.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 38- In the Silence of the Night

Kenji le pasó las manos por los brazos a Enki, aún sentados en la entrada de su tienda, el chico entre sus piernas apoyando la espalda en su pecho. Bajó un poco la cara besándole el cuello -¿Decepcionado porque aún no hemos visto ningún espectro?- sonrió, apoyándose en su hombro y bajando las manos a sus rodillas.

- No, no esta noche- sonrió de vuelta, acariciando su mejilla. – No quiero ver nada esta noche...... alguna debilidad tiene que tener. Además, Tassei la está pasando muy bien, ¿no crees?

-¿No quieres ver nada?...- sonrió, tapándole los ojos con una mano y bajando la otra desde su rodilla hasta dejarla entre sus piernas, acariciándolo sobre la tela –Pues yo sí quiero ver…- sonrió bajando la mano por sus labios y le torció un poco la cara para besarlo –Me gustaría poder ayudar a Tassei…. – susurró en cuanto se apartó de sus labios -¿Crees que esto tiene solución?

-Por supuesto que sí....- susurró en el mismo tono embelesado en el que lo había dejado aquel beso.- Sólo tenemos que encontrarla. Todo tiene solución, ¿no lo crees así?

-No lo sé… tal vez no soy tan positivo como tú… esto no es una película de Hollywood ¿no? … o al menos aquí no hay ningún musculitos cabeza cuadrada para salvarnos… ni la chica rubia con camiseta blanca que siempre se moja y nunca lleva ropa interior….- sonrió mirando sus labios y tratando de llevar aquello como siempre hacía, tomándoselo a la ligera. Le besó la mejilla y escondió la nariz entre su pelo sonriendo -¿En que estás pensando?

- En que estás loco - se rió acariciándolo. – Y estas cosas.... no suelen resolverse con violencia. Seguro que para un director de Hollywood, sería sumamente tedioso vernos grabando sonidos que ni se oyen y cosas así. – Pero aún así creo que tiene solución, porque no me gusta perder el tiempo con cosas que no la tienen. – lo separó de su cuello mirándolo a los ojos.

-¿Qué?- sonrió haciéndolo recostarse contra su brazo en lugar de contra su pecho para verle bien la cara y se sacó las gafas de sol de la camiseta para no tirarlas. –Yo no tengo solución… soy un caso perdido… y aquí estás… perdiendo el tiempo conmigo…

- Como si alguien pudiese perder el tiempo contigo – bromeó, pasándole una mano por la mejilla, con suavidad.- Tú eres perfecto como eres. Para mí, lo eres.

-¿Sí?...- sonrió sujetándole la cintura y subiendo la mano bajo la camiseta acariciándole las abdominales y el pecho –Pronto tendré más tiempo para ti… cuando encuentre a alguien fijo…

- Alguien fijo.... – repitió el chico, bajando un poco la mirada inconscientemente.

-¿Qué?- le alzó un poco la cara sujetándosela con la mano –Para mí hacerlo con esa gente es como para ti… ir al bater… - sonrió levemente acariciándole bajo la mandíbula con los dedos –un mal necesario…

- Yo no voy al bater – bromeó, tomando su mano con la suya, y alzando el rostro. – Y lo sé, no pretendo cambiarte, pero.... tampoco puedo negar que me siento celoso.... – le explicó, aunque esa palabra no terminaba de expresar lo que realmente sentía.

- Celoso… no siento nada por ellos… normalmente son ellas… y como ya dijo Yûdan… soy gay… ahora que… muy buen actor…tal vez debería dedicarme al cine X…- se rió arrodillándose para sacarse la camiseta y apoyó los codos a los lados de su cabeza antes de besarlo y bajar las caderas contra las suyas.

- Eres increíble...- susurró, rindiéndose un poco, aunque pensando en que no diría lo mismo si fuese él el que tuviese sexo con otra persona.

-No lo sabes tú bien…- sonrió sin poder evitarlo de nuevo y le besó el cuello bajando una mano entre sus piernas y abriéndole los jeans para acariciar su sexo. Lo miró a los ojos besándole los labios superficialmente varias veces -¿No querías ver las estrellas?

- Sí, contigo.... – lo besó ahora él, jadeando un poco, y cerrando los ojos, volviendo a abrirlos para mirar el cielo. – Te amo, Kenji.

-Lo sé…- sonrió observando su rostro y bajando la vista a sus labios escuchándolo jadear, y deslizando la lengua por su propio labio inferior, deseando besarlo sin hacerlo para no dejar de observarlo. Le bajó el pantalón con una mano deshaciéndose de él y mirándolo a los ojos con una sonrisa –Espero que nadie sienta deseos de mear ahora…

- Yo también... – le sonrió, pensando en que tal vez deberían entrar a su tienda, pero entonces no estarían alerta de si algo sucedía. - ¿Por qué siempre terminamos haciendo esto? ....

