| Capítulo 12- Fascinante
Tassei se acostó boca abajo en la cama, estirando una mano
para meter el platito de leche bajo la misma, esperando poder convencer
a Jiken, para que dejase de esconderse y saliera un ratito. Lo movió,
sonriendo al ver la patita del felino que intentaba sujetarlo, y
lo dejó quieto por fin, permitiendo que lo bebiese y girándose
boca a arriba, pensando en que tal vez debía llevarlo a pasear
al patio. Así de paso, tenía una excusa para salir
al aire libre sin que su madre lo molestase mucho.
El moreno salió de la parte de atrás del jardín
con la toalla colgando de los hombros y el cabello goteando oscurecido
por el agua. Suspiró profundamente antes de abrir la nevera
y beber directamente de nuevo de la botella de agua mineral. Se
sentía agotado, claro que no era para menos, comenzaba a
preguntarse si era ninfómana o algo así. Se rió
entre dientes pensando en lo que había dicho Tassei de su
padre, seguro que tenía una cornamenta como la de un alce.
El chico bajó las escaleras con el gato entre los brazos,
casi corriendo estilo espía, por si su madre andaba por ahí.
Aunque igual, tuvo que detenerse al ver quien estaba en la cocina.
– Kenji... – murmuró a modo de saludo hosco,
más bien preguntándose ahora si su clienta no estaría
en el jardín, porque si era así...
-Tu madre está dormida en una hamaca de la piscina y no
te recomiendo que salgas a visionarla… o verás algo
terrible…- se rió refiriéndose a que estaba
desnuda. Desde luego que su cuerpo no era feo pero seguramente para
Tassei sería horrible –¿Dónde ibas?
- Afuera, quería llevarlo a pasear – le mostró
el gato, haciendo un gesto de asco por su madre, y explicando. –
Está muy nervioso, se la pasa escondiéndose.
-Vamos a la parte de adelante del jardín, te acompaño…-lo
cogió por los hombros planteándose el ir a buscar
su camisa, y decidiendo mejor salir en pantalones que correr ese
horrible riesgo –Supongo que está asustado… porque
ya no está con su madre y todo es diferente…
- ¿Crees que sea eso? – lo alzó frente a sí,
observándolo a pesar de echar a caminar y volvió a
abrazarlo contra su pecho, acariciándolo. – Lo siento...
tal vez no debí llevármelo así....
-Claro que sí… seguramente de no habértelo
llevado tú, se lo habría llevado otra persona o tal
vez aquella mujer lo habría dejado en la calle. Contigo estará
bien, sólo tiene que acostumbrarse.- Se sentó en la
entrada de la casa ajustándose mejor las gafas de sol –Quería
hablarte de algo
- ¿Sí? – le comentó, aún pensando
en el gato y murmurando. – Ojalá me los hubiese podido
traer a todos – colocó al gatito entre la hierba, observando
cómo empezaba a explorar tentativamente y a la vez maldiciendo
a su madre interiormente.
Kenji sonrió y le paso la mano por el pelo pensando que
era muy buen chico –Te habrías vuelto loco a base de
vaciar cajas de arena con cacas…- se rió sujetándole
la cola entre los dedos al gatito que se giró hacia él
tocándole el dedo con la pata –Ese amigo que te comenté…
estudia parasicología… ¿sabes qué es?
- Claro que sé qué es. Hum.... es eso del vudú
y los fantasmas y todo eso, ¿no? – suspiró,
preguntándose a donde quería llegar. – Yo creí
que nadie lo estudiaba y que sólo se ponían el título
de doctor para anunciarse en el periódico.
-Yo pensaba lo mismo…- murmuró riéndose un
poco después –Pero no, él está en la
universidad estudiando eso, le comenté lo que sucedió
la otra noche y él nos cree- se incluyó para que no
se sintiese solo en aquello –Quiere conocerte…
- ¿Conocerme? Y ¿a mí por qué? –
lo miró preocupado. – No soy yo, es la casa... ¿Tú
crees que sea algo conmigo? Y ¿si es algo conmigo?
-Pues no sé… no creo que sea nada contigo, es sólo
que tú fuiste quien vio más cosas… por eso quiere
conocerte, seguro-sonrió tratando de tranquilizarlo –Y
si es algo contigo, pues…. Lo arreglaremos ¿hm? No
te preocupes…
-Ya.... pero yo prefiero que no sea nada conmigo, mejor contigo
– se rió, empujándolo un poco y mirando al gatito
asegurándose de que estuviera cerca. – Está
bien, entonces, si puede ayudar....
