| Capítulo 23- Can't See the Forest
for the Trees
- Si después de que expliquemos esto sigues sin saber nada,
siempre puedes llevar las bolsas… -el moreno bajó la
vista sonriendo con malicia y Kenji torció una sonrisa en
los labios.
-No hay problema, si tú no puedes con ellas… - contestó
aún sonriendo y hablando en un tono que nadie diría
que estaban lanzándose extrañas puñaladas seguramente
carentes de sentido para el resto del universo. Pero Yûdan
solo se rió con suavidad sujetando el cigarro entre los dientes
cosa que molestó aún más a Kenji que casi se
veía disgustado de no haberlo hecho enfadar.
-Enki… les explicas qué significa poltergeist y qué
es PKER mientras yo apunto esto… - dijo tomando las notas
del chico y haciéndose las propias. Miró a Tassei
de soslayo observando que se veía afectado, naturalmente
–Atiende… concéntrate en esto- le dio con un
codo en el brazo, tratando de que dejase de pensar en lo ocurrido
por la noche aunque tal vez sus tácticas y gestos no eran
las más “encantadoras” que se hubieran visto
pese a sus buenas intenciones. Lo siguió mirando por un momento
antes de volver a su libreta.
Tassei asintió, apartando una silla para sentarse también,
aunque lo cierto es que no había imaginado el primer encuentro
con su padre de aquella manera, pero así era mejor. Claro,
que ahora se sentía como si tuviese que asistir a clases
fuera de la escuela.
Enki se sentó al lado del profesor, empezando a explicar
de una manera bastante seria para su forma habitual de ser, aunque
se iba entusiasmando a medida que hablaba. – El fenómeno
poltergeist es una palabra que literalmente significa “espíritu
ruidoso”. Suele manifestarse a través de golpes, sonidos
extraños, objetos levitando, fuegos o agua surgiendo espontáneamente
al parecer sin explicación lógica, y otros fenómenos
similares. Suele desaparecer tan rápida e inexplicablemente
como comienzan. Y pueden ser casos desde inofensivos, casi como
una pequeña travesura hasta los más violentos. Si
el fenómeno se alarga por mucho tiempo, puede volverse extremadamente
peligroso. – se detuvo, mirando a Tassei, algo culpable por
estarlo asustando. - Aunque en el pasado, estos fenómenos
se adjudicaban al trabajo de demonios o espíritus, en el
presente existen otras teorías. Teorías que lo adjudican
a la posible liberación de energía por parte de alguna
persona con estrés emocional, incapaz de liberarlo de otra
manera. Y claro, también existe el término de PKER,
o psikokinesis espontánea recurrente, dado el hecho de que
en la mayoría, si no es en todos los casos, los objetos suelen
moverse o flotar en el aire, como guiados por alguna conciencia
inteligente. – le dirigió una mirada al profesor Masurao,
sólo para asegurarse de estar explicándolo bien.
Kenji lo miró con una media sonrisa en el rostro y se sentó
al lado de Tassei porque no le gustaba estar sin contacto humano
–Qué bonito… - susurró pensando en lo
emocionado o mejor dicho friki… que se estaba poniendo paso
a paso.
-Precioso…- Yûdan se cruzó de brazos echándose
atrás contra el respaldo del sillón respirando profundamente
–Pero yo no creo que estemos ante un caso de poltergeist o
por lo menos no es uno habitual, por la simple y llana razón
de que los fenómenos suelen ocurrir entorno a un adolescente
con frustraciones sexuales o … de cualquier otro tipo, que
es posible que estemos en el caso… pero por lo visto…
aquí no ha habido ningún caso de posesión ni
comportamiento extraño por parte de Tassei… al menos
por el momento… En todo caso, los poltergeist suelen solucionarse
eventualmente, cuando la frustración de la persona desaparece…
aunque en mi opinión eso sólo es cuando estamos hablando
de un tema siquiátrico y no de un verdadero fenómeno
paranormal…
- Y de todos modos, ya sé que no tengo mucha experiencia
– casi se disculpó Enki, ante el profesor – pero
me parece demasiado violento. Esta clase de fenómenos va
creciendo en intensidad, sin embargo, con Tassei.... no parece haber
tenido un inicio completamente sutil.
