Capítulo 16- Breakfast With
You Enki dejó la taza de café sobre la mesa,
observando el ir y venir de la gente a esa hora del día.
Todos se veían muy ocupados. Regresó su mirada a Kenji,
suspirando. – No regresa hasta mañana al mediodía.
Hasta entonces, tenemos que encontrar la manera de que pueda quedarme
con Tassei.
-Ahora está en la biblioteca, al menos allí no estará
solo de ninguna de las maneras, después lo iré a buscar
para dejarlo con su madre y que le explique… pero luego tengo
que irme a trabajar y no te recomiendo que trates de dialogar con
ella… menos aún de temas como ese… es una perdida
de tiempo…
- Pero es necesario. El profesor Masurao me pidió que no
lo dejase solo y además, yo tampoco creo que sea conveniente....
– suspiró, pensando que insistirle a Kenji no iba a
dar ningún resultado, él estaba en la misma situación.
– Supongo que tendré que confiar en que Tassei logre
convencerla.
-Aunque crea que está loco… que seguro que nos llamará
locos y de todo… aún así es su madre, no creo
que vaya a dejarlo solo viendo el miedo que tiene… no me cabe
en la cabeza….- bebió un poco de agua de su vaso y
lo miró recostándose mejor contra el respaldo, pasando
el brazo por el del asiento del pelirrojo -¿Y cómo
es ese tío? ¿Este sí es el viejito de cabeza
billar?
- No – se rió el chico imaginándose la cara
del profesor si llegaba a escuchar aquello. Es bastante joven en
realidad, aunque da la impresión de no preocuparse por su
aspecto.... – ni por el de nada, pensó recordando el
estado deplorable de su casa. – Ya lo había visto hace
algunos años, cuando asistía a sus conferencias. Pero
ha cambiado algo.... Es un poco hosco, pero es el mejor en este
campo.
-No te vayas fijando en su aspecto… yo sí me preocupo
en estar bonito para ti…- se rió torciendo el rostro
hacia él para verlo mejor y apoyando la cara contra su propio
brazo porque tenía esa costumbre –Claro que habrá
cambiado, ahora es más viejo… ¿te pusiste todo
friki? ¿Os pusisteis frikis los dos?
- Ya deja de llamarme así – protestó, aunque
sonriendo y enrojeciendo porque lo cierto es que seguramente habría
parecido un novato admirador ante el profesor, lo que por otro lado,
era cierto.
-¿Por qué? A mí me parece gracioso que seas
así de… “friki” – susurró
como si así no estuviera diciéndoselo -¿Ahora
por qué te pones colorado?- preguntó reído.
- Por nada, es que creo... que parecía un chiquillo seguramente.
– admitió, bajando apenas la mirada. – Y seguro
que hay algo que te guste a ti de la misma manera. Kenji, ¿cuál
es tu frikismo?
-Ninguno…pst… no tengo aficiones ni intereses…
- miró adelante al vaso de agua observándolo –Tampoco
tengo mucho tiempo para mí, la verdad es que me estoy pasando
estos días, desde que te he conocido…
- Pues deberías pasarte más a menudo. Estás
vivo, ¿no? – se le quedó mirando a los ojos
aunque no lo miraba.
-A veces…- sonrió mirándolo a los ojos de vuelta
–Normalmente sólo me preocupa tener buen aspecto, tengo
que verme bien, con eso me llega…
- Pues lo logras. – le sonrió, aunque añadiendo
luego. – Pero es para ti o para tus clientes? Porque si es
para ellos, lo logras, consigues más, y luego lo usas en
complacerlos. Entonces, ¿qué estás haciendo
exactamente, Kenji?
El moreno se quedó observando sus ojos un poco desconcertado
y a la vez pensando que tenía razón –Bueno…
pero estoy guardando una parte… y otra parte la uso para comer
y pagar la renta del piso… no puedo vestirme de cualquiera
manera, sólo atraería… gente que no merecería
la pena… y no quiero, que la gente sepa lo que soy sólo
de verme…
- ¿Te averguenzas de lo que eres? – suspiró,
pensando que era obvio, no debía haber preguntado. –
Me agradas por quien eres, lo que hagas no tiene peso en lo que
sienta por ti. Y si somos amigos, entonces vas a atener problemas
para seguir viviendo como lo has hecho hasta ahora.
