| Capítulo 21- Even in Your Darkest
Hour
- Comprendo…- murmuró el policía que parecía
no tener muchas más palabras en su diccionario desde hacía
un buen rato. Sólo le preguntaba cosas y respondía
a todo “comprendo”, como si no pudiera importar cuales
fueran sus respuestas. Kenji se pasó la mano por el cabello
hacia atrás, apartándose un mechón que le había
caído sobre el rostro. Estaba agotado de aguantar aquel interrogatorio
y quería que lo dejasen ir con Tassei de una vez. Seguramente
también estaban preguntándole toda aquella clase de
cosas.
-Entonces… ¿puedo quedarme como responsable del chico
mientras no localizan a su padre?- preguntó rascándose
el cuello inquieto y mirando hacia atrás por donde había
visto que se llevaba a Tassei una supuesta sicóloga.
-Un momento…
-Sí…- Kenji se acarició el cuello mirando a
un lado y masajeándose un poco la nuca. Se sentía
tenso, le habían dicho que no podía salir de la ciudad
hasta que los forenses y demás hubiesen comprobado algunas
cosas ¿Qué demonios? Desde luego, no les había
contado nada, seguro que lo tomaban por un chalado y no le dejaban
quedarse con el chico y no lo quería solo por nada del mundo.
Aunque dijeran que lo iban a tener allí bajo cuidado “una
mierda…” pensó mirando su teléfono. Quería
llamar a Enki, pero tenía que esperarse. Observó al
jefe de la comisaría que llamaba a un teléfono tras
que le entregasen un informe.
-Buenas noches… le hablo desde la comisaría de policía,
sí… estoy hablando con el padre de Tassei Amaya y ex
marido de Minako Amaya ¿es así?... Ajá…
debo informarle de que su ex mujer ha sido hallada muerta esta noche,
lo siento… sí…sí, el chico está
en perfecto estado, asustado - el hombre comenzó a anotar
cosas en una libretita y Kenji siguió los movimientos de
su pluma con la mirada, preguntándose qué clase de
hombre sería aquel. Seguro de que no los creería y
seguro también de que él no iba a agradarle nada cuando
supiera de quien se trataba -Está usted de viaje…-
el hombre observó la hora en su reloj, eran las 8 de la mañana
ya, habían pasado horas y horas -¿Cuando llegará?...-
apuntó de nuevo en el papel -¿Conoce usted al novio
de su ex mujer? Ajá… comprendo…- Kenji suspiró
al ver que comenzaba con los “comprendo” –Bien…
el niño puede quedarse aquí aunque este hombre…
Kenji Arata, el novio de su ex mujer se ofrece a cuidarlo…
¿el niño? El niño quiere ir con él…
sí… está bien, antes de nada, tendrá
que venir a comisaría, lo antes posible… ¿comprende?-
Kenji observó al hombre como esperando sentencia mientras
hablaba unas cuantas cosas más y se despedía.
–Tiene que firmar estos papeles… su padre estará
aquí dentro de unas horas, desgraciadamente no se encuentra
en la ciudad ahora mismo… Aún así deberá
prestar declaración antes… así que… aunque
la custodia desde luego pasa a ser suya, puede quedarse con el chico
hasta que venga…- le extendió unos papeles donde figuraban
unas cuantas cláusulas.
Kenji los firmó murmurando un gracias -¿Me lo puedo
llevar ya?
-Sí… en cuanto salga… - sentenció el
hombre sin más. El moreno se levantó inquieto paseándose
por la oficina de comisaría y sujetó el teléfono
llamando a Enki para ver si podía ir a buscarlos.
Enki se levantó una vez más, en la parte pública
de la comisaría. Por supuesto, que no le permitían
pasar más allá a menos que fuese familia o testigo.
Llevaban horas, incluso había tenido tiempo de salir a comprar
el desayuno y aún nada. Suspiró, preocupado, pasándose
la mano que llevaba libre, por el cabello una vez más, casi
tirando las bolsas al escuchar el móvil sonar. - ¿Sí?
¿Kenji? – preguntó ansioso.
-Estoy esperando a que dejen de darle la paliza a Tassei, se supone
que está hablando con una sicóloga… estoy agotado…
necesito salir de una vez… En cuanto me den a Tassei, me voy
¿Puedes venir a buscarnos?
- Estoy afuera, esperándolos – le contestó,
aliviado de que no fuese nada más complicado. Aunque aún
le preocupaba un poco lo que Tassei pudiese estar diciendo en ese
estado.
Justo en ese momento, el chico salió, seguido de la psicóloga
que seguía diciéndole cosas probablemente para levantarle
el ánimo o hacerlo sentir mejor, pero el chico seguía
mirando el suelo, como si quisiese desaparecer. Sólo alzó
la mirada para buscar a Kenji, apresurándose hacia él
apenas lo vio, y sujetando su mano libre sin decir nada.