-Ojalá fuera conmigo… no me importaría ser
su objeto de estudio…- se rió pasándose la lengua
por el labio inferior porque sentía la piel seca ahora que
se le estaba evaporando el agua clorada de la piscina encima –Lo
llamaré a ver si puede venir hoy y a ver si Minako se va
a paseo…
- Pero no digas guarradas! Ni las hagas! Eso lo hacen en su tiempo
libre – renegó Tassei, frunciendo el ceño, como
si los hubiese contratado para arreglarle la vida o algo.
-No vamos a hacer nada… ¿Qué dices? Más
quisiera yo, que no sé cuando fue la última vez que
me cogí un culo terso- se rió y lo miró alzando
una ceja –Una palabra sobre esa frase y me cojo el tuyo…-lo
apuntó con un dedo telefoneando a Enki.
- Asco! – protestó, empujándolo de nuevo, aunque
riéndose bajito, mientras Enki contestaba desde su casa.
- ¿Sí? ....
-Hoy es el día del tercero…- sonrió acariciándole
el pelo a Tassei con un dedo como si fuera el gato –A Tassei
le parece bien que vengas… así que cuando quieras…
- Vale, pero tendrás que darme la dirección, que
desde acá, no te puedo leer la mente – se rió,
porque ni de cerca podía, a menos que fuese por los evidentes
gestos de la cara del moreno.
-Si quieres me paso a buscarte… - miró a Tassei preguntándose
si querría acompañarlo.
- ¿Seguro que no es molestia? – le preguntó,
saltándose la primera parte del ritual de cortesía.
-Nah… sé de uno que está seguro deseando huir
de aquí por un rato…- miró a Tassei de soslayo
–Voy a buscarte, dieciocho minutos- anunció de nuevo sonriendo
después de medio lado y colgándole como él
había hecho la vez anterior, sólo porque le seguía
haciendo gracia -¿Vienes conmigo a buscarlo? Puedes traer
al enano…
- Sí! – exclamó, enrojeciendo violentamente
luego y agachándose para tomar al felino entre sus brazos.
– Claro que te acompaño. – continuó más
serio y solemne.
-Gracias, qué amable…- contestó solemnemente
de vuelta sólo por vacilarlo y aguantándose la risa
–Hm… ¿Qué hago? ¿Voy sin camisa
o me arriesgo a despertar a tu madre? ¿Me la coges tú?-
sonrió de oreja a oreja.
- No quiero! – le gritó, contradiciéndose luego.
– Pero no puedes salir sin camisa, eso.... ¿Por qué
tengo que ir yo?
-Porque a mí me atrapará…se pondrá pegajosa
y será horrible…a ti con suerte no te hará caso…pero
procura que no vea lo que te llevas… no puedo ir así,
pareceré una maricona de playa- se rió sujetando al
gatito –Va… si lo haces, te doy un besito…- se
burló de nuevo.
- Pero yo no quiero que me beses – protestó con cara
de pesar, aunque dirigiéndose hacia la casa, para cruzarla
y llegar hasta el jardín. Por poco se muere del susto al
ver a su madre desnuda. Ahora se quería quemar los ojos para
no ver semejante cosa.
Minako lo miró y se tapó con un albornoz poniendo
cara de indignación -¿A qué vienen esas caras?
¿Nunca viste una mujer desnuda pardillo?- se levantó
recogiéndose el cabello -¿Ya se ha ido Kenji?
- Sí! Ya se fue! Y no es lo mismo! Eres mi madre! –
le gritó, escondiendo la camisa de Kenji tras su espalda,
y rogando porque el moreno no fuese a entrar a la casa y desmentirlo.
-¿Por qué se va sin avisarme?- preguntó al
moreno como si él pudiera conocer la respuesta –Tengo
que salir, si llama alguien coge el recado… y no seas parado,
haz el favor…-se quedó observándolo un rato
y pasó de él rápidamente.
Tassei por fin sacó una mano de su espalda mostrándole
el dedo especial antes de salir corriendo a buscar a Kenji antes
de que los descubriesen a ambos.
El moreno cogió la camisa en cuanto lo vio aparecer por
la puerta dándole al gato a cambio e inclinándose
para darle un beso en la frente. Se rió caminando hacia la
entrada de la casa para ir a buscar el coche mientras se abotonaba
algunos botones por el abdomen -¿Estaba despierta?
