| Capítulo 14- And Now We've Got
Homework
Las gotas de agua rodaron por la piel del moreno deslizándose
y bajando en regueros por su cuerpo. Apoyó una mano en la
pared de la ducha mirando el suelo blanco de baldosas. No había
dormido bien, incapaz de conciliar el sueño. Seguramente
no se habría levantado de la cama si no fuera porque esa
tarde tenía que salir de la ciudad. Había algo que
le había interesado por primera vez en semanas o tal vez
meses, no estaba seguro de cuanto tiempo había trascurrido
desde que había escrito algo de aquel libro que tenía
pendiente.
Salió de la ducha y se pasó la toalla por la cara
y el pelo revolviéndoselo sin ningún cuidado.
Enki caminó hacia la casa, observándola desde afuera
y rogando porque aún viviese allí. Casi parecía
abandonada, pero claro, no era reconocido por su fácil accesibilidad.
Se acercó decidido, tocando el timbre, y esperando, entre
nervioso y firme en su decisión.
-¿Quién coño …- el hombre de cabello
negro se subió los jeans sin molestarse en ponerse nada más
o tan siquiera abrochárselos. Atravesó el salón
apartando una botella con el pie y abrió la puerta apoyándose
en los marcos como si necesitase cerrar la entrada -¿Qué
quieres?-preguntó en tono hosco, observando su rostro y preguntándose
si sería tan estúpido como para tratar de venderle
algo a una persona que vivía en las afueras en una casa como
esa.
El chico se sobresaltó por un momento, ante su forma de
hablarle y su aspecto... Bueno, eso no importaba ¿no? –
Profesor Masurao? Mi nombre es Enki Shimizu. Ya sé que no
le suena de nada pero soy un admirador de su trabajo, he asistido
a dos de sus conferencias y he leído todos los artículos
que ha publicado... – se detuvo, seguro de que estaba sonando
justo como decía Kenji, como un friki. – Pero eso no
es importante ahora, necesito su ayuda.
-No me digas… ¿tienes que hacer tu proyecto y has
pensado que yo puedo ayudarte?- lanzó al aire porque no era
la primera vez. Se apartó de la puerta apoyándose
con un hombro en el marco y buscando la cajetilla de tabaco en el
bolsillo. Examinó el paquete sacudiéndolo un poco
y echándolo al suelo por un lado de Enki al notar que estaba
vacío.
- En realidad, no se me había ocurrido. – sonrió,
ignorando aquello y continuando. – Pero no es eso. Es uno
de los casos que he intentado investigar para mi proyecto. Es....
nunca he visto nada de tal magnitud, y hay un chico involucrado.
Es por eso que necesito su ayuda. Y estoy seguro de que le interesará.
-Cierra la puerta-se quedó observándolo unos segundos
de arriba abajo como si fuera a saber si mentía o no con
examinarlo, y pasó descalzo por las maderas secas y cuarteadas
del suelo de la sala. Se dejó caer en uno de los sillones,
el cuero roto y una tela cubriendo los cojines para tapar su deplorable
aspecto –Vamos… pasa de una vez- dejó escapar
la respiración girándose a buscar otro paquete de
cigarros en la mesita sin mucho éxito.
- Gracias... – respondió el chico, entrando y cerrando
la puerta tras de sí, aunque el lugar estaba bastante oscuro,
cosa que probablemente le favorecía. Se sentó en uno
de los sillones algo incómodo. – Es una presencia terriblemente
violenta, agresiva. Y extremadamente fuerte. Siguió al chico
a mi apartamento, y ni siquiera mostró indicios de disminuir
su poder. Si acaso, pareciera haberse hecho más fuerte. Estoy
convencido de que no es un fraude, no tendría sentido, y
además..... es real, lo sé.
