| Capítulo 39- Let the Panic Slip
Away
Yûdan se levantó aún sobre la hierba, mientras
Enki y Kenji se iban por el camino tras susurrarle que el moreno
quería cambiarse para ir a trabajar. Se despidió con
la cabeza para no hacer mucho ruido, llevándose tanto a Tassei
como al gato en brazos hacia la casa. Se sentía como si lo
hubieran molido a palos, le dolían las piernas, la espalda
de pasar frío…
Abrió la puerta de la casa revisando que todo estuviese
como debería y aliviándose al comprobarlo. Dejó
a Tassei sobre el sofá y lo cubrió con una manta.
No le sorprendía ver que todavía durmiese, de todos
modos sólo habían pasado dos horas desde que habían
llegado a aquel descampado. Entró en la cocina y se quedó
observándolo desde el marco de la puerta del salón,
bebiéndose un café para poder mantenerse en pie sin
parecer un no muerto.
- ¿Eh? ¿Papá? – lo llamó, asustado
el chico, despertando al no sentirlo consigo, y recostándose
de nuevo, al verlo en la puerta, sintiéndose apenado. Seguro
parecía un infantil. Claro, no reparaba en su manera de llamarlo,
que muy adulta, no era. - ¿Por qué no duermes también?
-Sí… ahora, quería apuntar unas cosas y escuchar
las cintas primero…- se giró acuclillándose
para echarle comida al gato que salió corriendo como una
exhalación a la cocina -¿Por qué no vas a la
cama?
Tassei se sentó, con todo el cabello revuelto, sonriendo
ante la carrerita del gato y mirando al suelo luego. – Porque
quiero estar contigo...
Se levantó un poco cortado ahora por haberle preguntado.
Seguro de que le había dado vergüenza decirlo y lo cogió
en brazos de encima del sofá para llevarlo al dormitorio.
Lo dejó sobre la cama y le sacó la cazadora de encima,
tirándola encima de una silla –A ver… ¿quieres
ponerte el pijama?- le preguntó, pensando en cogerlo del
armario –y descálzate… te encuentras bien ¿verdad?
El chico asintió, aunque neciamente negando. – Me
quiero quedar con el jersey. – mientras se quitaba los zapatos
y las medias, húmedas y nada limpia, dejándolas en
el suelo.
-Vale, pero quítate los jeans… o estarás incómodo…-
se quitó la camiseta y lo miró en la cama mientras
se descalzaba un pie con el otro, pensando que aquel jersey estaba
muy sucio pero bueno… a él le daba igual –Estás
cansado ¿verdad?
- ¿Tú no? – le devolvió, no muy cortésmente,
pero no era su intención, claro. Se paró en la cama,
quitándose los jeans y sentándose de nuevo, tomando
la mano del moreno y mirándola con el ceño fruncido
como si estuviese pensando en algo muy importante.
-¿Qué? ¿Me vas a pedir matrimonio?- le devolvió
por haberle contestado así, aunque en sus labios había
dibujada una inevitable sonrisa.
- No! – le gritó soltando su mano inmediatamente y
enrojeciendo. – No... estaba pensando. – refunfuñó
porque le había disipado todo el valor que había tomado
para hablarle.
-¿Y qué pensabas?- se sentó en el borde de
la cama echándose lentamente hacia atrás para apoyar
la espalda sobre las piernas y el pecho de Tassei. Se llevó
el cigarro a los labios, cerrando los ojos cansado, cruzando una
pierna sobre la otra y pensando que tenía los jeans mojados
de la humedad.
El chico suspiró, pensando en que siempre estaba fumando
y sonriendo malditamente ante las varias respuestas que podía
darle, pero sin elegir ninguna, finalmente, sincerándose.
– En que voy a ser fuerte. No quiero ser una carga para ti,
ni para los demás. No voy a estar asustado más...
– murmuró bajando la voz porque no estaba seguro de
eso último.
Yûdan sonrió levemente sacándose el cigarro
de los labios y abrió los ojos para mirarlo echando el humo
a un lado –Así me gusta… hay que luchar, no puedes
dejarle que sepa que tienes miedo… aunque lo tendrás
de todos modos, quieras o no. Yo también lo tengo, todos
lo tenemos, no es una cuestión de cobardía…-
se giró un poco, sacándose los jeans y dejándolos
en el suelo tirados, subiéndose mejor a la cama para sentarse
frente a él, doblando una pierna y apoyando la mano con el
cigarro en la rodilla –Es un mecanismo de defensa del cuerpo
para protegernos, para advertirnos del peligro…no tener miedo…
es una insensatez y sólo puede traer malas consecuencias…
- Yo creí.... que tú nunca tenías miedo. –
le aseguró sorprendido, como si la sola idea fuera inconcebible.
