.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 12- Fascinante

Tassei se acostó boca abajo en la cama, estirando una mano para meter el platito de leche bajo la misma, esperando poder convencer a Jiken, para que dejase de esconderse y saliera un ratito. Lo movió, sonriendo al ver la patita del felino que intentaba sujetarlo, y lo dejó quieto por fin, permitiendo que lo bebiese y girándose boca a arriba, pensando en que tal vez debía llevarlo a pasear al patio. Así de paso, tenía una excusa para salir al aire libre sin que su madre lo molestase mucho.

El moreno salió de la parte de atrás del jardín con la toalla colgando de los hombros y el cabello goteando oscurecido por el agua. Suspiró profundamente antes de abrir la nevera y beber directamente de nuevo de la botella de agua mineral. Se sentía agotado, claro que no era para menos, comenzaba a preguntarse si era ninfómana o algo así. Se rió entre dientes pensando en lo que había dicho Tassei de su padre, seguro que tenía una cornamenta como la de un alce.

El chico bajó las escaleras con el gato entre los brazos, casi corriendo estilo espía, por si su madre andaba por ahí. Aunque igual, tuvo que detenerse al ver quien estaba en la cocina. – Kenji... – murmuró a modo de saludo hosco, más bien preguntándose ahora si su clienta no estaría en el jardín, porque si era así...

-Tu madre está dormida en una hamaca de la piscina y no te recomiendo que salgas a visionarla… o verás algo terrible…- se rió refiriéndose a que estaba desnuda. Desde luego que su cuerpo no era feo pero seguramente para Tassei sería horrible –¿Dónde ibas?

- Afuera, quería llevarlo a pasear – le mostró el gato, haciendo un gesto de asco por su madre, y explicando. – Está muy nervioso, se la pasa escondiéndose.

-Vamos a la parte de adelante del jardín, te acompaño…-lo cogió por los hombros planteándose el ir a buscar su camisa, y decidiendo mejor salir en pantalones que correr ese horrible riesgo –Supongo que está asustado… porque ya no está con su madre y todo es diferente…

- ¿Crees que sea eso? – lo alzó frente a sí, observándolo a pesar de echar a caminar y volvió a abrazarlo contra su pecho, acariciándolo. – Lo siento... tal vez no debí llevármelo así....

-Claro que sí… seguramente de no habértelo llevado tú, se lo habría llevado otra persona o tal vez aquella mujer lo habría dejado en la calle. Contigo estará bien, sólo tiene que acostumbrarse.- Se sentó en la entrada de la casa ajustándose mejor las gafas de sol –Quería hablarte de algo

- ¿Sí? – le comentó, aún pensando en el gato y murmurando. – Ojalá me los hubiese podido traer a todos – colocó al gatito entre la hierba, observando cómo empezaba a explorar tentativamente y a la vez maldiciendo a su madre interiormente.

Kenji sonrió y le paso la mano por el pelo pensando que era muy buen chico –Te habrías vuelto loco a base de vaciar cajas de arena con cacas…- se rió sujetándole la cola entre los dedos al gatito que se giró hacia él tocándole el dedo con la pata –Ese amigo que te comenté… estudia parasicología… ¿sabes qué es?

- Claro que sé qué es. Hum.... es eso del vudú y los fantasmas y todo eso, ¿no? – suspiró, preguntándose a donde quería llegar. – Yo creí que nadie lo estudiaba y que sólo se ponían el título de doctor para anunciarse en el periódico.

-Yo pensaba lo mismo…- murmuró riéndose un poco después –Pero no, él está en la universidad estudiando eso, le comenté lo que sucedió la otra noche y él nos cree- se incluyó para que no se sintiese solo en aquello –Quiere conocerte…

- ¿Conocerme? Y ¿a mí por qué? – lo miró preocupado. – No soy yo, es la casa... ¿Tú crees que sea algo conmigo? Y ¿si es algo conmigo?

-Pues no sé… no creo que sea nada contigo, es sólo que tú fuiste quien vio más cosas… por eso quiere conocerte, seguro-sonrió tratando de tranquilizarlo –Y si es algo contigo, pues…. Lo arreglaremos ¿hm? No te preocupes…

-Ya.... pero yo prefiero que no sea nada conmigo, mejor contigo – se rió, empujándolo un poco y mirando al gatito asegurándose de que estuviera cerca. – Está bien, entonces, si puede ayudar....

