.Novela homoerótica para mayores de edad.
 

 

Capítulo 31- The Nature of Fear


Enki se colocó mejor la mochila que llevaba. Suponía que el profesor ya estaría llevando todo lo que necesitasen pero aún así, no estaba de más prevenir. Y no sólo lo decía por los fenómenos. Abrió la puerta, dirigiendo una mirada al chico con cara de tragedia sentado en el sofá. – No pasa nada, te lo prometo, Tassei.

Kenji se acercó más a Tassei rodeándolo por los hombros familiarmente –Tassei y yo vamos a irnos por ahí… así que vosotros divertíos jugando a cazafantasmas… mientras os ponemos verdes…

Yûdan alzó una ceja cogiendo mejor la bolsa de cuero y miró a Tassei pensando en decirle algo, pero la presencia de otras personas y la proximidad del otro chico a su hijo, le hacían sentirse incapaz de acercarse lo más mínimo –Llegaré antes de que oscurezca… y si Jiken se pone nervioso sales a la calle… y me llamas… ¿entendido?

- Sí. – asintió mirándolo preocupado, y sin siquiera avergonzarse porque Kenji lo estuviese abrazando. En realidad, lo hacía sentir bien.

- Y tú..... pórtate bien. – le susurró Enki a Kenji, besándole la mejilla y luego los labios, sin poder resistirse a despedirse de nuevo, aunque ya lo había hehco antes de tomar la mochila.

-Intentaré…- susurró el moreno mirándolo a los ojos y sujetándole una pierna mientras lo besaba él de nuevo. Le sujetó la nuca, atrayéndolo para besarlo de forma más profunda y Yûdan suspiró, mirando a un lado y saliendo del piso como si aquello fuera un castigo divino. Kenji se rió suavemente contra sus labios y lo soltó –Échame de menos…

-“No sé cómo… si no se da ido…”- murmuró afuera Yûdan obviamente perdiendo su poca paciencia.

- Tú también.... – sonrió el chico, notando que Tassei los miraba con cara de pesadez, y soltando una risita. Salió por fin, cerrando la puerta, no sin antes enviarles un beso desde la misma, sólo porque le hacía gracia la cara del chico, y enrojeciendo un poco luego al ver cómo lo miraba el padre. – Ya... ya estoy listo.

Yûdan lo miró, llamando al ascensor y bajó en el interior en silencio deseando salir de aquel cubículo enano cuanto antes. Lo miró una vez en la calle siguiéndolo hasta el coche de Kenji y sentándose a su lado con cara de resignación ya que no le gustaba mucho ir en coche y mucho menos de pasajero, pero no había más remedio teniendo que ir a buscar cosas para Tassei también. Abrió la ventana encendiendo un cigarro como si le faltase el oxigeno sin la nicotina.

-¿Qué opinas de la posible relación del fenómeno con la noche? Sé que suena ilógico y lejos de toda pauta… más bien nos acerca a un perfil de desorden mental...

- Pues no lo sé, es extraño. Esta clase de fenómenos no suelen tener un horario, pero.... muchas de las cosas relacionadas con este caso no parecen encajar. Es casi como si estuviesen sucediendo varias cosas a la vez. – lo miró de soslayo conduciendo. – Lo único que puedo pensar es que tal vez necesite de la energía de Tassei. En algunos de estos casos, los espíritus suelen robar la energía de la víctima mientras duerme y utilizarla en su contra, pero.... la primera vez que sucedió, Tassei estaba despierto.

-Sí… nada encaja normalmente… sólo está claro que todo está ligado a mi hijo… No importa donde esté… lo sigue… cada noche… - suspiró con fuerza pasándose la mano por la frente, cerrando los ojos y tratando de pensar, agobiado ahora que Tassei no podía verlo –También parece necesitar estar en una casa… como si fuera perdiese todo su poder… casi como si se tratase de una casa encantada… aunque sé perfectamente que no hablamos de eso… o al menos no totalmente…- alzó la cara de nuevo sacando el brazo por la ventanilla para sacudir el cigarro –La metapirogénesis es muy peligrosa… no le había sucedido hasta ayer… parece empeorar… y sin embargo, Tassei no está experimentando ningún cambio, no es un poltergeist… para nada…

- No es un poltergeist, ni una casa encantada de por sí... – suspiró el chico, notando lo preocupado que estaba. No era para menos. – Pero definitivamente tiene que ver con esta casa. A Tassei nunca le había sucedido anda hasta que se mudaron allí. Tal vez..... – giró la esquina y luego otra, sugiriendo por más infantil que pareciese. – Tal vez deberíamos acampar una noche, para probar su teoría. Asegurarnos de que no pase nada al aire libre.