- No, se despertó ahora.... Y mejor te apuras que va a salir
– refunfuñó, mirando hacia arriba como si pudiese
borrarse el beso o como si le fuera posible verse la frente.
-Ya me apuro… -sonrió entrando en el coche y esperando
por él, pensando que más bien a ver si se apuraba
él –Venga, petardo de enano…
- Cállate! – protestó el chico entrando en
el coche, o casi lanzándose más bien, acomodándose
luego y poniéndose el cinturón de seguridad.
-Hum… no… creo que te cantaré una canción…
y como te has puesto delante además puedo meterte mano mientras
conduzco- cambió de marcha y le apoyó la mano en la
rodilla aguantándose la risa y conduciendo con la otra mano.
- Deja de hacer eso! Te vas a estrellar además! –
miró hacia delante, nervioso y apartándole la mano
de golpe como podía, aún sosteniendo al gato con la
otra mano claro. – Conduce bien!
-Conduzco bien, estoy acostumbrado a cosas mucho peores mientras
conduzco… a tu madre le gustan mucho los coches… se
pone toda salida…- sonrió de medio lado mirándolo
de soslayo y apartando la mano de su pierna porque ya le daba pena
meterse más con él.
Se metió entre las calles que llevaban al barrio del pelirrojo
y miró al moreno al cabo de un rato –Se bueno…-
le pidió mientras aparcaba.
- Eso ¡qué quiere decir? Yo no soy el que anda diciendo
guarradas... – refunfuñó, acariciando al gatito,
que maulló como imitando sus gritos.
Enki bajó, abriendo la puerta justo para ver al moreno aparcando,
y sonrió acercándose.
Kenji lo miró por el cristal y lo saludó con la mano
sonriendo –Es ese…- le dijo a Tassei mirándolo
un momento –Está bueno…
- Pues yo no veo que sea la gran cosa – contestó el
chico, cohibido porque le hiciera esos comentarios a él y
mirando al pelirrojo con sospecha. – No parece un parapsicólogo...
– murmuró.
- dieciocho minutos exactos, increíble – lo saludó
Enki al alcanzar al auto, asomándose por la ventana. –
Y tú debes ser Tassei – “el niño peste”
–completó en su mente aunque sin malicia.
-Sí…- el moreno sonrió al chico -¿A
que está bueno?-le preguntó a Enki ahora para meterse
con Tassei guiñándole un ojo al chico –“¿Tú
crees que no? ¿Cómo debería verse uno?”-le
susurró.
- Mayor y serio... y.... – empezó a contestar el chico,
sonrojándose y tratando de hundirse en el asiento.
- Es muy atractivo sí, y el gato también es bonito-
sonrió, entrando al auto, y apoyándose entre ambos
asientos. – Siento decepcionar, pero no soy el amable profesor
canoso de las pelis de ciencia ficción – se rió,
haciéndole saber que había respondido demasiado alto.
Kenji se rió volteándose para encender el coche de
nuevo –Y yo le doy gracias a Dios y al ángel de mi
guarda cada noche por ello… ¿para qué quieres
alguien mayor y serio pudiendo tener alguien joven y macizo? Es
un despropósito, para eso ya tenemos a Minako…
Tassei se rió, a pesar de la vergüenza, murmurando.
- Ahí tiene un caso si quiere investigar momias.
- Asumo que Minako es tu madre, ¿no? – le preguntó
Enki, aún algo rojo, aunque prestando atención a la
actitud del chico.
El moreno asintió, mirándolo brevemente. –
Pero no está en la casa...
-¿Ah no?- Kenji lo miró de soslayo extrañado
aunque aliviado. No se acordaba de que le dijera que fuera a ir
a ningún sitio, claro, que no le prestaba ninguna atención
cuando hablaba –Pues… has tenido suerte… -le dijo
al pelirrojo mirándolo un momento por el retrovisor –Es…
bueno… ella…- sonrió mirando adelante mientras
entraban en la manzana de casas donde vivía Tassei.
- Es odiosa! – finalizó su hijo, frunciendo el ceño.
– Y te lo dije antes de salir! Que se iba....