-No me avergüenza exactamente…- lo miró pensando
que no había comprendido ni la mitad del mensaje, sobre todo
eso de que iba a tener problemas –Pero a veces siento como
que todo el mundo se da cuenta de lo que hago, de que tengo cara
de gigoló…- se rió sin ganas apoyando los codos
en la mesa y bebiendo un poco deslizándose la lengua por
el labio inferior después.
- Pues yo no lo sabía. Creo que está en tu mente
– le sonrió, colocando su mano sobre la del moreno
aunque sostenía su vaso. – Deja de ser tan pesado contigo
mismo.
-Sí… que ya me estoy cansando…- se rió
mirando su mano y soltó el vaso volteándola para recoger
la del chico en su palma, cerrándola dentro de la suya y
se echó hacia atrás de nuevo observándolo y
aproximándose para besarle una mejilla con suavidad, recostándose
después contra su hombro en lo que hubiera sido una actitud
tierna si no fuera porque le estaba dando la risa interiormente.
- Me estás decepcionando, dijiste que el tercero sería
en los labios – sonrió el chico, aunque un poco rojo,
y sin separarse.
-Era el tercer beso de despedida…- sonrió ya abiertamente
–Sabía que lo ibas a estar esperando… pero lo
que no sabia era que leías mi mente…- le rozó
el cuello con la nariz cerrando los ojos aún con esa sonrisa
maldita.
- ¿Eso sí se te lee en la cara? – sugirió
por escaparse de sus afirmaciones, bastante nervioso ya con esas
caricias. – Y mira que eres específico.
-No… es para que tengas más ganas de que te bese…-
le besó el cuello superficialmente y alzó la cara
observando sus ojos, y bebiendo un poco de nuevo antes de aproximarse
para besarle los labios sintiéndolos cálidos contra
los suyos, rozándolos y sujetándole la mandíbula
con una mano, rozándoselos con el pulgar, entreabriéndoselos
y esperando a ver si le daba paso para entrar en su boca.
Los ojos dorados del chico se alzaron hasta los suyos, reflejando
sus deseos. Lo cierto es que lo dejaba sintiéndose débil
con esas cosas. Sus labios se entreabrieron poco a poco, a pesar
de que sus mejillas seguían rojas.
Kenji entrecerró los ojos lamiéndole el labio inferior
y dejando pasar la lengua entre sus labios hasta juntarlos con los
suyos. Deslizó la mano a su nuca torciendo un poco el rostro
para acariciar su lengua sintiéndolo un tanto inseguro, le
pasó la otra mano por la cintura atrayéndolo contra
él en un abrazo.
El chico respondió al beso, aunque de forma lenta, con suavidad,
cerrando los ojos y subiendo una mano para acariciar su mejilla,
por el momento sin pararse a pensar en donde estaban ni en si alguien
pudiese estar mirándolos.
-Ahora ya… no podrás huir de mí…-susurró
contra sus labios besándoselos superficialmente de nuevo
sin dejar de abrazarlo –Y no querrás hacerlo…
- Yo no huyo a menos que no tenga otra opción, y no tenía
planeado hacerlo – le contestó medio en broma el chico,
sin abrir los ojos, tan sólo sintiendo el calor de su abrazo.
-Lo he visto…- sonrió observando su rostro y le quitó
las gafas con cuidado apoyándolas en la mesa junto a su vaso.
Le apartó el cabello del rostro con una mano y se recostó
un poco contra el respaldo besándolo superficialmente de
nuevo sin poder evitarlo. Alzó el rostro al escuchar un carraspeo
demasiado obvio.
-Señores, este no es esa clase de lugar…- les reprendió
el que debía ser el dueño de la cafetería.
El moreno miró un poco alrededor a las chicas riéndose
y alguna que otra madre escandalizada. Sonrió de medio lado
pensando que había otras parejas besándose allí.
claro que no eran de dos hombres.
-Comprendo… ¿nos trae la cuenta?
Enki carraspeó por su parte también, enrojeciendo
bastante y tomando sus gafas de la mesa colocándoselas de
nuevo. – Disculpe, sólo... nos dejamos llevar –
murmuró a manera de disculpa y observando su taza de café
esperando a que les trajesen la cuenta.