El moreno lo miró como si le hubiera sugerido la fórmula para convertir la hojalata en oro –Sí, eso haremos… pero debe ser lejos de cualquier complejo… - sonrió de medio lado y dejó escapar la risa levemente tratando de contenerla –Pero como no suceda nada querrá tenerme durmiendo todos los días en la carretera….

El chico se rió, disminuyendo la velocidad. – Es lo natural, que esté asustado, y siendo Tassei..... – aparcó el coche, mirando la casa, más serio. – Pero no está de más asegurarse. Vamos eliminando posibilidades, ¿no es así? – lo miró de nuevo, pensando que era algo que él mismo había dicho en aquella conferencia.

-Sí… no hay de otra…- se bajó del coche en cuanto lo detuvo el chico y sacó las llaves del bolsillo aliviado de ver que ya no estaban allí los policías ni los cordones, pensando en la cantidad de veces que aquella casa se habría visto así. Abrió la puerta pasando delante de Enki y observando a su alrededor –Parece que la mayor actividad ha sido registrada en el salón… la cocina… el jardín… la caseta del jardín…. Vamos a colocar grabadoras en el salón y en la cocina… y hablamos claramente y en alto para no confundirnos después…- continuó hablando mientras subía por las escaleras hacia el cuarto de su hijo.

- Enseguida. ¿Cree que deberíamos separarnos? Así será más rápido. – preguntó, observándolo subir y pensando que no sentía nada, sólo vacío. Y a pesar del alivio natural que sentía, también lo preocupaba por lo que pudiese significar. Claro, quizás, lo que sea que hubiese allí simplemente no estaba prestando atención en estos momentos.

-No… no hace falta hacer las cosas rápido, sólo hacerlas bien, iremos juntos- lo miró de soslayo dejando otra grabadora en el cuarto de Tassei -¿Sientes algo Enki? Cualquier incomodidad… lo que sea… me avisas…- se quitó la cazadora sujetándola con una mano acalorado. Paseó por todos los cuartos observando dónde los policías habían tomado más molestias en parte por curiosidad y lo miró deteniéndose –Quiero grabar la televisión… ¿sabes de lo que hablo? Se necesita que una persona sensitiva a poder ser este viéndola…

- Sí, comprendo. ¿Quiere hacerlo ya? Tal vez lo mejor sea colocar todas las grabadoras antes. Así no habrá posibilidades de que se nos pase nada. – le sugirió, aunque intentando no tomar el control. – Y no, aún no siento nada.

-¿En toda la casa?- lo miró pensando que sólo le quedaba una más y se la mostró –Tengo esta… pero creo que lo mejor sería ponerla en la caseta de la piscina… ¿no te parece?

- Sí, yo también traje una. Lo siento... sólo tengo una – sonrió, enrojeciendo a pesar de que no era el lugar. – Por si necesitaba otra.

-Bien… la ponemos en la cocina…- bajó las escaleras con él, caminando hacia la cocina y la posó sobre la mesa, observando la puerta golpeada y afuera la mesa de cristal rota aún con sangre, pensando que no se iría hasta limpiar eso. Sólo le faltaba tener que ir con Tassei y que viera algo así. Caminó por el jardín al lado del chico en silencio –Tassei dijo que algo lo sujetó en el camino desde la casa a la caseta de madera… no sé si podemos considerar esto exterior… tal vez no… y de todos modos está claro que esta casa es el epicentro… de todo.

Abrió la puerta de la caseta sintiendo un olor desagradable y dejó la grabadora en una estantería, penetrando en la oscuridad. Se giró de golpe mirando a Enki con el corazón un tanto acelerado -¿Has sentido algo?