-¿Por qué? Porque soy un salido… tú estás muy bueno… y porque te amo… - sonrió mientras le subía la camiseta con una mano, besándole los pezones y jugando con su sexo, acariciándolo con suavidad y separándole las piernas para poder tocar sus testículos y la piel tan fina en sus ingles.

- Ah...- el chico gimió, aún mirando las estrellas, escuchando su voz, como si lo calmase. Casi tenía un poder hipnótico de veras. – Voy... a hacerte feliz...... – murmuró como para sí mismo.

-Soy feliz… - se apoyó entre sus piernas lamiéndole el muslo hasta las ingles y succionando sus testículos suavemente mientras le separaba las piernas acariciándoselas y sujetando sus muslos con algo de fuerza, cerrando los ojos y entreabriéndolos de nuevo mientras lamía su sexo para observar su expresión.

- Más..... feliz... – jadeó, riendo un poco a la vez que sentía su sexo erguirse y palpitar como respuesta a las lamidas del moreno, su cuerpo entero deseándolo como siempre.

-¿Más?- preguntó jadeando un poco ya, excitado y sintiendo su propio sexo apretarse contra los jeans. Tiró un poco de la cintura del pantalón, continuando con las lamidas en su sexo y tomando el propio, masajeándolo con fuerza.

- Más.... – repitió Enki, ahora bromeando y tocando su cabello, alzándose un poco para acariciar su espalda.

Kenji sonrió sin más remedio que apartarse un momento de su sexo, lamiéndolo y tomándolo de nuevo en su boca, alzando un poco los hombros al sentir las caricias en su espalda y estremeciéndose –Eso es juego sucio…- le besó el abdomen y el pecho un poco más encendido aún por culpa de eso, finalmente besándolo de nuevo y empujando su sexo contra Enki, jadeó en su boca bajando las manos para sujetar sus nalgas alzándolo un poco para sentir mejor cómo su sexo se rozaba contra sus abdominales.

- Todo se vale... O es ¿dejarse tocar pero.... no tocar? – Enki dejó escapar otro gemido, sintiendo el sexo del moreno y el suyo apretujado contra su abdomen, pulsando cada vez más. – Dios.... ah.... –Kenji.... – se aferró a su espalda una vez más, alzando las piernas.

-No… tócame… lo que tú quieras….- su pecho tembló un poco al sentir un escalofrío por el placer tan intenso que le provocaba la presión en su sexo y el tacto del sexo de Enki moviéndose contra su piel, sintiéndose tan duro contra ella. Le rodeó la espalda sentándose sobre sus propias piernas y ayudándolo a moverse sobre él, echando la cabeza adelante para lamerle el cuello, sintiendo el sabor del sudor de Enki y el olor de su piel.

- Bien.... – respondió, con los ojos entrecerrados, y apretándolo contra sí, aumentando la presión en su propio sexo, mientras se movía, profundizando el sexo de Kenji dentro de su cuerpo, gimiendo un poco más fuerte e intentando controlarse por la tienda próxima a ellos y sus ocupantes.

-No te contengas… déjalos que te escuchen, seguro que les gusta…- Kenji sonrió al notarlo, sujetándole las nalgas y apretándolo contra sus piernas para sentir cómo su sexo entraba en él por completo. Jadeó contra sus labios, sintiéndose terriblemente excitado por aquello, y lo movió de nuevo sobre él, apretándolo una vez más para penetrarlo todo lo profundamente que podía, y reteniéndolo allí por unos segundos. Bajó la cabeza contra su hombro; cerrando los ojos ahora terriblemente excitado y colando una mano entre ambos para tomar el sexo de Enki, acariciándolo y apretando sus nalgas con la otra mano.

- Kenji.... – jadeó el chico, estremeciéndose y gimiendo con más fuerza quisiera que no. No iba a poder aguantarse por mucho más tiempo. Inclinó el rostro sólo para susurrar. “Evil...” – en su oído, interrumpiéndose a sí mismo con otro gemido, su sexo erguido, derramándose entre ambos, tomándolo ligeramente por sorpresa.

-Eso… fue rápido…- Kenji se rió, jadeando inevitablemente a pesar de todo, frunciendo un poco el ceño y deslizando la mano empapada en su semen, por el cuello de Enki, lamiéndoselo una y otra vez, bastante descontrolado ahora como para pensar tan siquiera, jadeando sin controlarse un mínimo y sujetando ambas nalgas del chico con sus manos, presionándolo contra él una última vez, derramándose en su interior y manteniéndolo apretado contra él.

Enki jadeó, abrazado a él, un poco rojo, y susurrando. – Lo... siento, ¿estás decepcionado?

-¿Qué?- el moreno lo miró a los ojos como sorprendido por esa pregunta –No… claro que no… - lo besó profundamente, estremeciéndose un poco al salir de su cuerpo –Sólo me preocupaba tardar mucho en correrme después…- sonrió levemente alzando una ceja y pensando que de haber sido trabajando, seguramente tendría que haberse quedado con las ganas.