-Vale, ahora salimos, ya está aquí- el moreno sonrió
un poco comprensivo, colgando el teléfono e inclinándose
un poco para verle la cara. Le besó la mejilla soltando su
mano para rodearle los hombros pegándolo a él todo
lo que podía. Se quitó la chaqueta del traje poniéndosela
por los hombros –Vamos a casa de Enki ¿vale, Tassei?-
le preguntó más que nada por hacerlo hablar.
- Mhm... – emitió como toda respuesta el chico asintiendo
débilmente, pero sin rechazar su abrazo.
-Vale…- susurró Kenji saliendo de la oficina y observando
a Enki. Se aproximó a él haciendo una mueca -¿Te
importa conducir tu?-le preguntó sin besarlo ni nada por
el estilo aunque percatándose sólo justo a tiempo,
recordando haber dicho que era el novio de Minako.
- No, no tengo ningún problema. Les compré algo de
comer, no sabía que les gustaba, está algo frío...
– empezó a comentar, sin saber qué más
decir, intentando regresar algo de normalidad a la situación,
a sabiendas de que era imposible. – Vamos... – murmuró
finalmente, sintiéndose estúpido, y comenzando a caminar
hacia fuera del lugar.
-Tengo hambre… aunque esté frío, me dará
igual…- le sonrió caminando hacia el coche y pasando
al asiento de atrás con Tassei para cogerlo sobre sus piernas
tratando de darle calor aunque no físico, pese a que la piel
del chico se sentía fría incluso -¿Estás
cansado Tassei?
- Sí, pero no quiero dormir – contestó, como
haciendo un gran esfuerzo y advirtiendo de paso.
Enki se subió al asiento del conductor, desapartando el
coche, y observándolos a través del retrovisor sólo
por un segundo, deseando poder hacer algo.
-Vale… no duermas…- le sonrió pasándole
un dedo por el puente de la nariz y lo atrajo contra su pecho seguro
de que llevaba sin dormir desde la última vez, cuando los
tres se habían dormido juntos. En algún momento caería
rendido si es que no le sucedía lo mismo a él con
lo agotado que se sentía –Vendrá a buscarte
tu padre, Tassei…
- ¿Mi padre? – el chico lo miró como sorprendido.
Seguro que ya se lo habían dicho pero así como estaba,
lo más probable es que ni hubiera prestado atención.
– Pero.... no lo conozco, yo quiero quedarme contigo.
-Pero no puede ser… lo siento… sólo puedo quedarme
contigo mientras no llega tu padre, está de viaje…
eso he entendido…- le pasó la mano por el cabello comprendiendo
que ahora enfrentarse a ver a su padre que no conocía, era
aún posiblemente más traumático –Tu padre
les ha dado permiso para que te quedes conmigo mientras…
- Es estúpido, si ni siquiera me quiere... – refunfuñó
el chico, bajando el rostro de nuevo.
-Eso no lo sabes… - suspiró apretándolo contra
él –Si viene a buscarte, será que te quiere…
estoy seguro… - mintió entrecerrando un poco los ojos
deseando que así fuera y mirando a Enki.
El chico le sonrió a través del retrovisor, en donde
había estado revisando cada cierto tiempo, girando la esquina,
para llegar a su edificio.
- Si así fuera, hubiera estado conmigo en primer lugar....
– Tassei se hundió más en el asiento, sin ser
consciente de que ya estaban aparcando.
-Tal vez no podía… tal vez tu madre se lo prohibió…
pueden ser muchas cosas, no tienes que pensar siempre en lo peor.
¿No deberías darle una oportunidad?
Tassei alzó la mirada, observándolo serio. –
Sería mejor para él si no se la doy, aunque sería
mejor para ti si me voy con él...
-No diga imbecilidades ¿quieres? ¿Quién crees
que les ha pedido si podía quedarme contigo mientras no venía
tu padre?- frunció el ceño molesto. Claro que bajó
la voz de inmediato porque sabía que estaba demasiado hecho
polvo y probablemente ni pensaba lo que decía –Y sobre
tu padre, si él no te quiere, yo me quedaré contigo,
te lo prometo… pero primero dale una oportunidad.
Tassei asintió notando lo molesto que estaba a pesar de
todo, los ojos aguándosele de nuevo. – Pero yo maté
a mi madre, ella estaba conmigo y....y... Y nadie debería
estar conmigo! - Exclamó, echándose a llorar de nuevo.
- Vale… ya… - Kenji suspiró con fuerza besándole
la frente apretándolo entre sus brazos y frotándole
la espalda con una mano –Tú no la mataste, vamos a
acabar con eso, las cosas se van a arreglar… de veras…
¿confías en mí, Tassei?