El chico lo miró asombrado, negando con la cabeza, ahora sí preocupándose. Aunque pudiese parecer extraño, eso era precisamente lo anormal en él. No era posible que estuviese allí y no sintiera nada. Incluso las muertes recientes dejaban un rastro. – Creo... que algo está mal conmigo – murmuró, llevándose la mano a la cabeza, su vista nublándose súbitamente.

Yûdan lo sujetó del brazo al ver lo que hacía. Era obvio que no se encontraba bien pero no salió de la caseta. Tal vez forzándolo un poco, pero necesitaban llegar al fondo de aquel asunto y de todos modos, Enki no era un chiquillo, era un investigador de parasicología -¿Qué sucede?

- No puedo... – se agachó un poco, ayudado por el agarre de Yûdan, tratando de concentrarse. – Lo siento... no podía sentir nada hace un momento y empecé a marearme. – se irguió como pudo, sacudiendo la cabeza. – Creo que ya pasó. ¿Por qué se giró de esa manera?

-Me pareció escuchar algo…- lo miró a los ojos como comprobando que realmente se encontraba bien ya y salió al exterior de la caseta con él –Será mejor que no entres ahí…- murmuró prendiendo un cigarro. Se quedó en silencio escuchando la cinta rebobinarse dentro de la grabadora, pero acababa de ponerla, no era factible que hubiera llegado al tope. El sonido del play al apretarse y luego sonido blanco de cinta vacía

“Tassei” fue lo único que se escuchó antes de que la cinta se detuviese.

Enki lo miró al rostro, preocupado. - ¿Tassei? – repitió, comprobando que no hubiese escuchado mal, y sintiendo como todas las sensaciones regresaban a él, ahora que estaba prestando atención. El ambiente pesado, el súbito frío de la noche. Había sido descuidado, era todo. Miró hacia la dirección de la casa, como atraído por ella, segundos antes de que se pudiesen escuchar los gritos del chico proveniente de la misma, los golpes en el cristal.

Yûdan estuvo a punto de echar a correr hacia la casa pero se controló, apoyando una mano en la caseta nervioso por haber escuchado los gritos de terror de su hijo tan reales como si estuviera allí mismo. Echó a caminar rápidamente de todos modos hacia allí inevitablemente necesitando comprobar que no estaba frente a la puerta cuando su juicio le decía que era imposible, aún así… necesitaba comprobarlo. Pero frente a la puerta no había nada… Lógicamente.

-Este sitio actúa incluso sin él aquí…

- Creo que se está poniendo más fuerte, en realidad. Y parece que nos está dando el espectáculo. – le tocó el hombro al alcanzarlo, retirando la mano después cohibido. Pero sólo lo hacía porque había notado su preocupación. – Tassei está bien. No creo que pueda actuar en dos sitios a la vez.

-No… hay muchas cosas que no creía posibles antes de enfrentarme a este caso- suspiró con fuerza –Ahora no tengo el material necesario para hacer una grabación en el monitor pero podríamos probar con cintas de video y limitarnos a observarlo directamente, no es un método tan fiable… pero antiguamente se hacía así…-entró en la cocina atravesando hasta el salón sin más y se agachó delante del video para meter una cinta –Ven…

- Sí... – Enki examinó la sala, pasando delante de la pantalla y colocándose allí, distrayéndose tan sólo al escuchar un ruido proveniente de arriba, como d alguien corriendo. Exhaló con fuerza, decidido a no dejar que desviasen su atención, y se sentó en el sofá, observando la pantalla y esperando.

-Algunas personas piensan que los pensamientos del sensitivo que esté viendo es ese momento el monitor pueden verse reflejados en la pantalla… no de forma clara ni explicativa… sólo imágenes… sonidos… - miró atrás porque él también había escuchado el ruido.

