| Capítulo 20- Someone to Hold
On To
Kenji aparcó el coche y se le congeló la sangre al
ver aquellos coches patrulla parados frente a la casa, las sirenas
de estos y una ambulancia. La gente arremolinándose, vecinos
observando. Casi sentía que le estaba yendo la cabeza, mareándose,
se llevó la mano a la frente caminando hacia el cordón
policial –Dios!... – echó a correr llevándose
a Enki de la mano.
-Por favor, sepárense!- un hombre uniformado trataba de
alejar a los curiosos y demás, mientras los hombres de la
ambulancia transportaban una camilla con un cuerpo cubierto.
-Tassei!!- Kenji soltó la mano del chico y empujó
a la gente pasando por debajo del cordón policial, destapando
aquel cuerpo a pesar de sentir que lo sujetaban. Su piel casi se
tornó blanca al observar a la mujer desfigurada por el terror,
muerta –Minako…- susurró temblando.
-¿Quién es usted?!
-Que se identifique- escuchó a otro hombre de traje acercándose
a él, a pesar, de que apenas era consciente de lo que sucedía,
lo miró a los ojos casi sin verlo.
-Tassei… ¿Dónde está Tassei?- repitió
sin más.
Enki se acercó al cordón, observando lo que sucedía,
permaneciendo allí, suponiendo que sólo le causaría
problemas al moreno si lo seguía. Se acercó a uno
de los policías, preguntando. - ¿Qué ha sucedido?
¿Y el chico que vive aquí?
Tassei alzó la mirada al escuchar su nombre, sujetando con
más fuerza la manta con la que le habían cubierto
los hombros.- Ke... ¿Kenji? Kenji! – lo llamó,
pronunciando las primeras palabras desde que hubiese encontrado
a su madre muerta. – Kenji!! – lo llamó, las
lágrimas resbalando por su rostro nuevamente, sin control.
El moreno se soltó a la fuerza aunque el policía
de hecho, ya estaba dejándolo ir al ver que el chico lo reconocía
y llamaba de aquel modo –Tassei!- lo sujetó con fuerza
contra su pecho y apoyó los labios en su cabello apretándolo
aún más y sintiendo que se le salían las lágrimas
en cierto modo del alivio de ver que estaba vivo, delante de él
–Lo siento….- le susurró acariciándole
el cabello sin escuchar nada a su alrededor más que voces
lejanas.
El hombre de traje se paró detrás de él esperando
unos segundos –Le vamos a tener que pedir que se identifique
señor…
-Kenji Arata…- murmuró el moreno sin voltearse hacia
él y haciendo que el hombre tuviera que dar unos pasos más.
-Tendrá que acompañarnos a comisaría si no
le importa… - Kenji asintió con la cabeza y lo miró
de soslayo-
-¿Y Tassei? No voy a separarme de él…- decidió
apretándolo más, así tuviera que escaparse
y llevárselo a la fuerza
-Tassei estará mejor con…
-No lo estará! No lo estará… - negó
con la cabeza mirando al hombre ahora consciente de que no le creerían
una palabra y negándose a que lo alejasen de él.
- No... Yo quiero estar con Kenji... – rogó el chico,
alzando la mirada llorosa hacia el policía. – Yo quiero....
estar con Kenji. – repitió, encontrando difícil
el hablar por el momento.
-Quiere estar conmigo…- el moreno lo miró a los ojos
a pesar de que acabase de pegarle un grito, rogando porque ahora
se lo permitiese..
-¿Es un familiar?- preguntó a pesar de que estaba
bastante claro que directo, no era, con ese apellido.
-Soy… el novio de su madre…- mintió en cierto
modo imaginando que de ese modo lo dejarían quedarse con
él.
-Comprendo… ¿y qué hacía usted aquí?
-Me llamó por teléfono…
-¿Es así chico? ¿Y dónde está
ese teléfono? ¿Fue desde la casa?- preguntó
desde luego para comprobar que esa llamada se había realizado
–De todos modos, tenéis que venir a comisaría…-
el hombre de bigote canoso le hizo una seña a uno de los
policías para que se los llevase y los ojos azules de Kenji
buscaron a Enki entre la gente. No quería implicarlo, no
lo quería por nada del mundo. Pero necesitaba verlo aunque
fuera.
- El teléfono... está atrás, lo tiré....
– explicó Tassei, su voz aún insegura, totalmente
abrazado a Kenji como si lo fuese a salvar de todo mal.
Enki avanzó al ver que salían, mirando primero a
Kenji y luego al chico, sintiendo pena por él. Empezó
a caminar hacia ellos, decidido a seguirlos
El moreno se pegó al cordón policial y le sujetó
la mano con fuerza entregándole las llaves de su coche sin
mirarlo, para evitar que lo llevasen también a comisaría,
decidido a llamarlo en cuanto le fuera posible y rogando porque
supiera conducir, porque realmente jamás se lo había
preguntado. Lo miró mientras entraban en el coche de policía,
sonriéndole levemente y cogiendo a Tassei contra su pecho
apretando los labios contra su frente dentro del coche.
El pelirrojo asintió, comprendiendo y apretando las llaves
en su mano, como si aquello le diera fuerzas al moreno. Se alejó,
dirigiéndose al coche, mientras Kenji y Tassei entraban en
el patrulla. Una vez, dentro, el chico se desmoronó completamente,
abandonando cualquier trazo de fuerzas que pudiesen quedarle, y
echándose a llorar contra el pecho de Kenji, de manera abandonada.
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