Capítulo 30- Built on Blood, Surrounded by Death
Yûdan echó el freno de la moto delante de la biblioteca
pública y se bajó mirando hacia la puerta y buscando
algo en la cartera, lo cierto es que no se sabía la dirección
de la casa de memoria. Se guardó las manos en los bolsillos
pasando al interior entre los guardas de seguridad y siguió
subiendo por las escaleras de piedra echando un vistazo leve hacia
atrás asegurándose de que Tassei le seguía.
El chico subió tras de él, mirando a todos lados
como si el lugar fuera sospechoso y apresurándose de pronto
para alcanzar al moreno, sin decir nada. No tenía idea de
a donde iban exactamente ni donde se averiguaban esas cosas, pero
no quería parecer estúpido.
-Tenemos que subir hasta la quinta planta porque allí hay
un archivo de la prensa… habrá que revisar en los ordenadores
y dependiendo de cuantos años haga que existe esa urbanización,
tal vez haya que revisar los documentos archivados… ¿tienes
idea?
Tassei negó con la cabeza, porque lo cierto es que su madre
se había encargado de todo. Él ni había visto
la casa hasta el día en que se mudó. – Mi madre
nunca me dijo nada, sólo que era perfecta. Ni sé si
ella sabía.
-Ya… - alzó una ceja siguiendo escaleras arriba y
abrió uno de los portones de madera de la sala de archivos-
Olía a libros viejos y a polvo y de los tres ordenadores
que había allí, sólo uno estaba siendo utilizado,
por un trabajador de la biblioteca. El moreno le apoyó la
mano en el hombro, casi descargándola y haciendo que el chico
se tronchase contra la mesa.
-Yûdan…- dijo sin mirar, adivinando por el delicado
saludo
-A ver si nos ayudas a encontrar cualquier cosa que haya sucedido
en esta casa…
El chico miró la dirección, volviendo a mirarlos,
luego, primero al mayor y luego al adolescente que venía
con él. - ¿Saben qué tan antigua es la propiedad?
- No..... no sabemos.- contestó, Tassei, enrojeciendo de
pronto, por haber hablado de manera demasiado brusca cuando estaban
solicitando ayuda,. Y por otro lado, porque no sabía si debía
hablar o estaba estorbando.
Yûdan se sentó en el borde de la mesa del chico que
se ajustó las gafas mirando a Tassei confundido, porque no
sabía por qué se sonrojaba y desvió la mirada
al monitor tras recibir una patada en la silla por parte del moreno
–Busca eso… no seas coñazo…- sacó
un cigarro y el pelirrojo se lo sacó de la boca.
-No… eso sí que no…- se lo tiró al suelo
apagándolo con mala saña y le sacó el paquete
de la mano cuando iba a coger otro, guardándoselo en el bolsillo
–No se puede fumar aquí y encima la bronca para mí…
de eso nada… para quieto… y espérate…
El moreno respiró profundamente mirando el paquete entre
las piernas del pelirrojo y se levantó con las manos en los
bolsillos y el ceño fruncido, paseándose por los archivos.
Tassei, sonrió malditamente, siguiendo a su padre con la
mirada, aunque volviendo a observar la pantalla, por encima del
hombro del chico de la biblioteca, saltando de pronto y señalándola-
Eh! Ahí! Hay una muerte!
-Fiesta pues…- el chico se rió levemente rascándose
la nuca con un bolígrafo, ya acostumbrado a ese tipo de pesquisas
fúnebres.
-Imprime…- le mandó Yûdan sin moverse de la
ventana –y busca más… a poder ser antes que mi
hijo, que a él no le pagan…
-¿Eh? ¿Es tu hijo? ¿Tienes un hijo?
-Parece obvio… si es mi hijo, es que lo tengo…- se
giró a mirar el libro que acababa de coger, buscando por
la dirección de esa calle en los archivos más antiguos
–Parece que… la casa no tenía muchos más
de catorce años… antes la zona estaba sin edificar…
una pista de golf… gran cosa…- murmuró como decepcionado
guardando el libro de nuevo.