- Entonces no será de mucha ayuda- bromeó, intentando relajarse y sin apartar la mirada. No pasó mucho antes de que empezase a escuchar voces, sólo que no estaban en la pantalla, sino en su mente. Podía diferenciarlo, al principio, demasiado leves como para entender lo que decían, y poco a poco, más claras, aunque sólo captaba partes de frases. –“..... Los muertos....” “.....váyanse...” “..... Tassei.....” “.... No es suficiente........” Empezó a respirar con más fuerzas, a la vez que las voces incrementaban de volumen, le dolía la cabeza. Finalmente, las voces empezaron a escucharse a través del video, liberándolo, la imagen parpadeando y distorsionándose poco a poco.

Yûdan se acercó un poco más a la pantalla apoyando las manos en las rodillas como demasiado interesado para asustarse en realidad, un rostro apenas comprensible dibujándose en la pantalla y de nuevo nada. Se echó atrás de golpe al ver una mano chocar contra el cristal, blanquecina y demasiado pequeña, sólo era una imagen pero le había sorprendido –No es suficiente…- repitió apenas audiblemente.

- No es suficiente... – repitió Enki, como adormecido, e intentando recordar lo que estaba escuchando y lo que estaba sintiendo. Una imagen repentina, apenas por un segundo, casi sin dar tiempo a ser vista, parpadeó en la pantalla, y una boca se dibujó en la misma. Esta vez el mensaje demasiado alto y claro como para no ser escuchado. – “Váyanse!” – La pantalla explotó en mil pedazos, provocando que el chico alzara sus manos para protegerse el rostro, aún demasiado sorprendido como para pensar en levantarse.

El moreno había girado el rostro cubriéndose con el brazo y se levantó empujando el televisor al suelo más que nada por rabia, provocando que los cristales rebotasen cayendo sobre la madera –Mierda…- se agachó a sacar la cinta del video, pero un poco de humo salió de la pletina, la cinta derretida provocaba un olor a plástico quemado terriblemente desagradable –Quiere que nos vayamos… al único que quiere en la casa es a Tassei…

- Así parece, pero no vamos a permitir eso... – murmuró el chico, poniéndose de pie, y sacudiéndose los pequeños cristales de encima, observando al moreno más serio. - ¿Logró ver la última imagen?

-¿Esa boca?- preguntó el moreno poniéndose la cazadora porque de nuevo sentía frío.

- No, antes de esa, hubo otra. – suspiró sonriendo un poco, porque a pesar de todo, le parecía interesante todo lo que estaba ocurriendo. – Éramos nosotros, muertos. Y por la cantidad de sangre, no morimos muertes pacíficas precisamente.

-¿Viste a Tassei?- lo miró a los ojos pensando en Enki, había sido toda una suerte encontrarse con él.

- No, él no estaba allí, sólo nosotros. – le aseguró, quitándose los lentes, que ya empezaban a empañársele del frío que estaba haciendo.

-Tal vez fue tan sólo por que tienes miedo… De todos modos, sus medios para asustarnos no son importantes…- suspiró con fuerza abriendo la puerta de la casa, observando la claridad en el exterior y la penumbra en el interior del inmueble, ilógica y densa casi como si hubiera niebla –Vámonos… suficiente por hoy…

- Sí, tal vez – volvió a mirar arriba al escuchar el sonido de pasos y de puertas cerrándose una vez más, y lo siguió al exterior, el viento frío soplando contra sus espaldas, ahora como pudiese haber una ventisca dentro de la casa. Se giró para mirar una vez más, divisando una silueta en la sala, observándolos. La puerta se cerró con violencia casi golpeándolo en las narices.

Yûdan caminó de forma apresurada, molesto y nervioso por llegar junto a su hijo. Se apoyó en la puerta del coche hasta que Enki se subió, sentándose a su lado –Debemos probar eso… a dormir fuera de una casa… podríamos hacerlo cerca de la mía… hay unos terrenos que no cultivan desde hace siglos, creo que los dueños se arruinaron.

- Claro.... puedo hacerlo mañana mismo si lo desea. – Enki le contestó, notando la urgencia en sus maneras, a pesar de que no era demasiado aparente. Desaparcó el coche, sintiéndose aliviado de estarse alejando de aquel lugar.