- Pues no tenías que preocuparte. – sonrió, apartándole un cabello de la frente. – Es tu culpa, tuya y de tus poderes seductores...

-Entonces… me alegro no veas tú cuanto… sabes que estoy loco por ti ¿verdad? Es por eso que no puedo evitar hacerlo contigo cada vez que estamos solos… no puedo evitar desearte…- se recostó hacia atrás sobre la hierba sin darle importancia a que ambos estaban semi desnudos cada uno por una parte.

- Pues yo tampoco.... como si ya me tardase el conocerte cuando te acercaste a mí. – sonrió, recostándose contra él. – Es por eso que me pongo celoso.... aunque te parezca tonto.

-¿Celoso del sexo o de que esté con otros diciéndoles babosadas?- lo miró sonriendo levemente y apartándole los mechones de cabello suavemente de la frente -¿Tienes frío?

Yûdan se alzó una ceja dentro de la tienda aliviado de que al fin hubieran parado de dar la fiesta allí, aún así, sin poder evitar escucharlos murmurar por lo bajo como si cualquier cosa le desconcentrase de dormirse y se pasó el brazo sobre la cabeza tapándose la oreja para no escucharlos.

- Un poco....- asintió el chico. – Y celoso de que otra persona te toque, te escuche gemir con esa voz.... – le acarició los labios, inconsciente de que alguien pudiese escucharlos aún. - ¿Puedes culparme?

-No… claro que no… - lo miró a los ojos aún así sonriendo un poco –Porque yo me volvería loco si fuera al revés… me pondría berserk…- se rió por su propia expresión sin dejar de mirarlo a los ojos.

- Tienes suerte entonces, de no estar saliendo contigo mismo. – contestó, aún sonriendo pero cerrando los ojos contra él, y dejando escapar un suspiro.

-¿Queeee…?- suspiró también acariciándole el pelo un poco dolido por esa última frase –Vamos dentro… te vas a resfriar…

- Está bien... – murmuró, arrodillándose en el suelo, antes de ponerse de pie, extendiéndole una mano.

Kenji le sujetó la mano levantándose y cogiendo tanto su camiseta como el pantalón de Enki del suelo, pasando tras él al interior de la tienda. Le sujetó los brazos besándolo profundamente y cerrando los ojos al hacerlo sin poder evitar tratar sólo de pensar en aquel beso.

Enki le devolvió el beso de manera apasionada, como si de aquella manera pudiese obrar algún hechizo en él, y se separó apenas, mirándolo a los ojos, aún sintiendo su aliento sobre sus labios.

El moreno lo tumbó sobre las mantas y se recostó sobre él, besándolo de nuevo pensando en que tal vez podría dejar de hacer aquello si podía conservar el trabajo de comercial por sus propios méritos… garantizarse a sí mismo que tendría ese dinero siempre, pero no quería decírselo, no quería decepcionarlo o quedar como un negado delante de él. Sabía que cualquier posa podía romper aquello o al menos así lo había sentido siempre… el amor era algo muy frágil para él –Enki…

- Kenji? – el pelirrojo observó su mirada, preocupado, acariciándole la mejilla. - ¿Qué sucede?

-Nada… que te quiero… ¿podemos? De nuevo… - bajó la cara apoyando la frente en su cuello.

- Podemos... – sonrió con algo de tristeza porque lo notaba extraño y no era capaz de decirle qué le sucedía. – Por supuesto que podemos. Yo también te amo, Kenji.

-Vale…- jadeó suavemente besándolo profundamente y rozándose contra él, apoyando su sexo contra la pierna de Enki, excitado de nuevo, aunque todo se sentía de una forma mucho más distinta, más intensa pero distinta…

...........

Yûdan se sentó en el interior de la tienda y miró a Tassei de soslayo preguntándose si era posible que estuviera dormido -¿Estás dormido?

El chico se giró con el ceño fruncido y cara de somnolencia, protestando. - ¿Quién puede dormir con esos dos?

-De veras…- murmuró el mayor –Voy a dar una vuelta ¿Por qué no me acompañas? Si no lo hago, mataré a alguien… “o me follaré a ambos” – remató en su mente.

- Vale. – apartó las sábanas enseguida como si hubiera estado tan sólo esperando la sugerencia, y empezó a colocarse las zapatillas.

Yûdan se puso la camiseta de nuevo y la cazadora sonriendo levemente y pensando que su hijo estaba resultando el cómplice perfecto para su forma de ser, inesperadamente… -Si no tienes nada, ponte mi jersey… yo tengo la cazadora.

- Está bien. – asintió, poniéndose su jersey por encima, aunque le quedaba grande. Enrojeció porque olía a su padre y eso lo hacía sentir bien, y tomó su linterna, haciéndose ver muy ocupado.

