.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 17- Histeria Colectiva

Tassei miró el reloj de la biblioteca por décima vez, dejando escapar una exhalación de contrariedad, bastante ruidosa, logrando que la bibliotecaria le lanzase otra mirada. El chico se levantó, tomando su mochila y dirigiéndose a la salida, no sin antes quejarse de todos modos. – Ya, ya me voy! Ni que fuera una tumba esto....

Kenji abrió la puerta y se topó con él de frente en cierto modo aliviado, ya que no tenía muchas ganas de buscarlo por tremendo edificio antiguo –Lo siento, me he tardado mucho ¿verdad?

- ¿Mucho? Ya me iba a mudar – lo empujó, molesto, aunque a la vez aliviado de no tener que regresar solo. - ¿Te olvidaste?

-Claro que no…- suspiró también sin poder evitar sonreír aunque tratando de no hacerlo. Le pasó la mano por los hombros sujetándolo a su lado para que no se fuera solo y le besó una mejilla –Sólo me entretuve un poco y por eso he llegado más tarde de lo que planeaba…

- Ya... – lo miró de soslayo sin confiar nada y enrojeciendo por el beso. – Eres idiota Kenji.

-Gracias, yo también te quiero…- se rió apoyándole la mano en la cabeza y bajó con él por las escaleras de aquel edificio oscuro deseando salir de allí cuanto antes y meterse en el coche como si allí nadie pudiera hacerles ningún mal. En realidad, no tenía muchas ganas de volver a aquella casa para nada, pero de todos modos acababa de hacerlo con Enki donde había ocurrido todo aquello y no había sucedido absolutamente nada. Sonrió pensando en ello, se llevó una mano a los labios mientras aparcaba delante de la casa, sintiendo el olor de la piel de Enki en ella y sacó las llaves del contacto –Vamos…

- Pero quita esa cara, ¿por qué tienes esa cara? – lo miró como concentrado, aunque lo cierto es que quería concentrarse en cualquier otra cosa. Miró hacia la casa, poniéndose nervioso y deseando de pronto tener a Jiken en sus brazos, pero estaba mejor lejos de él.

El moreno lo sujetó aún más cerca de él mirándolo con una sonrisa –Ah… déjame con mi felicidad…- se rió jugando con su cabello en la nuca y llamó a la puerta. La morena abrió como unos segundos después con cara de haber estado bebiendo además de estar cabreada.

-Y me preguntaba dónde había estado mi hijo desde ayer por la noche… - sonrió como un gesto nada amable –Y mira por donde llega con Kenji… otro al que sólo vi esta mañana en el trabajo y luego desapareció misteriosamente… dejando su teléfono desconectado…
-No sé qué estás pensando pero no es nada de eso- el moreno la miró, observando sus ojos color celeste y entrando con el chico por más que hubiera deseado quedarse en ese umbral.

- Kenji fue a buscarme a la biblioteca. Y no estaba durmiendo con él si eso es lo que crees! – se sintió con la necesidad de agregar, aunque pensando que técnicamente, sí había estado durmiendo con él, pero eso no era importante ni necesario de explicar.

-Yo no me acuesto gratis con nadie…- la miró a los ojos como si dijese la mayor de las verdades –Y sinceramente no creo que Tassei necesite pagar si quiere tener sexo…-comentó como de forma casual pero realmente no lo era. Pero ya que iban a discutir, igual al menos se desahogaba un poco.

-¿Qué quieres decir con eso?!- preguntó la morena alterada como siempre.

-Nada, sólo eso…- Kenji se quedó pasando el brazo sobre los hombres de Tassei –Lo que sucede es que Tassei tiene miedo y ha estado en la biblioteca todo el día porque no quería volver.

-Por favor… ¿es que alguna vez te he levantado la mano?- la morena lo miró como si fuera posible que tuviera miedo de ella.

- No, no es eso – negó el chico con la cabeza, tomando algo de valor y pensando en lo que le habían dicho la noche anterior. – Es la casa... tengo miedo por las cosas que pasan.

-Aquí no pasa nada…- la morena lo miró a los ojos bastante más tranquila ahora que se creía que Kenji no había estado con él o mejor dicho bastante más desinteresada del tema. -¿De qué hablas?

-Sí que pasa… lo que dijo de las puertas… de esos ruidos, es cierto, yo también lo he visto, incluidas cosas peores… he visto una sombra, Minako… y objetos que se subían al techo, armarios abriéndose solos y cajones volando y estrellándose contra las paredes….