-Tranquilo… no es como que hayamos cometido un delito…-
sonrió como si nada hubiera ocurrido, porque lo cierto era
que le habría traído sin cuidado de no ser porque
estaba cabreado porque hubieran interrumpido aquello. Observó
el dinero en la cuenta y posó las monedas sobre la mano del
hombre que parecía dispuesto a quedarse allí como
guarda británico hasta que se fueran.
- No, supongo que no, pero sí que nos dejamos llevar –
rió nervioso, lo cierto es que no era un puritano pero tampoco
estaba acostumbrado a besarse en público.
-Me alegro de ser capaz de dejarme llevar….- Kenji se puso
la chaqueta del traje y rodeó a Enki por los hombros mientras
salía. Sonrió inclinándose un poco hacia el
hombre –Un lugar encantador, volveré otro día…-
susurró besándole una mejillas y echando la mano atrás
para pegarle una palmada en el culo observando de soslayo su cara
tremendamente roja, probablemente de furia y vergüenza a la
vez. Se rió echándose el cabello aún más
hacia atrás.
- Compórtate... – lo riñó el chico de
cabello castaño rojizo, aunque le había hecho gracia.
– Además no es de buena educación besar a otro
tan pronto....
-Sabía a tocino…- el moreno se pasó los dedos
por los labios aun con una sonrisa en ellos –Después
te beso de nuevo… y recupero mi educación…
- El tercer beso de despedida... – le recordó, sonriendo.
-¿Crees que pueda ser mejor que el primero?- lo aproximó
un poco más a él bajo su brazo y se colocó
las gafas de sol sonriendo de medio lado porque ya era un gesto
que no podía evitar.
- No lo sé, si algo he aprendido, es que se necesita experimentar
– rió, mirando a otro lado, a pesar de seguir así,
abrazado. – Ahora tú tampoco podrás huir.
-No… - se inclinó hacia él susurrando contra
su oído –Yo nunca huyo cuando me enamoro…- le
besó la mejilla apoyando la nariz contra ella.
Enki se puso rojo de nuevo, conmovido porque le dijese algo así
y se detuvo de pronto, halándolo de la camiseta, y alzando
el rostro para besarlo de nuevo, sin importarle nada más.
Al menos, no los podían echar de la calle.
Kenji le sujetó la cintura con ambas manos, aproximándolo
a él y deslizando los dedos por el margen de la camiseta
acariciándole un poco la piel y lamiendo su lengua con fuerza
en el interior de su boca mientras cerraba los ojos tratando de
sentir sólo aquello.
- Kenji... – el chico susurró, cuando se hubo roto
el beso, sus ojos aún algo nublados por lo que sentía.
– Debes... llevarme a casa ¿no?
-Sí…- sus ojos azules lo observaron fijamente bajando
la vista a sus labios y subiendo hasta su mirada de nuevo. Deshizo
el abrazo apretándole una cadera con la mano sujetándolo
y moviendo un poco los dedos sobre ella mientras caminaban hacia
el coche. –Pero la despedida será larga…
- ¿No llegarás tarde a recoger a Tassei? –
le preguntó, nervioso y pensando que no era el momento para
esas cosas, pero por otro lado...
-No…siempre llego a tiempo- miró el reloj un momento
pensando en que no iba a tardar en llegar a la biblioteca y lo soltó
para entrar en el coche. Lo encendió una vez se hubo subido
Enki y desvió la vista mirándolo de soslayo, serio,
pero por como se sentía, llevando la mirada a la carretera
de nuevo y apoyándole una mano en la rodilla.
El chico bajó la mirada rojo, por pensar en lo que iban
a hacer y apoyó su mano sobre la del moreno, acariciándola
y concentrándose en ella como si así se le fuera la
vergüenza.
Kenji le sonrió mirándolo de soslayo un momento y
volviendo a la carretera aunque sentía calidez en su cuerpo,
cosa que hacía tiempo no le ocurría y menos por un
contacto tan superficial. Dejó el coche frente a la casa
de Enki y lo miró a los ojos apoyándole la mano en
la mejilla sin decir nada.
