| Capítulo 26- Roommate Manners
and Bedtime Stories
Yûdan detuvo la moto y la empujó al alpendre que había
fuera de la vieja casa. Miró al moreno de soslayo pensando
que seguro le espantaba la idea de vivir en las afueras y encima
en una casa como esa. Se había pasado antes de volver a buscarlo,
al menos para sacar las botellas y demás basura del suelo
pero sabía que aún así, seguía siendo
un desastre, no quería tardar y no le había dado tiempo
a más. Abrió la puerta cargando con la bolsa de cosas
de Tassei y lo dejó entrar antes que él –Es
un desastre…
- No, está bien. Es.... interesante – sonrió
el chico, tratando de ser amable, aunque sí era un desastre.
Pero el caso es que no le importaba mucho, estaba más nervioso
por quedarse solo con él.
-Sólo tengo un cuarto… pero de todos modos no te iba
a dejar dormir solo- murmuró notando que se le caía
la ceniza sin hacer nada por evitarlo. Dejo las bolsas sobre la
cama y lo miró de soslayo –Puedes usar mi ordenador
mientras, ya he visto que tienes uno… -“aunque no esperaba
menos” pensó ahorrándoselo -¿Has cenado
con ellos?
- Sí, de la pizza que sobró... – aclaró,
aunque había sido porque se negaba a comer nada más
nutritivo. Dejó a Jiken sobre la cama, y se sentó
a su lado, mirando a su padre. – Gracias, por dejarme usarlo...
-No importa… mientras no hagas nada raro… como provocar
que acabe lleno de virus… - lo miró también
frotándose una mano con la otra, incómodo a más
no poder –Cuando acaben con la investigación iremos
a por todas tus cosas…-respiró con fuerza mirándolo
a los ojos –Me tengo que duchar, desde ayer no lo hago y dormí
en la calle, sabes que tienes que venir conmigo ¿verdad?
- ¿Eh? Y ¿por qué? No es necesario tampoco....
Y no... no hago cosas raras. – añadió, refiriéndose
a lo del ordenador y recordando en el último momento no levantar
la voz.
-¿Prefieres quedarte aquí solo?- lo miró cruzando
los dedos y sujetando el cigarro entre los labios –Tengo lo
mismo que tú…- sonrió y sintió que le
daba la risa. Tubo que sujetar el cigarro entre los dedos para que
no se le cayera y bajó el rostro para que no se notara mucho.
- Ya sé! – protestó, más rojo, imposible.
– vale, voy, pero no te voy a estar mirando – aclaró,
como si alguien lo hubiese pensado.
-Mejor, porque sería un poco extraño…- sonrió
aún disimuladamente, levantándose y cogiendo un pantalón
negro, aunque solía dormir desnudo –Vamos…-le
cogió el libro entregándoselo para que así
tuviera para donde mirar y fue entrando en el baño desnudándose
naturalmente, sin dar ninguna importancia, pasando al interior y
empezando a mojarse a pesar de que el agua aun no salía caliente.
Tassei se sentó contra la puerta, intentando mantenerse
tan alejado como pudiese y abriendo el libro en cualquier página,
mirándolo fijamente, enrojeciendo, y pensando que era una
tontería. Por otra parte, empezaba a preocuparse porque seguro
tendría que bañarse con él allí, también.
Yûdan se volteó hacia la pared, apoyando las manos
en ella y cerrando los ojos, bajando la cabeza dejando que se mojase
su pelo. Cogió la esponja por fin, procurando darse prisa
porque no le gustaba mucho tomar duchas -¿Qué estás
leyendo?- preguntó por curiosidad.
- Es un libro sobre.... asesinos en serie. ¿Crees que estoy
enfermo? – lo miró de soslayo, recordando a los golpes
visuales que estaba desnudo y desviando la mirada de nuevo, ocultándose
tras el libro.
-No… a mí también me interesan esos temas-
salió de la ducha secándose el cuello y la cara con
la toalla, y enroscándosela en las caderas para que dejase
de esconderse tras el libro, aunque se veía gracioso. Se
miró al espejo cogiendo la cuchilla para afeitarse por fin
y mirándola como si fuera el tedio personificado.