-Ojalá fuera conmigo… no me importaría ser su objeto de estudio…- se rió pasándose la lengua por el labio inferior porque sentía la piel seca ahora que se le estaba evaporando el agua clorada de la piscina encima –Lo llamaré a ver si puede venir hoy y a ver si Minako se va a paseo…

- Pero no digas guarradas! Ni las hagas! Eso lo hacen en su tiempo libre – renegó Tassei, frunciendo el ceño, como si los hubiese contratado para arreglarle la vida o algo.

-No vamos a hacer nada… ¿Qué dices? Más quisiera yo, que no sé cuando fue la última vez que me cogí un culo terso- se rió y lo miró alzando una ceja –Una palabra sobre esa frase y me cojo el tuyo…-lo apuntó con un dedo telefoneando a Enki.

- Asco! – protestó, empujándolo de nuevo, aunque riéndose bajito, mientras Enki contestaba desde su casa.

- ¿Sí? ....

-Hoy es el día del tercero…- sonrió acariciándole el pelo a Tassei con un dedo como si fuera el gato –A Tassei le parece bien que vengas… así que cuando quieras…

- Vale, pero tendrás que darme la dirección, que desde acá, no te puedo leer la mente – se rió, porque ni de cerca podía, a menos que fuese por los evidentes gestos de la cara del moreno.

-Si quieres me paso a buscarte… - miró a Tassei preguntándose si querría acompañarlo.

- ¿Seguro que no es molestia? – le preguntó, saltándose la primera parte del ritual de cortesía.

-Nah… sé de uno que está seguro deseando huir de aquí por un rato…- miró a Tassei de soslayo –Voy a buscarte, dieciocho minutos- anunció de nuevo sonriendo después de medio lado y colgándole como él había hecho la vez anterior, sólo porque le seguía haciendo gracia -¿Vienes conmigo a buscarlo? Puedes traer al enano…

- Sí! – exclamó, enrojeciendo violentamente luego y agachándose para tomar al felino entre sus brazos. – Claro que te acompaño. – continuó más serio y solemne.

-Gracias, qué amable…- contestó solemnemente de vuelta sólo por vacilarlo y aguantándose la risa –Hm… ¿Qué hago? ¿Voy sin camisa o me arriesgo a despertar a tu madre? ¿Me la coges tú?- sonrió de oreja a oreja.

- No quiero! – le gritó, contradiciéndose luego. – Pero no puedes salir sin camisa, eso.... ¿Por qué tengo que ir yo?

-Porque a mí me atrapará…se pondrá pegajosa y será horrible…a ti con suerte no te hará caso…pero procura que no vea lo que te llevas… no puedo ir así, pareceré una maricona de playa- se rió sujetando al gatito –Va… si lo haces, te doy un besito…- se burló de nuevo.

- Pero yo no quiero que me beses – protestó con cara de pesar, aunque dirigiéndose hacia la casa, para cruzarla y llegar hasta el jardín. Por poco se muere del susto al ver a su madre desnuda. Ahora se quería quemar los ojos para no ver semejante cosa.

Minako lo miró y se tapó con un albornoz poniendo cara de indignación -¿A qué vienen esas caras? ¿Nunca viste una mujer desnuda pardillo?- se levantó recogiéndose el cabello -¿Ya se ha ido Kenji?

- Sí! Ya se fue! Y no es lo mismo! Eres mi madre! – le gritó, escondiendo la camisa de Kenji tras su espalda, y rogando porque el moreno no fuese a entrar a la casa y desmentirlo.

-¿Por qué se va sin avisarme?- preguntó al moreno como si él pudiera conocer la respuesta –Tengo que salir, si llama alguien coge el recado… y no seas parado, haz el favor…-se quedó observándolo un rato y pasó de él rápidamente.

Tassei por fin sacó una mano de su espalda mostrándole el dedo especial antes de salir corriendo a buscar a Kenji antes de que los descubriesen a ambos.

El moreno cogió la camisa en cuanto lo vio aparecer por la puerta dándole al gato a cambio e inclinándose para darle un beso en la frente. Se rió caminando hacia la entrada de la casa para ir a buscar el coche mientras se abotonaba algunos botones por el abdomen -¿Estaba despierta?

