| Capítulo 40- No Disguises and
No Regrets
Kenji subió por las escaleras con Enki y abrió la
puerta, observando a su compañero de piso acostado en el
sofá con otros dos hombres uno arriba y otro abajo. Miró
a Enki de soslayo y le sonrió de medio lado, cogiéndolo
de la mano y arrastrándolo con él hacia su cuarto
que estaba perfectamente ordenado y limpio, no como el resto del
piso –Siéntate si quieres mientras busco un traje…
y vamos a ducharnos…
- Vale... – se sentó, un tanto rojo, lamentando el
no llevar sus lentes, aunque mucha protección no le darían,
sólo era algo psicológico. Acarició el colchón,
sonriendo sólo de pensar que allí dormía Kenji
y sintiéndose tonto.
El moreno le sonrió, observándolo de soslayo sin
perderse su gesto, y dejó un traje sobre la cama mientras
descolgaba una camisa azul y una corbata –Tengo que llevar
corbata… qué infierno…- se rió levemente
observándola como si fuera algo horrible –Me hará
viejo…
- No lo sé, creo que te ves guapo. Tal vez si sólo
usaras la corbata... –se rió, jugando con la situación
y de pronto irguiéndose, pensando que le estaba ensuciando
las sábanas.
-Si es lo que quieres… ¿por qué no?- sonrió
observando que ya se levantaba y cogió unos jeans y una camiseta,
seguro de que no le quedarían tan grandes -¿Crees
que te quedará muy grande esto? Si te queda grande, mejor…
menos que te miran…
- Tú.... no te puedes poner celoso. – le sonrió,
sujetándole la quijada para besarlo con suavidad.
-Oh sí… claro que puedo… me he puesto celoso
alguna vez ya….- sonrió de nuevo, besándole
los labios de vuelta y lamiéndoselos un poco sin dejar de
sonreír, totalmente incapaz. Se giró para coger la
ropa de encima de la cama y lo llevó de la mano atravesando
el salón y saludando con una sonrisa al pelirrojo, que le
sonrió mientras se quitaba de en medio de aquellos chicos.
-¿Quién es ese?
-Uno que prefiero que no toques hasta que te duches…- el
moreno echó a correr hacia el baño y se pegó
contra la puerta con Enki –Lo siento… he llegado antes…
-Maldito…- el chico desistió, echándose atrás
y cubriéndose con una camisa que obviamente no era suya.
Enki se rió, aunque estaba rojo de nuevo, y le pasó
las manos por el cabello al moreno. – Y así es como
vives. Ahora sí estoy celoso yo, más aún....
Menos mal que te llevo conmigo.
-No… sólo somos amigos…y cada cual tiene bastante
con lo suyo. Esos dos no eran precisamente sus novios… ya
sabes- el moreno se rió, aunque claro, omitiendo que alguna
vez lo habían hecho, pero eso era mejor ahorrárselo.
No sabía qué tal le parecería a Enki calificar
eso de amistad simplemente. Giró las villas del agua y se
desnudó frente al espejo observando su aspecto y pensando
que estaba deplorable.
El chico se le quedó mirando, notando su expresión
y sacándose la camiseta antes de abrazarlo por la espalda,
besándole la mejilla. – Estás perfecto. No hay
forma de que no me gustes... – le susurró, observando
su reflejo juntos y sonriendo.
- Mentiroso… ¿o será que te gusta el aspecto
“macho”? No vayas a dejarme por Yûdan….-
se rió sujetándole las manos y bajándolas para
apoyarlas en su sexo, riéndose un poco y torciendo el rostro
para besarlo -¿Qué me tocas? Hentai…
- Hentai.... Si es tu culpa – protestó, enrojeciendo
un poco, aún sonriendo, y sin apartar las manos. –
Y no te voy a dejar por Yûdan, aunque ahora que lo dices,
tiene un aspecto maduro muy sexy. Tal vez lo invite a salir un día
para ver... – bromeó, aunque realmente no tenía
intenciones de hacer algo semejante.
-Malo…- se apartó haciéndose el vilipendiado,
y se acercó a la ducha corriendo la cortina y pasando adentro
–Pues no sé… a lo mejor también yo lo
invito….- se rió apoyando la espalda contra la pared
tras el chorro de agua aún sin mojarse.
- No creo que seas su tipo- le respondió, terminando de
desvestirse y entrando a la ducha con él. – Y no quiero
que Tassei nos reviente los tímpanos a los dos. Ese niño
debería ser cantante de ópera.