- De veras? Creí que sólo te interesaban los fantasmas.
Mi madre pensaba que estaba enfermo – refunfuñó,
alzando la vista y viendo con alivio que al menos llevaba la toalla.
-Minako es una ignorante… era- se corrigió moviendo
un hombro un poco incómodo y comenzando a afeitarse por fin,
usando el agua caliente -¿Quieres ducharte?- preguntó
sacudiendo la cuchilla un momento contra el lavabo.
- No, ya lo hago mañana – negó con la cabeza
como si le hubiera propuesto algo terrible, y poniéndose
rojo de nuevo.
El moreno lo miró a través del reflejo y sonrió
de medio lado, limpiándose la cara con agua y secándose
con la toalla que se había cubierto –Mañana…-
le dio como ultimátum serio de nuevo. Se puso los pantalones
observándolo –No voy a estar mirándote…
además… ya te vi muchas veces…- susurró
con maldad sonriendo en cuanto hubo pasado por delante de él.
- No es lo mismo! – protestó, enrojeciendo de nuevo,
como si ni él mismo se lo creyese, y siguiéndolo fuera
del baño. – Eres raro, no te imaginaba así...
-¿Y cómo me imaginabas?-se giró a observarlo
mientras prendía otro cigarro .
- Más bajo – le explicó, aunque no tenía
sentido claro, pero así se lo imaginaba. – Más
bajo y... no sé, distinto. Trabajando en una oficina, un
poco nerd seguramente por lo que decía mi madre. Bueno, esa
era la idea que me daba mi madre. – se encogió de hombros,
sin querer confesarle la verdad, pero finalmente rindiéndose.
– Pero no es cierto, yo creía que debía ser
así porque la realidad siempre es así. Pero te imaginaba
distinto, porque no estabas con ella, así que debías
ser mejor, más divertido. Pero igual... se quedó callado,
bajando la mirada porque ya le estaba dando vergüenza, por
no contar como que se sentía en un monólogo.
-Bien, yo imaginaba que eras un pijo consentido y que creerías
que era un tarado y te avergonzarías de mí- lo miró
a los ojos pensando en que estaba seguro de dónde había
sacado esa terrible idea sobre su aspecto físico –Pero
ya veo que no… siento no ser divertido….- remató
volteándose para ir al dormitorio y parándose a mitad
de camino –Ven…
- Pero a mí me agradas... – le aseguró, nervioso
por si revelaba demasiado muy rápido.
Yûdan lo miró un poco movido en su interior y cogió
un libro y su libreta antes de recostarse en la cama –A mí
también me agradas… - dejó el libro cerrado
observándolo y apoyándolo en la mesilla pensándoselo
mejor –Hablemos un poco ¿quieres? Tengo una historia
que contarte…
- Claro! – exclamó emocionado, pensando que sería
alguna otra cosa de fantasmas y sentándose en la cama, poniéndose
serio de nuevo, para no verse estúpido.
-Vale…- sonrió levemente abriendo la cama –Pero
primero acuéstate… y no lo hagas vestido por favor…
Si quieres, cambiáte bajo la sábana.
- O.K. pero tampoco es para tanto – se metió bajo
las sábanas, sacándose el pantalón inconscientemente,
sintiendo que era lo más cercano que había tenido
a que alguien lo acostase.
-Cuando era pequeño, vivía en un pueblo pesquero
bastante pequeño… mi madre se puso muy enferma cuando
yo tenía diez años, pero mi padre debía seguir
saliendo a pesar a de ello, así que yo me quedaba en casa
cuidándola… Día tras día, hasta que empezó
a empeorar y murió… - se apoyó con un codo en
la almohada y la cara en su mano observándolo. Trataba de
que lo conociera un poco y explicarle por qué se había
interesado por aquel tema pero no sabía muy bien cómo
–Me quedé solo desde ese momento y empecé a
sentir algo extraño… me daba miedo, sentía que
alguien me acariciaba cuando me acostaba e incluso me besaba la
frente…
- ¿Eh? – Tassei abrió los ojos intrigado, recogiendo
sus piernas. – Pero ¿te daba miedo? Yo creo que debe
haber sido.... agradable, ¿no? – bajó la mirada,
seguro de que se escuchaba tonto, y pensando que de todas maneras,
él era muy cobarde como para decir algo así.