- No, se despertó ahora.... Y mejor te apuras que va a salir – refunfuñó, mirando hacia arriba como si pudiese borrarse el beso o como si le fuera posible verse la frente.

-Ya me apuro… -sonrió entrando en el coche y esperando por él, pensando que más bien a ver si se apuraba él –Venga, petardo de enano…

- Cállate! – protestó el chico entrando en el coche, o casi lanzándose más bien, acomodándose luego y poniéndose el cinturón de seguridad.

-Hum… no… creo que te cantaré una canción… y como te has puesto delante además puedo meterte mano mientras conduzco- cambió de marcha y le apoyó la mano en la rodilla aguantándose la risa y conduciendo con la otra mano.

- Deja de hacer eso! Te vas a estrellar además! – miró hacia delante, nervioso y apartándole la mano de golpe como podía, aún sosteniendo al gato con la otra mano claro. – Conduce bien!

-Conduzco bien, estoy acostumbrado a cosas mucho peores mientras conduzco… a tu madre le gustan mucho los coches… se pone toda salida…- sonrió de medio lado mirándolo de soslayo y apartando la mano de su pierna porque ya le daba pena meterse más con él.
Se metió entre las calles que llevaban al barrio del pelirrojo y miró al moreno al cabo de un rato –Se bueno…- le pidió mientras aparcaba.

- Eso ¡qué quiere decir? Yo no soy el que anda diciendo guarradas... – refunfuñó, acariciando al gatito, que maulló como imitando sus gritos.

Enki bajó, abriendo la puerta justo para ver al moreno aparcando, y sonrió acercándose.

Kenji lo miró por el cristal y lo saludó con la mano sonriendo –Es ese…- le dijo a Tassei mirándolo un momento –Está bueno…

- Pues yo no veo que sea la gran cosa – contestó el chico, cohibido porque le hiciera esos comentarios a él y mirando al pelirrojo con sospecha. – No parece un parapsicólogo... – murmuró.

- dieciocho minutos exactos, increíble – lo saludó Enki al alcanzar al auto, asomándose por la ventana. – Y tú debes ser Tassei – “el niño peste” –completó en su mente aunque sin malicia.

-Sí…- el moreno sonrió al chico -¿A que está bueno?-le preguntó a Enki ahora para meterse con Tassei guiñándole un ojo al chico –“¿Tú crees que no? ¿Cómo debería verse uno?”-le susurró.

- Mayor y serio... y.... – empezó a contestar el chico, sonrojándose y tratando de hundirse en el asiento.

- Es muy atractivo sí, y el gato también es bonito- sonrió, entrando al auto, y apoyándose entre ambos asientos. – Siento decepcionar, pero no soy el amable profesor canoso de las pelis de ciencia ficción – se rió, haciéndole saber que había respondido demasiado alto.

Kenji se rió volteándose para encender el coche de nuevo –Y yo le doy gracias a Dios y al ángel de mi guarda cada noche por ello… ¿para qué quieres alguien mayor y serio pudiendo tener alguien joven y macizo? Es un despropósito, para eso ya tenemos a Minako…

Tassei se rió, a pesar de la vergüenza, murmurando. - Ahí tiene un caso si quiere investigar momias.

- Asumo que Minako es tu madre, ¿no? – le preguntó Enki, aún algo rojo, aunque prestando atención a la actitud del chico.

El moreno asintió, mirándolo brevemente. – Pero no está en la casa...

-¿Ah no?- Kenji lo miró de soslayo extrañado aunque aliviado. No se acordaba de que le dijera que fuera a ir a ningún sitio, claro, que no le prestaba ninguna atención cuando hablaba –Pues… has tenido suerte… -le dijo al pelirrojo mirándolo un momento por el retrovisor –Es… bueno… ella…- sonrió mirando adelante mientras entraban en la manzana de casas donde vivía Tassei.

- Es odiosa! – finalizó su hijo, frunciendo el ceño. – Y te lo dije antes de salir! Que se iba....

