.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 15- Chasing After Ghosts

Yûdan detuvo la moto prendiendo un cigarro nada más echar el freno y no pudo evitar recordar la visita que había recibido en la mañana, siempre le habían interesado mucho los fenómenos PKER había asistido a exorcismos practicados tanto por católicos mediante el ritual romano, como por fraudulentos exorcistas que usaban dudosas técnicas en personas que claramente eran enfermos mentales, realmente alejados de posesión demoníaca alguna.

Sólo en cuatro ocasiones en toda su vida había asistido a verdaderos fenómenos PKER, exorcismos en los cuales se había comprobado la total estabilidad mental del poseído, vasos estallando, objetos vomitados como clavos o llaves imposibles de haber sido ingeridos involuntariamente, convulsiones terribles… aportes, objetos que aparecen de pronto sin que nadie jamás los hubiera situado allí, frente a sus ojos.

Un niño de diez años capaz de hablar en latín, contestando al sacerdote que le hablaba en aquel idioma claramente, comprendiéndolo a la perfección. Una mujer que había sentido que su mano se abrasaba cuando de entre todas las cartas cerradas que el cura le ordenaba tomar escogía las que poseían símbolos católicos.

Pero podría decirse que en un noventa por ciento de los casos simplemente se trataba de un desorden mental… de todos modos y por lo que le había comentado aquel estudiante no le parecía un poltergeist… ¿Por qué el chico no se comportaba de forma extraña ni decía estar poseído? Hubiera pensado que la casa estaba encantada de no ser porque el fenómeno había seguido al chico hasta la casa de Enki. El humo salió de entre sus labios lentamente y frunció el ceño culpándose por estar tomándose aquello tan en serio, como siempre, no podía evitar meterse de lleno en aquellos asuntos, en confiar en la gente cuando le decía que tenía miedo, que necesitaba ayuda. Él sabía a ciencia cierta que esos fenómenos existían, que eran reales y por más que hubiera llegado a odiarlos, no podía dejar de escuchar su llamado, de atraerle y fascinarle y sobre todo… más que nada, no soportaba no tener la mente ocupada con otras cosas que no fueran su propio ser. Su propia mierda, hubiera dicho con sus palabras.

-Disculpe ¿profesor Masurao?- la voz de un hombre mayor le sacó de sus pensamientos.

-Sí, soy yo…- cogió la bolsa de cuero negro de encima de la moto colgándosela al hombro y le estrechó la mano al hombre, un anciano con aspecto de aldeano que se la había tendido.

-Gracias por venir… si me acompaña… venga… por favor…- pidió caminando entre las estrechas calles empedradas del pequeño pueblo en las afueras –Le acompañaré al lugar….

-¿Le ha dicho a alguien que iba a venir?- murmuró serio con el cigarro colgando de los labios.

-No, no… a nadie….

-¿Ni siquiera a su mujer?

-No, a nadie… yo confío en usted… el pueblo necesita que por favor alguien de explicación a las apariciones que hemos estado viendo cada noche…

-Me decía…- sacó un block pequeño y gastado de hojas amarillentas y repasó sus notas –Se trata de una figura femenina… vestida de blanco… que camina sobre el suelo ¿verdad? ¿Nada más?

-La gente del pueblo dice que lleva una vela… y una cadena al cuello… que tiene la cara muy blanca y lleva una capucha… y una nariz muy grande… una cara desagradable…aparece y desaparece…- explicó el anciano que se frotaba las manos nerviosamente sin que aquello pasara desapercibido para Yûdan. Tenía aspecto de no tener mucha cultura por cómo vestía y hablaba, se trataba del alcalde del pueblo –Allí arriba, en el torreón… los guardias han escuchado ruidos… voces…

-Uh…- murmuró con los labios cerrados el moreno que fumaba mirando hacia el torreón. Se acarició el cabello con ambas manos echándoselo hacía atrás en la nuca, sujetó la bolsa de cuero negro con la mano dejándola colgar y se dedicó a fumar aún, meditando –Bien…- dijo finalmente caminando por el campo hacia el torreón.

-Espere! Señor Masurao… ¿va usted a quedarse ahí solo?

El moreno lo observó sus ojos olor castaño entrecerrándose mientras se acariciaba la mandíbula con dos dedos notando que de nuevo había olvidado rasurarse, mañana harían tres días -¿Quiere quedarse conmigo?- preguntó serio aunque estaba burlándose.

-No!... yo tengo miedo… lo siento… mandaré a un vigilante y…

-No mande a nadie…sólo molestarían…- sonrió volteándose, estaba casi seguro de que aquello era un fraude –Me quedaré hasta las siete de la mañana… si no acabo antes…

El viejo lo observó irse pensando que tenía mucho valor para querer pasar la noche en aquel viejo torreón alejado del pueblo, donde estaban las madereras y las fábricas, sólo esperaba que realmente pudiera acabar con lo que quisiera que fuera aquello y que el pueblo dejase de adquirir de una vez aquella mala fama de endemoniado. La gente tenía miedo.

Yûdan se paró a mitad del camino observando el torreón de nuevo, lo cierto es que tenía un aspecto bastante tétrico pero eso le agradaba y no significaba absolutamente nada, los fantasmas no tenían interés por la estética comercial, se rió levemente con el cigarro entre los dientes, pero a él sí le interesaba para su libro sobre los mayores fraudes de lo “oculto”en los últimos tiempos.


 
 

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