-¿Qué?!- la morena lo miró como si le estuviese contando el relato de una abducción por bichos verdes y cabezones.

- Es verdad! Y es peligroso. Y...y..... y a ti también debería darte miedo – le aseguró, dando un paso hacia delante como si eso lo hiciera más convincente.

-¿Qué debería tener miedo? ¿De fantasmas?- la morena alzó una mano pegando un resoplido con fuerza y golpeándose un poco la sien incrédula –Desde luego… que me lo esté diciendo él que es un crío y un… tiene un pase, pero tú también Kenji… ¿sabes? ¿Sabéis cómo llamaría a esto un siquiatra? Histeria colectiva… no, de verdad… me volveréis loca… tú y tu padre… Dios…

-Vale… llámalo como quieras pero no dejes a Tassei solo, porque tiene miedo… y no querrás que nada le pase ¿no?- la miró a los ojos fijamente.

-No le pasará nada!

-Preferiría quedarme yo con él… o un amigo mío…

-No voy a meter a ningún extraño en mi casa! Y tú, Kenji… tú ya has rebasado los límites de mi paciencia contigo!

- No estoy loco! Y Kenji... Kenji no tiene la culpa! Sólo me está ayudando, igual que su amigo.... – protestó desesperado. Hubiera corrido hacia su cuarto si no fuera porque ni a eso se atrevía. – Sí pasan cosas... yo tampoco quisiera creerlo, prefiero que se detenga.

-Bien, tú… tú lárgate de mi casa…- ni siquiera miró al moreno que negó con la cabeza pensando que era realmente imposible hablar con ella.

-¿Quieres que me vaya?

-Que te vayas! Lárgate! Estás como una cabra… Por favor… fantasmas… -sujetó a su hijo de la muñeca suspirando tremendamente nerviosa –Podía pasártelo todo pero que estés apoyando sus chaladuras… Esto ya es demasiado!

El moreno la miró un poco nervioso, tanto por dejar a Tassei solo pero estaba claro que no le dejaría llevárselo, como porque estaba claro que lo suyo se había acabado y la necesitaba realmente. Pero sabía que no era un momento para tratar de acercarse a ella –Quédate con él toda esta noche…sólo te pido eso… y si no ves nada extraño… me dejaré de esto…

- Pero.... no quiero que te vayas! No quiero que se vaya, mamá! – le pidió, llamándola así por primera vez en años, y tratando de aguantar que se le notase demasiado en la cara el terror que sentía, a la vez. – No estoy loco!

-Por Dios! Tranquilízate Tassei!- Le tiró de la muñeca sacudiéndolo un poco y suspirando con fuerza aún así algo movida de que la llamase mamá –Aquí no hay nada! Y estás conmigo! ¿Qué crees que va a suceder?!

Kenji lo miró nervioso porque no quería abandonarlo –Me puedo quedar si quieres Minako, no me…

-Que no! Que te vayas de una vez!- ni siquiera lo miró, observando a su hijo molesta por el interés y aquella amistad con el moreno –Vamos! Ya te he dicho que te fueras!- lo miró a los ojos sujetando a Tassei tras ella como si fuera a llevárselo, apretando las mandíbulas y decidida a acabar con esa chaladura de una vez –Me quedaré con el, es mi hijo.

- Lo siento…- el moreno lo miró a los ojos nervioso, le hubiera gustado decirle que lo llamara si tenía miedo, pero seguro que sólo conseguía que le quitara el celular así que se limitó a mirarlo como podía, esperando a que se le ocurriese por sí mismo.

-Adiós Kenji…-insistió la morena esperando a que se fuera o más bien echándolo de nuevo.

El moreno asintió con la cabeza sintiéndose bastante inútil pero no le quedaba más remedio que obedecer, ni era su casa, ni su hijo, ni su hermano, ni tenía nada que ver con él. Por más que para él ya lo hubiera adoptado como si se tratase de su hermano pequeño y se acercó de nuevo quisiera que no la morena –Si pudiera, te llevaría conmigo…- susurró volteándose de nuevo sin más remedio que irse.

- Está bien... – susurró el chico comprendiendo, y sonriendo un poco, aún así quedándose detrás de su madre. Al menos había dicho que se quedaría con él y eso lo reconfortaba.


 
 

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