El chico se pegó a Kenji como para que lo protegiese de
su propia inseguridad.- Y entonces... ¿sí es mi culpa?
A lo mejor hay algo malo conmigo...
-No- Yûdan lo miró a los ojos mientras Kenji tiraba
de Tassei haciéndolo caerse de la silla sobre sus piernas
sonriendo. El profesor apartó la vista mirando las notas
–A mí también me parece demasiado violento…
hubo un caso hace unos años en el que una chica murió
en su casa, gritando y escupiendo espuma por la boca… fue
considerado un caso de PKER. Después de la muerte sucedieron
una serie de fenómenos acústicos y dinámicos
en la casa… pero ninguno llegó a mayor extremo…
y no teníamos ya al supuesto adolescente que fuese el centro
del problema. El problema es que no estamos ante algo inmutable
o que siga unas reglas… así que… tendremos que
solucionarlo lo mejor que podamos…- se pasó los dedos
por el puente de la nariz sin notar que ya se le había caído
la ceniza al suelo a pesar de que no la había sacudido ni
una sola vez –Seguramente habrá que probar unas cuantas
cosas antes de conseguir nada…
- Enki lo detuvo la otra noche. – aseguró el chico,
aferrándose a aquello, aún más asustado, aunque
intentando verse muy seguro.
- No es cierto.... sólo intenté algo que.... de todas
maneras no comprendía muy bien – lo miró, deseando
poder darle esa seguridad. – Lo más probable es que
se cansase o se le agotase la fuente de energía. Estaba utilizando
la energía de Tassei mientras dormía –le explicó
al profesor. – Tal vez porque estaba lejos de la casa....tal
vez fue capaz de seguirlo pero de alguna manera no completa.
-Eso es interesante… tal vez sea algo ligado a esa casa…
- meditó el moreno rozándose la mandíbula –Bueno…
esta noche Tassei vendrá a mi casa… y por la mañana,
iremos a ver qué información podemos conseguir sobre
los antiguos dueños de la casa… aunque no tiene por
qué tener nada que ver…- siguió murmurando como
si pensara en alto. Observó el cigarro consumido y dejó
la colilla en un vasito, encendiendo otro como si le hubiera prestado
alguna atención al anterior –Supongo que no podremos
volver a la casa de Minako hasta que los policías acaben
con eso… veremos si por la tarde han acabado… Entonces
Enki y yo iremos. Kenji, tú te quedarás con Tassei…
-Vale…- Kenji lo miró, pensando que era como un sargento
cazafantasmas y sonrió levemente.
- Una cosa más.... los fenómenos suelen ocurrir de
noche, es un poco extraño en un caso así, el que parezcan
tener horario.... –el chico de cabello rojizo, observó
a Tassei y a Kenji como buscando confirmación.
- Bueno.... pero también han pasado otras cosas... durante
el día. Hay una ventana en mi cuarto que siempre se abre,
aunque no sé si es que está dañada. Y..........
Kenji vio una sombra.
-Es normal que todo parezca extraño cuando uno está
asustado… después tendemos a asociar todo al fenómeno…
por eso hay que tener la mente fría y no dejarse llevar por
el terror- le dio una calada al cigarro observando a Tassei y luego
a Enki.
-No… tío… había una bombilla con humo
negro por dentro y las luces subían y bajaban de intensidad…
yo estaba cagado… pero no me lo imaginé, y Minako también
se cagó y pegó un grito…- especificó
haciendo que Yûdan sonriese levemente como si fuera de lo
más gracioso, claro que sólo él sabía
lo que pasaba por su mente en esos momentos.
-¿Y qué hicisteis con la bombilla?
-Iba a apretarla, pero me estalló en la mano…
-Debiste tirarla fuera de la casa…- explicó el moreno,
suspirando, pensando que tendrían que pasar unas cuantas
noches allí, pero ahorrándoselo por el momento por
no asustar a Tassei –Tal vez ocurren de noche porque saben
que Tassei es más susceptible a esas horas. Los “fantasmas”
por así llamarlos, no son del siglo pasado necesariamente…
y tampoco son estúpidos… todo depende de lo que pretendan.