-Cuanto antes mejor…- el moreno se llevó el cigarro a los labios recostándose un poco más en el asiento y sacando el celular del bolsillo, mirándolo y planteándose llamar a Tassei bastante seguro de que sólo conseguiría ponerlo nervioso. Lo guardó de nuevo en el bolsillo de la cazadora Cinco muertes en esta casa… suicidios… asesinatos… voces que según la mujer que asesino a su hijo la obligaron a matar… tal vez esté relacionado… tal vez la entidad haya sentido que aquella casa es un centro de energía negativa y simplemente haya decidido establecerse allí, alimentándose de ella y de Tassei….

- Creo que tiene razón, tendría sentido. Había... mucha confusión. Varias cosas sucediendo a la vez. Tal vez sea por eso que no hemos podido catalogarlo. –lo miró de soslayo, bajando un poco la voz., tratando de tener algo de tacto. - ¿Hay algo especial acerca de Tassei? ¿Algo que haya sentido cuando era pequeño? O....

-No… no sé… no soy muy sensitivo, sólo utilizo mis conocimientos… tenía fiebres… cuando era menor de un año… los médicos decían que no le sucedía nada… pero siguieron reproduciéndose durante meses… Es lo único “extraño” relacionado con su infancia que recuerdo, de todos modos no pude estar suficiente tiempo con él…- apretó la mandíbula mirando por la ventanilla –y está lo mío… con respecto a mi madre… no lo sé, tal vez sea algo en nosotros que atrae esto… - murmuró pensando que no le gustaba hablar sobre él.

- ¿Su madre? – lo miró de nuevo, volviendo la vista a la carretera después, notando que estaba conduciendo demasiado rápido, y presintiendo que no debía preguntar, aunque no estaba seguro de que fuese la decisión correcta. – Tal vez sea eso. Algunas personas son como imanes para estas cosas. Usted lo debe sabe mejor que yo....

-Sí…- cruzó los brazos tirando el cigarro por la ventana y se hundió un poco más en el asiento mirando al exterior –Cuando mi madre murió comencé a sentir una presencia a mi lado… primero era esporádica pero cada vez se hizo mas habitual… estaba seguro de que era ella… aún lo estoy… aún la siento a veces… - cerró los ojos porque se sentía cansado –Mi hijo parece haber atraído algo muchísimo peor…

- Tassei ha sido un chico muy solitario, muy resguardado, lo que al contrario que con las personas, lo deja vulnerable para estas entidades. Y considerando su estado de ánimo, hasta ahora, su resentimiento, su enfado.... – lo miró de soslayo, tratando de no ofenderlo. No quería hacerlo ver como si fuese la culpa de Tassei. Por otro lado, comprendía perfectamente que el chico se sintiera así. – Es por eso que intento que no entre en pánico, aún cuando yo mismo esté asustado. Creo que eso lo debilita ante lo que sea esta entidad.

Yûdan asintió con la cabeza apenas con un gesto inapreciable –No se puede ceder el terreno… ni perder el control, por más difícil que resulte eso a veces… pero nosotros somos adultos y estamos familiarizados con esto, sentimos cierta atracción por ello, él sólo es un niño… - sonrió levemente mirando afuera –aunque creo que también le interesan estos temas…

Enki sonrió, asintiendo, a sabiendas de que el próximo comentario lo iba a poner incómodo. – Y también está muy impresionado con su padre.... – se rió ligeramente, mucho más relajado, comentando luego. – Le confieso una cosa. Aquel ritual que leí en mi casa para repeler al espíritu.... no creí que fuera a funcionar del todo, y no creo que lo haya hecho. Por eso no lo mencioné hasta que Tassei lo hizo. En realidad, creo que sólo sirvió, porque Tassei creyó que lo haría. Por ende, no fui yo ni el ritual, fue su hijo....

- ¿No crees que se están tardando mucho? – Tassei se paseó, con el gato entre brazos, hasta la ventana asomándose, a pesar de que el auto seguramente llegaría por el otro lado y no sería capaz de verlo. – Tal vez debería llamarlos.