- Y.... ¿si pasó algo en la pista de golf? No es
como que sea imposible... – murmuró Tassei que ya se
había vuelto a poner rojo como si el que lo presentasen fuese
motivo de vergüenza.
-Sí… podría ser… pero solo viene respecto
a la apertura… y algo más adelante, la venta de los
terrenos a una empresa constructora…
-Igual algún viejo en pantalón corto y con calcetines
de pompones se coló por un hoyo…- el pelirrojo se rió
pensando en las pintas que llevaban los jugadores de golf.
-Podría ser- Yûdan lo miró con cara de querer
asesinarlo por reírse de la suposición de Tassei aunque
no tuviera mucho sentido.
-Vale…- carraspeó un poco centrándose en buscar
más archivos –Otra muerte…- imprimió un
nuevo documento y hasta otros tres más.
- ¿Tan...tas? – preguntó el chico, observándolo
un poco nervioso, aunque sin querer demostrarlo.
- Y todas suicidios – comentó el chico, entregándole
los papeles a Yûdan, como si eso fuera de lo más normal.
Tassei miró a su padre como buscando algo de seguridad,
y pensando luego que seguro era un peso tener que cargar con él.
-Cinco suicidios… Tassei… Vámonos… aquí
no se puede pensar… - le hizo una seña con la cabeza
y metió la mano entre las piernas del chico haciéndolo
pegar un bote
-Oye! Y dirás donde se pueda fumar, la gente estudia en
las bibliotecas
-Qué asco… está caliente…- murmuró
el moreno sin hacerle ni caso, sacando un cigarro y poniéndoselo
en los labios sin prenderlo. Le sujetó la nuca a Tassei con
una mano para salir y lo soltó de nuevo, recordando como
se había puesto en la casa.
- No deberías fumarte eso! Estaba allí... entre..........
– hizo un gesto de asco, y lo miró de soslayo, preguntándose
por qué lo había soltado y sintiéndose incómodo.
-Lo sé… pero el tabaco es caro y estaba dentro de
una cajetilla ¿no? Tampoco es como que se lo haya metido
por el culo…- alzó una ceja tirando la cajetilla y
el cigarro, porque ahora sí que le había cogido asco
con su propio comentario –Tienes razón… - murmuró
pensando que ya compraría otra en la cafetería que
había atravesando el túnel. Solía estar bastante
vacía y así que siempre iba allí.
- ¿Por qué fumas tanto? – le preguntó,
aún mirándolo de soslayo y prefiriendo no pensar en
el otro ejemplo que había dado su padre.- ¿Ya fumabas
cuando yo nací?
-Sí… pero sólo de vez en cuando…- murmuro
como haciendo memoria –Al principio me tranquilizaba y me
distraía… ahora ya no puedo dejarlo, me pongo nervioso…-
murmuró mirando las hojas impresas y empujando la puerta
de una cafetería saludando con la cabeza a la chica y sentándose
al fondo más recóndito.
- Conoces mucha gente... – Tassei se sentó a su lado,
preguntándose cómo es que a tanta gente le agradaba,
siendo tan hostil. Claro, que a él le agradaba, pero él
no era muy normal que digamos. – No creo que me gustaría
fumar...
-No te gusta, y si te veo fumando un cigarro, te haré fumarte
un puro… - zanjó la discusión el moreno antes
de tan siquiera comenzarla. Lo miró a los ojos apartándose
un poco cuando vio que le traían un café –Tráeme
un paquete también…
-¿Y el niño?- preguntó la chica sonriente
haciendo que Yûdan bajase un poco la cara revisando los papeles
y lamentando que hubiera pronunciado la palabra niño.
- El niño se llama Tassei! Y no soy un niño! –
protestó, confundido por haberlo admitido primero. –
Y soy su hijo.... Quiero un zumo – añadió de
pronto como si no hubiese dicho nada extraño.