-Reaccionó violentamente a Enki… lo mandó irse
con una voz bastante tajante…- se rascó el cuello nervioso
solo de recordarla. Yûdan miró a Enki fijamente.
-Me dijiste que eres sensitivo ¿no?
El chico asintió, serio. - Creo que tal vez, supo para qué
estaba allí. Lo cierto es que no había esperado encontrarme
con algo así.
-Es raro… pero recuerdo otro caso de una casa encantada…
por así llamarle. Bien, el matrimonio se mudó a la
casa y llamó a un padre para que se la bendijese… como
solía hacerse tiempo atrás por parte de los católicos…-
explicó dándole otra calada al cigarro –El padre
tuvo un accidente… ¿un accidente? No lo sé…
lo dudo… bien…- se echó adelante apoyando los
antebrazos en las rodillas –El sacerdote sobrevivió
y acudió a la casa en unos días, cuando estaba tratando
de bendecirla, lo que fuera que habitaba aquella casa, lo echó,
le ordenó irse y le agredió… Debía sentir
que era una amenaza…
-Eso quiere decir que Enki está en peligro…- Kenji
miró al pelirrojo esperando a que Yûdan le dijese que
no necesariamente o algo así.
-No, todos lo estamos… pero siendo Bush presidente de todos
modos ya lo estábamos…
-Qué… alivio…- murmuró Kenji que de todos
modos se rió contra el hombro de Tassei.
- ¿Qué les pasa a todos?! Yo no lo encuentro gracioso!
Nada de esto! - los riñó Tassei, aunque más
asustado que enojado. – Yo no quiero que nadie muera, ni tenga
accidentes...
- No tiene por qué pasar, Tassei, calma... – Enki
lo miró, sonriendo un poco, sólo para darle la sensación
de tranquilidad. – Por eso estamos haciendo todo esto, no
podemos simplemente dejarlo así.
-Tassei… ¿Qué quieres? ¿Qué me
ponga a llorar? Porque no estoy por la labor…
-Además… no era una broma- Yûdan miró
a Tassei pensando que era un exaltado –Pero tranquilízate
un poco, acabo de decir hace un rato que hay que mantener la calma…
Nadie va a morir, y si tenemos algún accidente, será
porque nosotros hemos tomado la decisión de meternos en esto,
no por tu culpa, somos todos mayorcitos.
- Y de todas maneras, si no fueras tú, sería otro.
Es lo que investiga tu padre, y lo que yo estudio.... ¿no?-
añadió el pelirrojo, girando su silla.
Tassei suspiró, volviendo a sentarse y sintiéndose
tonto. Todos lo veían como a un niño, de eso estaba
seguro. Miró a Kenji de soslayo y le metió un manotazo
aunque suave, ya que era la única manera de descargar lo
que sentía.
-Ay! ¿Por qué me pegas?- el moreno se rió
quejándose, aunque no le había hecho daño y
lo sujetó por la cintura sentándolo en sus piernas
y besándole una mejilla -¿Por qué no vamos
a buscar una pizza? ¿Quieres? Tengo hambre…
-Preferiría que escuchaseis esto- Yûdan los observó
fijamente y absolutamente serio como casi siempre –Es importante.
-Es un niño y tal vez nosotros hemos elegido formar parte
de esto, pero él no- Kenji lo miró a los ojos también,
pensando en las pocas ganas que tenía de discutir con un
hombre como ese.
- … que haga lo que quiera- el moreno se pasó la mano
por el cabello pensando de nuevo que no sabía qué
demonios iba a hacer para criar a un niño. Tal vez hubiera
sido mejor jamás decirle que era su padre y rechazar la custodia.
Seguramente acabaría aborreciéndolo, no tenía
ni idea. Definitivamente, jamás se había sentido más
perdido. Minako tenía razón en algo, no comprendía
a la gente, mucho menos a aquel enano con mal genio.
- Pues si hago lo que quiero, entonces me quedo. No soy un niño!
Y de todas maneras... no importa.- Tassei se cruzó de brazos
entre molesto y herido, bajando la mirada hacia el sofá.