-Sí… eso…- el moreno se rió dejando el coche frente a la casa y se bajó esperándolos, entre otras, porque Tassei era el único que tenía llaves –Es aquí…- le explicó a Enki mirándolo de soslayo –Están forrados… por si no se nota…

- Ya, no tienes por qué anunciarlo así, baka – lo riñó Tassei pasando entre ambos para abrir la puerta, obviamente envalentonado por el hecho de estar así acompañado.

Enki le sonrió a Kenji, pensando que todo el mundo era muy honesto estos días y siguiendo luego al chico hacia la casa.

-¿Por qué no? Ni que fuera algo malo… es que lo comparo con llegar a mi casa… y la diferencia es demasiado notable como para no mencionarlo…- suspiró pasando detrás de Enki bajando la mirada y sonriendo. Cerró la puerta a su espalda y arrugó un poco la nariz -Dios… cómo apesta aquí ¿no? ¿Se habrá dejado algo tu madre en la cocina?... Huele como a leche agria… o yo qué sé…

- No lo sé, pero puedo ir a ver... aunque no quiero. – protestó el chico, arrugando la nariz y sujetando al gato que parecía haberse alborotado entre sus brazos.

Enki lo sujetó por el hombro antes de que se fuera, aunque fuese un atrevimiento. – No, espera. No creo que sea eso. Hace.... mucho frío. – comentó, alzando la vista hacia las escaleras.

-¿Y qué es entonces?- el moreno miró a Enki atentamente sonriendo y en vez de preocuparse, pensando que se veía bien cuando se ponía tan serio. Apartó la mirada tratando de hacer precisamente lo mismo y notando que miraba arriba -¿Quieres subir?- entreabrió los labios dejando salir la respiración y notando que sí hacía frío de pronto. Escuchó golpes en el techo y alzó la vista, comenzando a sentirse bastante incómodo con estar allí también.

- Sí... vamos arriba. – asintió, dejándose llevar por su curiosidad natural, y dando un paso hacia delante.

- Pues yo no veo para qué – protestó Tassei, asustado, aún tratando de verse tranquilo, pero prefería no subir.

El pelirrojo se giró, observándolo. – No creo que tengas que temer, la mayoría de estas cosas no son realmente dañinas. Y además, no creo que quieras quedarte solo. Claro, - alzó la vista hacia los ojos de Kenji. – Estoy siendo necio, puedes quedarte con Kenji aquí abajo o.... – su voz fue interrumpida por el sonido tan familiar ya para Tassei de las puertas aporreando en el piso de arriba, cada vez con más fuerza como si la casa entera estuviera furiosa.

Kenji arqueó una ceja apoyando la mano en la cabeza de Tassei sujetándole luego la nuca y tapándole una oreja con la mano como si eso fuera a tranquilizarlo. Alzó la vista escuchando un ruido extraño como el zumbido de todo un enjambre de moscas pero no veía nada -¿Qué es esto?- sacudió un poco una mano aunque seguía sin saber donde estaban.

- No lo sé... parece un enjambre... – el pelirrojo volvió a mirar arriba, aproximándose a las escaleras. – Voy a subir a averiguarlo.... no se preocupen. La mayoría de las veces son sólo efectos especiales, ¿vale? – les aseguró, porque le veía cara a Tassei de que se iba a desmayar, si un poco más de sangre se le iba del rostro. Procedió a subir las escaleras, sintiendo un ligero temblor aunque nada como lo que Kenji había descrito.

- “Vete…” una voz metálica y profunda sonó apenas audible pero consiguiendo que a Kenji se le helase la sangre. Acercó a Tassei aún más a él, como si fuese una especie de peluche y observó cómo el pelirrojo salía despedido hacía atrás con fuerza –Enki!

El chico cayó al piso, lanzando un quejido al sentir el golpe, y alzándose sobre un brazo, aturdido. - ¿Qué....? – No se suponía que algo así sucediese. Alzó la mirada, sintiéndose aún más helado, incluso podía ver su aliento blanco cada vez que respiraba.

- “Vete...vete...vete... “ – la voz volvió a repetirse mientras el chico recogía sus gafas del piso, repitiéndose una y ota vez, como rebotando de las paredes de la casa, sólo que ahora podía escucharla también dentro de su cabeza, haciéndose cada vez más fuerte, hasta hacerse dolorosa. Enki tuvo que cerrar los ojos, finalmente profiriendo otro quejido.

