| Capítulo 32- Before Love Turns
to Hate
Enki se levantó de encima de las piernas de Kenji, suspirando
y mirándolo como si apreciase una obra de arte. – Te
quedarás conmigo esta noche, ¿cierto?
-Bueno…- sonrió mirándolo a los ojos sin apartarse
del respaldo del asiento inclinando un poco la cabeza a un lado
–Hay algo que me ralla… he estado hablando con Tassei…
pero seguramente debería haberlo hecho contigo antes, aunque
me ahorraré esa clase de detalles que… sólo
se les cuentan a los amigos… y nunca a los novios… ¿está
bien?
- Como quieras, pero recuerda que fui tu amigo primero, antes de
ser tu novio. – le sonrió, dirigiéndose a la
cocina, para buscar la jarra de café y una taza, así
como la azucarera, antes de sentarse a su lado de nuevo. –
Puedes decirme lo que desees....
-Lo sé… es sólo que no quiero rallarte con
esto… - le apoyó una mano en la rodilla acariciándole
la pierna con suavidad –Es sólo que tal vez me despidan
de mi puesto como vendedor… no soy realmente bueno la verdad…
pero no me dan muchas opciones, el despido o un contrato de mecánico…
que fue como entré en la empresa… Aunque tal vez Tassei
pueda arreglarlo… la empresa será suya.
- Pues yo no creo que Tassei vaya a despedirte. Incluso si apenas
es un niño, no es un niño muy manipulable, y te quiere
mucho por si no te das cuenta – le sonrió, preguntándose
qué tenía de malo ser mecánico de todas maneras.
Colocó su mano sobre la del moreno. – A mí no
me importa lo que seas Kenji. Sólo quiero que seas feliz.
-No, Tassei ya me ha dicho que me ayudará si es necesario
pero veremos si puede… Yo creo que le pasará la empresa
a él pero sólo es una suposición…- se
giró en el asiento apoyando el brazo por encima del respaldo,
mirándolo y deslizando el envés de una mano por su
mejilla. Le alzó un poco la quijada girándolo hacia
él y entrelazando los dedos de su otra mano con los de Enki.
Se inclinó para besarlo casi incrédulo de haber encontrado
a alguien así para él –Te quiero…
- Y yo te quiero a ti... – le susurró, luego de devolverle
el beso, acariciándolo también de vuelta. –
Ya veremos cómo se soluciona todo. – Incluso si Tassei
no puede ayudarte.... yo lo intentaré.
-No…- sonrió de medio lado pensando que acostarse
con él y que le diera dinero, estaba totalmente contrario
en su mente. Se inclinó sobre él, apoyando los brazos
detrás de Enki en los cojines recostándolo sin otra
opción –No es necesario que me consientas de ese modo…
- Sí lo es.... – dejó la taza a un lado como
podía, dándole gracias a Dios el no haberse servido
nada aún, y sonriendo. – Lo es, porque quiero hacerte
feliz, y porque sé que las cosas no han sido fáciles
para ti.....
-Pero no es lo mismo ahora…- le mordió un poco el
labio inferior sintiendo la cadena de plata balanceándose
en su cuello entre ellos y se acarició los labios con sus
labios y su cuello, besándole la mandíbula, jugando
un poco –Ahora simplemente no quiero vivir de cualquier modo…
me ha gustado demasiado esto… tener lo que nunca tuve…
tú también eres parte de lo que nunca tuve…-
le besó los labios profundizando en su boca cuanto podía
y mirando de soslayo el café sobre la mesa.
Enki le devolvió el beso cerrando los ojos, y subiendo su
mano por su cuello, hasta su nuca, acariciándola. –
Entonces no lo hagas, no vivas de cualquier forma. Vive conmigo....
– susurró, encendido, y pensando que a este ritmo,
iban a terminar haciendo el amor cada vez que se vieran. Pero no
era algo que le molestase, claro.
Kenji sonrió no sólo por lo que había dicho
si no también porque había notado su excitación
–Contigo… ¿aquí?- preguntó extrañado
y bastante seguro de comprender mal, pero sin ningún reparo
en preguntarle. Deslizó una rodilla entre las piernas de
Enki y le pasó la mano por el muslo.
- Aquí y en todos lados – le aclaró, notando
que se había confundido pero le daba igual. Para el caso,
eso también lo deseaba. Encorvó la mano, acariciando
su nuca ahora con los dedos. – Me siento muy solo cuando no
estás. Ya no es lo mismo.
-Pero no querías decir eso…- se rió suavemente,
mirándolo a los ojos y bajó la mirada besándole
el pecho y el estómago, deslizando la lengua por el borde
del pantalón, rozándole la piel y bajando entre sus
piernas lamiendo la tela del pantalón sobre su sexo y arrastrando
los dientes por él.
- Pero.....ah.... lo deseo.... – le tomó el rostro
entre las manos, separándolo un poco de su sexo que ya se
notaba abultado. - ¿Te quedarás conmigo?
El moreno sonrió mirándolo a los ojos y le sujetó
las manos con las suyas bajando la cabeza entre ellas, acariciándose
el pelo y besando su sexo sobre la tela una vez más antes
de volver hasta su rostro, apoyando las manos a los lados sobre
los cojines –Vale… pero si te cansas de mí…dímelo
antes de que empieces a no soportarme… antes de que todo se
vuelva odioso…
- ¿Cómo me dices eso? – le preguntó,
girando el rostro, para no mirarlo a los ojos, dolido. – Te
amo, y te voy a seguir amando. – regresó la mirada
a sus ojos, recapacitando y pensando en todo lo que Kenji le había
dicho antes, incluso el día en que se conocieron. –
Nunca me voy a cansar de ti, ¿comprendes? Yo...te... amo...
– le aseguró despacio, como si necesitase que se le
grabara en la mente.
-Está bien… lo siento…- sonrió pensando
en la cantidad de veces que había escuchado lo mismo. No
era que dudase de su amor, sabía que era real pero también
sabía que el amor se iba con el tiempo, aunque a veces pareciese
imposible. Lo levantó con él, cogiéndolo a
horcajadas sobre sus piernas, apoyando las manos en sus muslos y
rozándolos con fuerza –Te quiero…
- Y yo a ti.... te amo – le respondió, no muy seguro
de que hubiese comprendido, pero ya tendrían tiempo para
eso. Lo besó de nuevo, profundamente, cerrando los ojos,
y pegándose a él.
-Hum…- Kenji entrecerró los ojos dejándose
besar y subió las manos a su cintura, bajando una por la
cintura del pantalón, colándola por el agujero de
la tela acariciando parte de sus nalgas. Rompió el beso mirándolo
a los ojos y entreabrió los labios contra los suyos antes
de besarlo él esta vez, inclinándolo hacia atrás
con su propio cuerpo y sujetándolo por la cintura con las
manos –Deja el café… vámonos a la cama…
nos… desnudamos….- susurró quitándole
la camiseta y dejándola en el sofá –y me repites
cuanto me amas unas cien veces más…
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