.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 22- Like Son, Like Father

Enki apoyó su frente contra la puerta, absolutamente desanimado, pero tenía que verse fuerte, no podía permitir que Tassei lo viese así. Seguro pensaría que todo estaba perdido. Y claro, que él estaba preocupado, pero no veía por qué causarle más angustia al chico. Dejó escapar un suspiro, y se enderezó por fin, abriendo la puerta, y vigilando a su alrededor.

Kenji se incorporó un poco en el colchón al escuchar el ruido de la puerta, aún adormilado. Se había quedado dormido abrazando a Tassei aunque su idea inicial había sido cuidarlo, pero estaba agotado -¿Qué pasa?- preguntó al ver su cara de desánimo.

Enki negó con la cabeza, en silencio, haciéndole un gesto para que lo siguiese a la sala, y poder hablar sin despertar a Tassei. – No llegó – explicó una vez estuvieron fuera. – Esperé y esperé y nunca se presentó.

-Joder… qué cabrón…- el moreno bajó la cara y miró a Tassei de soslayo incapaz de salir del marco de la puerta, no fuera a cerrarse y quedarse allí solo en el cuarto -¿Y ahora qué? ¿Crees que … no sé… le surgiese algo?

- Pues eso espero, lo intentaré mañana de nuevo, y si no, el día siguiente. No pienso rendirme. – le aseguró, cruzándose de brazos. - ¿Cómo ha estado?

-Bien… se ha quedado dormido al poco rato de estar en la cama. Ha llorado de nuevo un rato… pero está agotado, es normal que se haya rendido al sueñ… espera…- tomó el teléfono al escucharlo sonar y descolgó escuchando la voz de un hombre al otro lado preguntando por él de forma demasiado formal para ser un cliente –Sí… soy yo… vale…- bajó un poco la cabeza mientras le decía la dirección de Enki –Vale… ajá… sí…sí…de acuerdo, adiós…- colgó apretando las mandíbulas –Era su padre… viene a buscarlo…

Enki le acarició el hombro, bajando por su brazo de manera reconfortante. – Tenemos que hablar con él, si se lo lleva simplemente.... volverá a pasar lo mismo.

-Ya lo sé… pero no creo que yo le agrade… seguro que me tiene atragantado sólo de verme y más con ese tono que me habló…- miró a Tassei de nuevo y luego a Enki -¿Y si no me deja estar con él más?

- ¿Crees que Tassei va a obedecer eso? Sabes que no... – le sonrió comprendiendo su preocupación, y acariciando su rostro ahora. – Ese chico no es muy controlable.

-¿Y si su padre es un ogro espantoso camionero con los brazos como mis piernas?- se rió sin poder evitarlo con su propia imagen mental –No sé… lo había imaginado calvo y penoso por como Minako hablaba de él… pero no tenía voz de hombrecillo nerd precisamente…

- Y ¿te parece que Tassei pueda ser hijo de un ogro? – se rió un poco, pensando en que por la forma en la que fruncía el ceño, tal vez. – No lo creo, de veras. No deberías preocuparte tanto hasta que lo conozcas.

-No pero tampoco podía creer que fuera hijo de una…. – sonrió pensando en Tassei y miró atrás pero seguía dormido. Igual no quería meterse con Minako ahora, delante de él, a pesar de que en su mente seguía diciendo “bruja”. Escuchó que llamaban a la puerta y apretó las mandíbulas –Mierda…

- No te preocupes – lo besó ligeramente en los labios, dirigiéndose a abrir la puerta y quedándose en estado de shock al ver de quien se trataba. - ¿Profesor Masurao? ¿Cómo sabía....? – miró a su alrededor como buscando una explicación en el aire. - ¿Cómo supo donde vivo?

Kenji se asomó un poco, sin salirse de la puerta, aliviado en cierto modo al ver que no era el padre de Tassei, pensando estúpidamente que así aún no lo alejaban de él, aunque…Masurao no era el profesor aquel, entonces además era bueno. Se quedó mirando a Tassei tentado a despertarlo.

Yûdan miró el papel que se había apuntado y después el número del piso –No… estaba buscando otro puto piso…siento no haber podido ir, pero me surgió algo importante- murmuró con el cigarro en los labios bastante nervioso por lo que le habían comentado en la comisaría -¿Sabes donde vive un tal Kenji…?

- No, en realidad, no, pero está aquí conmigo? – contestó en modo de pregunta porque no imaginaba qué quería con Kenji. – Yo también tenía algo importante que decirle a menos que... – suspiró, confundido, pensando que si sabía de Kenji, a lo mejor es que había estado investigando por su cuenta. Claro, que no se imaginaba cómo, no recordaba ni haberle dicho el nombre de Tassei, aunque ahora que lo pensaba, sí había mencionado a Kenji. Pero.... era extraño.

