.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 25- I'll Leave the Light On, Baby

Yûdan dejó la moto frente a la entrada de la casa y se paró delante de los dos hombres uniformados que estaban en la entrada hablando de lo truculento del caso y demás, hasta que el moreno se acercó de más –Soy el padre del chico que estaba aquí, tengo que pasar.

-No puede, lo siento, pero aún se están recogiendo pruebas.

-Me importa una mierda si están recogiendo pruebas o no, mi hijo necesita su ropa y creedme que no voy a largarme así, sólo porque crean que hay algo importante en unos calzoncillos y un cagadero para gatos… ¿ah?

-Bueno… acompáñalo…- le dijo el rubio al otro más joven que pasó delante de Yûdan de paso mostrándole el camino ya que no tenía idea.

El moreno subió las escaleras mirando a su alrededor de forma descuidada con el cigarro colgando de los labios y entró en el cuarto del chico que estaba bastante revuelto, seguramente por obra de los policías. Suspiró cogiendo ropa al azar ya que no tenía idea, y el libro sobre la cama. Se acercó a la ventana recordando lo que le había dicho que de que se abría sola, y la cerró y abrió tres veces.

-¿Qué hace?

-Nada…- murmuró bajando por las escaleras delante del chico ahora que ya no le servia de nada y subió de nuevo, recordando las cosas del gato. Bajó otra vez ante la mirada del policía que comenzaba a frustrarse con tanto paseíto, y se largó sin decir ni una sola palabra más, mientras que en la casa, Tassei permanecía al cuidado de Enki y Kenji.

-¿Estás nervioso Tassei?- preguntó Kenji desde el baño peinándose pensando en que debía ir a trabajar.

- No. – le aseguró el chico, cruzando las piernas en el sofá, aunque claro que lo estaba. Pero no quería revelarlo.

- ¿No? Toma. – Enki le entregó un vaso de leche caliente, seguro de que estaba mintiendo.

- Que no soy gato....

- Pero lo pareces – bromeó el chico, revolviéndole el cabello a pesar del ceño fruncido del moreno.


-Lo pareces…- susurró Kenji saliendo del baño y sentándose a su lado, rodeándolo con un brazo por la cintura –Uno bien arisco además…- se rió levantándose de nuevo y caminando junto a Enki en la cocina. Se apoyó con los codos en la encimera, observándolo y sonriendo.

Tassei le sacó la lengua, bebiendo un poco de leche y haciendo un gesto de que no le había gustado. Dejó el vaso sobre la mesita y se acostó en el sofá, boca abajo, observando la puerta.

- ¿Qué sucede? Te ves sospechoso... – Enki miró al moreno, sonriendo y se giró totalmente para verlo de frente.

- Sólo estaba mirándote… - sonrió aún de forma más amplia enderezándose y apoyándole la mano en la mejilla con la otra en el bolsillo. Se aproximó para besarlo suavemente, cerrando los ojos y profundizando el beso. Lo rompió separándose apenas un poco –Voy a salir, ya es hora de que me vaya a mi casa… - susurró aún acariciándole la mejilla con un dedo, sujetándosela con la mano.

- Oh... – el chico lo miró a los ojos ligeramente decaído. – Lo siento, ya me iba acostumbrando. ¿No quieres esperar a que regrese el profesor? Creo que Tassei se siente mejor contigo.

-Bueno… - miró la hora en el reloj de la muñeca esperando conseguir algo para esa noche, preguntándose si no sería mejor llamar a alguien por teléfono y recordando a aquel hombre que parecía tan desesperado por verlo. Abrazó a Enki atrayéndolo contra él y le apoyó la mano en la cintura pegándolo más y bajando el rostro pegado al suyo, acariciándose con él.

- Desearía que no tuvieras que irte – le susurró el chico, abrazándolo de vuelta y tocando su mejilla con una mano como reteniendo su calor contra él.

-Yo también… pero las cosas se me van a poner un poco difíciles ahora sin Minako… venderé el coche y eso me dará para un tiempo… pero necesito otra cosa, estoy seguro de que me despedirán del concesionario claro… - susurró explicándole sin dejar de rozar los labios contra su piel.

- Cierto... – susurró, cerrando los ojos, repitiéndose a sí mismo mentalmente el hecho de que su novio era un prostituto. No podía tener ilusiones respecto a eso.

Le pasó las manos por las nalgas con suavidad y lo alzó para cogerlo a horcajadas sobre él, besándolo con fuerza y rozándoselas con ambas manos –Te quiero…- le susurró mirándolo a los ojos y besándolo de nuevo.

- Lo sé, yo también te quiero. – suspiró el chico, al romperse el beso, casi como si compartiesen un secreto.

El moreno cerró los ojos apoyando la frente contra los labios de Enki –Buscaré algo que no me robe mucho tiempo… ¿de acuerdo?- preguntó dejándolo bajar pegado a él, sintiendo cómo se le levantaba la camiseta contra su cuerpo, al tiempo que sus propias manos también se la alzaban subiendo por su espalda.

- Y piensa en mí todo el tiempo – le susurró, pasando las manos por su cabello aunque se lo alborotase, y mirándolo a los ojos, así de cerca como estaban.

-Lo haré…- suspiró con fuerza apoyando las manos contra sus omóplatos y bajando una de ellas hasta sus nalgas pegando al chico contra su sexo –Me habría gustado hacerte el amor.

