Capítulo 24- All We Need is a Little Understanding
Kenji sujetó las pizzas en la mano cargándolas lo
más recto que podía para que no llegaran hechas un
desastre y a la vez poder sujetar a Tassei por los hombros como
si fueran a robárselo -¿Qué tal tu padre?
- No lo sé, supongo que bien... – murmuró el
chico no muy convencido y por supuesto, haciéndolo evidente
con su gesto y la actitud de su cuerpo entero.
-Uf… se te ve súper emocionado… - se rió
levemente el chico que tampoco pensaba que precisamente fuera la
caña aquel tío –Es un poco neandertal ¿no?
Tassei se rió, aunque no era su intención, pues le
quitaba gravedad a su pose de madurez. – Algo, pero también
es.... – se sonrojó y bajó el rostro de nuevo.
- ¿Tú crees que de veras quiera estar conmigo?
-Claro ha venido ¿no? Podría haber hecho tiempo incluso
estando de viaje… tal vez no sea muy agradable… ni muy
simpático, pero no todos pueden ser como yo Tassei…
debes hacerte a la idea.
- Idiota – refunfuñó el chico, dándole
un ligero puñetazo en el costado a pesar de que lo abrazaba
y llevaba las pizzas. – Es que no quiero ser una obligación.
Y ya ves cómo se pone... – se explicó, recordando
las cosas que le había dicho antes, en el cuarto, y de paso,
sintiéndose extraño por estar confiando así
en alguien, como para contarle lo que le preocupaba.
-¿Cómo se pone? ¿Chulo?- se rió porque
estaba pensando en cómo se habían lanzado puñaladitas
y encima se había reído sin más de él
–No sé… mi padre es muy brusco pero no por eso
es un mal padre, tal vez le sea aún más difícil…
tú nos tienes a nosotros… pero él está
ahí rodeado de gente que no conoce tratando de recuperar
a un hijo que nunca tubo… tiene que ser un palo… más
cuando eres así… de… ¿entrañable?
- No sé qué quieres decir con eso. Yo soy normal!
– le gritó de manera no muy normal, frunciendo el ceño.
– Yo no sé qué hacer, ni qué pensar...
-Es que eres un poco borde… - se rió besándole
una mejilla –Pero yo te quiero así… es tu encanto…-
lo acercó más a él porque comprendía
que aquellas cosas suyas solían ser nervios y ataques de
mal genio sin más, claro que él tampoco era una persona
fácil de cabrear –Los dos necesitáis tiempo…
a solas…
- Me pone nervioso – confesó, apoyando su rostro contra
el moreno y así, escondiéndose en él. –
No quiero que me odie.
- No te odia… Baka…y no te va a odiar - se rió
pensando que era de lo más cute pero claro estaba claro que
su padre y él, no se parecían en nada –Sólo
necesitáis acostumbraros el uno al otro ¿Qué
te dijo? Yo soy tu padre… ¿Cómo Darth Vader?
- No, tú eres el baka – lo miró apenas, aún
escondido. – Me dijo que no había tenido valor de acercarse
antes. Y... y me dio el susto de mi vida! ¿Qué no
se les ocurrió despertarme y decirme en vez de dejar que
me despertase con un extraño al lado?! – lo riñó
de pronto, porque además le daba vergüenza. –
Y también dijo que quería demostrarme.... cosas.
-¿Qué cosas?-preguntó el moreno susurrando
sólo por imitarlo porque le hacía gracia su secretismo
–Y no pude despertarte porque entró preguntando por
mí, y luego dijo ¿Dónde está mi hijo?
Y cuando le dije, atravesó la casa desde la entrada y se
sentó en la cama a tu lado… así que… cualquiera
le decía que se esperase…- se rió ajustándose
las gafas un poco.
- ¿De veras? – sonrió, alzando la mirada y
enrojeciendo, escondiéndose de nuevo, con el ceño
fruncido. – Y... cosas, pues cosas. Las cosas que investiga
él. Se encontró con un fantasma de verdad, ¿sabes?
En su viaje. – le comentó de pronto como si tuviera
mucha relevancia en la conversación.
-A ti no debería sorprenderte eso a estas alturas…-
se rió acariciándole la mejilla con la mano –y
sí, de veras… se veía muy nervioso…así
que no seas muy duro con él… Yo creo que le pones más
nervioso tú que el tema fantasma… -se rió imaginando
cualquier memez y le sonrió a una mujer que se le había
quedado mirando, girándose un poco para verla como si le
interesase un pepino.
- No hagas eso! Se lo voy a decir a Enki – lo codeó
de nuevo, frunciendo el ceño y volviendo al tema como si
nada. – Pero es que a él no le dan miedo los fantasmas.
Por eso lo decía.
-Ya… como si Enki no supiera que me prostituyo…- el
moreno sonrió levemente –Además que no me gustaba
nada, sólo pensé que tal vez tendría dinero,
no tiene que ver con ser infiel…- empujó la puerta
del portal del edificio donde vivía Enki, observando que
de nuevo estaba abierta –Y si no le dan miedo los fantasmas…
mejor para nosotros, todos tras él- se rió.