-Horror… preferiría que fuera de heavy metal si es
necesario que grite….- se rió atrayéndolo por
la cintura y pegándolo contra él. Apoyó la
cara contra la suya metiéndose por fin bajo el agua también,
y cerró los ojos apartándose un poco del chorro de
nuevo, sacudiendo la cabeza para quitarse el agua de la cara. Se
pasó la mano por esta hacia atrás, quitándose
el pelo de delante buscando el champú –Y yo soy el
tipo de todo el mundo… de una forma u otra… y si fuera
porque a ti te gusta… haría lo que fuera para quedármelo.
- No, tú eres MI tipo, aunque les gustes a los demás.
– respondió, tomando la botella de champú y
echándose un poco sobre la cabeza, a continuación,
echando un poco sobre la de Kenji también y restregándoselo.
– Deja de huir, que no estamos en condiciones de duchas ligeras.
-Que no soporto que se me caiga el agua en la cara…- protestó,
dejándose hacer porque le agradaba y bajando la cabeza un
poco, apoyando la frente en el hombro de Enki –Ayer…
bajo esa agua asquerosa ¿no sentiste nada?
- ¿Te refieres a las manos? Era imposible no sentirlas ¿no
crees? – lo miró, pensando en que en contra de su mejor
juicio, más bien se había desesperado un poco.
-Sí…- echó la cabeza hacia atrás enjuagándose
el pelo –También escuché cosas aunque no las
comprendiese… pero lo peor era que no quería tragarme
esa agua…- se rió aún debajo del chorro de agua
como si aquello no tuviera nada de serio y se apartó de nuevo,
echándose el cabello hacia atrás con las manos y poniéndose
un poco de jabón en ellas después. Apartó a
Enki del agua sujetándole los hombros y pegándolo
a la pared, acariciándolo con las manos mientras lo enjabonaba,
aunque estaba pensando de todo menos en higiene.
Lo besó, frotándole la espalda y las nalgas, sintiendo
cómo resbalaban sus manos y pensando en lo que el pelirrojo
había dicho el día anterior de que siempre acababan
haciéndolo. Se apartó de él, enjabonándose
él mismo.
- Y ¿eso qué fue? – lo miró intrigado.
No le parecía normal que se separase así, justo en
ese momento. – Lo hicimos a la intemperie, no te puede dar
vergüenza en el baño. – bromeó, colocándose
bajo el chorro de agua, para enjuagarse.
-No iba a hacer nada, sólo estaba acariciándote…-
mintió sonriendo y mirando las burbujas escurrirse por el
fondo de la bañera. Se metió bajo el chorro también,
abrazándolo, y en vez de molestarse en enjuagarse, dejando
que el agua lo hiciera por él -¿No te molesta? Que
ya no sea contigo como antes… porque pienso que te gustaré
de todos modos, aunque no esté cuidando cada uno de mis movimientos…
pero tampoco quiero que pienses que lo hago porque no me importas…
o porque crea que te tengo seguro… porque sé que no…
- En realidad, sé que no debería decir esto, me estoy
saboteando, pero.... me tienes bastante seguro – le sonrió,
observando sus ojos, siguiendo una gota de agua con la mirada, mientras
bajaba por su mejilla. – No sabía que cuidabas tanto
tus movimientos, nunca necesitaste hacerlo, Kenji.
-¿Crees que no?- lo miró a los ojos fijamente pensando
que no se creía eso, seguramente sólo lo hubiera tintado
de fresco y tal vez se hubiera fijado en él por el físico…
Tal vez, pero nada más. De todos modos, no era como que pudiera
evitarlo demasiado, hasta sentía que se estaba relajando
de más con Enki y tenía que poner mas atención
a lo que hacía –Entonces te diré algo…que
no quería decirte…
- Puedes decirme lo que quieras Kenji... – el chico se apartó
un poco, saliendo de bajo el agua para poder verlo mejor. Lo cierto
es que lo ponía nervioso verlo tan serio, pero seguramente
era una tontería de su parte.
