| Capítulo 18- Believe in Destiny
Kenji condujo hasta la casa de Enki de nuevo. No estaba como para
ir a trabajar, por no hablar de que no le apetecía y además,
no se había duchado. Estaba enfadado y preocupado a pesar
de que sabía que se encontraría mucho mejor en cuanto
estuviese con el estudiante. Aparcó cerca de su portal y
se guardó una mano en el bolsillo del pantalón, acto
seguido colgándose las gafas de sol del bolsillo de la chaqueta
y empujó la puerta del portal del edificio que por suerte
estaba abierta.
-Enki… soy yo- dijo apenas golpeó la puerta de su
casa.
El chico se levantó del sofá en donde se encontraba
sentado rodeado de papeles, como impulsado por un resorte y fue
a abrirle al moreno. - ¿Y bien? ¿Cómo les fue?
-Muy mal…- se inclinó para besarle los labios mientras
se quitaba la chaqueta y la dejó estirada sobre uno de los
sofás –Se puso, para variar, como una histérica
y había bebido… además se cabreó conmigo
por decir que le creía.
- ¿Y Tassei? ¿Se va a quedar solo? – le preguntó
luego, ahora mucho más preocupado.
-Conseguí que se quedara con él a cambio de no volver
a mencionar el asunto… por un momento pensé que la
había cagado con ella…- miró el sofá
lleno de papeles y apuntes y se sentó en otro individual
dejando caer la cabeza sobre el respaldo.
- Disculpa, intentaba.... Bueno, no importa. – suspiró,
empezando a recoger un poco, y rogando mentalmente porque el profesor
comprendiera y no se fuera a echar para atrás. Se llevó
la mano al rostro para quitarse los lentes, notando que no los llevaba,
y se giró nuevamente, dejando los papeles sobre la mesa.
– Al menos no estará solo. – se le quedó
mirando en silencio, por unos momentos.
-No… eso no, aunque creo que no puede existir una mujer más
escéptica que ella… No sé si eso es bueno o
malo, la verdad… lo que sí sé… es que
es una mujer valiente…- pensó recordando cómo
había subido abriendo los cuartos uno a uno –O inconsciente…
no lo sé…- estiró un brazo como esperando a
que se acercase y lo miró a los ojos.
- No lo sabes... – murmuró sintiendo una pizca de
celos, pero acercándose y sentándose a su lado. –
Bueno, no tenemos que ser catastróficos, tal vez nada pase
esta noche. Estos fenómenos... no es como que tengan un horario
de trabajo ¿sabes?
Kenji sonrió imaginándose algo lo suficientemente
memo como para ahorrarse el comentarlo y torció el rostro
para mirarlo –Mi idea no era que te sentases a mi lado…-
lo sujetó para subirlo sobre sus piernas de medio lado sobre
él, rodeándole la espalda y apoyando la otra mano
en uno de sus muslos –Estoy preocupado… espero que me
llame si algo sucede…
- Seguro lo hará – le sonrió por su manera
de hacer las cosas, pasándole la mano por el cabello y echándolo
hacia atrás. – En realidad creo que lo peor que puede
pasarle por el momento es que se lleve otro susto. Aún mantengo
esa teoría.
-Sólo un susto…- suspiró con fuerza pensando
que él había pasado autentico pánico en aquellas
dos últimas ocasiones, un miedo como el que jamás
hubiera sentido. Se quedó observando su rostro y sonrió
entrecerrando los ojos y besándole la quijada, el cuello
y subiendo a sus labios, lo besó de nuevo abriendo los ojos
de nuevo para observarlo sin poder evitar que en sus labios se dibujase
una sonrisa –Lo bueno… es que estaba deseando quedarme
contigo esta noche…
- Baka... – sonrió, completamente desarmado ahora,
y abrazándolo. – Pero yo también deseaba lo
mismo.
-Así que… ¿vas a seguir estudiando?- preguntó
aunque apenas susurrando, deduciendo lo que hacía, por los
papeles que había observado. Le pasó la mano por la
cintura bajo la camiseta acariciándolo con suavidad.