-Sí… eso…- el moreno se rió dejando el
coche frente a la casa y se bajó esperándolos, entre
otras, porque Tassei era el único que tenía llaves
–Es aquí…- le explicó a Enki mirándolo
de soslayo –Están forrados… por si no se nota…
- Ya, no tienes por qué anunciarlo así, baka –
lo riñó Tassei pasando entre ambos para abrir la puerta,
obviamente envalentonado por el hecho de estar así acompañado.
Enki le sonrió a Kenji, pensando que todo el mundo era muy
honesto estos días y siguiendo luego al chico hacia la casa.
-¿Por qué no? Ni que fuera algo malo… es que
lo comparo con llegar a mi casa… y la diferencia es demasiado
notable como para no mencionarlo…- suspiró pasando
detrás de Enki bajando la mirada y sonriendo. Cerró
la puerta a su espalda y arrugó un poco la nariz -Dios…
cómo apesta aquí ¿no? ¿Se habrá
dejado algo tu madre en la cocina?... Huele como a leche agria…
o yo qué sé…
- No lo sé, pero puedo ir a ver... aunque no quiero. –
protestó el chico, arrugando la nariz y sujetando al gato
que parecía haberse alborotado entre sus brazos.
Enki lo sujetó por el hombro antes de que se fuera, aunque
fuese un atrevimiento. – No, espera. No creo que sea eso.
Hace.... mucho frío. – comentó, alzando la vista
hacia las escaleras.
-¿Y qué es entonces?- el moreno miró a Enki
atentamente sonriendo y en vez de preocuparse, pensando que se veía
bien cuando se ponía tan serio. Apartó la mirada tratando
de hacer precisamente lo mismo y notando que miraba arriba -¿Quieres
subir?- entreabrió los labios dejando salir la respiración
y notando que sí hacía frío de pronto. Escuchó
golpes en el techo y alzó la vista, comenzando a sentirse
bastante incómodo con estar allí también.
- Sí... vamos arriba. – asintió, dejándose
llevar por su curiosidad natural, y dando un paso hacia delante.
- Pues yo no veo para qué – protestó Tassei,
asustado, aún tratando de verse tranquilo, pero prefería
no subir.
El pelirrojo se giró, observándolo. – No creo
que tengas que temer, la mayoría de estas cosas no son realmente
dañinas. Y además, no creo que quieras quedarte solo.
Claro, - alzó la vista hacia los ojos de Kenji. – Estoy
siendo necio, puedes quedarte con Kenji aquí abajo o....
– su voz fue interrumpida por el sonido tan familiar ya para
Tassei de las puertas aporreando en el piso de arriba, cada vez
con más fuerza como si la casa entera estuviera furiosa.
Kenji arqueó una ceja apoyando la mano en la cabeza de Tassei
sujetándole luego la nuca y tapándole una oreja con
la mano como si eso fuera a tranquilizarlo. Alzó la vista
escuchando un ruido extraño como el zumbido de todo un enjambre
de moscas pero no veía nada -¿Qué es esto?-
sacudió un poco una mano aunque seguía sin saber donde
estaban.
- No lo sé... parece un enjambre... – el pelirrojo
volvió a mirar arriba, aproximándose a las escaleras.
– Voy a subir a averiguarlo.... no se preocupen. La mayoría
de las veces son sólo efectos especiales, ¿vale? –
les aseguró, porque le veía cara a Tassei de que se
iba a desmayar, si un poco más de sangre se le iba del rostro.
Procedió a subir las escaleras, sintiendo un ligero temblor
aunque nada como lo que Kenji había descrito.
- “Vete…” una voz metálica y profunda
sonó apenas audible pero consiguiendo que a Kenji se le helase
la sangre. Acercó a Tassei aún más a él,
como si fuese una especie de peluche y observó cómo
el pelirrojo salía despedido hacía atrás con
fuerza –Enki!
El chico cayó al piso, lanzando un quejido al sentir el
golpe, y alzándose sobre un brazo, aturdido. - ¿Qué....?
– No se suponía que algo así sucediese. Alzó
la mirada, sintiéndose aún más helado, incluso
podía ver su aliento blanco cada vez que respiraba.
- “Vete...vete...vete... “ – la voz volvió
a repetirse mientras el chico recogía sus gafas del piso,
repitiéndose una y ota vez, como rebotando de las paredes
de la casa, sólo que ahora podía escucharla también
dentro de su cabeza, haciéndose cada vez más fuerte,
hasta hacerse dolorosa. Enki tuvo que cerrar los ojos, finalmente
profiriendo otro quejido.