-No pongas esa cara… que no es nada del otro mundo…-
el moreno sonrió, saliendo de la ducha para coger una toalla
y lo sujetó de la mano atrayéndolo hacia él
y rodeándole los hombros, para taparlo con ella. Le besó
los labios, dejando otra toalla sobre el retrete y sentándose
sobre ella sin secarse nada más que el pelo, frotándoselo
con la toalla de las manos un poco –Si consigo que me mantengan
como vendedor… pero… porque sea capaz de trabajar de
eso, no usando otros métodos… estoy pensando en dejar
de prostituirme… pero no quiero que te pongas contento…
siempre me despiden de esta clase de trabajos que consigo a base
de follarme a alguien con dinero…y es normal… así
que bueno… ya lo sabes… ahora si no lo consigo…no
me digas que estás decepcionado…
El chico le sonrió, arrodillándose frente a él,
y sujetando su rostro. – No, no me decepcionaré, pase
lo que pase. Lo siento si he sido demasiado exigente, o si me pongo
muy celoso... En realidad tenía miedo de que te cansases
de aguantar mis tonterías.
-No, en realidad, nunca me he sentido presionado, lo hago porque
quiero… tampoco es que disfrute con ello precisamente…
me han pasado demasiadas cosas en todos estos años…-
le apoyó la mano en la cabeza observándolo y sonriendo
–Si quieres, siéntate en mis piernas, porque si te
arrodillas ahí… voy a empezar a sentirme la virgen
María…
- No, eres más guapo. – bromeó, poniéndose
de pie sólo para sentarse en sus piernas como le había
sugerido, y mirándolo a los ojos. – Bien, entonces,
quiero que sepas una cosa. Te amo, Kenji. Pase lo que pase, y sin
importar cómo sucedan las cosas, voy a seguirte amando. Que
no se te olvide eso.
-Lo intentaré… al menos no me olvidaré de que
me lo has dicho, para poder echártelo en cara luego si es
necesario…- se rió levemente y lo cogió un poco
por debajo de las axilas para acercarlo más a él y
abrazarlo -¿Te vas a quedar en mi cuarto o vuelves para casa?
- Me encantaría quedarme, pero creo que es mejor que regrese.
Con lo de anoche, ya tengo más tarea acumulada. – le
sonrió, renegando interiormente de tener que separarse de
él, cerrando los ojos y sintiendo su aroma limpio, besándole
el cuello.
-Bueno… era sólo por si querías dormir en mi
cama- se rió, levantándolo con él y empezando
a vestirse para no llegar tarde al trabajo –De todos modos,
cuando salga del trabajo iré a tu casa… Estarás
¿no?
- No veo por qué no. – le sonrió, vistiéndose
también para no retrasarlo. – De todos modos, debo
hacerte una llave.
-Sí… porque si no, cualquier día tendré
que quedarme esperándote en el coche y pareceré un
homeless… - sonrió levemente, abrochándose la
camisa delante del espejo y ajustándose el cinturón
del pantalón renegando de tener que llevarla cerrada hasta
arriba. Se colgó la corbata del cuello mientras se calzaba
-¿Qué vas a hacer ahora? ¿Es que los universitarios
nunca van a sus clases?
- No, ahora que me dedico al trabajo final, casi no tengo que ir.
No es una carrera tradicional de todos modos, así que pensaba
en ponerme a analizar las grabaciones. Mientras más rápido,
mejor.
-Tiene que ser realmente….- se pasó las manos por
el pelo echándose gel para peinarse –Apasionante…
estar escuchando horas de cintas vacías sólo para
de pronto escuchar voces horribles diciendo cosas creepys…
qué envidia me das… De haberlo sabido hubiera pedido
el día libre….- se rió girándose y poniéndose
la chaqueta del traje -¿Me haces el nudo de la corbata? ¿O
no sabes?
- No, te preocupes, te haré copias de las partes interesantes
– se rió, tomando la corbata entre sus manos, concentrándose
en hacerle el nudo. – Mi madre me enseñó, aunque
no estoy seguro de poder hacerlo en otra persona....
-Pues te la puedes hacer en tu cuello y luego me la pones…
mientras no me arruines el cabello en el intento…- miró
un poco abajo observando como hacía el nudo y le besó
una mejilla, aunque eso seguro que no estaba ayudando a la cara
de concentración que ponía.
- No te lo voy a dañar – sonrió, porque lo
desconcentraba, aún así, consiguiéndolo y apretando
el nudo. – Listo. Te compraría un auto sólo
con que me sonrías.
-Dos- el moreno se rió y le pasó las manos por los
hombros, besándolo profundamente y apretándoselos
un poco, para aproximarlo más a él notando que el
jersey sí le quedaba mas grande de lo que había imaginado.
Sonrió, besándolo de nuevo
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