-Pero si acabamos de llegar hombre… - se sentó en el sofá un poco cansado porque no estaba muy acostumbrado a pegarse esos paseos a base de caminar –Llegarán, no te preocupes y no los llames sin necesidad, que seguro que a tu viejo le da un infarto pensando que te sucede algo…

- No le va a dar un infarto, es muy fuerte y no se asusta... – le aseguró convencido. – Y no le digas viejo que suena como si fuera.... muy viejo. – se rió, ahora acordándose de la foto y pensando que ahí se veía demasiado joven. Lo mareaba. Dejó a Jiken en el suelo, observando cómo el gatito corría hacia la cocina a buscar comida, sin duda.

-Hum… no en realidad creo que sólo me llevará cinco años… qué raro que se casase tan joven… terror…- se sacudió un poco como si le hubiera dado un escalofrío y se recostó sobre Tassei como si nada, apoyándose en sus piernas y sonriendo –Se te ve contento… parece una buena persona… aunque tenga un genio horrible… eso está claro… ¿ya cuantas veces te riñó en una sola noche?

- Ninguna! – lo miró, frunciendo el ceño, y admitiendo luego. – No sé, no las conté, pero.... es distinto, no me riñe de manera desagradable. Además, yo también lo tengo que reñir a él. No quiso ir a ver un doctor y se durmió toda la noche con la cara ensangrentada. – se quejó, exagerando ligeramente claro. – Pero sí, es una buena persona. Y se tuvo que casar por mi culpa.

-Ya sería por la suya, que nadie le mandó meterla ¿o es que lo apuntaste con una mágnum desde el futuro?- el moreno se rió cogiéndole una mano y jugando con sus dedos –Y vale… a parte de no afeitarse, no se lava la cara… ya se veía que era un guarro…

- Baka! Pero igual, hubiese podido dejar que me abortara mi madre, y no.... – le sonrió, pensando la de veces que le había gritado a su madre que mejor lo hubiera abortado.- Pero ya se afeitó... – comentó, como si las dos conversaciones tuviesen alguna relación.

-Una vez al año, no hace daño…- Kenji se rió pensando que él no tenía que afeitarse, que de tener que hacerlo, seguro que tampoco le apetecía nada hacerlo cada día, aunque desde luego lo haría, no quería verse mal –Y no… porque si no… ¿Quién sería mi mejor amigo?...- sonrió levemente apoyando un codo en el reposa brazos y lo miró a los ojos aún recostado pero un poco alzado de aquella manera –¿Podemos hablar de algo? De mayores…

- Claro, dime – lo miró a los ojos poniéndose muy serio, interiormente halagado de que no lo considerase un niño.

-El encargado que dejó Minako quiere despedirme… tu madre tenía estipulado que si por lo que fuera, ella no pudiese dirigir la empresa ese hombre lo haría… y de estar yo aún como jefe de ventas, tendría que trabajar de mecánico de nuevo o despedirme… pero si trabajo de mecánico… volveré a mi mierda de vida… No tendré apenas tiempo para estar con Enki tampoco… y creo que empieza a molestarle… o a hacerle sentir mal saber donde estoy cuando no estamos juntos… - se dejó resbalar apoyando la cara contra las piernas del moreno –Sé que podría dejar de prostituirme… pero no quiero… sería deprimente…

- ¿Por qué sería deprimente? Baka.... – Tassei hizo un gesto con la boca, mirando hacia otro lado, pero era más porque no quería que lo viera todo conmovido. Igual le pasó una mano por el cabello. – Mi padre dice que seguramente mi madre me dejó la empresa a mí. Supongo que me lo dirán cuando lean el testamento... Y no quiero ir, pero.... si así es, te voy a dar el control a ti. Yo no sé nada de eso y diga lo que diga ese tío, no tiene más poder que el dueño.

-Eres un capo….entonces esperaré a preocuparme para cuando sepa si eres el “big cheese” o no- el moreno se rió mirándolo y se incorporó para abrazarlo, apoyándose en su hombro aunque consciente de que era una postura muy incómoda con lo pequeñajo que era –Sería deprimente porque… no quiero volver a tener dinero sólo para comer… a ponerme jeans y camisetas de algodón… a usar el autobús… y a llegar difícilmente a fin de mes… y acabar de viejo con los riñones hechos foie-grass…- sonrió besándole la mejilla y recostándose en sus piernas de nuevo.