-Claro que siento miedo… pero no dejo que me domine el pánico…
tú lo sabes. Si el pánico te domina, no piensas bien,
ni siquiera reaccionas bien… No puedes correr ni escapar,
porque estás confundido, las piernas no te responden y no
sabes a donde ir… por eso cuando tengo miedo, pienso sólo
en que tengo que tranquilizarme y si no puedo evitar el peligro…
entonces tengo afrontar lo que me da miedo… enfrentarme a
eso… nunca suele ser tan malo como te lo habías imaginado…
- No lo sé, en este caso... – se rió nervioso,
tratando de sonar muy casual. – Pero fue mi culpa, ¿No?
Que eso atacase a Enki y a Enji, porque me asusté....
-No, tú sigues siendo la víctima, tú eres
el que peor lo está pasando, así que no te culpes.
Tal vez sea cierto que eso se hizo más poderoso alimentándose
de tu miedo pero nadie podría culparte, de hecho no lo hacen,
sólo quieren ayudarte… - le abrió la cama a
ver si se animaba a meterse bajo las sábanas mientras se
acababa el cigarro.
Tassei le obedeció al gesto, recostándose de lado.
– Da igual, si se alimenta de mi miedo, entonces no puedo
seguir así. No quiero que les pase nada. Ni a ti... Y tampoco
me quiero morir... – murmuró, hundiéndose contra
la almohada.
-No vas a morir- alzó un poco de más la voz sin darse
cuenta, sólo por escuchar aquello. Se pasó las manos
por el pelo echándose el pelo hacia atrás en la nuca
y apagando el cigarro en el cenicero sobre la mesilla –No
moriré después de ti.
- Y tampoco antes! – le gritó, sentándose de
nuevo, avergonzado, porque seguía atemorizado dijera lo que
dijera. – No quiero que mueras tampoco...
-Pues algún día lo haré…no soy eterno…
- le sonrió un poco comprendiéndolo y respirando hondo
mientras se recostaba a su lado bajo las sábanas. Se apoyó
con un codo en la almohada observándolo -Pero no será
ahora.
- No, y no quiero pensar en eso. Yo también me moriré
algún día ¿y qué? – refunfuñó,
frunciendo el ceño, evitando mirarlo.
-Bien, pues no hay que hablar más de eso…- le apartó
el cabello de delante de los ojos, alzándole un poco la cara
para que lo mirase –Acércate…
- ¿Qué? – preguntó con brusquedad, aunque
era a causa de la vergüenza de verse destapado, acercándose
de todos modos.
-Que no me hables así, eso, primero que todo…- suspiró,
casi gruñendo un poco y rodeándolo por la cintura
para acercarlo más aéel, hasta sentir su respiración
sobre el pecho. Lo sujetó, volteándose de frente con
Tassei sobre él, y sonrió abiertamente como si hubiera
sido una trampa
- Pues... así hablo – contestó, más
rojo, dejándose abrazar de aquella manera. Fuese como fuese,
le agradaba, se sentía bien entre sus brazos.
- Pues… no a mí…- el moreno lo miró,
frunciendo un poco el ceño por su necedad y suspirando levemente
–Te quiero....
- Hum.... – Tassei frunció el ceño también,
deseando gritarle y viéndose imposibilitado de hacerlo, finalmente
reconociendo como si lo hubieran obligado. – También
te quiero.
Yûdan le pasó la mano por el pelo revolviéndoselo
un poco –Quería escucharlo…
- Ya.... – fue todo lo que respondió el chico, apoyando
su rostro contra el pecho del moreno, sin saber qué más
decir.
-Bueno… duérmete…- el moreno se rió,
rodeándole los hombros y la cintura.
- Tú también – el chico alzó la cabeza,
sonriendo un poco, y pasándole la mano por la cara de manera
que se viese obligado a cerrar los ojos.
Yûdan cerró los ojos sonriendo levemente por su gesto
–Vale…- alzó el brazo pensando en correr la cortina
y al final pensando que mejor sería dejarla abierta.
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