| Capítulo 11- The Ups and Downs
of Stalking
Kenji se secó la espalda con una toalla y se puso la camisa
de nuevo, pasándose las manos por el cuello y cerrando los
ojos mientras echaba la cabeza hacia atrás. Se sentía
algo tenso sin un buen motivo seguramente –Ya me voy…-
le dijo a la mujer que seguía acostada en la cama.
-Quédate… te pagaré el doble…- le sujetó
la mano girándose de frente y el moreno se quedó observándola
por unos segundos planteándose aceptar aquella oferta.
-Estoy ocupado… tengo cosas que hacer…
-Y ya imagino qué cosas…- la morena suspiró
apoyándose en el respaldo.
-Hasta luego cielo, sé buena…- le apretó un
pecho riéndose y la morena le pegó en el brazo tapándose
con la sabana reída.
-Lárgate idiota…
-Ciao…- salió bajando las escaleras aliviado porque
le había costado lo suyo salirse de entre sus brazos y ducharse,
siempre le soltaba el rollo de por qué tenía que ducharse
como si lo ensuciase y él siempre le respondía metódicamente
que sudaba mucho ¿de veras quería que le dijera que
no tenía ganas de tener sudor y fluidos de nadie encima?.
Se metió en el coche y marcó el teléfono del
chico de ayer, esperando a ver si tenía suerte. Miró
el reloj, eran las siete, tampoco era tan tarde.
- ¿Hola? – contestó Enki, de manera casi cantarina
porque ya imaginaba quien sería. Terminó de lavarse
las manos, cerrando el grifo, y esperando a que le contestara.
Kenji sonrió rascándose un poco una ceja y bajó
la cabeza –Soy Kenji… me estaba preguntando si estarías
libre ahora… o en un rato… para ir a espiarte y eso…
- se rió suavemente.
- Incluso tengo la ventana abierta, me gusta ser considerado. –
se rió, saliendo a la sala y pasándose la mano por
el cabello. – Estoy libre, ¿pasas a buscarme o nos
vemos en la cafetería?
-Voy a buscarte, no quiero que otro stalker me quite a mi objetivo
por el camino…- sonrió encendiendo el coche -¿dieciocho
minutos?
- dieciocho minutos – accedió el chico colgando, una
vez que quedaba establecida la cita.
-Me ha colgado…- miró el teléfono como si fuera
algún tipo de cosa extraña y se rió apunto
de apagarlo y deteniéndose por si lo llamaba Tassei. Se lo
guardó en el bolsillo finalmente, dirigiéndose a la
casa del chico.
Enki se separó de la pared, al ver llegar el auto del moreno,
sonriendo y acercándose poco a poco, esperando a que se detuviera.
Le abrió la puerta estirándose un poco hacía
allí y se apartó hacia su asiento de nuevo –Pasa…
vayamos a algún sitio que no me tenga tan aburrido…
-sugirió, más bien queriendo alejarse de su territorio
de “caza” para evitar sorpresas como la del día
anterior.
- Y ¿qué sitio sería ese? – le sonrió,
ya de por sí saludándolo de aquella manera. –
Apuesto a que te aburres con facilidad.
-Hum… podría decirse que sí… depende de
que estemos hablando…- sonrió pensando que respecto
a algunas cosas, no tenía ni la oportunidad de llegar aburrirse.
Lo miró de soslayo fijándose en él de nuevo,
no fuera a ser que ayer se hubiera llevado una impresión
equivocada –Estás muy guapo… - sonrió
mirándolo aún jugando con uno de los anillos que llevaba
en los dedos golpeándolo contra el volante y a la vez pensando
a donde podían ir.
El chico se sonrojó, tomado por sorpresa y mirando por la
ventana. – Menos mal que piensas eso, si mi propio stalker
me considerase feo, no tendría ni oportunidad... –
bromeó, a pesar de todo.