-Me daba miedo, era muy pequeño y vivía solo en aquella
casa… pero empecé a interesarme… y cuanto más
sabía sobre el asunto, más deseaba aquellas visitas
y menos miedo sentía. Comencé a comprender que tal
vez se trataba de mi madre… me obsesioné con el tema…
empecé a sentir sus caricias en otros momentos del día…
su compañía, sin necesidad de que me tocase y se lo
comenté a mi padre… Creyó que estaba loco, los
médicos le dijeron que me lo inventaba para suplir la ausencia
de mi madre… Yo también llegué a pensar que
así era… pero no pude abandonar el tema pese a tratar
de hacerlo ahora a escondidas… me fui a estudiar a la ciudad…
- Yo no creo que estuvieses loco, para nada – sonrió
aunque con la mitad del rostro escondido entre los brazos, que tenía
apoyados sobre sus rodillas. – Bueno, es que igual... ya sabes.
Yo creí que a lo mejor me encerraban la otra noche...
-Yo no lo hubiera permitido, la misma policía ha reconocido
el haber sido víctimas de fenómenos inexplicables,
otra cosa es que les dé demasiado miedo aceptar la palabra
“paranormal”. No te encierran por una obsesión…
pero sí te pueden despedir… como me sucedió
a mí… pese a que llegué a ser un profesor muy
respetado en la facultad de parasicología por mis teorías…
Por eso Enki me conoce- le explicó –Y por eso a tu
madre le parecí un buen partido para casarse… nos divorciamos
a raíz de que me despidiesen… me encerré aún
más en mí mismo y tuve una depresión, Creía
que estaba loco… que había tocado fondo… todavía
no he salido… - se dejó caer en la cama con la cara
sobre su brazo –y a veces bebo demasiado, Tassei…
- No tanto como mi madre – sonrió apenas un poco,
observándolo y preguntándose si debía hacer
contacto o algo.... como si fuese algo demasiado extraño
para razonar de manera normal. – Yo no creo en lo que digan
ellos, ni.... mi madre. A mí me parece que es interesante
lo que haces. Y Enki.... bueno, Enki es friki – se rió
malditamente al utilizar el término de Kenji.
El moreno sonrió y de paso pensando que a él le agradaba
Enki por cómo habían estado hablando por la tarde
–Tal vez te lleve conmigo cuando esto se solucione…
cuando no sea nada peligroso…- se quedó viendo sus
ojos y le apoyó la mano en la mejilla casi cubriéndole
la cara por completo. Se rió en bajo apenas perceptiblemente.
- No te rías de mí. – frunció el ceño,
aunque sin apartarse, finalmente echándose a reír
también, sin estar muy seguro de por qué. Sólo
tenía ganas.
-No me reía de ti…- sonrió apartándole
el pelo de delante de la cara con la mano y se la apoyó en
el hombro para poder verle bien la cara, mirando la hora después
-¿Por qué no intentas dormir un poco?
- Vaaaaaaaaaale – accedió, girando los ojos como haciéndole
ver las ganas que tenía, pero aún así, acostándose
de lado, sintiéndose seguro por primera vez desde que todo
había comenzado.
Yûdan miró la grabadora desistiendo de ponerla por
no despertarlo, y se pasó debajo de las sábanas aunque
no pensaba dormirse en toda la noche a ser posible. No creía
poder conseguirlo con lo agotado que estaba de todos modos. Lo observó
fijamente ahora que estaba de espaldas a él y respiró
con fuerza, pensando que lo quería más que a su vida.
Le pasó la mano por la cintura atrayéndolo contra
su pecho de forma un tanto brusca, sin dejar de mirarlo, más
nervioso que otra cosa.
Tassei contuvo la respiración, nervioso, porque no estaba
acostumbrado a esas cosas, pero no se giró, ni dijo nada,
porque suponía que si lo hacía, lo iba a soltar. Y
lo cierto es que se sentía bien. El hombre estiró
entonces el brazo apagando la luz de la lámpara y lo rodeó
de nuevo.
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