.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 27- Late at Night He Comes to Me

Enki se giró sobre el colchón, estirando la mano para acercar el reloj y poder ver la hora. Ya era muy tarde, y el apartamento se sentía vacío sin Kenji ni Tassei, ni siquiera el gato dando vueltas por ahí. Se levantó un poco, apoyando la cara sobre su puño, y preguntándose en donde estaría Kenji en esos momentos. Era estúpido pensar en eso, pero no podía evitarlo. Aunque el moreno, de hecho, estaba ante su puerta mirando la hora, pensando que no debería estar allí. Se pasó la mano por el cuello y llamó una sola vez decidido a irse en caso de que no se enterase a la primera.

El chico miró hacia la puerta abierta de su cuarto, poniéndose de pie inmediatamente y dirigiéndose a la de su apartamento, sonriendo al observar el rostro de Kenji y halándolo adentro, abrazándolo. – Creí que ya no venías....

-Te dije que vendría…- lo rodeó con un brazo besándole los labios y sonriendo después sintiendo que su piel estaba caliente. Lo levantó en brazos llevándoselo a la cama de vuelta -¿Te desperté?

- No, me desperté yo solo, debo haberte sentido... – bromeó, riendo con suavidad, pero contento de que hubiese cumplido. – Te eché de menos.

-Y yo a ti… ni te imaginas cómo…- susurró quitándose la ropa que se había cambiado antes de venir, extendiéndola sobre la mesilla. Se levantó para sacarse los pantalones y la ropa interior, y se acostó en la cama bajó las sábanas abrazándolo –La ropa no te hace falta…

- Eres un fresco, Kenji... – susurró el chico enrojeciendo, y aún así sacándose los pantalones de pijama que llevaba, y quedándose en ropa interior.

-Ninguna clase de ropa…- lo miró a los ojos bajando la mano por su espalda y deslizándola bajo la goma del slip, haciéndolo bajar por sus piernas. Le sujetó las nalgas con una mano, apretando un poco los dedos en ellas y lo atrajo abrazándolo –Así se siente mejor ¿no crees?- le sonrió el moreno, tan fresco como acababan de llamarle.

El chico gimió, sintiéndose ya caliente y sonriendo. – Mejor... no sé cómo lo haces. Parece que me hipnotices... – lo miró a los ojos, un poco más serio.

-Es mi especialidad…- el moreno le destapó un poco, bajando la sábana para verlo bien, ya que el día anterior había sucedido todo de forma tan apresurada. Le acarició el pecho y el cuello bajando dos dedos por su abdomen y rozándole el ombligo.

Enki se rió, porque le había hecho cosquillas, y se movió de lado, aún mirándolo, susurrando – Te amo, Kenji....

-Normal…- sonrió abiertamente, apoyándose en una mano y deslizando la otra por sus piernas, acariciándolas y separándolas un poco. Se acercó un poco más a él y entrecerró los ojos abrazándolo otra vez y subiéndose sobre él –Dímelo de nuevo…

- Te amo, Kenji... – le repitió, sonriendo también y rodeando su cuello con los brazos, sintiéndose a la vez seguro y más inseguro que nunca si eso era posible. – Te amo...

Kenji cerró los ojos besándolo y arrastrando los labios contra él con suavidad, besar sus labios, sentir su piel y acariciarlo le hacían sentirse casi borracho. Jadeó contra su boca, sintiendo que su sexo se erguía, pulsando poco a poco a pesar de haberlo hecho hacía no más de una hora. Bajó un poco entre sus brazos arrastrando la cara contra su pecho, rozándose contra él y cerrando los ojos a su calor. Se volteó, dejándolo sobre su cuerpo y le pasó una mano por la frente y el cabello, alborotándoselo y mirando sus ojos fijamente.

El chico le sonrió de nuevo, su cuerpo deseándolo, lo mismo que su corazón, y bajó un poco el rostro para besarlo suavemente en los labios, separándose de nuevo. – Eres especial, Kenji. Lo sé.... – murmuró, bajando una mano por su pecho, acariciándolo y distrayéndose con el mismo.