- Como si yo fuera a permitir eso... – lo abrazó de vuelta, apretándolo contra sí. – Incluso si no soy el dueño, algo me debe haber dejado mi madre. Ya veremos... – sonrió, pensando que le debía mucho a Kenji.

El moreno sonrió cerrando los ojos y dejándose abrazar –Me estás abrazando… pero no me sueltes!- advirtió tras haberse burlado así al principio, sujetándole los brazos para que no fuera a dejarlo sin abrazo ahora, giró un poco el rostro al ver que abrían la puerta -¿Ves? No pasaba nada… ya están aquí.

- Cuanto amor.... – bromeó Enki al encontrarlos así, y observando el profundo color carmesí de las mejillas de Tassei que ya había empezado a adquirirlo desde que Kenji lo molestase.

-Lo siento Enki tengo que confesarte que… Tassei y yo…- se rió levantándose y acariciando el cabello al morenito, caminando hacia su novio y deslizando los labios por su mandíbula antes de darle un beso –Hemos vuelto hace un nada… estábamos por ahí comiendo colesterol… y esas cosas que se hacen a nuestra edad- se incluyó riéndose y rodeando a Enki por la cintura.

Yûdan se sentó en el sofá un poco incómodo como siempre que veía la relación que Tassei tenía con Kenji, teniendo en cuenta que era el amante de su ex mujer, y sintiendo difícil el hablar siquiera después de haberse separado de él aunque fuera por tan poco tiempo.

- Y ¿qué sucedió? No paso nada.... ¿o sí? – preguntó Tassei enseguida por cambiar el tema, y poniéndose nervioso ante la actitud de su padre. – Enki! Tienes una cortada en la mano! – lo señaló, demasiado ruidosamente.

El chico de cabello cobrizo detuvo el beso de bienvenida que le estaba dando a su novio, para mirarse la mano sonriendo y pensando que el chico tenía ojos de águila. – No es nada, debo habérmelo hecho por descuido. – contestó quitándole importancia y además, porque de veras no era nada.

-No me rechaces… al final sí tendré que ponerte los cuernos con Tassei…- Kenji se apartó sentándose en uno de los sofás y cruzando las piernas.

-La tele estalló…- comentó Yûdan sinceramente explicando los motivos del corte de Enki y sacándose un cigarro de la cajetilla a golpecitos en la mesa con cara de querer matar a la cajetilla por desahogarse con algo –Y sí… hemos tenido algún fenómeno… pero aún no tenemos nada totalmente claro, así que no merece la pena comentarlo…

- Ah, ¿no?! Pero a mí sí me interesa! Estaba...

- ... preocupado? – completó Enki, ya a sabiendas de que el chico no terminaría la frase. – Pues no te preocupes, tu padre sabe lo que hace y yo... estoy con él. – se rió, añadiendo con más convicción. Y ya te dijimos que lo hacemos por voluntado propia. Y tú.... – se sentó junto a Kenji abrazándolo de nuevo. - ... no te alejes que te echaba de menos.

-Pues no se nota…- lo miró de soslayo alzando un poco la cara como si estuviese indignado y lo atrajo sobre sus piernas, besándole el cuello con los ojos cerrados. Le sujetó la mano observando el corte sin querer darle importancia a aquellas cosas para que Tassei no fuese a sentirse mal.

Yûdan miró a Tassei de soslayo –Enki ha propuesto pasar una noche fuera de casa y a mi me ha parecido muy buena idea… nos ayudará a sacar alguna conclusión… seguramente… ¿Qué te parece?

- A mí..... me parece bien- finalizó carraspeando al notar que se había emocionado demasiado. Pero su madre nunca lo había dejado acampar porque decía que era una cochinada y que había insectos y que no veía por qué pasar la noche como salvajes teniendo una casa perfectamente amueblada. - ¿Qué conclusiones?

- Pues que pensamos que esta entidad, no es capaz de atacar al aire libre. – le explicó Enki, aún observando a Kenji. – Y ¿tú? ¿Qué dices? ¿Quieres pasar una noche bajo las estrellas conmigo?