- Vámonos! ¿Qué espera?! – Tassei le haló la mano a Kenji, apretando a Jiken contra sí, el pobre estaba temblando, casi tanto como su dueño. – Que nos vayamos!

Kenji sujetó la mano de Tassei y se acercó a Enki sujetándolo por la cintura para llevárselo afuera. La puerta de la calle se abrió lentamente. El moreno se quedó observándola, mirando la rendija abierta. Estiró el brazo para abrirla por completa y esta se abrió completamente de forma violenta golpeándole la mano y la pared, rebotando.

-Mierda…- salió al jardín casi empujado por alguna fuerza extraña y la puerta se cerró de nuevo de forma violenta tras ellos.

- ¿Viste eso?! No lo estoy imaginando! – señaló Tassei, pensando que por nada del mundo quería volver a entrar en esa casa. Ya podía su madre pensar lo que quisiera.

- Gracias... – susurró Enki, casi sin aliento, separándose del moreno para recuperarse un poco. – Eso fue... bueno, es seguro que no es un fraude...- sonrió un poco, consciente de que era el único que se comprendía ahora mismo. Pero lo cierto es que había pensado que iba a morir. Aún le dolía la cabeza de la enorme presión.

-Claro que no lo imaginas… ¿estáis bien?-Kenji suspiró con fuerza soltando a Tassei y sujetándose la mano disimuladamente, bastante impactado aún por lo que acababa de suceder. No comprendía nada, aquello parecía como una película o algo así, pero ni siquiera viendo esa clase de cosas había pensado sentir tanto miedo.

- Jiken... está temblando... – balbuceó el moreno, acariciando el gatito erizado que tenía en los brazos y como traspasando su propio temor el animalito.
- Estoy bien, sólo un poco adolorido.... – Enki miró al chico, pensando que mejor no decía más de eso por el momento. No quería aterrorizarlo aún más. – tal vez.... deberíamos ir otro lugar, donde podamos hablar y tranquilizarnos, creo que nos hará bien a todos.

-Como queráis…- movió un poco un hombro tratando de asimilar lo que acababa de suceder aunque desde luego que no era muy fácil -¿Dónde queréis ir? En mi casa está mi compañero… podemos ir… al coche… - dijo más que nada para salirse de allí ya que estaba poniéndose nervioso.

- Podemos ir a mi piso si quieren, allí no hay nadie. – sugirió, comentándole a Tassei luego tranquilizadoramente. – Apuesto a que a tu gatito le gustaría un poco de leche tibia ahora....

- A cualquier lado, pero vámonos. Y no me trates como a un niño – le contestó Tassei desconfiado, y echando a caminar como si nada.

- No, si no era mi intención- sonrió Enki, siguiéndolo.

Kenji se rió levemente y lo sujetó por los hombros atrayéndolo hacia él, bastante consciente de que por más que se hiciera el duro tenía que estar cagado. Se agachó besándole en la sien aún reído –Cuando tratas de verte repelente aún te ves más cute ¿Sabes?- sonrió mirando a Enki un momento preguntándose qué podían hacer con aquello –Esto nunca había sido así… como hoy…

Tassei refunfuñó algo, absteniéndose de apartarse porque lo cierto es que necesitaba el contacto, pero mirando el piso muy concentrado mientras caminaba.

- Lo cierto es que no suele ser así. No esperaba algo tan... – miró a Tassei por un momento, tratando de medir sus palabras y no dejarse llevar como siempre. – Había esperado que Tassei pudiese contarme lo que le había sucedido, mostrarme los lugares... por lo general estas investigaciones llevan tiempo, puedes estar horas, a veces días sin que pase nada. Y la cantidad de energía en esta casa...

El moreno se metió en el coche con los otros dos atendiendo a lo que el chico les estaba explicando, rallándose cada vez más -¿Energía? ¿Energía que? ¿Qué era eso? ¿Un fantasma?

- No lo sé, pudo ser o pudieron ser varios, o tal vez.... otra cosa. No puedo decirlo sólo con lo que vi. – aclaró, pensativo y lamentando el no poder explicarles más, pero tampoco era adivino.

-Sea lo que sea, no pienso volver. – aseguró Tassei, casi acostándose en el asiento trasero, y ocultándose tras su flequillo.