- Kenji... – susurró Enki, enrojeciendo y sonriendo a la vez. – Y a mí me gustaría tener todo el dinero del mundo.

-No digas eso… - lo miró a los ojos y se inclinó besándole el cuello –No pienses en ello… mañana estaré aquí… - se quedó callado recordando que por la tarde Enki había quedado con Yûdan –Bueno… a ver…

- Vale, como digas – le sonrió inseguro, porque sabía que era imposible no pensar en ello cuando él no estaba. – Puedes venir.... a cualquier hora, ¿vale? Sólo en caso de que quieras.

- Sabes que quiero… es sólo que mañana, si ya no está la policía, deberás ir con Yûdan ¿recuerdas?...- alzó el rostro mirándolo a los ojos y le acarició la mejilla subiendo la mano y deslizando los dedos entre su cabello cobrizo –Pero después nos reuniremos… ¿de acuerdo?- le mesó un poco el cabello pasando la mano a su nuca y pegándolo a su pecho susurrando –No te vayas a enamorar de él…

- No soy tan fácil de conquistar – se rió, bajando el rostro. – Es sólo que tú tienes poderes especiales. Y me refería a esta noche.... – susurró, imaginando que no sería posible, pero no podía evitar proponerlo.

-No te rías de mis celos…- sonrió dejando escapar una risa suave él mismo mientras le acariciaba el cabello –Puedo regresar si quieres… aunque será tarde… ¿quieres?- le alzó un poco la cara apoyándole la mano en la mandíbula para que lo mirase.

- Claro que quiero, por eso lo sugerí – le sonrió, alzando sus ojos dorados tras los cristales. – No creo que tengamos mucha privacidad mañana.

-Ya no sé qué es eso…- sonrió bajando un poco el rostro de nuevo, besándole la quijada y acariciando los labios contra los suyos, mirándolo a los ojos mientras lo atraía más contra él, apretándole las nalgas y subiéndolo por su pierna un poco –Llaman a la puerta…- susurró casi en tono de protesta.

- Pues tengo que abrir... – susurró de vuelta imaginando quien sería, claro y escuchando la voz de Tassei desde la sala.

- Puerta!!!!!!!!!!

- Ya va….- murmuró Kenji dejándolo irse de entre sus brazos, aunque perezoso a separarse de él. Se puso la chaqueta del traje, llamando al móvil a aquel hombre esperando no estar confundido con el número, y permaneció en la cocina mientras hablaba con él ahora que Enki estaba ocupado.

Yûdan lo saludó, alzando un poco la cabeza como siempre con el cigarro entre los labios y miró a Tassei –Te traje una cazadora, póntela- murmuró pasándosela –Vámonos- continuó hosco, aunque era porque quería tener tiempo a solas con él.

- Un momento – le pidió el chico, poniéndose la cazadora y agachándose para arrastrar a Jiken de debajo del sofá, desde donde había estado jugando a atacarlo “sorpresivamente”, y se enderezó con el felino entre los brazos.

- Bueno, te veré luego, entonces – Enki le alborotó el cabello al chico, acariciando al gatito después, y sonriéndole al padre, aunque tuviese esa cara. – Y a usted también por supuesto.

- Hasta luego, Kenji! – se despidió el chico, un poco molesto porque no estuviese allí para despedirlo.

-Sí, gracias por cuidarlo, si mañana podemos ir o averiguamos algo, te llamaré…

-Espera…- el moreno se despidió del hombre tras citarse con él y fue hasta el salón notando el tono molesto que le estaba dedicando por no ir a despedirse. Sonrió levemente y lo abrazó contra él, besándole la cabeza, palmeándole el culo como colofón final justo antes de soltarlo, subiendo la mirada y cruzándose con la de Yûdan que se había quedado clavada en su mano. Kenji sonrió de medio lado despidiéndose con la mano como si fuera un niño.

- Baka! No hagas esas cosas! Y no seas empalagoso! – lo riñó el chico, empujándolo a manera de “cariñito” y saliendo del apartamento con rapidez, porque lo cierto es que le costaba trabajo.

Enki le metió una colleja, que más bien era el movimiento simbólico por lo fuerte que fue, riendo. – Ya yo lo castigo.

-Pero dame más abajo…- le sujetó la mano pegándola a sus nalga, apretándosela con ella y girándose hacia él sonriendo –Enki…el beso… de despedida- inclinó el rostro aun con aquella sonrisa en los labios, besándolo profundamente y sujetando su cuello con una mano.

- Finalmente – le sonrió el chico como ensueñado y sin ningunas ganas de separarse de él.

El moreno se separó de él, aún con la mano en su cuello y le sonrió soltándolo para ponerse las gafas de sol y la chaqueta del traje -¿Tú también crees que soy empalagoso?- le preguntó caminando hacia la puerta y mirándolo apoyado en el marco sonriendo.

- Sí, pero resulta que a mí me gusta lo dulce. – bromeó, aún sin moverse del sitio y caminando lentamente hacia la puerta.

Kenji esperó a que estuviese a su lado y se rió con suavidad besándolo de nuevo y rodeándole la cintura con el brazo –Échame de menos…- le susurró antes de irse por las escaleras levantando una mano.


 
 

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