-¿Está aquí?- lo miró comprendiendo entonces que el chico del cual le habían hablado era su hijo. Se pasó la mano por el cabello apartándoselo hacia atrás aún más nervioso por verlo encima en una situación así -¿Dónde está mi hijo?

Kenji lo miró a los ojos incrédulo –En la cama… dormido…-susurró dejando paso al moreno que entró en el cuarto como si de su propia casa se tratase. Se sentó en la cama y el chico se apartó mirando a Enki como si estuviese viendo el aterrizaje de un OVNI.

El pelirrojo se encogió de hombros, tan sorprendido como Kenji, cerrando la puerta tras de sí, y acercándose al moreno.
Tassei entreabrió los ojos al sentir el movimiento, esperando ver a Kenji y llevándose un susto al ver a aquel desconocido. Se sentó de golpe, lanzando un grito, y provocando que el felino saliera corriendo a esconderse bajo la cama.

-Tranquilo…- el moreno le habló sosegadamente apartándose el cigarro de los labios sin saber dónde apagarlo y finalmente apagándolo con los dedos y apoyándolo en la mesita de noche. Lo miró a los ojos pensando en todas las veces que lo había observado desde lejos sin atreverse a acercarse –No tienes que estar asustado… Kenji está ahí fuera de todos modos…- susurró pensando que eso le tranquilizaría y consciente de que para él, sólo era un desconocido

Tassei miró hacia el pasillo tentativamente, nervioso y volviendo a mirar al desconocido. – Y ¿tú quien eres?

Yûdan sonrió levemente con el carácter del chico y respiró con fuerza mucho más serio, mirándolo a los ojos y pensando que no tenía derecho a llamarse a sí mismo de ese modo –Tu padre.

- Oh – el chico lo escudriñó, más tranquilo, pero ahora nervioso de otra manera. No sólo no tenía idea de qué hacer, si no que le parecía muy pronto. – Soy Tassei – se presentó como si no lo tuviese que saber ya, pero no se le ocurría otra cosa.

-Lo sé… yo estaba allí sujetándote cuando te pusimos ese nombre…- lo miró sonriendo y pensando que debía estar muy nervioso al igual que él -¿Crees que no sé cómo se llama mi hijo?

- Creí que te lo habrían dicho de la comisaría. – murmuró, recogiendo sus piernas y bajando el rostro. – Ella... mi madre dijo que no estabas ... – aclaró, sin saber ni qué era verdad ya, e igual sintiéndose muy débil.

-Yo sé incluso en qué colegio estás estudiando, Tassei … - el moreno lo miró suspirando con fuerza -¿Sabes cómo me llamo? ¿Te lo dijo ella?

Tassei negó con la cabeza, resistiéndose al impulso de bromear de pronto, aunque su expresión seguía igual de seria. Claro, que cualquiera podía saberlo así como estaba oculto tras su flequillo y en forma de caracol.

-Me llamo Yûdan… y soy… escritor- se levantó para sentarse a su lado aunque sin tocarlo –Trabajo como investigador de parasicología…

El chico alzó la mirada, aunque le daba vergüenza pero aquello sí que lo sorprendía mucho. – Entonces... ¿me crees? – preguntó directamente, ya que había tenido que cambiar su primer testimonio y adjudicarlo al shock, por el miedo que le había dado de que lo enviaran a una institución o algo así.

-Te creo- asintió el moreno guardándose las manos en los bolsillos de la cazadora de cuero negra y azul –Supongo que tengo muchas explicaciones que darte ¿verdad?

Tassei asintió sin ninguna duda, más serio aún. ¿Por qué me abandonaste? ¿de veras quieres que esté contigo? – preguntó, de pronto meditando en si se podía dar en adopción a alguien tan mayor.

-Quiero que estés conmigo, pero no te abandoné…es más complicado que todo eso…- apoyó la cabeza contra la pared –Tu madre creía que yo estaba loco… y yo mismo he llegado a creerlo… que me estaba volviendo loco…-susurró pensando en que aún lo pensaba en ocasiones –Me obsesioné con encontrar el modo de demostrar que existía todo de lo que yo hablaba… me obsesioné demasiado… me despidieron de mi empleo… y tu madre me pidió el divorcio… tuve que irme…

- Y te olvidaste de mí... – susurró Tassei, seguro de que hubiese podido verlo si hubiera querido. Muchos padres se divorciaban y no por eso dejaban de ver a sus hijos.

