preocupado que nunca –Vale…-
repitió acuclillándose para estar a su altura aún
sin soltar sus manos, apoyándolas contra su pecho esperando
por su bien que fuera todo bien.
El chico asintió, temblando un poco y pegándose a
él, en una especie de abrazo incómodo, mordiéndose
un labio mientras intentaba ser valiente como había dicho
que lo sería.
Yûdan le soltó las manos, más tranquilo ahora,
y lo atrajo por la cintura, levantándolo en brazos y sentándose
en otra silla con el chico sobre sus piernas. Le apoyó una
mano en la cabeza acercándolo a su cuello y suspirando con
pesar, preocupado, mirando a Enki preguntándose si estaba
bien pero no quería hacerlo delante de Tassei para que no
se sintiera culpable.
El chico se levantó, pasándose una mano por el cabello.
Aún tenía la sensación en el brazo pero aparte
de eso, estaba bien. Se sentó también, intrigado,
pero no quería presionar a Tassei.
- Sangre.... había mucha sangre... – murmuró
Tassei. – Alguien me estaba persiguiendo...
- ¿Dónde estabas?- preguntó Yûdan sin
soltarlo para nada, por el contrario apretándolo un poco
más contra su cuerpo -¿Sabes qué quería
esa persona?
- No... no.... sólo me perseguía, y... estaba en
la casa! Creo... – murmuró el chico, recordando la
sensación de que el pasillo no parecía terminar nunca.
– Y estaban allí...
- ¿Quiénes...? ¿Quiénes estaban allí?
– preguntó Enki, tratando de hablar con suavidad para
no sobresaltarlo, aunque no pareció funcionar muy bien.
- Ustedes! Y Kenji... – lo miró molesto, no porque
en realidad lo estuviese, si no por ocultar el terror que tenía.
– Estaban allí.
-¿Huyendo contigo? ¿O de otro modo?-preguntó
Yûdan esperando a que le respondiese y haciéndole una
seña a Enki para ver si podía escribir lo que les
iba diciendo -¿No había sonidos ni voces?
El pelirrojo tomó una pluma, enseguida escribiendo en una
hoja de papel suelta. Tassei lo miró apenas volviendo a ver
a su padre, agotado.
- No, sólo... estaban allí, cubiertos en sangre.
No lo sé.... sí! Había una voz.... pero no
recuerdo lo que decía.
-Cubiertos en sangre… ¿muertos? ¿y tú?
¿Tú estabas manchado de sangre?
- No lo sé... creo.... Sangre, sí... no lo sé,
todo estaba lleno de sangre. Pero ustedes, estaban de pie. –
murmuró, pensando que no podían estar muertos. Por
otro lado, no se veían muy bien.
-A ver… cierra los ojos… intenta tranquilizarte, recuerda
nuestra promesa….- le pidió, sabiendo que lo estaba
presionando –Y ahora… dime… ¿Dónde
estás manchado de sangre? Las manos… la cara…
¿o es el cuerpo también? Y nosotros… ¿es
sólo sangre? ¿o tenemos alguna señal más?
Tassei respiró con fuerza, cerrando los ojos, recordando,
aunque no quería. – Las manos y... la ropa.... Creo
que tengo en la cara también, se siente pegajoso. Y.....Enki....
hay algo extraño con su cuello.... – la voz le tembló
porque no quería concentrarse más en eso, no quería
verlo con más claridad. Tampoco se atrevía a pensar
en la imagen de su padre.
-Vale, es suficiente Tassei…-el moreno miró a Enki
preocupado –Sóo una pregunta más ¿llevabas
algo en las manos tu o los demás? ¿Alguno tenía
algo que no fuera normal en nosotros…?
El chico negó con la cabeza, deseando que dejase de preguntarle.
– No sé, no sé....
- Tal vez...... Sólo son imágenes Tassei, no tengas
miedo, no ha pasado nada. – le recalcó Enki, intentando
tranquilizarlo, porque quisiera que no, parecía a punto de
llorar.
Yûdan se quedó callado apretando las mandíbulas,
decidiendo no preguntarle nada más por fin convencido por
la expresión con la que Enki miraba al chico –Está
bien… eres muy valiente…- susurró un poco cohibido
de decirle algo así delante de Enki y mirando al chico como
podía, que ya era suficientemente difícil con lo pegado
que estaba a él.
“No quiero….”
El moreno se giró hacia el reproductor y miró a Enki
–Primer sicofonía registrada, una voz de mujer, dice
“no quiero… ¿Qué mas? No comprendo…
ponlo de nuevo por favor… atiende Tassei, a ver si adivinas
que dice…
El chico permaneció en la misma posición, escuchando,
y prestando atención, aunque temeroso, mientras Enki retrocedía
la cinta para escuchar aquella voz de nuevo.
“No quiero...” – la voz continuó diciendo
algo en un volumen tan bajo que a Enki se le dificultaba escuchar.
Claro, podía intentar eliminar el ruido ambiental...
_ No! – Tassei gritó, de pronto, cubriéndose
los oídos y mirando a os demás, avergonzado por su
reacción. – “No quiero.... debe morir.... pero
no quiero..... Es necesario...” – repitió, aclarándoles
lo que estaba escudando, a pesar del volumen de la grabación.
-Vale… bien, Tassei…- el moreno miró a su hijo
sintiéndose estresado –Apaga la cinta Enki, por favor…es
suficiente de todo esto por hoy, ya no puede más…-
le pasó la mano por la nuca acariciándosela y frotándosela
con las yemas de los dedos apartándolo un poco para mirarlo
a los ojos.
