| Capítulo 37- Rather Be of Assistance
Yûdan extendió la manta un poco, porque no la habían
recolocado tras la noche anterior, y se sentó sobre la de
abajo, cruzando las piernas y quitándose la camiseta. Se
la puso encima a Tassei, aunque tremendamente serio, por molestarlo
un poco –Lo siento… no me es fácil hablar con
la gente aún… ni contigo si hay mas personas delante…
- le habló a pesar de la camiseta.
- No importa.. – murmuró el chico sacándose
la camiseta de encima y estrujándola contra él. –
Lo estabas haciendo bien, y además..... no tienes que hablarme
todo el tiempo. – lo justificó, sintiéndose
raro, como si tuviera que reintroducir a su padre al mundo.
-Ya lo sé… pero no te hablo ni cuando quiero hacerlo…
Bueno, es igual, acuéstate…- se quedó sentado
observándolo –Me agradan tus amigos…
- Ya lo sé, a ellos también les agradas, aunque Kenji
sea como es – le sonrió, contento de todas maneras,
y bajando a Jiken por fin, que fue a acomodarse junto a una de sus
piernas. – Acuéstate tú también.
“No quiero” pensó inevitablemente, porque realmente
no tenía nada de sueño tras haberse dormido en la
casa de Enki, pero aún así se recostó, porque
imaginaba que si no, Tassei no podría dormirse y se apoyó
en un codo dejando la cabeza sobre la mano, deseando poder fumarse
un cigarro –Vale… ahora duerme…- le pasó
la mano por la frente apartándole el flequillo de la cara.
- No tengo sueño... – protestó el chico, preguntándose
si lo estaría manteniendo despierto sin querer. – Es
que Kenji y Enki van a hacer cosas.... vergonzosas, lo sé.
-Bueno, pero es igual, nosotros no vamos a verlas…- el moreno
se rió sin separar los labios, aunque su pecho botó
un poco por la risa contenida -¿Y qué quieres hacer
si no tienes sueño? ¿Has querido venir sólo
porque estaban metiéndose mano?
- Claro! Yo no quiero ver eso! – protestó más
aún porque se daba cuenta de que le hacía gracia.
– Y no sé, hablar supongo...
-No creo que sea la primera vez que veas algo así…-
murmuró alzando una ceja y pensando que a esa edad, debía
haberse bajado los mil y un videos porno, lamentándose un
poco de que a su edad él no tuviera ordenador.
- Pero no tengo que verlo! Es raro...... eso se hace en privado
– protestó igual, mirándolo. - ¿A ti
no te importa? Estás... lo haces mucho? – preguntó,
lamentándolo enseguida.
Yûdan alzó una ceja pensando que era terrible ver
a su hijo preguntándole algo así, aunque igual le
daba la risa –A mí no me importa, pero sé que
a ti te da vergüenza verlo. Por eso les digo que paren, y no…
no me he interesado por ninguna mujer desde hace tiempo, aunque
sí lo he hecho esporádicamente… con alguna…
¿Por qué?
- Nada – murmuró, enrojeciendo y pensando en que no
hubiese querido llegar un día a la casa y tener que ver a
su padre haciéndolo.
-No voy a estar con ninguna mujer ahora… prefiero estar contigo-
se recostó en la cama apoyando la cara sobre su propio brazo
y subiéndole un poco más las mantas.
- Vale... – murmuró, girándose y pegándose
a él, un poco rojo. - ¿Me abrazas?
-Claro…- lo rodeó con el brazo, acariciándole
el cabello en la nuca -¿Quieres que te cuente algo? Aunque
no sé cómo puedes dormirte con esa clase de cosas…
- ¿Por qué no? Tú lo haces...... – sonrió
contra su cuerpo, con los ojos cerrados, pensando que además,
seguro que él hasta dormía con esas cosas dando vueltas
por ahí.
- Sí… pero duermo mal…- susurró pensando
en qué podría contarle que pudiera interesarle –Una
vez, se investigó un caso del que casi todo el mundo estaba
seguro de que era fidedigno… trataba sobre un pastor que había
desaparecido y del cual fueron culpados dos hombres…que confesaron
haber causado su muerte… La gente decía que el muerto
visitaba el pueblo, que habían escuchado a su fantasma lamentarse
en los campos… pero al cabo de años… sucedió
algo inesperado… por el cual, todos los que habían
hablado del fantasma quedaron como farsantes…
- ¿Qué sucedió? ¿Regresó el
pastor? – preguntó, abriendo los ojos y alzando la
mirada, intrigado.
-Regresó diciendo que simplemente había sentido el
deseo de irse en aquel momento a pasar un tiempo fuera… pero
recuerda que los asesinos habían confesado haberlo matado…
- sonrió levemente porque su gesto le recordaba al rostro
de Jiken cuando se sorprendía –Los policías
que habían trabajado en el caso de esos hombres, que lo habían
detenido… se suicidaron al igual que el juez que dictaminó
la sentencia… no era un caso paranormal si no policial…
¿ya imaginas que sucedió?
- Volvió a desaparecer- comentó, sin estar seguro
pero imaginaba que ese no era el final de la historia, no tenía
sentido.