Yûdan se pasó las manos por el rostro y se palmeó las mandíbulas mientras las apretaba, preguntándose cómo explicarle aquello –Estaba convencido de que era lo mejor para ti… no saber qué clase de hombre era tu padre… pero nunca me he olvidado de ti… He tratado de verte tanto como me ha sido posible… se que no debí tomar eso por sentado… pero estoy aquí.

- Porque mi madre murió... – finalizó el chico, sintiendo la frase incómoda y aún no creíble. – Si eso no hubiera sucedido... no te hubiera conocido, ¿verdad?

El moreno lo miró a los ojos pensando muy bien esa respuesta –Realmente… ¿querías conocerme Tassei? ¿Le dijiste a Minako que querías conocerme? Ni siquiera sabías mi nombre.

- No, no quería, porque .... te fuiste. Así que eras probablemente peor que ella. No, no era tan mala... – susurró, pensando que al menos se había quedado con él, quejas y todo. Y de todas maneras, seguía sintiendo su muerte como culpa suya. – Pero... no se supone que tuviera que ser yo! Se supone que tú quisieras estar conmigo! – le gritó, por fin, las lágrimas resbalando por su rostro de nuevo, y haciéndolo esconderse nuevamente. No había querido ponerse así delante de él.

Yûdan se quedó nervioso, observándolo llorar sin saber qué hacer y sintiéndose incluso tentado de llamar al chico aquel para que lo atendiera, o que hiciera lo que fuese que se debía de hacer. Hizo el amago de levantarse sin llegar a hacerlo por completo. Era su hijo ¿no? ¿Acaso no debía él mismo ayudarlo? Como mejor supiera… -Te he dicho que creía que…que pensé… que era mejor que no estuvieses conmigo, que no te volvieras un chalado como yo… alguien que ha arruinado su vida… incluso algunas veces… pensaba que si lograba demostrar que todo en lo que yo creía era una realidad… entonces tendría derecho a presentarme delante de ti… Yo… mira Tassei… no se me dan bien los críos…- acabó sentenciando.

- Pues yo no soy un crío! – le gritó a pesar de cómo se había puesto. – Y además.... yo te hubiera creído.

El moreno se quedó mirándolo a punto de pegarle otro grito de vuelta para que no le levantara la voz de ese modo, pero aquella segunda frase lo había desmontado e incluso le daban ganas de sonreír -¿Querías mucho a Minako?- preguntó pensando en si era buena con él. Alzó una mano preguntándose si debía tocarlo o no, y le pasó el brazo por los hombros de forma algo incómoda.

Tassei negó con la cabeza, también sintiéndose incómodo por el abrazo, aunque claro, si ya lo ponían incómodo los abrazos de la gente que conocía... – La odiaba, o pensé que la odiaba, no me prestaba atención y me insultaba todo el tiempo, pero no sé... era mi madre ¿no? Además, yo creo que se murió por mi culpa – confesó, solemnemente, a pesa de que Kenji le había dicho lo contrario.

-No, los poltergeist son fenómenos agresivos por naturaleza, tú no tienes nada que ver en su muerte. Si bien, serías una víctima- lo miró fijamente apoyando entonces la mano en su hombro –Creí que serías feliz con ella… también creí que te habría hablado de mí… incluso que estarías de acuerdo con ella en que era un tarado…- apretó un poco la mandíbula -¿Vas a darme una oportunidad Tassei?

- Kenji dice que debería... – murmuró, como presentando un importante argumento. - ¿Vas a dejar que siga viendo a Kenji?

-¿Por qué? A mí qué más me da…- soltó de forma un tanto hosca pero es que no comprendía por qué habría de prohibírselo –No es el novio de Minako ¿verdad? Sólo se acostaba con ella… es demasiado joven… siempre le han gustado más jóvenes…- murmuró meditando sobre sí mismo –Cuando me casé con tu madre… estaba embarazada de ti… yo tenia dos años más que tú…. No vivirás en una casa como la de hasta ahora.

- No me importa, yo no quiero regresar a esa casa de todos modos... – lo miró a los ojos, tratando de imaginárselo de esa edad con su madre, pero claro, le era casi imposible, por no decir que seguía viendo a su madre de la misma edad, sólo que embarazada. – Es que Kenji es mi amigo y es el único que se ha interesado por mí.... Por eso.