El chico le sonrió tomando su mano para besar su palma y
soltándola muy suavemente, antes de bajarse, seguro de que
no necesitaba darle indicaciones. Esperó a que se bajase
para tomar su mano de nuevo, aún así. El moreno se
dejó llevar un poco confundido porque había pensado
tan sólo besarse con él en el coche, pero desde luego,
no dijo nada al respecto y se dejó llevar hasta el interior
del ascensor. Se paró frente a él, rozando sus labios
con los del chico y oliendo su cuello, apoyando las manos a los
lados de su cabeza sin llegar a hacer nada realmente.
Enki lo haló de nuevo suavemente por la camiseta, besándolo,
con los ojos cerrados, rodeando su cintura con un brazo y acariciando
su pierna con la suya.
Kenji le pasó la mano por el cabello jugando con los dedos
entre las hebras anaranjadas y profundizó aún más
el beso empujándolo un poco con su propio cuerpo observando
con los ojos entreabiertos el pasillo vacío. Lo hizo apoyarse
contra la puerta y apretó las manos en sus nalgas haciendo
que la tela del pantalón se arrugase entre sus dedos y acercándolo
más contra él. –Aún no nos hemos despedido
suficientemente…
- No... – susurró el chico, buscando sus llaves distraídamente
e intentando abrir la puerta así, mientras continuaba besándolo,
fallando varias veces, claro, hasta que por fin consiguió
abrir. Jiken salió a recibirlos, con la cola alzada, perdiendo
el interés al ver que no se trataba de su dueño y
regresando a la cocina a beber más leche.
El moreno cerró la puerta empujándola con un pie,
con los ojos casi cerrados sin dejar de besarlo. Le sujetó
las nalgas con más fuerza subiéndolo sobre su cuerpo,
alzando el rostro sin dejar de besarlo. Respiró con fuerza
contra sus labios y se sentó de medio lado en el sofá
con el chico encima. Rompió el beso, quitándole las
gafas con cuidado y observó sus ojos a escasos centímetros
de él, bajando la vista a sus labios y entreabriendo los
propios, sujetando sus nalgas para pegarlo en todo lo posible a
él mientras deslizaba las manos por su cintura de nuevo rozando
con sus dedos bajo la camiseta de Enki.
El pelirrojo, cruzó los brazos por su propia cintura sujetando
los bordes de su camiseta, rompiendo el beso sólo mientras
la sacaba por encima de su cabeza, lanzándola a un lado,
y rodeando el cuello del moreno con sus brazos, volviendo a besarlo,
su aliento ya un poco jadeante.
Kenji le pasó una mano por el pecho sintiendo los contornos
suaves de sus músculos y deslizó las manos con fuerza
por su espalda bajándolas hasta sus nalgas e inclinándose
hacia delante para volcarlo en los cojines del sofá. Se inclinó
más sobre él, rozando su cuerpo contra el del chico
y dejándose pasar entre sus brazos besándole el pecho,
lamiéndoselo como si no quisiese dejar un sólo recodo
de su piel sin probar. Se echó hacia atrás, arrodillándose
mientras se desabrochaba la camisa dejándola caer al suelo
y pasándole las manos por las piernas.
Se las separó con suavidad volcándose sobre él
de nuevo para besarlo, mientras bajaba una mano por entre la tela
y su piel.
- Kenji... – susurró jadeando un poco más,
sintiéndose caliente ya, como si las manos del moreno le
hicieran arder la piel. – Te amo... – murmuró
contra sus labios, sujetándose de su nuca y acariciando su
espalda con la otra mano.
Los ojos azules de Kenji se quedaron clavados en el rostro de Enki
sin esperar escuchar aquello para nada y los cerró de nuevo
sintiéndose aún más prendido. Lo besó
profundamente, casi de forma violenta, sujetando su mandíbula
con la otra mano como asegurándose de que no rompería
el beso mientras le bajaba el pantalón por las caderas.
Deslizó los dedos sobre su sexo con suavidad, empezando
a tocarlo cada vez de forma más intensa, sintiendo la suavidad
de aquella piel tan fina y caliente. Rozó sus testículos,
sujetándolos y tomando su sexo de nuevo sin dejar de besarlo.
- Hmmm..... – el chico gimió en su boca, ya que no
podía separarse, ni lo deseaba, apretándose más
aún contra él, besándolo más apasionadamente
a medida que su sexo reaccionaba a sus caricias, irguiéndose
entre sus cuerpos.