-Tal vez para ti lo soy…- sonrió pesando que era demasiado agradable sentirse tan amado por él. No podía compararlo con ninguna de las otras ocasiones en las que se hubiera enamorado, probablemente por no mucho tiempo. Le pasó las manos por las piernas y las caderas, observando su sexo, deslizándose la lengua por el labio, humedeciéndolo y salió de debajo de él, estirando los brazos en el respaldo de la cama, arrodillándose en el colchón y atrayéndolo para besarlo.

Le acarició el cabello enterrando los dedos en él y lo hizo bajar por su cuello, empujándolo con suavidad, pero el chico no se detuvo allí, continuó lamiendo su pecho y su abdomen hasta llegar a su sexo, succionándolo con cuidado inicialmente, y con un poco más de urgencia luego, al sentir que se erguía y que su propio cuerpo reaccionaba a su sensación, su sabor.

El moreno se sacudió un poco al sentir el primer contacto de su lengua en el sexo, e inclinó las caderas hacia delante, dejándose resbalar un poco de forma dejada contra la pared. Le apartó el flequillo que caía sobre sus ojos, inclinando la cabeza para ver cómo se ocupaba de su sexo y rozándole los labios con los dedos mientras sujetaba su mandíbula, jadeando sin ningún reparo a demostrar cuanto le estaba encendiendo aquello.

Enki continuó succionando, acariciándolo luego con una mano, primero su pierna, luego sus testículos, y de vuelta a su pierna, alzando la mirada para observarlo. Se sentía afiebrado por estarlo tocando. Se sacó el sexo de la boca, subiendo sobre él, para colocarse encima, besando sus labios, cada vez con más profundidad, susurrando de nuevo. – Te amo, Kenji...

-Te amo…- repitió el chico observando sus ojos fijamente mientras sus labios se arrastraban contra la lengua y los labios de Enki, lamiéndolos sin mucho sentido. Su mano entre las piernas del chico, acariciando sus testículos y tomando su sexo. Empujó un poco el pecho hacia él, sujetándolo por la cintura, jadeando contra su boca mientras se la meneaba. Se apoyó con la frente en su hombro mirando entre sus cuerpos cómo su sexo enrojecía más, palpitando entre sus dedos mientras su lengua poco a poco se dedicaba a lamer sus pezones.

Le sujetó la mano llevándosela a su sexo y volvió a tomar el de Enki. Le acarició el cuello con la otra, besándolo –Tócame…- le pidió, moviendo su sexo dentro de la mano del chico y acelerando el ritmo de su propia mano en el de Enki. Aún podía esperar un poco más, aunque poco a poco no podía dejar de pensar en penetrarlo. Su otra mano bajando de su cuello a su espalda, sus nalgas, acariciando su esfínter y penetrándolo todo lo profundamente posible con ellos.

- Cla...ro... – le respondió el chico, jadeando, lanzando un gemido suave mientras acariciaba el seco cálido y pulsante del moreno, y sentía sus dedos dentro de sí, su propio sexo, completamente erguido en la mano de Kenji. Cerró los ojos, permitiendo que su aliento escapara agitado de sus labios entreabiertos.

-Ya no me aguanto más…- el moreno sonrió contra la boca de Enki, acercándolo a él por la cintura, dejando resbalar los dedos fuera de su cuerpo mientras lo besaba. Se arrodilló tras él, besándole la nuca y apretando su sexo entre sus nalgas, acariciándole los pezones –Tienes un cuerpo precioso Enki… - le susurró contra el cuello pasando las manos por sus brazos y moviéndose un poco más contra él.

Bajó las manos por sus piernas, acariciándolas y sujetando su sexo con una de ellas mientras con la otra, tomaba el propio empujándolo entre las nalgas del chico. Jadeó con fuerza entrecerrando los ojos y observando su espalda, bajando la vista a cómo su sexo entraba en él. Deslizó la mano por su espalda haciéndole apoyar el pecho en el colchón.

- Mhm... – Enki gimió contra las sábanas girando la cabeza de lado para poder verlo de soslayo, sonriendo. Tan masculino, tan guapo.... Cerró los ojos aún sonriendo, y gimiendo con más frecuencia a medida que Kenji aumentaba las embestidas, su mano aún masajeando su sexo, que pulsaba cada vez con más urgencia.