Kenji se rió entre dientes –Puedes mirar por la ventana,
pero no puedes huir por ella…- se rió de forma más
abierta mirando delante de nuevo porque ya se le había ocurrido
un lugar –Vayamos a una cafetería que hay por aquí…
saliendo del centro, es más tranquilo… a no ser que
quieras ir a mi casa, no estarás tan tranquilo pero está
más cerca…- se rió mirándolo –Bromeaba…
- Lo supuse, no esperabas que luego de ponerme así, aceptase
a ir a tu casa, ¿no? – lo miró de vuelta, sin
ver motivo para ocultar más su sonrojo. Era inútil
si ya se había dado cuenta.
El moreno le pasó la mano por la quijada un momento y se
apoyó en el marco de la ventana como siempre, de nuevo devolviendo
la mano al volante –Le he regalado un gato al niño
peste… - se rió porque seguro se habría enfadado
con él de saber cómo lo llamaba –Tassei…
es su nombre… le hizo mucha ilusión…- sonrió
levemente mirando a la carretera –Me dijo que sería
mi amigo- se rió levemente.
- Y eso parece hacerte ilusión a ti. Le tienes mucho cariño,
¿no? – lo miró, sonriendo un poco también
y algo aliviado de que estuviese concentrado en conducir nuevamente.
-Me recuerda un poco a mí… y su madre es una egoísta,
insoportable además… - cambió la marcha distraído
en la conducción, aún así, bajando la vista
para mirarle las piernas. La alzó de nuevo –Sólo
me recuerda a mí porque está muy solo… yo nunca
fui así de repelente…- se rió mirando de soslayo
a Enki –Finalmente… ¿dormiste anoche?
- Sólo lo necesario, si digo que me voy a trasnochar , es
que lo haré. Pero compensé por la mañana. –
se encogió de hombros, pensando que no se había equivocado
con él. Eso, o era un ingenuo. – Entonces, ¿estás
solo ahora?
-Estoy buscando adopción…- sonrió mirándolo
de soslayo –Como poco… y me saco a pasear solo…
- Ya veo... – murmuró mirándolo directamente
de nuevo. –Pero no me permiten mascotas en donde vivo. Y estás
difícil de esconder.... – se rió nuevamente.
Kenji arrugó un poco el ceño sonriendo –Habrá
que arreglar eso…- susurró aparcando el coche, aliviado
de encontrar un sitio rápidamente –Vamos… es
aquí…- se bajó del coche esperando a que saliera
para cerrarlo –Ahora te va a tocar hablarme sobre ti…
- ¿Qué deseas saber? No estoy buscando que me adopten,
me cuido solo, menos mal para ti – bromeó, bajándose
y siguiendo al moreno hacia la cafetería.
-No… a mí me gustaría cuidar de alguien…-
susurró caminando delante de él y entrando en la cafetería
primero, asegurándose de que no había nadie que conociera
–Ven conmigo…- se giró apenas un poco sonriéndole
y tomando su cintura para que subiera las escaleras de madera con
él al siguiente piso.
- Bueno... pero si buscas quien te adopte y yo también...
no tendrías salvación. –bromeó, poniéndose
nervioso de nuevo hasta que llegaron a una de las mesas. –
Este lugar... es agradable, nunca había venido aquí.
-No, no creo… está un poco lejos del centro…
- lo sujetó de las manos llevándoselo de la mesa sonriendo
y haciendo que fuera con él a uno de los sillones que había
cerca del ventanal –Tranquilo…- susurró apoyando
la mano sobre la suya –Iré a buscar algo ¿Qué
quieres?
-Un café con vainilla, por favor. – le agradeció,
preguntándose para qué lo cambiaba de puesto, aunque
era mucho más acogedor allí.
-Vale…- el moreno volvió al cabo de un rato y se sentó
a su lado apoyando el café en la mesita preguntándose
si iba a descargar de nuevo un kilo de azúcar allí.
Se giró de lado para verlo mejor y apoyó el brazo
en el respaldo, dejando la cara contra su mano –Cuéntame…
- Hum.... no hay mucho que contar. – meditó, echando
sobre tras sobre de azúcar en su café, y revolviéndolo
distraídamente. – Nací en un pueblo pequeño
del que ni siquiera habrás escuchado el nombre, seguro. Y
vine acá a estudiar, porque no hay muchas universidad allí
como podrás imaginar, y mucho menos para lo que estudio....