El moreno salió al exterior y cerró la tienda para que no entrasen insectos acercándose a la tienda de “los amantes”, como los había bautizado en su mente y prendiendo una nota en la tela con un alfiler que decía *ahora venimos* como si eso fuera muy específico. Le dio la mano a Tassei caminando a través de la huerta por no acercarse a la casa –Creo que por aquí… hay un río, cerca del bosque…

- ¿Sabes? Tu casa... puede que no sea la gran cosa, pero me agrada donde vives – le comentó, aún tan serio como cuando salieran de la tienda.

Yûdan lo miró de soslayo como meditando –Bueno… podemos arreglarla juntos, cuando tengamos tiempo libre… pintarla y eso… si quieres, también podría vaciar el estudio… y comprarte una cama, para cuando puedas dormir solo… Yo me apaño con un sitio en la sala… - susurró como meditando y prendiendo un cigarro aliviado al sentir el sabor de la nicotina –Siento no haber podido recoger aún tus cosas…

- No importa, ya sé.... que no les fue muy bien. – murmuró bajando la mirada de nuevo, sintiéndose culpable. – Estoy bien así. Y no sé para qué ibas a dormir en la sala, si tienes una habitación.

-He dicho vaciar el estudio para que sea tu cuarto y yo me quedo en el mío…- se rió un poco porque sin duda Tassei no había entendido nada. Le sujetó un poco mas la mano y le señaló el río que había más allá, con un puente de madera cruzándolo –Podemos ir por ahí pero si empiezas a tener sueño o estar cansado en algún momento, me lo dices.

- Pero no tengo sueño- protestó, mirándolo de soslayo, con desconfianza por haberse reído.

-Ya lo sé, si tuvieras sueño sólo por venir desde la tienda hasta aquí… no sé para qué habríamos salido…- susurró, mirándolo de soslayo también y cogiéndolo por los hombros –Bueno… pintaremos la casa igual, quieras que no…- se rió levemente pensando que su padre solía hacer esa clase de cosas con él y no debía tener mucha gracia, pero la tenía.

- No dije que no quisiera pintar la casa, pero........... nunca he pintado nada – le advirtió, para que no fuese a decepcionarse luego, enrojeciendo un poco y aún así dejándose llevar por los hombros.

-Peor de lo que está no va a terminar…- lo miró levemente aun así notando que estaba rojo a pesar de que era de noche –Podemos pintarla azul oscuro…- meditó pensando que en algunas habitaciones aún había papel pintado, miró atrás hacia la casa notando que las luces estaban encendidas, no sabía desde hacía cuanto tiempo, pero también sabía que cuando más lejos estuviera Tassei, mejor sería.

- Sí.... ese color me agrada – sonrió por fin, ocultándose en el hecho de que era de noche, a pesar de que alumbraba la hierba con la linterna. Alzó la mirada, notando su silencio. - ¿Sucede algo? Podemos.... pensar en otros colores también. No tiene que ser azul toda la casa. – empezó a sugerir porque se ponía nervioso.

-Sí… como quieras, y no, no pasa nada es sólo que las luces están encendidas… así que si empiezas a escuchar alguna voz, no te pongas nervioso y me lo dices… tienes que aprender a controlarte un poco.

- ¿Qué?! – el chico exclamó, obviamente ignorando completamente el última parte del consejo y mirando hacia la casa, notando que las luces empezaban a parpadear.

-Tassei… las luces no parpadeaban… eres tú quien las está haciendo parpadear… te estás poniendo nervioso y lo estás ayudando… - lo giró hacia él, sujetándolo por los hombros con las manos –Mírame a mí… estás muy lejos… nada puede suceder aquí, teóricamente y hasta ahora, siempre ha necesitado estar en una casa…

Tassei puso todo su esfuerzo en mirar a su padre a los ojos, aunque su aliento estaba temblando, murmurando. – Yo no..... estoy haciendo nada.... – pero era cierto, no tenía por qué suceder nada allí y por otro lado, por supuesto que quería creerle a él. – Y...¿Kenji y Enki? ¿Estarán.... bien?

-Seguramente ni se han enterado… pero si quieres, podemos quedarnos aquí, mirando hacia la casa y asegurándonos de que no salen. No vamos a acercarnos bajo ninguna circunstancia… sería peor… Se alimenta de tu energía y por eso ahora siente que estás asustado… no puedes dejar que te domine, yo estoy contigo, no te pasará nada malo… ¿vale?- lo atrajo contra él para que no pudiera mirar a la casa y lo abrazó con fuerza porque lo deseaba y porque era la primera vez que lo hacía de forma tan consciente.

- Vale... - susurró de manera casi inaudible, aferrándose a él y cerrando los ojos, a pesar de que no podía evitar estar asustado y aliviado de haber dejado a Jiken encerrado en la tienda de campaña. Así al menos, no se perdería por andar huyendo.