- Puedes quedarte con alguien por una noche, pero a la larga puede que no resulte. Es posible que esto.... esté sacando energía de ti, y si es así, también puede haberse apegado a ti de forma que te siga.

- ¿Eh?! – Tassei alzó la vista, claramente espantado y recogiendo las rodillas como para escapar.

Kenji lo miró por el retrovisor un momento, pensando que mejor no le hubiera dicho eso por el momento, tal vez así se pusiera aún más nervioso. No, tal vez no, es que seguro que lo estaba –Pero hay una solución ¿no? Algo podrá hacerse…

- Primero que todo, recuerden que sólo son teorías. No puedo saber nada de momento y tampoco es una ciencia exacta aún.... – el pelirrojo suspiró, seguro de que había metido la pata y se giró para observar al chico. – No te preocupes, Kenji tiene razón, algo podrá hacerse... ¿Nunca había pasado nada así? Cierto. No había tratado de lastimarte...

- No.... no, pero igual, no me importa, no quiero volver. – negó con la cabeza, contrariado y asustado.

Enki suspiró, volviendo a sentarse derecho. – La verdad es que yo tampoco había visto algo así antes, está más allá de mis manos. Pero puedo conseguir ayuda.

-Gracias…- Kenji lo miró de soslayo sonriendo levemente y pensando que si eso estaba más allá de sus manos, entonces él no sabía ni qué decir ya. Aparcó el coche en la acera frente a la casa de Enki y salió abriendo la puerta de atrás y llamando a Tassei con una mano para que fuera con él. Se estaba imaginando que quería quedarse con él por la noche, pero Minako no lo permitiría de ningún modo –Vamos, baja…

El chico se deslizó por el asiento, asemejándose él mismo a un gato arisco.

- No me agradezcas, lo cierto es que lo encuentro fascinante. – le aseguró para que no hubiese malentendidos. – Eso no significa que no vaya a hacer todo lo que pueda por ayudarles.

-Eso espero…- el moreno lo miró un momento pensando que era un raro. ¿Cómo le podía parecer fascinante eso? Él hubiera pagado por no estar allí y estaba seguro de que cualquier otro chico hubiera huido de verse con él más, pero Enki lo encontraba fascinante. Le cogió por los hombros a Tassei, quisiera que no, bastante preocupado –Tassei dice que el gato estaba nervioso y no quería salir de debajo de la cama… ¿crees que tenga miedo de eso?

- Es lo más seguro, los animales son muy sensibles a esas cosas. Es como si tuvieras tu propio sistema de alarma personal – sonrió, abriendo la puerta y guiándolos hacia el ascensor.

- No es gracioso. – refunfuñó el chico de nuevo, molesto porque se lo tomase así.

- Vale, no intentaba molestarte. Pero lo que dije es cierto, los animales pueden avisarte cuando algo no está bien. – explicó, tocando el botón de su piso.

-Vale… no seas tú… te están ayudando ¿sabes?- el moreno suspiró recostándose contra el espejo del ascensor y cerrando los ojos apoyando las manos en los hombros de Tassei sintiéndose un tanto cansado. Sintió como se detenía y se incorporó de nuevo –No es justo, Enki… me invitas a tu casa sólo porque tengo un fantasma… así no se puede…- bromeó un poco, tratando de relajarse incluso a si mismo –Todos sois iguales… en cuanto sabéis eso… no dejáis de llamarme…

El chico se rió, saliendo del ascensor y dirigiéndose a la puerta de su piso, sacando las llaves. – Pues, sí que te da un aura de misterio irresistible... Y no me molesta que digas lo que desees decir, Tassei, comprendo. – le aseguró al chico que tenía una cara de refunfuño único aunque permaneciese callado. Seguramente necesitaba descargarse de alguna otra manera.

Kenji pasó al interior mirando un poco alrededor ,un tanto curioso por observar cómo sería la casa de un tío tan “friki” pero se veía bastante normal, como la de cualquier otro estudiante -¿Puedo hablar contigo un momento?... a solas…- se acercó un poco a Enki mirándolo de soslayo.