Enki miró a Kenji y luego a Yûdan, pensando en que
tanto el padre como el hijo la llevaban dura con esos genios, pero
aún así, prefiriendo no decir nada.
-Serás una niña entonces… bueno pues me voy
yo solo- Kenji se levantó suspirando con fuerza ya que en
realidad tenía hambre –Luego vengo, no tardo- se inclinó
delante de Enki apoyando la mano en su hombro y le besó los
labios antes de dirigirse a la puerta.
Yûdan miró a su hijo sin saber si estaba enfadado
con él o con Kenji, cosa que el mismo Kenji también
se estaba preguntando, y frunció el ceño pasando la
segunda hoja de apuntes que ya había llenado en su libreta
-¿Estás seguro de que lo que viste fue un rostro?
En la cocina… ¿seguro que no te lo imaginaste por el
miedo?
- No, no imaginé nada. Estoy seguro, mi madre también
lo vio... ella... miró detrás de mí y gritó.
- Espera Kenji! – lo llamó, entre sus ganas de ir con
él y la indecisión de si debía quedarse o no.
- Sí, Kenji, espera, déjame darte algo de dinero...
– le pidió Enki, sonriendo y levantándose, explicando
para que no lo malentendiera. – No puedo esperar que compres
la comida de todos tú solo....
-Bueno… vale… porque de hoy en adelante soy un nuevo
parado…- se rió aceptando el dinero, aunque mucha ilusión
no le hacía viniendo de Enki. Le besó los labios y
miró a Tassei -¿Qué pasa? No estás solo…
¿o es que quieres venir conmigo? ¿Hum? Quieres aprovechar
que estaremos solos ¿verdad? Para presumir en plan…
mirad que bueno está mi novio….- se rió y lo
sujetó en brazos levantándolo del sofá –Nos
vamos- sentenció sonriendo aún.
Yûdan se quedó observándolos sintiendo una
punzada extraña y desvió la mirada ahorrándose
incluso el decirle que tuviera cuidado, porque sentía como
si no fuera algo que él tuviera derecho a pedirle.
- Ya cállate! Si no eres mi novio.... – protestó
el chico, enrojeciendo, aunque sin hacer ningún esfuerzo
porque lo bajase.
Enki suspiró, pasándose la mano por el cabello, aconsejándoles.
– No se demoren mucho... – y regresó a sentarse
a la mesa, observando al profesor.
-No… no te pongas celoso, Enki…- el moreno se rió
saliendo del piso susurrándole –Yo sí quiero
presumir de ti… - bromeó besándole la mejilla
de nuevo aún con una sonrisa –y ahí ya empezaba
a apestar a friki que no veas…
Yûdan miró al chico un momento y de nuevo las notas
–Lo ideal será pasar allí unos días,
día y noche… te querría conmigo, que seas sensitivo
y además conozcas este tema te hace ideal… Nos llevaremos
al gato, también será bastante útil- le pasó
la mano por encima cubriéndolo por completo con ella y comprobando
que seguía dormido en su cuello.
- Tonto – contestó Tassei, enrojeciendo y luego riéndose.
– Eres baka!
- Será un honor. De todos modos, no podría evitar
que fuese con usted – Enki sonrió, mirando al gato
luego un poco más serio. – A Tassei no le va a gustar
eso...
-No es para que le guste, si quisiera divertirlo… no tengo
ni idea de lo que haría en realidad, pero desde luego eso
no… Es normal llevar animales a este tipo de investigación,
ellos saben antes que nosotros cuando ocurrirá algo y tampoco
le ocurrirá nada…- se recostó contra el respaldo,
pasándose la mano por el pecho con los ojos cerrados y el
cigarro colgando de los labios.
El pelirrojo suspiró de nuevo, sin saber qué hacer.
La verdad no se atrevía a faltarle el respeto entrometiéndose
demasiado, y bien se merecería que le dijera que se encargase
de sus propios asuntos, pero por otro lado... – Tassei es
un chico muy arisco. Pero eso es sólo porque también
es muy vulnerable. Sé que está asustado y es su manera
de afrontar la situación. –le comentó, dejándolo
en el aire, para no presionar.