Kenji se echó hacia atrás sentándose y llevándolo
con él en medio de sus besos ahora bastante descontrolados,
sus lenguas entremezclándose sin ningún sentido ya.
Le sujetó las nalgas haciéndolo arrodillarse en el
sofá y apoyó la cabeza en el respaldo observando su
rostro desde allí con los labios entreabiertos, totalmente
encendido mientras deslizaba la ropa por una de sus piernas, desnudándolo.
Bajó la mirada observando su sexo pálido, rozó
los labios contra él entrecerrando los ojos sin poder evitarlo
a pesar de observar su rostro de nuevo inclinando la cabeza y lamiéndolo
de arriba abajo.
- Ah... Kenji... – Enki gimió con fuerza, aferrándose
al sofá para no caerse y bajando el rostro para observarlo,
sonriendo un poco a pesar de las sensaciones en su cuerpo.
El moreno sonrió también y deslizó un dedo
por su sexo apretando la punta de este hasta deslizarlo por completo
fuera de él, haciendo que se moviese tenso por lo duro que
estaba. Deslizó la lengua alrededor de la piel rosada y la
empujó un poco contra la entrada en su sexo, rozándola
y dejando su lengua acariciarlo por completo mientras lo succionaba
con fuerza.
Bajó las manos a sus piernas acariciando sus muslos y subiendo
hasta sus nalgas moviéndolas entre ellas y apretándolas,
sintiendo la tersura suave de sus músculos.
Jadeó, apartándose de su sexo un momento para echar
la cabeza hacia atrás y verlo mejor –Tendrás
que besarme si quieres que siga…
- No sabía... que había un protocolo... – jadeó,
bromeando el chico y sujetando su rostro con las manos, inclinándose
para besarlo apasionadamente, y volviendo a sentarse sobre el moreno,
rozando su sexo contra sus nalgas y gimiendo entre sus labios.
-Hmphf…- le sujetó las nalgas con una mano haciéndolo
moverse y alzarse un poco, provocando que apoyase el sexo contra
sus abdominales, tratando de que se rozase contra ellas mientras
se abría el pantalón sin dejar de besarlo. Lo dejó
sentarse de nuevo y sujetó su sexo contra el propio, acariciándolos
y mirándolo a los ojos mientras se deslizaba la lengua contra
los dedos, humedeciéndolos y bajándolos a lo largo
de su columna, entre sus nalgas, rozando su esfínter con
dos de ellos, humedeciéndolo y sintiéndolo palpitar
caliente.
Enki inclinó el rostro hacia delante, jadeando y emitiendo
un gemido alto al sentir sus dedos, su cuerpo temblando un poco
por el deseo. Ocultó su rostro en el cuello del moreno, lamiéndolo
desesperado luego, y moviéndose sobre él sin poder
evitarlo, sintiendo aún más los roces de su sexo.
- Ah… Enki… - empujó los dedos profundamente
en él, moviéndolos dentro de su cuerpo, sintiendo
la humedad y la presión de este, apretándolos. Su
propio sexo pulsando con fuerza contra el del chico al sentir cómo
se movía. Le alzó las nalgas apoyándolo sobre
su sexo y dejándolo bajar muy poco a poco, apretando las
mandíbulas y observando sus ojos, como extasiado, mientras
sentía cómo su cuerpo iba succionándolo a su
interior. Alzo una mano sujetándole la nuca y haciéndolo
inclinarse para besarlo con pasión mientras sus caderas se
movían entrando y saliendo de su cuerpo.
El chico se aferró a él con todas sus fuerzas, gimiendo
y estremeciéndose cada vez que sentía su sexo llenarlo
y salir de él, como si fuese una tortura extremadamente dulce.
Su voz fue subiendo de volumen a medida que su propio sexo erguido
pulsaba con más fuerzas, con más desesperación
y abrió los ojos de nuevo para observar al moreno aún
sin romper el beso.
-Hmm…Enki… qué bien… se siente tu cuerpo
…- apretó las mandíbulas de nuevo entreabriendo
un poco los labios sin dejar de masajear el sexo del chico, presionándolo
con fuerza aunque moviendo su mano con suavidad. Se inclinó
contra él, apreciando el aroma de su piel en su cuello y
bajó más la cara, lamiéndole los pezones entrecerrando
los ojos sumido en las sensaciones. No podía dejar de pensar
en el calor de su cuerpo envolviendo su sexo, en la presión
que hacía contra él cada vez que subía y bajaba,
apretándolo. Incluso su sudor sabía y olía
de forma atrayente.