-Está bien, Kenji me trae sin cuidado- susurró mirándolo a los ojos. Le pasó una mano por la mejilla apartándole un poco el cabello y alzándole la cara para verlo mejor –Eres muy guapo… - sonrió levemente pensando que al menos eso si lo había hecho bien y se rió apenas un poco, soltando su rostro y cogiendo un cigarro de la cajetilla –Esta nueva casa está hecha una mierda Tassei… y no tengo mucho dinero precisamente…

- No me importa, ya te dije... – refunfuñó, rojo porque le hubiera dicho guapo y mirando a un lado. – Y eso apesta – protestó por el cigarro.

Yûdan frunció el ceño mirándolo de soslayo –Tienes un genio horrible ¿no crees? Tendrás que acostumbrarte a mi peste… ya estoy muy mayor para enmendarme ahora…

- Tú también tienes un genio horrible, mi madre lo decía y se te nota. – lo miró de soslayo devolviéndosela, y pensando en guindarle un ambientador del cuello.

-Tu madre decía mucha mierda… y era una venenosa que no sabía más que quejarse…- le apoyó la mano en la cabeza echándosela hacia atrás y se paró, mirándolo desde arriba pensando en si no se habría pasado teniendo en cuenta que acababa de morir - Tú no tienes edad para estar tan amargado.

- Y tú tampoco. ¿Reconoces que estás amargado? – le preguntó maliciosamente, ahora que se sentía más cómodo y demasiado distraído con la discusión como para pensar en nada más.

-Pero es culpa de tu madre….- le empujó la cabeza un poco más, tumbándolo en la cama y se sentó a su lado de nuevo, pensando que aunque no se conocían de nada se sentía extrañamente ligado a él con rapidez, casi cómodo –Ayer por la noche fui a un pueblo… a investigar las apariciones de un supuesto espectro… una dama blanca…. Me quedé a dormir en el torreón… -le contó como si fuera algo importante, aunque en realidad trataba de comunicarse con él lo mejor que podía.

- ¿De veras? Y ¿la viste? ¿No te da miedo? – le preguntó interesado, como si estuvieran en una fogata echando cuentos de miedo de pronto.

-A veces sí que me da miedo, pero esta vez estaba casi seguro de que era un fraude… Estoy escribiendo un libro sobre fraudes en parasicología, por eso fui de todos modos…- le explicó antes de seguir con el relato -Estaba muy oscuro… y hacía mucho frío… entonces empecé a escuchar unos ruidos y me quedé quieto… La vi… y me acerqué a ella ¿sabes qué ocurrió?

Tassei negó lentamente con la cabeza, pero sin quitarle la mirada de encima, totalmente interesado, aunque le daban algo de escalofríos.

-Estiré la mano para tocarla… aunque eso no debe hacerse- le advirtió después, pensando mejor cómo explicarle las cosas –Y me empujó…- sonrió de medio lado el moreno echándose el cabello hacia atrás con una mano -Así que salí corriendo detrás de ella y le arranqué la capucha… convencido de que era una persona… pero no había nada…- explicó después mucho más serio –Sólo la ropa…

- Entonces ¿era cierto? – preguntó entusiasmado. Claro, que era porque él no había tenido que estar allí. – Y ¿por qué haces cosas que no debes?

- Porque quiero ir más allá… y porque no creo que todo sea como lo han escrito antes… porque si tienen razón… ¿Por qué aún no han sido capaces de demostrar nada de nada? Con hechos irrefutables que nadie pueda negar… - lo miró a los ojos fijamente –Voy a hacer lo que sea… incluso lo que no deba, por ti. Te demostraré lo que necesitas saber…

Tassei sonrió a su pesar, porque no quería mostrarse tan amistoso tan pronto, claro. E intentó ponerse serio de nuevo, carraspeando como si fuese un señor mayor. – No necesitas hacer eso. Sólo ... – se detuvo consciente de que no quería decir nada cursi.

-Sí lo necesito…-lo miró aún completamente serio –Sé que ahora tienes miedo y que no confías en mí… Yo también lo tengo… ni siquiera sé cómo tratarte… se me da mal la gente…- se pasó la mano por la quijada tocándose de nuevo y pensando que otra vez más no se había afeitado.

- Lo estás haciendo bien, yo tampoco... soy bueno en eso – confesó, bajando el rostro de nuevo, y se bajó de la cama de pronto, arrodillándose y regresando con el gatito en las manos, mostrándoselo. – Este es Jiken, Kenji me lo dio, y va a donde yo vaya. – le advirtió.