Yûdan permaneció abrazándolo en silencio, escuchando ruidos de pisadas en la hierba, sintiendo su propio corazón acompasarse poco a poco a los latidos acelerados del pecho de Tassei- Las pisadas se hacían cada vez más, acompañadas de un sonido sordo como algo arrastrado por la hierba, y de pronto, el movimiento acelerado cada vez más alto. Alzó al moreno sobre él sin pensarlo siquiera, y se giró para correr hacia las tiendas –Dios!

Apoyó la mano sobre la cabeza de su hijo apretándolo contra su cuello para que no mirase lo que acababa de toparse de frente, nada más girarse, aquella sombra oscura, sin rostro pero desde luego humana, aquella figura que a lo lejos se arrastraba cerca de las tiendas de campaña, sin que Kenji o Enki pareciesen percatarse si quiera.

- ¿Qué pasa? ¿Por qué corres?! – preguntó alterado el chico, tratando de mirar aunque su padre no se lo permitía. – Qué.....

Enki se sentó, subiéndose los pantalones, observando a través de la tienda, sin hacer otro movimiento. Había algo afuera, débil, pero definitivamente estaba allí. Colocó una mano sobre la de Kenji, estirando la otra para poner a funcionar su grabadora.

-¿Qué pasa?- el moreno lo miró, pasándose una mano por el cabello revuelto. Definitivamente estaba cansado y todo estaba apuntando a que algo del régimen cazafantasmas estaba comenzando, por la cara de Enki. Se sentó cerrándose los jeans, que aún no se había llegado a quitar jamás.

Yûdan seguía mirando a aquella figura frente a él, buscando algo tranquilizador, pero no existía palabra alguna que no fuera aterradora en aquel momento en su mente-¿Qué quieres?- le preguntó a aquel ente del cual sabía que no obtendría respuesta, desviando la mirada hacia aquel ser que cada vez se veía más cerca de la tienda, rogando porque se despertasen de una maldita vez o dejasen de hacer lo que quisiera que estuviesen haciendo. El movimiento de aquella sombra negra le obligó a dar unos pasos atrás y volver la mirada allí… a su propio terror. Se aproximaba a ellos y no parecía que fuera a detenerse por más que se alejaba de él.

- Hay algo fuera.... – susurró Enki acordándose de remarcar luego que er él quien había dicho eso, para el beneficio de la grabación, cosa que ya le explicaría luego a Kenji. – Voy a salir a ver si están bien... permanece cerca de mí, ¿quieres? – le pidió, como si pudiese protegerlo, aunque la intención era sincera.

Tassei alzó la mirada observando la sombra, con los ojos desorbitados y aferrándose cada vez más a su padre de manera desesperada. – Aléjate! Aléjate!!! – le gritó a la sombra, de pronto deseando tener algo que lanzarle, observando con horror cómo la silueta abría la boca, o más bien un agujero en donde debía estar su boca, dejando ver la noche tras de sí, como si lanzase una especie de grito silencioso.

-No! Tassei… tranquilízate… por favor…- el moreno tragó saliva, observando aquello tan descabellado e inevitablemente a Enki saliendo de la tienda con Kenji detrás deéel –Enki! Vámonos! Rápido!- le gritó antes de correr hacía el río sin saber a donde más podía dirigirse.

-¿Qué coño?!....- Kenji se quedó pegado contra la puerta de la tienda casi cayéndose atrás de la impresión, al observar aquella figura pálida de cabello negro. No podía observarle la cara pero aquellas manos y su forma de arrastrarse por el suelo eran suficiente –Mierda… mierda…- sujetó a Enki del brazo tirando de él para irse y lo arrastró hacia la tienda del profesor sacando al erizado gato, que se agarró contra el arañándolo y tratando de huir.

El pelirrojo se dejó llevar, aunque por un momento se había quedado como hipnotizado, dejándose llevar por su curiosidad, y finalmente, ayudó a Kenji a sujetar al gato, echando a correr en la dirección de Yûdan y su hijo.

- Y ¿cómo voy a calmarme? ¿Ves eso?! No se supone...! – continuó protestando el chico, simplemente porque le era más fácil concentrarse en su mal humor que en la realidad de lo que estaba sucediendo. - ¿A dónde vamos?!

-No lo sé- Yûdan se frenó de nuevo en el puente que atravesaba el río, bruscamente, escuchando las pisadas sobre la madera, cada vez más fuertes, cada vez más estruendosas. Cerró los ojos tratando de pensar en lo que haría de no estar Tassei con él, de no tener que protegerlo.

Kenji se paró tras él mirando atrás aquel ser… ya no lo veía. De todos modos, estaba mucho más ocupado en el estruendo de aquellas pisadas en el puente que se movía temblando por los golpes de algo invisible, la visión de Tassei tan asustado, Yûdan de pie en la mitad del puente con los ojos cerrados y su propio terror, sujetando el brazo de Enki seguramente mucho más asustado que él.