Yûdan entreabrió los ojos observándolo de soslayo
–No soy bueno con la gente… y no sé cómo
tratarlo ni como llegar a él, tampoco estoy interesado en
comportarme de una forma falsa para conseguirlo- dejó escapar
el humo entre los labios con fuerza –No decidimos tenerlo,
Minako se quedó embarazada y nos casamos… para que
no abortase…
- No tiene por qué cambiar. Sólo necesita recordar
que esto es nuevo para Tassei también. – lo miró
más directamente aunque ahora sintiendo que sí se
estaba pasando. Claro, que igual no se iba a detener. – Y
no se da precisamente en las mejores circunstancias.
-Ya lo sé… sé que es difícil para él,
también para mí… y también sé
que está enfadado conmigo, lo comprendo, hubiera comprendido
que incluso me odiase… Pero quiera o no, soy su padre y no
le queda más remedio que aguantarme, al menos por el momento…
Hubiera quería tener el valor de acercarme a él antes
pero no lo tuve… De todos modos, eso no importa ahora- apagó
la colilla en el vasito y prendió un cigarro nuevo -¿Cuándo
crees que podrá estar preparado para volver a la casa?
- No lo sé, aún no, eso está claro. –
contestó, dándolo por imposible, y apoyando su frente
contra su mano. – Va a tomar mucho convencimiento.
-No hay tiempo para eso y no volver a la casa, no lo alejará
de estos sucesos… tiene que asimilarlo y afrontarlo, es peligroso
para su estabilidad… mental…- lo miró fijamente
como examinándolo –Tal vez tenga que convivir con ello,
aunque espero que no.
- Eso ya lo sé. Nos quedó bastante claro la otra
noche, pero regresar allí tan pronto... luego de haber visto
a su madre morir, no puede ser muy bueno para él tampoco,
¿no lo cree?
-Lo sé… - se cubrió los labios con la mano
mientras fumaba -¿Crees que se ha enfadado conmigo de nuevo?-
miró hacia la puerta pensando en por qué demonios
estaría preguntándole a aquel chico todas esas cosas.
Seguramente pensaba que era un cavernícola, pero no le importaba
un carajo.
- Ese es el asunto con Tassei. – le sonrió, pensando
que su padre era el único que no le encontraba gracia al
carácter del chico. – Se ve enfadado, pero más
bien creo que está lastimado.
-¿Conmigo? ¿Y ahora qué hice?- lo miró
apoyándose en las rodillas de nuevo y repasando las notas
en su libreta.
- Pues... no fue exactamente... – el chico exhaló.
De veras que si no era un fantasma, no se daba cuenta de nada. –
Creo que fue por la manera de explicarle las cosas, sólo
estaba asustado y usted le dijo que hiciera lo que quisiera. Puede
imaginarse cómo se escuchó eso en la mente de Tassei?
Probablemente... acompañado de párrafos de diálogo
creados por sus propios miedos.
Yûdan alzó una ceja, negando un poco con la cabeza
y pasándose la mano por el pelo con el ceño fruncido
inmediatamente después –… creí…
creí que le molestaría que me pusiera a mandar en
su vida de pronto!… como si fuera… su padre…-
murmuró rozándose los labios, casi frotándoselos
con los dedos que sujetaban el cigarro, arrepentido de haber alzado
la voz –Me pasé la infancia entre sicólogos
y siquiatras… - se golpeó la rodilla con los dedos
a toquecitos nerviosos –Volví de nuevo porque me lo
pidió Minako… No sé si estoy en condiciones
de ser padre de nadie… tú ya debes haber oído
hablar de esto…- se levantó golpeándose la nuca
con la mano y abrió una ventana fumando y apoyándose
en el marco –Pero esta vez será él quien decida.
- Debo haber oído.... – repitió, sin comprender
a qué se refería. – Yo no creo que Tassei quiera
el padre perfecto, sólo creo que se siente solo. Mucho. Y
la verdad, no es que yo sea un experto tampoco. – reconoció,
sonriendo un poco, notando lo tenso que estaba el moreno.
-Ya…- alcanzó sólo a contestar el moreno apoyándose
en el marco de la ventana con los ojos cerrados, mientras se sacaba
el cigarro de los labios.
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