- Claro.. – Enki apagó la cinta, sentándose,
observándolos. En realidad comprendía a Yûdan,
era sumamente preocupante que Tassei fuese capaz de escuchara aquello,
a ese volumen, de que fuese capaz de ver todas esas imágenes,
en pleno día y sin siquiera estar cerca de la casa.
Tassei se aferró a su padre, aún intentando ser fuerte,
pero empezaba a creer que iba a volverse loco. – No tiene
nada que ver conmigo.... – murmuró, como convenciéndose
a sí mismo.
-No, claro que no y por eso vamos a hacer que se vaya de aquí…
- el moreno desistió de mirarlo a los ojos porque se pegaba
a él como una lapa y apoyó los labios en su pelo,
planteándose seriamente el hecho de que Tassei podía
volverse peligroso en cualquier momento - Enki… por favor
mira a qué horas sucedieron los suicidios…- susurró
entreabriendo los ojos y mirándolo.
El chico revisó las noticias, aunque sólo lo hacía
por confirmar. Estaba bastante seguro de la respuesta. – Siempre
de noche, un poco antes de las doce. Hay variaciones, pero.... nada
muy significante.
-Vale, Minako… hora…
- dieciocho para las doce, un poco antes....
- Se... quedó despierta por terminar de ver la película...
– murmuró el chico, aunque aún escondido contra
su padre.
-Vale… -Yûdan se pasó la mano por la frente
sin dejar de rodearlo por la cintura con el otro brazo –Bueno…
mañana iré a hablar con la familia de esa mujer si
es que tiene, y sea como sea, iré a verla esa misma tarde
¿vendrás Enki?- preguntó preocupado por dejar
a Kenji con Tassei, pero quedándose ahí mirando para
él no lo ayudaría.
- Por supuesto. – asintió enseguida. – Kenji
irá a mi casa luego del trabajo, así que no será
problema.
-¿Vale, Tassei? Que no me dices nada…- Yûdan
susurró entonces mirando al chico y hablándole al
oído casi.
Tassei asintió, murmurando. – Vale.... puedo quedarme
con Kenji. –le susurró de vuelta como si fuese un secreto.
-Sí… te quedas con Kenji… pero yo procuraré
no tardar nada y ya sabes que llegaré antes de que anochezca
¿vale? Sea como sea… ¿quieres que nos vayamos
a comer a algún lado?
- No... está bien... – murmuró de nuevo con
un hilillo de voz.
- ¿Cómo que no? – Enki se acercó, colocando
su mano sobre la cabeza del chico. – No vas a encerrarte en
tu casa, con esa cara ¿verdad? Vamos, vamos a comer comida
chatarra y le llevamos algo a Jiken, ¿no quieres...?
-Venga… arriba…- le palmeó la nalga apoyando
su frente con la de Tassei y lo abrazó de nuevo –Vamos…
o te sobaré aún más las nalgas… - trató
de sonreír palmeándoselas de nuevo.
- De... deja... no se supone que hagas eso – protestó,
enrojeciendo aunque sin alzar la voz y se puso de pie, mirando al
piso.
Yûdan se levantó, aún sonriendo débilmente
y suspiró, alzándole la cara un poco, con un dedo
–El piso no tiene las respuestas… así que deja
de pensar en eso por un rato… al menos, inténtalo…
porque obsesionarse con ello no es la manera… para nada…
-lo miró serio porque también hablaba de sí
mismo –y tus nalgas las toco si quiero, que también
son mías.
- Hentai- le protestó el chico, aunque sonriendo un poco,
porque sabía que se metía con él para animarlo.-
Todos son unos hentai.
- Me gano los insultos gratis, yo – se rió Enki, empezando
a recoger los papeles y las cintas, definitivamente pensando en
estudiarlas mejor cuando Tassei no estuviese presente, y abriendo
la puerta del salón.
-Gratis… no sé… Tassei y yo sabemos muy bien
lo que escuchamos… ¿verdad? Y no sonaba a puro y casto…
- el moreno lo miró alzando una ceja levemente y abrió
la puerta del salón esperando a que Enki saliese sin soltar
a Tassei bajo su brazo.
El chico enrojeció, saliendo, y sonriendo sin poder evitarlo.
– Bueno... eso fue...
- Hentai! –le gritó Tassei, mucho más animado,
añadiendo luego. – No pudimos dormir en toda la noche
por eso.
-De veras…- murmuró el mayor recordando y observando
el rostro rojo de Enki sonriendo un tanto maldito –Aunque
al menos ponías una bonita voz…
El pelirrojo parpadeó, más avergonzado, ahora pensando
que tal vez le hubiera hecho bien sugerir que se fueran a comer
solos porque parecían un equipo en su contra.
- No le digas eso! Dios, qué horror! – protestó
Tassei, empujando ligeramente a su padre-
-Vale, vale… - el moreno sonrió al ver que ya estaba
más animado y se puso la cazadora, sujetándolo de
nuevo por los hombros aún con un cachondeo encima terrible,
pero controlándose como podía tratando de ponerse
serio aunque ambos se veían muy graciosos bajo su punto de
vista.
- Y deja de reírte! – lo riñó el chico,
mirándolo con desconfianza.
- Anda, mejor que se ría a que se enfade, ¿no crees?
– sonrió de nuevo Enki, igual viendo el ceño
fruncido del chico, y pensando en lo irónico que era que
ese fuese su estado más equilibrado.
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