- Claro. Tassei... allá está la cocina, puedes tomar lo que quieras, excepto la cerveza. – le señaló, observando cómo el chico se encaminaba hacia allí con cara de cabreo aún, pero estaba empezando a creer que así era su expresión natural. – Y tú, ven conmigo... – haló a Kenji de la mano, llevándolo a su habitación, porque ya se imaginaba que iban a necesitar más privacidad que sólo esa pequeña distancia.

-No, ahora no… me duele la cabeza…- se rió, observando el dormitorio por curiosidad y apoyó un brazo en la cómoda sin saber muy bien cómo proponer aquello –Yo no lo puedo llevar a mi casa… mi compañero de piso… lleva a los hombres allá… no creo… que sea muy buena idea.

- Puede quedarse aquí, si eso es lo que me estás pidiendo. – le sonrió, sentándose en la cama e ignorando su comentario anterior. – Claro, habría que ver si él quiere. Por otro lado, lo que dije en el auto, se mantiene. Puede ser una buena oportunidad para observar si algo sucede mientras esté aquí, así lo sabríamos a ciencia cierta.

-Vale… gracias- se rascó un poco la nuca sintiendo que había sido demasiado obvio, pero el caso es que había dicho que sí, ¿no? –Si quiere o no… no tiene muchas opciones más…y a ver si su madre no le dice nada…no sé…estoy rallado… - se apoyó con el hombro en la pared observando a Enki -¿Crees que es algo que lo perseguirá? ¿Qué harás si sucede algo?

- No lo sé, espero que no. Incluso si nada sucede esta noche no podría asegurarlo por completo, pero.... creo que sería más esperanzador. En cuanto a hacer algo... no lo sé. Hay algunos amuletos y rituales que se supone sacan espíritus de tu casa, pero... ninguno de ellos es cien por ciento infalible. Pero si te preguntas si pienso protegerlo, claro que sí. Haré lo que sea necesario. – suspiró, un tanto preocupado la verdad, pero suponía que era por gusto. – De todos modos, es posible que a él no lo lastime. Al menos, no por ahora.

-Tampoco quiero que te lastime a ti… nunca había sucedido nada tan agresivo… si lo hubiera sabido no te habría dicho que fueras…- suspiró apretando un poco la mandíbula sintiéndose en cierto modo algo culpable –Bueno… no sé… tienes mi teléfono, si algo sucede, llámame ¿de acuerdo? Hablaré con él…

- No te disculpes, no es tu culpa. Además, es el caso perfecto para mi trabajo. Debes pensar que estoy loco, pero me hubiera encantado poder investigar este fenómeno si pudiese desligarlo de ti y de Tassei. – le sonrió, consciente de que sonaba como un chiflado y sujetándole la mano. –No te preocupes demasiado. Mañana mismo intentaré contactar a alguien que es un experto en la materia.

-Vale… - sonrió de medio lado observando su mano y le pasó un dedo por la suya –Creo que mi destino es estar con frikis…- se rió llevándose su mano a la mejilla y se acarició con ella besándole la muñeca –Voy a hablar con Tassei… ¿me acompañas?

- ¿Seguro? Tal vez prefiera hablar solo contigo... – murmuró, enrojeciendo un poco, pero manteniendo su compostura.

-Bueno… seguro que tienes razón tú…- sonrió un poco más al verlo enrojecer –Hablaré con él…- le apretó un poco la mano antes de soltársela y entró en la cocina apoyándose en el marco para mirar a Tassei -¿Te quedas aquí con Enki?

- ¿Con Enki? Y ¿eso por qué? ¿No me puedo quedar contigo? – protestó el chico enseguida, preguntándose por qué no lo llevaba con él.

- Porque yo no vivo solo, vivo con mi compañero de piso y él… lleva a hombres a casa, no me parece muy buena idea… no te gustaría, pasarías mucha vergüenza… ¿no te agrada? Estarás mejor con él, yo no tengo ni idea de estas cosas…

- ¿Qué cosas? Sólo es dormir aquí, ¿no? Y además... puedo quedarme en tu cuarto encerrado. – murmuró, bajando el rostro avergonzado por sentir que rogaba.