- Vámonos! ¿Qué espera?! – Tassei le
haló la mano a Kenji, apretando a Jiken contra sí,
el pobre estaba temblando, casi tanto como su dueño. –
Que nos vayamos!
Kenji sujetó la mano de Tassei y se acercó a Enki
sujetándolo por la cintura para llevárselo afuera.
La puerta de la calle se abrió lentamente. El moreno se quedó
observándola, mirando la rendija abierta. Estiró el
brazo para abrirla por completa y esta se abrió completamente
de forma violenta golpeándole la mano y la pared, rebotando.
-Mierda…- salió al jardín casi empujado por
alguna fuerza extraña y la puerta se cerró de nuevo
de forma violenta tras ellos.
- ¿Viste eso?! No lo estoy imaginando! – señaló
Tassei, pensando que por nada del mundo quería volver a entrar
en esa casa. Ya podía su madre pensar lo que quisiera.
- Gracias... – susurró Enki, casi sin aliento, separándose
del moreno para recuperarse un poco. – Eso fue... bueno, es
seguro que no es un fraude...- sonrió un poco, consciente
de que era el único que se comprendía ahora mismo.
Pero lo cierto es que había pensado que iba a morir. Aún
le dolía la cabeza de la enorme presión.
-Claro que no lo imaginas… ¿estáis bien?-Kenji
suspiró con fuerza soltando a Tassei y sujetándose
la mano disimuladamente, bastante impactado aún por lo que
acababa de suceder. No comprendía nada, aquello parecía
como una película o algo así, pero ni siquiera viendo
esa clase de cosas había pensado sentir tanto miedo.
- Jiken... está temblando... – balbuceó el
moreno, acariciando el gatito erizado que tenía en los brazos
y como traspasando su propio temor el animalito.
- Estoy bien, sólo un poco adolorido.... – Enki miró
al chico, pensando que mejor no decía más de eso por
el momento. No quería aterrorizarlo aún más.
– tal vez.... deberíamos ir otro lugar, donde podamos
hablar y tranquilizarnos, creo que nos hará bien a todos.
-Como queráis…- movió un poco un hombro tratando
de asimilar lo que acababa de suceder aunque desde luego que no
era muy fácil -¿Dónde queréis ir? En
mi casa está mi compañero… podemos ir…
al coche… - dijo más que nada para salirse de allí
ya que estaba poniéndose nervioso.
- Podemos ir a mi piso si quieren, allí no hay nadie. –
sugirió, comentándole a Tassei luego tranquilizadoramente.
– Apuesto a que a tu gatito le gustaría un poco de
leche tibia ahora....
- A cualquier lado, pero vámonos. Y no me trates como a
un niño – le contestó Tassei desconfiado, y
echando a caminar como si nada.
- No, si no era mi intención- sonrió Enki, siguiéndolo.
Kenji se rió levemente y lo sujetó por los hombros
atrayéndolo hacia él, bastante consciente de que por
más que se hiciera el duro tenía que estar cagado.
Se agachó besándole en la sien aún reído
–Cuando tratas de verte repelente aún te ves más
cute ¿Sabes?- sonrió mirando a Enki un momento preguntándose
qué podían hacer con aquello –Esto nunca había
sido así… como hoy…
Tassei refunfuñó algo, absteniéndose de apartarse
porque lo cierto es que necesitaba el contacto, pero mirando el
piso muy concentrado mientras caminaba.
- Lo cierto es que no suele ser así. No esperaba algo tan...
– miró a Tassei por un momento, tratando de medir sus
palabras y no dejarse llevar como siempre. – Había
esperado que Tassei pudiese contarme lo que le había sucedido,
mostrarme los lugares... por lo general estas investigaciones llevan
tiempo, puedes estar horas, a veces días sin que pase nada.
Y la cantidad de energía en esta casa...
El moreno se metió en el coche con los otros dos atendiendo
a lo que el chico les estaba explicando, rallándose cada
vez más -¿Energía? ¿Energía que?
¿Qué era eso? ¿Un fantasma?
- No lo sé, pudo ser o pudieron ser varios, o tal vez....
otra cosa. No puedo decirlo sólo con lo que vi. – aclaró,
pensativo y lamentando el no poder explicarles más, pero
tampoco era adivino.
-Sea lo que sea, no pienso volver. – aseguró Tassei,
casi acostándose en el asiento trasero, y ocultándose
tras su flequillo.