- Pues espera a que yo no esté al menos, que no tengo que
ver. Y además, a ver si te gustaría que Enki le coqueteara
a otra gente. – lo miró de soslayo, confundido, porque
de veras no sabía cómo funcionaba la cosa con los
prostitutos y sus novios de verdad, y corrió hacia el ascensor
a tocar el botón.
El moreno lo siguió con una sonrisa, empujándose
contra él dentro del ascensor y aplastándolo contra
la pared –A mí no me gustaría nada que coqueteara
con otros… es más, ni siquiera me gusta que esté
solo en casa con tu padre… con esa cara de libertino que tiene
y lo que Minako me decía… hm…- se rió
abiertamente empujándolo fuera del ascensor –Pero yo
no soy Enki y si a él le da igual, es cosa suya.
- Mi papá no es así! – le aseguró aunque
apenas lo conocía. – Y ya deja de empujarme!
-Le dijiste papá…- susurró contra su oído
agachándose y llamando a la puerta.
- Calla, y no se lo digas – lo miró de soslayo, con
cara de estar tremendamente enfadado, aunque claro, eso sólo
indicaba que estaba avergonzado.
Enki se levantó, yendo a abrir la puerta, y sonriendo. –
Así me gustan los repartidores – bromeó, tomando
las cajas de pizza y besando suavemente a Kenji en los labios.
-¿Así que esto es lo que haces a los repartidores
cuando llegan?- el moreno sonrió sujetándolo por la
cintura del pantalón con dos dedos e inclinándose
hacia delante para profundizar aquel beso.
Yûdan le dio una última calada al cigarro lanzando
la colilla por la ventana como si los peatones no existiesen en
su mundo y se sentó en el sofá de nuevo, mirándolos
por un segundo y después a Tassei preguntándose si
se sentaría a su lado.
- Sólo a los guapos – le respondió Enki luego
de romper el beso, riendo y halándolo consigo para llevar
la pizza a la mesa.
Tassei los miró, absteniéndose de contarle por el
momento, lo de el coqueteo, porque no quería que Kenji lo
fuese a delatar con su padre y se sentó al lado del moreno,
observándolo serio. – No sé qué pizza
te gusta, Kenji la eligió.
-No he comido nada desde ayer por la noche… no puede ser
tan mala como para que no me la coma…- pensó en sonreírle
pero realmente era incapaz, no le nacía, y se quedó
igual de serio que su hijo -¿Quieres que vaya a buscarte
ropa a casa después? ¿Antes de que nos vayamos?
Kenji se dejó caer en un sofá individual y sujetó
por las caderas a Enki en cuanto colocó la comida en la mesa.
Tirando de él hacia atrás y sentándolo en sus
piernas –Tassei quiso meterme mano en el ascensor…
- No es cierto! Kenji estuvo coqueteando! – lo señaló,
enrojeciendo y sin poder evitar revelarlo, mirando luego a su padre.
– Sí, no tengo más ropa. ¿Puedes hacerlo?
¿No pasa nada?
- ¿Coqueteando? – Enki giró el rostro, observándolo
amenazadoramente aunque en realidad le daba la risa.
-Sí con una vieja… es que me puso a cien… -
el moreno se rió de una forma bastante encantadora y estudiada
deliberadamente sólo para mirar después a Tassei señalándolo
con un dedo –Por esta vez… y sólo por esta…
a la siguiente, zas…- chasqueó los dedos –Haré
que te pongas como un semáforo con nuestro secreto…
Yûdan lo miró ahora preguntándose cual era
el secreto e imaginándose de todo lo peor que un adolescente
pudiera hacer, encuadrándolo después de todo en algo
“normal” despreocupándose bastante –Sí,
me da igual, seguro que está la policía además…
¿quieres algo más?
Tassei bajó el rostro, más rojo aún, aunque
prefiriendo pasar de eso, contestándole a su padre. –
Hum.... el libro que está en la cama y... supongo que las
cosas de Jiken. – suspiró, imaginando que no le podía
pedir que le trajese su ordenador. Pero ni modo, era un caso de
emergencia.
- ¿Secreto? Espero que no abuses– bromeó Enki,
aunque un tanto pensativo, igualmente, recostándose hacia
atrás como si Kenji fuese un asiento muy cómodo.
-¿Cómo?- Kenji se rió y cogió un trozo
de pizza recostándose hacia atrás pasándole
la otra mano por la pierna a Enki –Yo no abuso, en tal caso,
el abusa de mí…
Yûdan lo miró de nuevo preguntándose si por
casualidad alguna vez estaría hablando en serio esperando
que no. Es más, le parecía imposible por lo poco que
conocía al chico –Vale… -cogió un trozo
también subiendo un pie a la mesa y bajándolo de nuevo
como percatándose de que no era su casa.
- No! – Tassei se quejó, por supuesto por el comentario
de Kenji aunque sin especificar, y tomando un trozo de pizza, para
comer, casi con furia.
Enki se rió, por su parte comiendo también y pensando
que era mejor permanecer en silencio que avivar aquello.
|