Kenji suspiró un poco rascándose el cuello. Otra cuestión era que además quería trabajar esa noche pero bueno… suponía que podía saltarse eso por una vez –Podría ocurrir algo, recuerda lo que dijo Enki… que tal vez eso te persiga… y entonces ¿Qué haremos? No tenemos ni idea…- se movió un poco apoyándose en el otro lado del marco de la puerta -Le diré a Enki si le molesta que venga a dormir aquí también…

Tassei alzó el rostro esperanzado, enrojeciendo y volviendo a ocultarse tras el flequillo, murmurando. – Gracias.... – aunque sentía que no le bastaba la palabra, pero cualquier otra cosa, le parecía cursi.

-Llama a Minako y dile que te quedas en casa de un amigo o algo así… y no le digas nada de que estás conmigo ¿eh?...- le pasó la mano por el cabello bajándole la cabeza aprovechando para sonreír, aguantándose un poco la risa. Entre otras, le recordaba a cuando sus padres se enfadaban y lo mandaban de mensajero hablando con uno y otro. Llamó al dormitorio antes de entrar y se rió un poco por fin ya que no se aguantaba más. Carraspeó un poco rascándose el pecho por la abertura de la camisa y bajando un poco la cabeza -¿Me puedo quedar? Me quedaré en el sofá… no puede vivir sin mí… no sé por qué… puedes decirme que sí… o puedes esperara que le diga a Tassei que te lo pida él… y entonces no podrás evitar ceder… como yo…

El chico se rió también, poniéndose de pie.- Tengo la impresión de que es una treta para quedarte.... Claro que puedes, me vendrá bien la compañía, y es normal que Tassei no se sienta cómodo quedándose con un desconocido. Si quieres puedes dormir con él en la cama. Son mis invitados y lo más probable es que yo no duerma.

-Ya… tienes que estudiar…- sonrió un poco apoyando la espalda en la pared –Él insistió, de veras- se rió un poco pasándose la mano por la nuca –Pero creo que mejor será que duerma en el sofá, no creo que le guste mucho la idea de dormir conmigo… no todo el mundo tiene una mente tan abierta como tú… hasta hace poco me odiaba a muerte…- alzó una ceja como recordando.

- ¿Te odiaba? No lo parece... – comentó pensativo. – Está bien, pero si cambian de opinión, no habrá ningún problema. Estaré estudiando de todos modos. – le aseguró, aunque lo cierto es que pensaba quedarse a vigilar por si algo pasaba. No le parecida buena idea que todos estuviesen durmiendo.

-Vale… voy a decirle, pero ya puedes salir… porque me siento cartero con tanto mensajito…- se rió sujetándole la mano y llevándolo afuera con él, se quedó mirando a Tassei que colgaba el teléfono y entonces se decidió a hablar –Está bien, me deja quedarme… ¿Qué te ha dicho?

- Que soy un descerebrado y un montón de cosas más, lo de siempre. – se encogió de hombros, aunque sonriendo un poco. – Deberías desconectar tu m´voil, porque seguro que te llama.

- Bueno, entonces si todo está listo.... podemos ordenar algo de comer y Tassei puede contarme todo lo sucedido anteriormente, ¿vale? – le sugirió el pelirrojo al verlo más relajado, imaginando que era mejor no hacer ningún comentario sobre lo que acababa de responder el chico.

-Dios… sí…- el moreno sacó el celular y lo colgó inmediatamente, dejándolo colarse de nuevo en su bolsillo antes de sentarse en el sofá cruzando las piernas y recostándose hacia atrás –Seguro que mañana me montará un drama por dejarla sola… qué horror…- murmuró riéndose malditamente y cerrando los ojos como si Tassei fuera a contar un cuento.

- ¿Qué vas a hacer? Que se joda! Dile que tu móvil está dañado, seguro te compra otro... – contestó, entre rabioso y maldito, el chico.

- ¿No te llevas muy bien con tu madre, verdad? – le preguntó Enki, al terminar de pedir la comida, sentándose también en el sofá, como tanteando la situación.

- La odio, es una bruja pija y amargada –

- Vale, comprendo... Entonces, ya Kenji me ha contado por encima lo que tú le contaste, pero necesito saber los hechos exactos. Dime todo lo que recuerdes, aunque te parezca insignificante.

Tassei suspiró, pensando que de insignificante no tenía nada y se sentó junto a Kenji, aunque girándose de lado, para comenzar su relato.

 
 

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