- Puedes quedarte con alguien por una noche, pero a la larga puede
que no resulte. Es posible que esto.... esté sacando energía
de ti, y si es así, también puede haberse apegado
a ti de forma que te siga.
- ¿Eh?! – Tassei alzó la vista, claramente
espantado y recogiendo las rodillas como para escapar.
Kenji lo miró por el retrovisor un momento, pensando que
mejor no le hubiera dicho eso por el momento, tal vez así
se pusiera aún más nervioso. No, tal vez no, es que
seguro que lo estaba –Pero hay una solución ¿no?
Algo podrá hacerse…
- Primero que todo, recuerden que sólo son teorías.
No puedo saber nada de momento y tampoco es una ciencia exacta aún....
– el pelirrojo suspiró, seguro de que había
metido la pata y se giró para observar al chico. –
No te preocupes, Kenji tiene razón, algo podrá hacerse...
¿Nunca había pasado nada así? Cierto. No había
tratado de lastimarte...
- No.... no, pero igual, no me importa, no quiero volver. –
negó con la cabeza, contrariado y asustado.
Enki suspiró, volviendo a sentarse derecho. – La verdad
es que yo tampoco había visto algo así antes, está
más allá de mis manos. Pero puedo conseguir ayuda.
-Gracias…- Kenji lo miró de soslayo sonriendo levemente
y pensando que si eso estaba más allá de sus manos,
entonces él no sabía ni qué decir ya. Aparcó
el coche en la acera frente a la casa de Enki y salió abriendo
la puerta de atrás y llamando a Tassei con una mano para
que fuera con él. Se estaba imaginando que quería
quedarse con él por la noche, pero Minako no lo permitiría
de ningún modo –Vamos, baja…
El chico se deslizó por el asiento, asemejándose
él mismo a un gato arisco.
- No me agradezcas, lo cierto es que lo encuentro fascinante. –
le aseguró para que no hubiese malentendidos. – Eso
no significa que no vaya a hacer todo lo que pueda por ayudarles.
-Eso espero…- el moreno lo miró un momento pensando
que era un raro. ¿Cómo le podía parecer fascinante
eso? Él hubiera pagado por no estar allí y estaba
seguro de que cualquier otro chico hubiera huido de verse con él
más, pero Enki lo encontraba fascinante. Le cogió
por los hombros a Tassei, quisiera que no, bastante preocupado –Tassei
dice que el gato estaba nervioso y no quería salir de debajo
de la cama… ¿crees que tenga miedo de eso?
- Es lo más seguro, los animales son muy sensibles a esas
cosas. Es como si tuvieras tu propio sistema de alarma personal
– sonrió, abriendo la puerta y guiándolos hacia
el ascensor.
- No es gracioso. – refunfuñó el chico de nuevo,
molesto porque se lo tomase así.
- Vale, no intentaba molestarte. Pero lo que dije es cierto, los
animales pueden avisarte cuando algo no está bien. –
explicó, tocando el botón de su piso.
-Vale… no seas tú… te están ayudando
¿sabes?- el moreno suspiró recostándose contra
el espejo del ascensor y cerrando los ojos apoyando las manos en
los hombros de Tassei sintiéndose un tanto cansado. Sintió
como se detenía y se incorporó de nuevo –No
es justo, Enki… me invitas a tu casa sólo porque tengo
un fantasma… así no se puede…- bromeó
un poco, tratando de relajarse incluso a si mismo –Todos sois
iguales… en cuanto sabéis eso… no dejáis
de llamarme…
El chico se rió, saliendo del ascensor y dirigiéndose
a la puerta de su piso, sacando las llaves. – Pues, sí
que te da un aura de misterio irresistible... Y no me molesta que
digas lo que desees decir, Tassei, comprendo. – le aseguró
al chico que tenía una cara de refunfuño único
aunque permaneciese callado. Seguramente necesitaba descargarse
de alguna otra manera.
Kenji pasó al interior mirando un poco alrededor ,un tanto
curioso por observar cómo sería la casa de un tío
tan “friki” pero se veía bastante normal, como
la de cualquier otro estudiante -¿Puedo hablar contigo un
momento?... a solas…- se acercó un poco a Enki mirándolo
de soslayo.