Enki le apretó la mano, notando su miedo. No es que él no estuviese asustado tampoco, estaban allí en el medio de la nada, nadie sabía siquiera que estaban allí, y claro, no era lo mismo que en un ambiente académico. Miró a Tassei, que no dejaba de mirar a todos lados, nervioso, seguramente preocupado de lo que pudiese estar produciendo esos pasos, ese temblor. Extendió su otra mano, tocando al chico, casi haciéndolo saltar a pesar de estar en brazos de su padre.

Yûdan abrió los ojos mucho más calmado y le dio a Tassei a Kenji, poniéndolo contra su pecho. El chico lo sujetó contra él, preguntándose qué demonios iba a hacer ahora. El agua se levantó a los lados del río, terriblemente oscura como si fuese petróleo… densa, cuencas de ojos vacíos abriéndose en la misma, como si los observasen de una inquietante forma -¿Y ahora qué?!- Kenji apretó a Tassei aún más como si fuera un amuleto de protección.

El moreno avanzó por el puente hasta el otro lado, las columnas de agua abalanzándose sobre él en el camino, provocándole un frío gélido y una tremenda orgía de gritos y voces. Volvió atrás aún así de nuevo frente a ellos como atraído por sentir aquello de nuevo… esperando por ello incluso –Deja a Tassei en el suelo, ven Tassei… ven conmigo…

- ¿Qué? ... – el chico lo miró asustado, abrazando al gatito contra sí, ya que lo había tomado enseguida en una imitación inconsciente de la forma en la que lo abrazaba Kenji.

- Está bien.... hazle caso a tu padre, sabe lo que hace. – lo alentó Enki, fascinado, mientras el agua caía alrededor del puente, salpicándolos y volviendo a alzarse de la misma manera.

Tassei dio un paso inseguro, y luego otro, aún mirando a su alrededor, casi para abalanzarse contra su padre finalmente, pegándosele.

-Bien… - el moreno le apoyó la mano en la espalda, cerrando los ojos al sentir que de nuevo aquello se les venía encima. Los abrió de nuevo, cosa que no había podido hacer la primera vez, al sentir aquella sensación gélida en la piel, era como una enorme boca engulléndolos… como si todas aquellas voces salieran del interior de una garganta negra, ensordeciéndole sin llegar a comprender lo que decían. Avanzó por fin con el moreno contra él, y sintió cómo aquello lo retenía en el puente, creciendo tras el cuerpo de Tassei, casi parecía elevarse desde su piel.

- ¿Papá.....? – preguntó Tassei con un hilillo de voz, intentando no mirar, confiando en que todo estaría bien a pesar de la sensación desagradable que estaba teniendo.

-Avanza- le ordenó más que pedirle, sujetando su mano –Avanza… sal de ahí… si te alejas, no puede tenerte….- le repitió lo que no estaba seguro, sólo estaba seguro de que se crecía ante el miedo de Tassei. Le dio un tirón del brazo, bruscamente, pero no podía hacerlo avanzar y no quería perder los estribos –Vamos! Avanza!

-Vamos, Tassei! Corre!- le pidió Kenji que también estaba deseando echar a correr y sólo lo mantenía allí el echo de que Enki no se movía como si estuviera estupefacto, si no, seguramente hubiera sujetado a Tassei y se lo hubiera llevado infinitamente lejos.

Tassei miró a Kenji como sorprendido, abriendo los ojos de para en par de pronto y lanzando un grito, haciendo que Enki alzase la mirada, notando la masa oscura que acababa de aparecer tras ellos. Sujetó la mano de Kenji, gritando. – Mierda, Tassei, corre! – y halando al moreno consigo, para su desgracia, cayendo sobre un trozo de madera desvencijado, que cedió el paso, dejándolos caer al agua.

Tassei ya había echado a correr, sujeto a la mano de Yûdan, sintiéndose como un cobarde y un desgraciado por abandonarlos, pero si todos tenían razón, entonces era mejor que se alejase de ellos, ¿no?

Yûdan lo sujetó contra él, echándose adelante para ir a buscarlos y deteniéndose porque sabía que era peor si acercaba a Tassei. Tampoco pensaba dejarlo sólo ni por un segundo.

La riada negra los cubrió por completo, y Kenji sujetó la mano de Enki sin comprender, no tenía sentido, allí no había corriente, ni siquiera profundidad. Todo aquello se desvaneció en su mente al sentir como manos que lo rozaban. Yûdan sujetó a Tassei llevándoselo de allí al notar que no emergían, que nada parecía moverse en aquel río de aspecto muerto.

Kenji sujetó la orilla en ese momento, notando que el agua sólo les llegaba hasta la cadera, ahora se veía enlodada, pero limpia, normal…. Ni siquiera podía reaccionar, sólo seguía sujetando a Enki de la mano, apoyado en la orilla.