-Vale…- la chica lo miró sonriendo aunque estaba sorprendida,
pero prefería ni mencionar el tema porque si el hijo daba
miedo, el padre más.
-Tampoco tenías que gritarle…- susurró Yûdan
que seguía viendo las impresiones, subrayando algunas partes
con un lápiz desgastado sonriendo un poco porque hubiera
dicho que era su hijo. Carraspeó poniéndose serio
cuando escuchó el sonido del zumo abriéndose.
- Pues... que no me diga niño, ni hable como si yo no estuviera
aquí – refunfuñó, metiendo las manos
bajo la mesa, porque sí, y mirando de soslayo las impresiones
y cómo trabajaba el moreno. - ¿Qué haces? ¿Encontraste
algo?
-Aún no… sólo estaba subrayando los años,
pero puedes hacerlo tú… busca en qué año
sucedió cada uno de los incidentes y después calcula
cuánto tiempo paso entre muerte y muerte…- le extendió
las hojas, echándose atrás en la silla y prendiendo
un cigarro –Tienes razón… yo tampoco soportaba
que hiciesen como si yo no supiera hablar por mí mismo….
Tassei sonrió porque le diese la razón y de paso
porque por primera vez en toda la mañana se sentía
útil, aunque fuera haciendo un trabajo tan fácil como
ese de subrayar. Continuó haciéndolo en silencio,
bebiendo un poco del zumo sin levantar la mirada, para ver quien
se lo había traído.
-Tienes que ver si existe algo en común con los suicidios…
fechas… espacio de tiempo que transcurrió entre uno
y otro, relación entre los fallecidos… o cualquier
otra similitud. Para empezar, porque la policía los haya
sentenciado como suicidios, no tiene por qué ser así…
escucha… “un hombre mata a su hijo degollándolo
y luego se suicida colgándose por la escalera de su casa…”…
me pregunto donde estaba la madre.
- No sé, tal vez.... – Tassei se fijó con más
atención. – No dice nada de la madre, sólo que....
los sobrevive. ¿Tú crees...? – alzó la
mirada, espantado, y a la vez admirándolo por pensar en algo
así. Movió los papeles, fijándose en otro caso.
– Este... es raro. “El occiso se lanzó desde
el techo mientras su hermano miraba la televisión. De acuerdo
con su testimonio, el joven se había excusado media hora
antes, alegando que tenía dolor de cabeza.”
-Hum…- se pasó la mano por la mandíbula casi
extrañando el notarla suave y lo miró releyendo lo
que acababa de narrarle - Existe una técnica por la cual
tal vez… y sólo tal vez exista la posibilidad de contactar
con los muertos mediante el televisor. Con un circuito cerrado,
una cámara grabando un televisor que a su vez emite lo que
la cámara grava… se han obtenido mensajes e incluso
imágenes de fallecidos… aunque no tiene porque tener
ninguna relación… sólo te lo comentaba…
- frunció el ceño preguntándose para qué
le soltaba ese rollo de sus divagaciones cuando aún no parecía
poder tener relevancia alguna –A ver que más…
- Bueno.... mejor que no veo mucha tv entonces – se rió,
nervioso, pensando en la última noche que había pasado
allí. - ¿Sabes.... ¿ No recuerdo si te lo dije,
pero mi madre y yo, escuchamos voces esa noche. Ella veía
una película y cada vez que bajaba el volumen, las voces
desaparecían.
-¿Sí?- lo miró girándose un poco en
la silla para verlo a los ojos -¿Y pudiste comprender lo
que decían, Tassei?-sujetó el cigarro entre los dedos
bebiendo un poco de café sin dejar de observarlo -Tú
sentías que no pertenecían al televisor… ¿verdad?
- Sí. – asintió el chico, deseando haber podido
huir en ese momento. – Pero.... estaban muy bajas y de todas
maneras hablaban extraño, no se les entendía. Además....
yo estaba...- se quedó callado, bajando la mirada.