- Claro. Tassei... allá está la cocina, puedes tomar
lo que quieras, excepto la cerveza. – le señaló,
observando cómo el chico se encaminaba hacia allí
con cara de cabreo aún, pero estaba empezando a creer que
así era su expresión natural. – Y tú,
ven conmigo... – haló a Kenji de la mano, llevándolo
a su habitación, porque ya se imaginaba que iban a necesitar
más privacidad que sólo esa pequeña distancia.
-No, ahora no… me duele la cabeza…- se rió,
observando el dormitorio por curiosidad y apoyó un brazo
en la cómoda sin saber muy bien cómo proponer aquello
–Yo no lo puedo llevar a mi casa… mi compañero
de piso… lleva a los hombres allá… no creo…
que sea muy buena idea.
- Puede quedarse aquí, si eso es lo que me estás
pidiendo. – le sonrió, sentándose en la cama
e ignorando su comentario anterior. – Claro, habría
que ver si él quiere. Por otro lado, lo que dije en el auto,
se mantiene. Puede ser una buena oportunidad para observar si algo
sucede mientras esté aquí, así lo sabríamos
a ciencia cierta.
-Vale… gracias- se rascó un poco la nuca sintiendo
que había sido demasiado obvio, pero el caso es que había
dicho que sí, ¿no? –Si quiere o no… no
tiene muchas opciones más…y a ver si su madre no le
dice nada…no sé…estoy rallado… - se apoyó
con el hombro en la pared observando a Enki -¿Crees que es
algo que lo perseguirá? ¿Qué harás si
sucede algo?
- No lo sé, espero que no. Incluso si nada sucede esta noche
no podría asegurarlo por completo, pero.... creo que sería
más esperanzador. En cuanto a hacer algo... no lo sé.
Hay algunos amuletos y rituales que se supone sacan espíritus
de tu casa, pero... ninguno de ellos es cien por ciento infalible.
Pero si te preguntas si pienso protegerlo, claro que sí.
Haré lo que sea necesario. – suspiró, un tanto
preocupado la verdad, pero suponía que era por gusto. –
De todos modos, es posible que a él no lo lastime. Al menos,
no por ahora.
-Tampoco quiero que te lastime a ti… nunca había sucedido
nada tan agresivo… si lo hubiera sabido no te habría
dicho que fueras…- suspiró apretando un poco la mandíbula
sintiéndose en cierto modo algo culpable –Bueno…
no sé… tienes mi teléfono, si algo sucede, llámame
¿de acuerdo? Hablaré con él…
- No te disculpes, no es tu culpa. Además, es el caso perfecto
para mi trabajo. Debes pensar que estoy loco, pero me hubiera encantado
poder investigar este fenómeno si pudiese desligarlo de ti
y de Tassei. – le sonrió, consciente de que sonaba
como un chiflado y sujetándole la mano. –No te preocupes
demasiado. Mañana mismo intentaré contactar a alguien
que es un experto en la materia.
-Vale… - sonrió de medio lado observando su mano y
le pasó un dedo por la suya –Creo que mi destino es
estar con frikis…- se rió llevándose su mano
a la mejilla y se acarició con ella besándole la muñeca
–Voy a hablar con Tassei… ¿me acompañas?
- ¿Seguro? Tal vez prefiera hablar solo contigo... –
murmuró, enrojeciendo un poco, pero manteniendo su compostura.
-Bueno… seguro que tienes razón tú…-
sonrió un poco más al verlo enrojecer –Hablaré
con él…- le apretó un poco la mano antes de
soltársela y entró en la cocina apoyándose
en el marco para mirar a Tassei -¿Te quedas aquí con
Enki?
- ¿Con Enki? Y ¿eso por qué? ¿No me
puedo quedar contigo? – protestó el chico enseguida,
preguntándose por qué no lo llevaba con él.
- Porque yo no vivo solo, vivo con mi compañero de piso
y él… lleva a hombres a casa, no me parece muy buena
idea… no te gustaría, pasarías mucha vergüenza…
¿no te agrada? Estarás mejor con él, yo no
tengo ni idea de estas cosas…
- ¿Qué cosas? Sólo es dormir aquí,
¿no? Y además... puedo quedarme en tu cuarto encerrado.
– murmuró, bajando el rostro avergonzado por sentir
que rogaba.