-¿Por qué lo sabes? La historia está llena
de fraudes terriblemente bien diseñados, deberías
saberlo… ¿sabes la cantidad de veces que he acudido
a supuestos casos verdaderos? Incluso avalados por toda una población…
eran fraudes…- se levantó caminando hacia la cocina
y sirviéndose café en un vaso increíblemente
grande para estar sirviéndose aquello. Bebió un poco,
estaba frío, pero no le apetecía calentarlo. Cogió
un paquete de cigarros por fin y se sentó de nuevo dejando
el vaso en la mesita –Incluso podría ser obra del adolescente…
- No lo es, puedo sentirlo. Puedo sentir esas cosas... –
explicó, preguntándose si le creería. No se
veía terriblemente receptivo, pero era comprensible, tenía
razón. – Y no es obra suya, la primera vez que sucedieron
estos eventos, estaba solo en casa. Si quería impresionar
a su familia, no lo hubiera hecho provocándose trucos de
magia a sí mismo. Por otro lado, incluso si tomásemos
la explicación psíquica, esos casos siempre tienen
algo en común, la persona causante tiene sentimientos reprimidos.
Este chico.... creo que es todo lo contrario. – sonrió,
sin poder evitarlo.
-No estés tan seguro, todo el mundo tiene deseos reprimidos,
incluso de matar… todos hemos pensado en matar alguna vez
y si no, ya lo haremos… - murmuró con toda la desgana
del mundo cruzando los pies sobre la mesa frente a él -¿De
qué manifestaciones hablamos?- preguntó básicamente
aburrido de las mismas conversaciones una y otra vez, por el momento
no se creía nada, le dio una calada al cigarro mirando al
frente.
- Pues.... al principio, lo normal, puertas golpeando, sonidos,
voces.... Pero cuando fui a la casa, el lugar estaba congelado,
y la atmósfera cargada de energía. Fue lo suficientemente
fuerte para lanzarme de las escaleras y.... Incluso nos echó
de la casa – recontó, llevándose la mano a la
cabeza como si aún pudiese escucharlo. – Y anoche llegó
a tomar una forma humana, apenas una sombra pero claramente delineada,
y tan tangible como usted.
-¿Raps? ¿Frecuencia de las manifestaciones? ¿Tienes
un cuaderno con los fenómenos acústicos, dinámicos,
ópticos etc etc apuntados? ¿Alguna prueba? ¿Temperatura
a la que descendió?-lo miró al acabar de formular
aquellas preguntas como si fueran una letanía –Es algo
básico, llevar un cuaderno apuntar las horas… frecuencias,
grados de descenso de de la temperatura… una grabadora de
sonido… ¿Dónde está todo eso señor…
- Enki, Enki Shimizu. Y no tuve tiempo de apuntar nada mientras
caía por las escaleras... – contestó entre contrariado
y avergonzado. Ya sabía que era un principiante, por algo
había ido a buscar ayuda ¿no? – Lo siento, estoy
algo tenso. Anoche sólo pensaba en proteger al chico hasta
contactarlo a usted.
-Pues si estás tenso relájate, tengo tila…-
lo miró bebiendo café como si fuera agua –No
pretenderás ser investigador de este campo perdiendo los
nervios ¿verdad? Al menos deberías haber hecho un
esquema al detenerse el suceso ¿no crees? Puedes poner excusas
pero a mí no me interesan, debería interesarte a ti
el haberlo hecho bien- se pasó la mano por la mandíbula
pensando que debía afeitarse. Claro, que casi nunca lo hacía
aunque se acordase –Creo que dices la verdad, pero también
creo que puedes estar equivocado, no quiero perder el tiempo con
un caso de sicólogos… o siquiatras… redáctame
un informe en condiciones, tráemelo y entonces podremos hacer
algo, porque así, desde luego que no y no pretendas que alguien
te crea sin pruebas… sin datos… porque si crees que
la gente lo hará, en este , en este mundo, estás muy
confundido y acabarás mal…- murmuró todo aquello
con el cigarro entre los labios como si hablase en cierto modo para
sí mismo -¿Has comprendido?- preguntó mirándolo
a los ojos -¿Sabes lo que tienes que hacer?
- Sí.... quiere pruebas y un informe. – suspiró,
ya cansado de antemano, aunque por algo lo admiraba. No había
conseguido avanzar tanto en ese campo por pura casualidad. –
Bien, lo haré, le haré el informe más detallado
que haya visto en su vida, y entonces me ayudará, ¿cierto?