Lo recostó en el sofá saliendo de él y se
inclinó sujetando su propio sexo penetrándolo de una
vez, con más fuerza que antes, apoyando las manos a los lados
de su rostro, besándolo profundamente mientras lo envestía
de forma cada vez más frecuente y profunda, sintiendo cómo
sus cuerpos se chocaban y cómo el sexo de Enki se comprimía
entre ambos golpeándose con las embestidas.
- Hummm.....ah... – el chico gimió aún con
más fuerza, arqueando la espalda, a pesar de que eso sólo
aumentaba el roce de su sexo contra el cuerpo de Kenji cada vez
que lo penetraba. Miró hacia abajo y luego al rostro del
moreno, sus ojos deseosos, sus labios entreabiertos, mientras sentía
los estremecimientos del orgasmo invadir su cuerpo por completo,
nublándole la mente hasta que sólo podía sentir
las embestidas y su propio sexo pulsando, el líquido blanquecino
derramándose entre ambos, cálido.
-Ah... Enki...hmpf…- resopló el moreno sintiendo aún
más calor concentrado en su sexo al ver su rostro extasiado
y al sentir las convulsiones de su cuerpo agitado. El líquido
tan caliente derramándose por el abdomen del chico y entre
sus piernas. Cerró los ojos moviéndose con toda la
fuerza que podía y besándolo, culminando dentro de
él, jadeando y lamiendo sus labios, abrazándolo como
si quisiera poseerlo por completo, fundirse con él.
- Kenji... susurró el chico, acariciando su mejilla, aún
observándolo con la misma mirada, aún agitado. –
De veras... te amo – le repitió como si sintiese que
debía confirmárselo.
Kenji alzó la vista acariciándole el muslo con la
mano suavemente y apoyando la mano en su pecho –Yo…
te amo…- sintió que le daba terror esa palabra como
si fuera algo que avocase una relación a acabarse o algo
así.
- Desearía que te quedases conmigo... – susurró,
sonriendo, a sabiendas de que era imposible en ese momento, pero
lo que tenía ganas de hacer era trasladarse a la cama con
Kenji y dormir un rato, abrazados. Seguro que para el moreno eso
era una tontería.
-Yo también quiero quedarme pero… tengo que ir a buscar
a Tassei, debe estar jurando en mi contra…- sonrió
mirando sus ojos y le besó los labios de forma superficial-Debería
irme…- se sentó pensando que irse se sentía
tan frío como si fuera cualquier otro.
- Sí, tampoco... debería estar solo tanto tiempo
aunque sea en una biblioteca – le sonrió, sentándose
también a su lado y pasándose la mano por el cabello,
acomodándoselo. – Y yo debería ir preparándome
un poco.
-No quiero separarme de ti la verdad…- sonrió de nuevo
sin poder evitarlo porque se sentía realmente feliz. Se subió
los pantalones abrochándoselos y cogió la camisa cerrándose
algunos botones mientras se inclinaba a besarlo con suavidad –Volveré
por la noche ¿quieres? A dormir contigo…
- Recuerda que debo pasar la noche con Tassei, si me lo permiten...
– le advirtió, recordándole. – En tal
caso, no dormiré, pero.... me gustaría que estuvieses
conmigo.
-Oh … es verdad…- suspiró como recordándolo
todo de una atacada y se pasó la mano por la cara –Si
duermes con él allí no debo quedarme con vosotros,
no te gustaría…-le apoyó la mano en la cabeza
besándole la frente –Será otro día…
-se vistió con la chaqueta del traje y se puso las gafas
de sol –Bueno… qué remedio… - sonrió
colocándose los cuellos de la camisa y caminando hacia la
puerta –Échame de menos…
- No dudes que lo haré- le sonrió, tomando su camiseta
del suelo aún sin levantarse del sofá, y suspirando.
Era una lástima, de veras. El moreno le echó un beso
desde la puerta mientras le guiñaba un ojo y se fue sonriendo
levemente.
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