- Eres el único.... es quien confío – sollozó,
aferrándose a su camisa.
Enki sonrió, ya fuera del auto, deteniéndose a punto
de abrirles la puerta, porque no deseaba interrumpir.
Kenji lo cogió en brazos saliendo del coche y llevándolo
así. Le sonrió a Enki levemente caminando a su lado
hacia el piso del chico –Pues si confías en mí,
y yo te estoy diciendo que no te dejaré solo, entonces ya
está… todo se arreglará… Tal vez tu padre
incluso pueda ayudarnos… Si ella no lo aguantaba, es que tan
malo no puede ser ¿no crees?- trató de bromear un
poco esperando que se animara.
- Cállate – el chico sonrió a través
de las lágrimas secándoselas con una mano y luego
poniéndose serio de nuevo, sin que le resultase tan divertido
bromear acerca de su madre en esos momentos.
- Ya está.... vamos a subir, y les voy a calentar el desayuno,
porque aunque creas que no tienes hambre, yo sé que sí
– les comentó Enki, intentando sacarles la mente de
la situación. – Y luego, ya veremos qué haremos.
Por ahora, hay un gatito que te está esperando desde ayer.
-Cierto… ayer cuando entramos, nos miró con cara de
que no le resultábamos muy interesantes y nos dio la espalda…-
Kenji sonrió entrando en el ascensor con ellos y lo aupó
un poco para subirlo más hacia su cuello.
- Eso es porque no saben tratarlo... - bromeó, apenas animado
Tassei, aunque aferrándose al moreno como si fuese un niño
pequeño.
- Si no fuera por mí, no tendría leche... ¿eh?
– Enki le siguió la corriente, ya introduciendo la
llave en la puerta, y abriendo para revelar efectivamente al gatito,
allí sentado mirándolos.
- Mira… ahí está… - el moreno pensó
en bajarlo, pero le daba pena que creyese que le molestaba y se
sentó en el sofá dejándole plena libertad para
separarse o no, tal y como desease. El gatito saltó al sofá
y se subió por el pecho de Tassei haciendo que incluso Kenji
dibujara una sonrisa mucho más sincera y para nada forzada.
- Jiken... – susurró Tassei, acariciándolo
y sonriendo al escucharlo maullar, acariciándose con el chico,
que empezaba a limpiarse las lágrimas de nuevo con la otra
mano.
- Todo listo, entonces, ya no me mirará con cara de que
lo tengo secuestrado – sonrió Enki pasando a la cocina
para calentar la comida. Seguro que Tassei no comía a pesar
de lo que había dicho antes, pero al menos, había
que intentarlo. Mientras más normales mantuviesen las cosas,
mejor estaría.
-Tengo hambre Enki…- el moreno lo miró pasar con una
sonrisa en los labios sólo por molestarlo también
un poquito, aunque tenía la cabeza echa un lio por no hablar
de que seguramente se había quedado sin trabajo en el concesionario
y desde luego sin coche, porque no iba a tener cómo mantenerlo.
- Ya va, ya va... – se quejó en broma el chico, ya
en la cocina abriendo los contenedores plásticos para poner
la comida en platos y calentarla un poco.
-Tassei… ¿sabes que Enki me quiere? Ya sé que
estabas enamorado de mí… pero no va a poder ser…
- Tonto! Yo no estoy enamorado! – protestó enrojeciendo
y empujándolo aunque muchas fuerzas no tenía, luego
de la noche que había pasado.
- Eres malvado, Kenji – lo riñó Enki, aunque
sonriendo igual, regresando con dos platos de panquecas, aunque
uno tenía también una orden de torta de huevo. –
Supuse que no te gustaría lo dulce, pero por si acaso...
– el explicó a Kenji, entregándole el suyo.
No había querido que le dijera luego que por qué a
él no.
-No me gusta…- se rió el moreno tirando de Enki para
que se sentase a su lado en el sofá, aunque estaban bastante
apretujados, pero así se sentía bien –Y no soy
malvado, es que yo sé que Tassei me mira con ojitos de amor…
¿quieres que te dé un besito, Tassei?
- Que no! Necedad... – refunfuñó aún
más el chico, intentando comer sin que Jiken se subiese a
su plato y tratando de verse muy maduro a la vez.
- Come... – Enki hundió el tenedor en la torta de
Kenji, metiéndole un poco a la boca, como para acallarlo,
riendo.
Tassei los miró de soslayo, haciéndose el que no
le interesaba, pero sin poder evitar reírse bajito también.
-Espero que no sea un castigo, porque nunca me sentiré torturado
de que me den de comer…- miró a Enki a los ojos deseando
besarlo pero se contuvo porque sabía que a Tassei le daría
pena estando como estaba en sus brazos.
|