-No… el hombre se quedó en la aldea diciendo que jamás
había escuchado hablar de que había desaparecido,
ni de que habían juzgado y condenado a dos hombres por su
culpa. La realidad del caso era, que tras desaparecer ese hombre,
el juez que había sido ascendido escogió a esos dos
hombres que él creía culpables y mandó a los
policías torturarlos de las formas más terribles que
puedas imaginar… alimentándolos con pescado curado
en sal sin darles de beber… los colgaron de los testículos
por una vida del techo…. Todo… para poder acusar a alguien
y quedar como un gran juez…
- Eso... es horrible- el chico lo miró con cara de asco
y de desconcierto. – Entonces..... ¿se suicidaron por
culpabilidad o porque les daba miedo que todos supiesen? ¿Lo
sabes?
-Los policías se sentían culpables por haberle hecho
eso a unas personas inocentes… ten en cuenta que seguramente,
esos hombres sólo actuaron así porque esas eran sus
órdenes… la gente no era tan libre antes… Y el
juez, supongo que se mató porque… para empezar, su
carrera estaba acabada, la gente lo iba a poner verde y finalmente,
porque iría a la cárcel directo… entre otras
cosas… No creo que se sintiese muy culpable, si fue capaz
de hacerle algo así a unos inocentes sólo por alcanzar
la fama…
- ¿Sabes una cosa? Cada día me gustan menos y menos
las personas..... – susurró, cerrando los ojos de nuevo.
-A mí también… y yo he vivido muchos más
días que tú…- murmuró como para indicarle
que no le gustaba la gente. Se bajó un poco más entre
las mantas, dejando por fin la cabeza en la almohada para rodearlo
con los dos brazos –Aunque algunas personas merecen la pena…
- ¿Cómo tú? Me alegra haberte dado una oportunidad-
se rió, aunque penoso, y murmurando luego. – Y a Kenji....
Kenji me insistió mucho, no me dejaba tranquilo.
-Kenji… no tiene vergüenza…- susurró el
moreno, aunque también estaba sonriendo porque empezaba a
caerle simpático por más descarado que fuera –Gracias
por dármela… tampoco me habría rendido…
- aseguró, cerrando los ojos porque también le hacía
sentirse demasiado consciente hablar de aquello.
- No, ¿cierto? – sonrió más que nada
porque sus ojos estaban cerrados y se sentía bajo el mágico
hechizo de “si no te veo, no me ves”. – Yo tenía
miedo de que no aprobaras a Kenji y no me dejaras verlo más.
-Aunque no lo aprobase… tendría que ser realmente
malo para que te prohibiese estar con uno de tus amigos. Soy tu
padre, pero no soy dueño de tu vida….- entreabrió
los ojos observándolo sonreír y le pasó un
dedo por los labios dibujando su sonrisa –Me sentiré
muy solo cuando esto acabe y vuelvas a tu vida normal… te
echaré de menos…
Tassei enrojeció porque lo hubiese visto sonreír,
aún así preguntando. - ¿Por qué? ¿No
vas a quedarte conmigo? Esta es mi vida normal ahora.
-Porque te llevo muchos años… soy tu padre y eventualmente,
buscarás tu propio camino… tendrás amigos de
tu edad y harás cosas… como cualquier otro adolescente…
- se rió levemente pensando en lo iluso que era.
- Pues yo prefiero estar contigo, así que no sé...
– murmuró, ahora observándolo. – Y no
es lo mismo, no hemos estado juntos en años. ¿Para
qué iba a querer estar con otra gente?
-No lo sé… para hacer cosas de tu edad… ya te
lo he dicho… como salir… o cosas así… ¿no
tienes curiosidad?- lo miró pensando que era un chico muy
raro. Claro, que él también lo había sido y
de tal palo tal astilla.
- No – negó con la cabeza. – No me interesa
hacer idioteces, nunca hablan de nada interesante. Y ya te dije
que prefiero estar contigo. ¿O será que te aburres
porque soy un...? – se calló, porque no quería
llamarse niño él mismo.
-No… no me aburro nada- le acarició el pelo sonriendo
un poco y pegándolo a su pecho, bajándole la cabeza
con suavidad contra él, inevitablemente pensando que lo que
tuviera que pasar, pasaría y de cualquier modo, lo sentía
inevitable aunque no le llevase tantos años como la mayoría
de padres a sus hijos –Me gustaría que me acompañases
cuando fuera a trabajar… alguna vez.
- ¿De veras? A mí también! – exclamó,
ilusionado, aunque frunciendo el ceño luego, fingiendo.-
Eso... que debe ser interesante. Además, seguro que tampoco
te cuidas ni nada.
-Seguro que no…- admitió sonriendo agradecido –Ya
iremos… me ayudarás a acabar mi libro… cuando
esto acabe ¿de acuerdo? Es una promesa… ya que no podrás
recuperar este curso… puedes ayudarme a mí con mi trabajo.
- Es una promesa. De todos modos, seguro aprendo más contigo,
que en la escuela. – le aseguró muy serio, aún
emocionado por dentro.
-No, a no ser que vayas a estudiar parasicología…-
se rió pensando que Minako hubiera odiado que lo metiera
en aquello como lo estaba haciendo –Ahora…- miró
el reloj en su muñeca abrazándolo de nuevo –Deberías
dormir un poco, deberíamos dormir…- se corrigió
para que no le riñese –por si después nos tenemos
que despertar…
- Vale, pero espero que no... – murmuró, cerrando
los ojos de nuevo obedientemente. – Y duerme, seguro que Enki
no lo hará. – le advirtió, sonriendo malditamente.
-Seguro que no… mejor para él…- se rió,
sin poder evitarlo también. Besándole la frente y
apoyando los labios contra él, cerrando los ojos y tratando
de dormirse, aunque seguía sin tener sueño.
|