Kenji suspiró un poco rascándose el cuello. Otra
cuestión era que además quería trabajar esa
noche pero bueno… suponía que podía saltarse
eso por una vez –Podría ocurrir algo, recuerda lo que
dijo Enki… que tal vez eso te persiga… y entonces ¿Qué
haremos? No tenemos ni idea…- se movió un poco apoyándose
en el otro lado del marco de la puerta -Le diré a Enki si
le molesta que venga a dormir aquí también…
Tassei alzó el rostro esperanzado, enrojeciendo y volviendo
a ocultarse tras el flequillo, murmurando. – Gracias.... –
aunque sentía que no le bastaba la palabra, pero cualquier
otra cosa, le parecía cursi.
-Llama a Minako y dile que te quedas en casa de un amigo o algo
así… y no le digas nada de que estás conmigo
¿eh?...- le pasó la mano por el cabello bajándole
la cabeza aprovechando para sonreír, aguantándose
un poco la risa. Entre otras, le recordaba a cuando sus padres se
enfadaban y lo mandaban de mensajero hablando con uno y otro. Llamó
al dormitorio antes de entrar y se rió un poco por fin ya
que no se aguantaba más. Carraspeó un poco rascándose
el pecho por la abertura de la camisa y bajando un poco la cabeza
-¿Me puedo quedar? Me quedaré en el sofá…
no puede vivir sin mí… no sé por qué…
puedes decirme que sí… o puedes esperara que le diga
a Tassei que te lo pida él… y entonces no podrás
evitar ceder… como yo…
El chico se rió también, poniéndose de pie.-
Tengo la impresión de que es una treta para quedarte....
Claro que puedes, me vendrá bien la compañía,
y es normal que Tassei no se sienta cómodo quedándose
con un desconocido. Si quieres puedes dormir con él en la
cama. Son mis invitados y lo más probable es que yo no duerma.
-Ya… tienes que estudiar…- sonrió un poco apoyando
la espalda en la pared –Él insistió, de veras-
se rió un poco pasándose la mano por la nuca –Pero
creo que mejor será que duerma en el sofá, no creo
que le guste mucho la idea de dormir conmigo… no todo el mundo
tiene una mente tan abierta como tú… hasta hace poco
me odiaba a muerte…- alzó una ceja como recordando.
- ¿Te odiaba? No lo parece... – comentó pensativo.
– Está bien, pero si cambian de opinión, no
habrá ningún problema. Estaré estudiando de
todos modos. – le aseguró, aunque lo cierto es que
pensaba quedarse a vigilar por si algo pasaba. No le parecida buena
idea que todos estuviesen durmiendo.
-Vale… voy a decirle, pero ya puedes salir… porque
me siento cartero con tanto mensajito…- se rió sujetándole
la mano y llevándolo afuera con él, se quedó
mirando a Tassei que colgaba el teléfono y entonces se decidió
a hablar –Está bien, me deja quedarme… ¿Qué
te ha dicho?
- Que soy un descerebrado y un montón de cosas más,
lo de siempre. – se encogió de hombros, aunque sonriendo
un poco. – Deberías desconectar tu m´voil, porque
seguro que te llama.
- Bueno, entonces si todo está listo.... podemos ordenar
algo de comer y Tassei puede contarme todo lo sucedido anteriormente,
¿vale? – le sugirió el pelirrojo al verlo más
relajado, imaginando que era mejor no hacer ningún comentario
sobre lo que acababa de responder el chico.
-Dios… sí…- el moreno sacó el celular
y lo colgó inmediatamente, dejándolo colarse de nuevo
en su bolsillo antes de sentarse en el sofá cruzando las
piernas y recostándose hacia atrás –Seguro que
mañana me montará un drama por dejarla sola…
qué horror…- murmuró riéndose malditamente
y cerrando los ojos como si Tassei fuera a contar un cuento.
- ¿Qué vas a hacer? Que se joda! Dile que tu móvil
está dañado, seguro te compra otro... – contestó,
entre rabioso y maldito, el chico.
- ¿No te llevas muy bien con tu madre, verdad? – le
preguntó Enki, al terminar de pedir la comida, sentándose
también en el sofá, como tanteando la situación.
- La odio, es una bruja pija y amargada –
- Vale, comprendo... Entonces, ya Kenji me ha contado por encima
lo que tú le contaste, pero necesito saber los hechos exactos.
Dime todo lo que recuerdes, aunque te parezca insignificante.
Tassei suspiró, pensando que de insignificante no tenía
nada y se sentó junto a Kenji, aunque girándose de
lado, para comenzar su relato.
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