-¿No podría ser en una habitación con techo solar?- el moreno se rió pensando que seguro que acababa con raíces clavadas en todas partes de su ser acampando –Claro, no podría rechazar la idea de comer frío y pasar una trepidante noche a la intemperie….- se rió de nuevo, sonriendo –Claro… iré… seguro que a Tassei le gusta después de todo…

Yûdan miró a su hijo atentamente pensando que tal vez lo había notado un poco emocionado ahora que Kenji lo decía –Aún tenemos que pensar el lugar… y conseguir las cosas, yo tengo una… pero sólo eso…

- Yo tengo una tienda.... – sonrió Enki, aunque notando la ilusión que le hacía a su novio, y susurrándole al oído aunque lo suficientemente bajo como para que nadie más lo escuchara. – No pasarás frío.

-“Creo que ya empiezo a sentir calor…”- Kenji sonrió aunque no mentía para nada y se recostó contra el respaldo del asiento, riéndose suavemente pensando en lo sensible que era a excitarse con Enki

-Bueno… entonces, sólo haría falta encontrar un lugar, sólo se me ocurre cerca de mi casa, en ese terreno que te comenté Enki. No es mío, pero hace años que los dueños no han vuelto allí

-O podríamos ir a un camping como la gente no friki….

-No… para una noche, no merece la pena- Yûdan lo miró preguntándose a qué se refería con friki.

- Además, correríamos el riesgo de encontrarnos con otros campistas, amigables. Y entonces no podríamos precisar los eventos de manera segura, ya que no sabríamos si el factor gente está influyendo..... – explicó Enki, enrojeciendo un poco después, consciente de que de veras estaba actuando como friki.

- Y yo no tengo ganas de ver gente – se cruzó de brazos Tassei como si le hubieran dicho que tenía que ir a una fiesta.

-Tres contra uno… Kenji…- el moreno lo miró de soslayo sonriendo de medio lado con el cigarro colgando de los labios –Lo mejor será hacerlo donde yo he dicho, allí como mucho, habrá algún ladrido… árboles moviéndose con el viento… esa clase de cosas, pero necesitaremos el menor ruido contaminante posible…

-Está bien… como queráis…- el moreno levantó un poco una mano apoyándola en el muslo de Enki –Mañana por la noche entonces ¿no?- preguntó queriendo asegurarse para no concretar ninguna cita.

- Sí, mañana por la noche – le aseguró el chico colocando su mano sobre la de Kenji asegurándose de que no fuese a irse, aunque con él encima, estaba difícil.

- Bien, voy a.... – Tassei se puso de pie, contento, haciéndose el serio de nuevo después. – Deberíamos ir a preparar nuestras cosas, ¿no? – miró a su padre de soslayo con cara de regaño, aunque en realidad era sólo para que nadie le dijese nada avergonzante.

-Sí… había que comprar algunas cosas ¿no?- se levantó sujetando la bolsa de cuero de nuevo al hombro y lo miró preguntándose a qué venia esa cara. Se sacó el cigarro de los labios –Vamos… - le mandó suavemente haciendo un movimiento con la cabeza y caminando él hacía la puerta –Hasta mañana…

-Ciao…- Kenji los miró pensando que se parecían y sonriendo –Un beso Tassei…

- Baka! – Tassei regresó, sin embargo de donde estaba luego de haber seguido a su padre, y le dio un beso rápido en la mejilla, enrojeciendo, y murmurando a Enki. – No se sabe cuidar solo.

- No te preocupes, yo me encargo – se rió el pelirrojo, dándole un beso también al chico, quisiera o no, y empujándolo suavemente hacia la puerta.

-Te quiero…capo- le susurró el moreno guiñándole un ojo mientras se iba, sonriendo con toda la cara dura que le caracterizaba. Yûdan miró lo rojo que estaba Tassei y cerró la puerta en cuanto hubo salido, pensando que ese tío estaba todo el tiempo metiéndole mano a todo el mundo, pero desde luego ahorrándose el comentario.


 
 

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