- Más tarde, sólo intentaba investigar un poco más.....
pero creo que necesito un descanso – lo miró a los
ojos, rodeando su cuello con los brazos, sintiéndose increíblemente
cercano a él. – Debes poseer algún tipo de poder
de seducción extraordinario. – bromeó, apoyando
su frente contra la cabeza del moreno.
-¿Eso crees?-sonrió levemente, levantándole
más la camiseta conforme subía la mano por su cuerpo,
deslizando los dedos por su espalda –Cuando llegué
a casa de Tassei noté que mi piel aún olía
a ti…- sonrió de forma más abierta cerrando
los ojos y apoyando los labios en su cuello sintiendo de nuevo el
aroma de su piel –Vámonos a la cama…- le pidió
casi de forma caprichosa.
- Me has enamorado en tan sólo tres días, eso es
tiempo record. No creas que voy por ahí enamorándome
de cualquiera que se me ponga delante. – Se apartó
de él, poniéndose de pie. – Vamos, quería
acostarme contigo de todas maneras – se rió, tomando
su mano para guiarlo.
Kenji le sujetó dos dedos con uno suyo siguiéndolo
y aproximándose más. Le apoyó las manos en
los hombros apoyando su pecho contra la espalda de Enki y le besó
el cuello rozando su rostro contra el suyo –Eso es porque
desde que te conocí lo tuve claro, que estaba enamorado de
ti.
Le rodeó el pecho con un brazo, dejando bajar su mano por
el de Enki hasta entrelazar los dedos con los suyos besándole
la mejilla y buscando sus labios.
El chico lo besó, lenta pero profundamente, entreabriendo
los ojos al finalizar el beso. – Qué interesante, debes
ser psíquico entonces.
-No… sólo que tú eras para mí…
por eso estabas allí… esperándome…- lo
sujetó en brazos besándolo de nuevo y dejándolo
sobre las sábanas. Se sentó en el borde de la cama
quitándose la camisa y extendiéndola en la mesilla
sonriendo levemente.
Enki se rió de nuevo, sentándose y cruzando las piernas
para observarlo. – Entonces, ¿tú crees en las
almas gemelas? Que hay una persona para cada cual....
-Yo creo en el destino… y por eso sé que no fue casual
que nos encontrásemos allí… que encontrase allí
a la persona perfecta, que fuera….- le subió la camiseta
besándole el pecho mientras la dejaba a un lado –tan
guapo… tan dulce, que me comprendiese y me amase, que comprenda
lo que Tassei está pasando y nos ayude… eso…
no puede ser una casualidad…- le besó los labios separándose
para levantarse y sacarse la ropa extendiéndola también
y sentándose de nuevo en la cama. Se giró un poco,
recostándose en el colchón golpeándolo un poco
con la mano para que fuera a su lado.
El chico se quitó los pantalones, recostándose a
su lado, y acariciando el pecho del moreno con una mano. –
No lo hubiera creído de ti, eres fascinante, y especial,
de eso no hay duda.
-¿Por qué no? ¿Es porque soy tan guapo? Te
crees que soy tonto…- se rió porque bromeaba, de paso
echándose flores y lo cubrió con una sábana,
acomodándose bajo ella a su lado, acariciándole la
cintura y las caderas. No recordaba haber dormido jamás sintiéndose
tan cómodo y mucho menos haber sentido aquel calor en el
pecho. Rozó la mejilla contra la almohada acomodándose
mejor y sujetándole el hombro antes de besar su frente cerrando
los ojos porque lo cierto era que se sentía cansado de dormir
con miedo, ahora se sentía preocupado, pero al lado de Enki
no era lo mismo.
- Porque creí que eras alguien práctico, inclusive
tal vez un poco cínico. Me alegro de haberme equivocado en
eso... – murmuró, cerrando los ojos también,
sintiendo que toda la tensión de lo que estaba sucediendo
más su propio trabajo, se evaporaba poco a poco. Kenji sonrió
aunque seguía con los ojos cerrados pensando que ciertamente
lo era, pero no con él. Lo rodeó con un poco más
de fuerza aproximándolo más a él y dejándose
llevar por el cansancio.
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