-asustado… es normal- le acarició un poco la mejilla
alzándole la cara y mordiendo el filtro del cigarro –De
lo contrario, serías estúpido…- apartó
la mano dándole una calada al cigarro y examinó otro
papel hablando sin mirarle –Teóricamente… algunos
dicen que las voces del más allá no se escuchan realmente
si no que se comunican con nosotros telepáticamente…
sin embargo… las psicofonías… son pruebas de
que pueden grabarse esas voces… aunque no las hayas escuchado
en el momento de la grabación… Tal vez simplemente
son a una frecuencia que el oído humano no capta fácilmente…
Si Enki te hubiera entregado la grabadora…
- Bueno, pero es que Enki planeaba quedarse conmigo.... o Kenji,
pero mi madre........ – bajó la cara de nuevo, enrojeciendo.
– Y si no hablaban conmigo, entonces ¿por qué
las escuché? – suspiró apesadumbrado. Y apoyando
la frente en su mano, revisando los impresos de nuevo, sólo
para distraerse de sus recuerdos.
-Hablaban contigo… quiero decir, que algunos creen que no
existe el sonido, sólo se oyen en la mente de quienes ellos
quieren que se escuche… pero no se sabe… y ya te digo
que en las sicofonías, pueden grabarse sonidos que no se
habían escuchado durante la grabación. Las haremos
en casa de tu madre y verás de qué te hablo….-
murmuró sin apartar la mirada de las hojas –“Una
madre asesina a su hijo de dos meses a cuchilladas y después
trata de suicidarse…blablabla… sobrevive…- le
dio una calada profunda al cigarro expulsando el humo y entrecerrando
un ojo al dejarlo salir- …según su testimonio alega
que unas voces la obligaron a hacerlo… el tribunal juzga que
será ingresada en una clínica siquiátrica…”
- Eso es horrible... – lo miró a través del
flequillo, una vez más espantado. – Supongo que soy
afortunado, ¿no? – volvió a mirar el papel,
aunque lo cierto es que no estaba muy seguro. Habría salido
de la casa pero igual no lo dejaba en paz.
-Me gustaría hablar con esa mujer… me pregunto si
aún vive y si realmente estaba loca…- sacudió
la ceniza en el cenicero aunque era inútil pues ya se había
caído sobre sus jeans hacía un rato. Claro que no
estaba prestando atención a eso –Escucha… dos
años y tres meses… dos años y dos meses…
dos años y medio… estos tres… los otros dos…
no parecen relacionados.
- ¿Crees que haya cambiado de pronto? ¿Esas cosas
cambian?... Yo no sentí deseos de matar a nadie ni de suicidarme...
– aclaró por si acaso. – O tal vez... tal vez
no había nadie viviendo en la casa en ese período
de tiempo. Mira, tomaron más años.
-Ya veo… - el moreno lo miró tomando aire con fuerza
–Podría haber cambiado, aunque normalmente se siguen
unos patrones… pero ten en cuenta que los humanos tendemos
a organizar y clasificar todo… tal vez eso haga que se pasen
por alto algunas cosas por no seguir el patrón…- entrelazó
los dedos apoyando la mandíbula en sus manos y dejando la
vista perdida en la barra del bar –Hay que ser muy fuerte
para no querer matar a tu madre después de vivir tantos años
con ella… - bromeó serio pese a todo como si dijera
una gran verdad.
Tassei se rió sin poder evitarlo y más con la cara
de gravedad con la que lo decía. – No es lo mismo,
soy su hijo, tú eres su ex marido. Se supone que no la soportes...
para nada.
-Pues no la soportaba… para nada…- lo miró de
soslayo y sonrió levemente, apagando la colilla en el cenicero
y sacando la cartera para pagar –Comamos cualquier cosa…
por la tarde o mañana ya iremos a comprar lo que sea…
vamos…- se levantó tras dejar el dinero sobre la mesa
pensando que por hoy era suficiente para Tassei.
- Está bien – el chico se levantó más
relajado, siguiéndolo y fijándose en donde estaba
la chica que lo había llamado niño, para no mirarla.
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