El pelirrojo tosió, recuperando la respiración, aunque era imposible que se estuviesen estado ahogando en aquel lugar, y miró a Kenji, preocupado. - ¿Estás bien? – desvió la mirada buscando a los otros dos, sin verlos.

Tassei continuó moviéndose, llevado por su padre, apretando los labios para no demostrar lo aterrorizado que estaba, aunque eso ya se notaba a leguas. Emitió un quejido al sentir como si una mano le sujetase la pierna, aunque liberándola al instante.

-¿Qué?-Yûdan lo miró sin detenerse tratando de llegar lejos de allí. Se paró en mitad de un descampado, olía a hierba y a rocío, aquello era un terreno donde pastaba el ganado, lo había visto alguna vez cuando iba por la carretera.

-Estoy bien…- Kenji salió del agua y tiró de la mano de Enki sacándolo con él, preguntándose qué debían hacer ahora –Se han pirado… ¿crees que les haya pasado algo?

Yûdan intentó hacer luz desde allí con la linterna, procurando que los viesen y no separarse de nuevo, aquello había sido por fuerza mayor. Sólo esperaba estar lo suficientemente lejos en aquel descampado… no se veía ninguna casa, ninguna edificación, o él no la veía a pesar de mirar algo nervioso a todos lados.

Tassei se pegó a su padre, aliviado por la luz de su linterna, ya que había perdido la suya en la corredera, y sujetando a Jiken contra sí, tratando de que no se le escapase, a pesar de estar haciendo un desastre del jersey de su padre.

- No... sé que no.... Yûdan sabe lo que hace y Tassei... – contestó Enki, más bien esperanzado de tener razón. – Pero hasta allí llegó nuestra teoría de la casa... – sacudió el cabello, secándose el agua de la cara un poco. – Mira... por allá hay una luz. – señaló, sonriendo un poco.

-Pues espero que no sea un ovni… que es lo único que me falta por ver ya….- Kenji se sacudió el pelo un poco, apartándoselo de la cara, aunque los mechones cayeron de nuevo empapados sobre su rostro –Joder… qué asco…vaya mierda…-se siguió quejando por el camino, sujetando la mano de Enki contrariado y tratando de no pensar demasiado en lo que habían visto y sentido.

-Espero que nos vean…- Yûdan le pasó la mano por la cabeza a Tassei, suspirando profundamente y prendiendo un cigarro –Al menos no puede atacarte…no puede hacernos daño aquí… la energía está demasiado dispersa… al menos mientras no pierdes el control…

- Y entonces... – Tassei suspiró, pensando que tenía las piernas cansadas y se quería sentar pero no se atrevía ni loco. – Lo siento... – susurró.

- Tassei?! Profesor! – los llamó el pelirrojo, a medida que se acercaban a la la tenue luz, alzando una mano para que los viesen, y sin poder evitar sonreír ante la quemadera de Kenji.

Yûdan alzó una mano de vuelta, acuclillándose en el suelo ahora que por fin los habían visto. Se sujetó con un brazo a una de las piernas de Tassei como si no pudiese soltarlo ni medio segundo, pero no podía más. Kenji se sentó en el suelo también, al otro lado de Tassei

-Tío… nunca había ido a un campamento donde contaran unas historias de cagarse tan realistas… - lo codeó la pierna, tirando de Enki para que se sentase también –Y ahora ¿Qué? ¿Aquí nada?

-Eso espero…-susurró el moreno sacando un cigarro.

Tassei se sentó también, con la cabeza gacha, apretando al gatito que ya se había tranquilizado bastante.

- Pues todos estamos bien, ¿no?- sonrió Enki, una vez más retirándose el cabello húmedo de la frente, y mirando al chico disimuladamente, para no ponerlo en evidencia.

-Bien llenos de mierda…-protesto Kenji igualmente, secándose la cara contra el jersey que llevaba Tassei.

Yûdan siguió la mirada de Enki y observó a Tassei de soslayo. Le apoyó la mano en la cabeza, atrayéndolo contra su pecho y le besó el cabello negro antes de subirlo en sus piernas -“No es tu culpa”- le susurró mirándolo a los ojos –“Es sólo que por algún motivo necesita de ti para tener poder… está ligado a ti… de algún modo, tal vez, porque sabe que tienes un espíritu muy fuerte…” – susurró, mintiendo un poco porque eso era una teoría un tanto… subjetiva, pensando que como alguien le llevase la contraria en ese momento lo mataría.

- “No es cierto, yo no soy fuerte, para nada...” – susurró de vuelta el chico, enrojeciendo por confesarse débil pero se sentía terriblemente culpable. Siempre alguien salía lastimado. Miró a los otros dos de soslayo, como si estuviese enfadado, volviendo a mirar a su padre enseguida.