El moreno se apoyó contra su espalda, besándole el cuello mientras se movía dentro de él, sintiendo cada vez una urgencia mayor en sus penetraciones. Le sujetó una nalga con la mano apretándosela y jadeando contra su oído, lamiéndole la mandíbula. Apretó su sexo con fuerza sintiendo cómo la sangre se agolpaba recorriéndolo y le alzó más las nalgas saliendo de él.

Se acostó en la cama empujándolo hacia abajo y succionando su sexo apasionadamente mientras se ocupaba con la mano del propio. Frunció el ceño sujetándole las nalgas con la otra mano, aguantándose los jadeos contra el sexo de Enki.

- Ah.... Kenji... – jadeó con más fuerza, Enki, bajando la cabeza para intentar observar cómo succionaba su sexo, su cuerpo temblando apasionadamente ante el cambio inesperado. – Dios... – murmuró, cerrando los ojos y hundiendo de nuevo su rostro contra las sábanas, intentando aguantarse un poco más.

Kenji bajó un poco el ritmo de su propia mano tratando de esperarlo y la deslizó empujando los dedos entre sus nalgas, moviéndolos en su interior y acariciándolo. Lo miró a los ojos un momento con el deseo marcado en ellos, y los entrecerró de nuevo empujando más los dedos dentro de él y a la vez haciéndolo profundizar más en su boca sin poder soportarlo más, respirando con fuerza por las fosas nasales acelerando el movimiento de su mano y temblando un poco apretando su nalga y tensando los músculos mientras su propio semen bañaba su abdomen.

- ...Kenji.... – lo llamó de nuevo, sin poder aguantar, apretando los párpados, a la vez que las sacudidas del orgasmo próximo se hacían más intensas, finalmente corriéndose dentro de la boca del moreno, gimiendo con fuerza, y exhalando por fin, cansado pero satisfecho, sonriendo.

El moreno deslizó la lengua por el sexo de Enki sintiendo cómo se relajaba y lo succionó una vez más, sacudiéndose por no apartar su propia mano de su sexo. Apoyó las manos en el colchón y se arrastró bajo él hasta llegar a sus labios besándolo con suavidad y sonriendo al sentir cómo su semen los manchaba a ambos. Le pasó las manos por las mejillas, apartándole el cabello mojado y revuelto, del rostro, mirándolo a los ojos.

Enki le sonrió, observándolo con ojos completamente enamorados y susurrando como si temiese romper el momento. - ¿Está bien? Que me haya corrido en tu boca... – preguntó tocando sus labios suavemente con dos dedos.

-Sí, ha estado muy bien…- el moreno le sonrió como si la pregunta hubiera sido por eso –Quería que lo hicieras…- se rió levemente alzando la vista a sus ojos desde sus labios -¿Lo habías hecho antes?

- ¿Correrme en la boca de alguien? No, eres el primero – se rió con suavidad, aún acariciando su rostro.

Kenji se rió también acariciándole la espalda y el comienzo de las nalgas –Sí… eso, es mejor que la mano… ¿no crees?

- Claro, pero si es tu mano... sigue siendo fenomenal. – bromeó, llevándosela a los labios para besarle la palma.

-Lo sé…- susurró besándole los labios con una sonrisa de superioridad en el rostro -Te quedas aquí…- afirmó cubriéndolo con la sábana hasta la cintura, y acariciándole la mejilla respirando profundamente mirando al techo, cansado.

- Y ¿a donde iba a ir? – le sonrió, mirándolo confundido. - ¿Sucede algo, Kenji? ¿Fue... demasiado...? – preguntó, bajando la voz al pensar en lo que el moreno habría estado haciendo antes de venir a verlo.

- No…- sonrió besándole la frente –sólo estoy un poco cansado -se giró acostándose de lado con el chico entre sus brazos y le besó la frente de nuevo, rozando la punta de su nariz con la suya y cerrando los ojos. Los entreabrió de nuevo mirando los suyos y sonrió levemente –Descansa…

- Pero el que está cansado eres tú – le sonrió de vuelta, susurrando y besando sus labios con suavidad, pegándose a él, y cerrando los ojos por fin. – Te amo.

-Pero yo no puedo dormirme si tú estás en vela…- se rió suavemente, aunque era verdad, y le besó el cabello acariciándolo con la mano antes de abrazarlo.


 
 

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