-Ya veo por dónde vas…- se rió, porque le empezaban a hacer gracia sus borderías, como si creyese que podía hacer lo que desease. Sujetó al gato, poniéndoselo sobre el pecho y acariciándole la espalda, notando que se agarraba de su camiseta –Mientras tú cambies su caja de mierda, a mí me la trae floja…

- Lo haré, a mí no me molesta... – le aseguró, pensando en que le había prometido cuidar de él, y poniéndose rojo como si le pudieran leer la mente, aún así, con el ceño fruncido.

Yûdan alzó una mano apoyándole el dedo en el ceño –Te propongo algo… para que nos sea más fácil ¿de acuerdo? Comemos con tus amigos… yo tengo que hablar con Enki… y por la noche vienes a casa conmigo… pediré que traigan tus cosas…

- Está bien.... Pero querrás decir con Kenji....? – preguntó, porque no conectaba uno y uno, y por ende, no comprendía de qué tendría que hablar con Enki. – Enki es el novio de Kenji, ese sí es verdadero.

-Bien… ya veo… que Kenji es un chico muy trabajador…- sonrió para sí tapándose la boca por no exteriorizar la idea malvada que estaba teniendo sobre su ex mujer –Pero yo con quien quiero hablar es con Enki.

- Ya vale... – lo miró sin comprender lo que había querido decir. – Pero te advierto que Kenji me conoce mejor. Y de todos modos, yo me conozco mejor. – le aseguró por si era acerca de él.

-Estoy seguro de que preferiré que tú me cuentes sobre ti…- se levantó con el gato enroscado por su cuello como si hubiera encontrado allí un fantástico lugar para dormirse. –Quiero hablar con Enki sobre lo sucedido, porque él es estudiante de parasicología y por cierto, me debe cierto informe…- meditó de pronto –Ven conmigo…- se llevó al chico bajo el brazo hacia el salón y Kenji los miró como expectante.

Enki le acarició la espalda, seguro de que todo iba a estar bien. En realidad, hasta parecía ventajoso.

- Es mi padre. – les habló Tassei como si no lo supieran ya todos, y con cara de enfado, sólo porque le daba vergüenza. – Podemos.... comer....

- Claro – lo interrumpió, Enki, notando lo incómodo que estaba el chico y explicando. – Y también es la persona de la que les hablé, quien nos iba a ayudar...

Kenji se quedó observándolos, pensando que en algo si se parecían, en la cara de mala hostia, bueno… a parte de otras cosas -¿Entonces te vas a llevar a Tassei?

-Es mi hijo…claro que me lo voy a llevar, pero sí puedes seguir viéndolo- le aclaró frunciendo el ceño, preguntándose por qué tenía que aclarar algo tan estúpido. A él le daba igual -Enki… pide algo de comer que yo lo pago y dame el informe que te pedí…- le pidió sentándose en uno de los sofás como si estuviera en su casa. Se sacó la cazadora dejándola sobre el respaldo –Te voy a necesitar… hasta que esto acabe…- lo miró cruzando una pierna sobre la otra como esperando aquel informe.

- Pues yo.... tengo algunas notas que hice de memoria, pero tras lo que pasó, no pude hacer ningún informe. La... madre de Tassei no me permitió quedarme a su lado – se explicó, nervioso, y maldiciéndose por sentir como si fuese un niño de escuela. Claro, que por otro lado, se sentía entusiasmado con la idea de poder verlo trabajar, de cerca.

-… como sea…siéntate a mi lado- el moreno entrecerró los ojos levemente, dejando salir el humo y pensando que de veras era vago, siempre tenía una excusa. Se inclinó hacia delante para sacar la ajada libreta de su bolsillo y pasó varias hojas tomando el bolígrafo –Primero, deberíamos descartar o no que se trate de un fenómeno PKER… así que todos vamos a asistir a clase… porque todos vamos a trabajar en esto ¿Kenji?- el moreno alzó sus ojos castaños al chico que se había quedado solo en el otro sofá pensando que si le decía a Enki que se sentara con él, ya le estaba cayendo mal y más con las caras de friki que estaba poniendo el chico de cabello cobrizo. Por otra parte, no era viejo como se había imaginado, aunque si tenía un aspecto deplorable con esa cara mal afeitada y ese pelo sin cortar…

-Pero yo no sé nada de estos rollos…- jugó con las gafas que sostenía en la mano devolviéndole la mirada y pensando en qué demonios sería un fenómeno PKER.

-Lo sabrás ahora…- murmuró Yûdan para el cual las excusas seguían sin tener mucho efecto y se sacó el cigarro de entre los labios mirándolo de nuevo –Así que ¿Qué haces?

-No sé… pero quiero ayudarlo… - contestó aún preguntándose qué demonios podía aportar él a aquello.


 
 

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