Enki suspiró, dejándose caer un poco hacia atrás, tocando a Kenji con la pierna. – Ya te darás un baño cuando regresemos, y tomaremos una larga siesta.

Kenji se quedó callado sólo porque pensaba que Enki le estaba regañando y suspiró, rodeándole el pecho con los brazos –Pues ya podemos salir pronto, porque no puedo llegar tarde al concesionario y tengo que ducharme y ponerme un traje… no puedo quedarme a dormir… lo siento.

-¿Crees que eres débil? Di lo que quieras, yo estoy muy orgulloso de ti- el moreno dejó de susurrar sólo porque estaba contrariado y miró hacia la casa, aún así acariciándole el cabello esperando que se tranquilizase en algún momento –Seré un egoísta… un cabrón… pero si tenía que pasar esto para que estuvieras conmigo… entonces no puedo lamentarlo… lo siento.

- Claro que no tenía que pasar! Con que me hubieras hablado antes... – protestó el chico, rojo y con el ceño fruncido, aunque ahora tenía deseos de sonreír.

- Pues no debemos irnos hasta que estemos seguros de que no sucederá nada más. Sólo un poco más de tiempo.... ¿está bien? – el chico miró a Kenji, algo decaído de que no pudiese quedarse, pero claro, que lo comprendía. Se le había olvidado que Kenji tenía otros deberes, a causa de este pequeño viaje. - ¿necesitas ir a tu piso por... ropa?

-Sí, a no ser que guardes trajes de mi talla en tu casa por si acaso…- se rió levemente como tratando de relajar el ambiente y más con el grito que Tassei había pegado de pronto, ya que del resto de la conversación no se había enterado ni una palabra –Puedes venir conmigo… bajamos algunas cosas…me llevas al trabajo y luego te llevas el coche para tu casa y subes lo que puedas… es lo que queremos… ¿verdad? Que lleve las cosas a tu casa…- susurró meditándolo muy bien.

-Pero no lo hubiera hecho, porque tenía miedo… ya lo sabes… y te he dicho mil veces que no me hables así…- Yûdan lo regaño empujándole la cabeza hacia abajo un poco.

- Ouch- Tassei protestó innecesariamente, cubriéndose la cabeza con una mano y aprovechando que nos e le veía el rostro para confesar. – Pues no lo hubieras tenido. Yo quería conocerte, por si no te enteras…

Enki sonrió, mirando luego a su novio. – Claro que sí, es lo que queremos. De esa manera, ya no tendré que estarte pidiendo que vengas a verme- bromeó, aliviado de que no hubiese cambiado de idea.

-Ni yo tendré que quedarme en la puerta pensando que no es plan llamarte a esas horas y despertarte….-sonrió confesando y besándole el cuello, olvidándose por el momento, de que estaba todo enlodado hasta que sintió el sabor en la piel de Enki -… pero sobre todo… dúchate…

- Baka – lo empujó con suavidad, riendo, y abrazándolo contra sí, enlodados o no.

-Bueno… esta vez si vais a hacerlo de nuevo, más os vale al menos dejarme ver… ya que no me dejáis dormir…- Yûdan los miró quitándose la cazadora y cubriendo a Tassei con ella, besándole la frente y manteniéndose de ese modo por un rato hasta que Kenji se subió sobre Enki en la hierba

-Si fuera sin lodo… me lo pensaría, pero así no…

- Nada! Yo no quiero ver esas cosas! Ya paren! – los riñó Tassei recuperando su actitud y un tanto preocupado de ver algo de veras, porque al menos a Kenji, lo creía capaz.

- No vamos a hacer nada, que Kenji no soporta el lodo, y a mí ya se me acabaron las baterías, lo siento... – se rió el chico de cabello cobrizo, aunque por el momento, más bien parecía castaño.

-Pero te ves bien mojado… si fuera con agua limpia… aún podemos ducharnos juntos ¿no?

Yûdan sonrió levemente pensando que estaba agotado y que por lo pronto, de lo que sí estaba cada vez más seguro, era de que aquel fenómeno solo se manifestaba durante la noche y por suerte ya estaba amaneciendo. Prendió otro cigarro pensando que tenía frío y abrazó más a Tassei, cubriéndose los brazos bajo la cazadora y cerrando los ojos.

-Sh… lobo gris está meditando….

-Calla, Kenji…- murmuró el moreno con el cigarro en los labios sin abrir los ojos –Estoy tratando de dormir, porque no pude dormir nada gracias a ustedes dos… así que no me jodas… porque no me quedan huevos para el desayuno.

- Sí, calla, Kenji- lo secundó su hijo, mirándolo malditamente, y cerrando los ojos también, provocando que Enki se riese bajito, disimulando, pero codeando a Kenji para que los observara así. Kenji sonrió, pensando que ahora peor, porque no podía dejar de pensar en gatos adoptando lobo y se rió abrazándose a Enki para que no lo mataran.


 
 

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