No quiero perder tiempo, creo que esa familia está en peligro.
-Ya te estoy ayudando…- lo miró a los ojos aún
fijamente, seguro de que el chico estaba convencido de que aquello
era real y empezando inevitablemente a entusiasmarse un poco con
la idea de que no fuera un fraude –Mira… Enki…-
recordó casi de milagro mientras se levantaba caminando hacia
el baño y poniéndose una camiseta azul que había
sobre el lavamanos –Esta tarde tengo que ir a investigar un
lugar….- sujetó el cigarro porque por poco se le caía
poniéndose la cazadora- - y no volveré hasta mañana…
sobre el medio día…- entrecerró un ojo al sentir
el humo delante del rostro.
- Entonces me encontrará esperándolo – le aseguró,
sonase insistente o no. – Hay... ¿alguna manera de
proteger al chico mientras tanto?
-Te compraré una cadenita….- sonrió sujetando
el cigarro apartándose el cabello que caía sobre su
rostro con una mano y cerrando los ojos como meditando –Si
no sabes a qué nos enfrentamos es difícil poder protegerlo
¿crees que se trata de PKER?
- Lo pensé, sí, lo creo pero.... no lo sé
la verdad – se pasó la mano por el cabello, suspirando.
– Definitivamente tiene todas las características,
pero.... nunca vi uno tan fuerte y tan.... decidido.
-Ya sabes que los polter son los fenómenos más agresivos
que existen… hay poco que se pueda hacer, termina tal y como
llega… de forma espontánea y normalmente cuando la
persona que lo atrae resuelve el origen de su frustración…
ese… niño o lo que sea… ¿has investigado
su personalidad… sus problemas personales?- preguntó
de pie acercándose a él y sin darse cuenta, cada vez
metiéndose más en el asunto, siempre le pasaba, era
inútil resistirse.
- Sí, le he estado haciendo preguntas sin que se de cuenta
claro, estaba demasiado alterado. – alzó la mirada,
informándole, aunque se sentía un poco extraño
repitiendo esa información, pero si era para su bien... –
No lleva una vida muy feliz, se lleva terrible con su madre y según
Kenji..... él es quien me introdujo a la situación,
es... un amigo. El chico está muy solo.
- … parece un buen receptor de PKER… es adolescente
imagino…- dijo sacando sus propias conjeturas –Bien…
tú haz eso ¿de acuerdo? No puedo pararme mucho tiempo
más- miró la hora en su muñeca y cogió
una bolsa de cuero que ya había dejado allí la noche
anterior –Que no se quede solo….
- No, me aseguraré de eso... – le prometió,
poniéndose de pie para no demorarlo más. – Gracias
por escucharme...
Negó con la cabeza sacando una grabadora de la bolsa y poniéndosela
en la mano –Ya hay una cinta virgen en el interior…
pero compra más, quiero que esté grabando todo el
tiempo mientras estés con él o a poder ser, incluso
se la das a él y que siga grabando… Espero que sea
verdad, no puedo negar que estás interesándome mucho…-
abrió la puerta esperando a que saliese para cerrarla.
- Estoy seguro de que no se va a decepcionar. – sonrió,
tomando la grabadora con cuidado, antes de salir.
-Recuerda estar tranquilo… y hacer lo que tienes que hacer.
Si no, sólo habrás estado ahí asustándote
para nada…- sonrió levemente pensando en a saber qué
–y perdiendo el tiempo… - murmuró mucho más
serio después. Sacó las llaves de la moto y la sacó
de la parte de atrás de la casa –Mañana te quiero
aquí… no faltes- murmuró como si ahora trabajase
para él o algo así.
- Como si existiese esa posibilidad – respondió aún
sonriendo y decidido a seguir sus indicaciones. Aunque a juzgar
por lo ocurrido la primera vez que puso pie en la casa, le iba a
ser difícil, pero no pensaba rendirse. El moreno alzó
un poco la cabeza a modo de despedida y se fue por la carretera
hacia las afueras, buscando el camino a un pueblo de donde le había
llegado una información bastante interesante.
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