– suspiró, meditando en que no había ni una
la verdad y ya de por sí, le había sido difícil
encontrar ese tipo de clases incluso en la capital.
- Parapsicología. – alzó la mirada, estudiándolo
mientras seguía revolviendo. – Y ahora estás
pensando en que debiste elegir a otro para ser su stalker ¿no
es así?
-No…- se rió sin dejar de observarlo –Es eso
de los fantasmas y esas cosas… ¿no? No sabía
que eso se estudiaba en serio…lo siento…- sonrió
recordando quitarse las gafas y colgándoselas de la camisa.
El chico se rió de todos modos. – No sé si
te disculpas por no quitarte los lentes o porque estudie algo tan
lamentable.... – bebió un poco de su café, explicándole.
– Sólo es en una universidad, y me costó encontrarla.
Tampoco es una de las mejores claro, pero..... se hace lo que se
puede.
-Por no quitármelas…- sonrió apoyándose
más en la mano –No me parece lamentable, si realmente
te interesa, no importa lo que parezca a la vista de los demás…
lo importante es tener una meta…- giró uno de los anillos
en su mano y lo miró a los ojos de nuevo -¿Por qué
te llama la atención eso?-preguntó, pensando de pronto
en lo ocurrido la noche anterior.
- Porque siempre he podido sentir cosas que al parecer, los demás
no. No puedo ignorarlo simplemente y me parece fascinante. Además,
creo que la mayor parte del miedo que las personas les tienen a
esos asuntos, se debe al desconocimiento. Y si seguimos así...
– le mostró la palma de su mano como diciendo que no
tenía remedio. – Pero no te preocupes, ya sé
que me voy a morir de hambre y que nadie me tomará en serio
por el resto de mi vida – se rió, nuevamente bebiendo
un sorbo de su café.
Kenji sonrió preguntándose cómo podía
tomarse tan a la ligera el saber que no iba a ganar un duro en su
vida -¿No te preocupa el dinero?- cogió el vaso de
la mesa y bebió un poco mirando después por la ventana
a la gente que entraba y salía de los locales cargados de
bolsas, el mismo movimiento frenético de cada noche.
- Por supuesto que me preocupa, de algo tengo que vivir. Pero no
creo que debas sacrificar tu vida por el dinero. Prefiero seguir
con mis metas que ser un millonario infeliz. ¿Tú no?
– le preguntó, curioso, recordando el rostro que había
puesto el día anterior al hablar sobre su trabajo. –
De todas maneras, aún tengo esperanzas...
-Yo sé que nunca seré millonario…- sonrió
mirándolo de nuevo como saliendo de su ensoñación
repentina –Pero tampoco tengo metas…- lo miró
un poco serio, observando sus ojos preguntándose qué
pensaría de saber quien era realmente. Ya lo sabía,
no sabía ni para qué se lo preguntaba.
-¿No? ¿Estás seguro de eso? – apoyó
su rostro en una mano, tocando el borde de su taza con un dedo.
- ¿Puedo saber por qué no?
-¿Por qué no tengo metas?- bajó la mirada
al movimiento de su dedo y observó sus ojos de nuevo –Porque
no soy bueno alcanzando metas…- se rió aunque mucha
gracia no tenía la verdad –y si lo que preguntabas
es por qué no seré rico… es que aún no
cotizo en bolsa…
El chico le sonrió, dejando quieto su dedo. – Seguro
piensas que es un atrevimiento, pero creo que estás equivocado.
Si puedes utilizar toda esa energía que utilizaste en tratar
de conquistarme a mí, para alcanzar tus metas, no creo que
haya mucho que no puedas lograr.
-Hum… aún la estoy utilizando… quieres decir
que lo he conseguido… ¿o que lo estoy haciendo tan
mal que piensas que ya he dejado de hacerlo? No te engañes…
sólo trato de conseguir que te relajes…- sonrió
pensando en que sí las alcanzaba haciendo justo eso, pero
claro, luego no le duraban porque no tenía talento para lo
que le encargaban, sólo para la cama. Y cuando se acababa
el “amor”…
El chico se rió de nuevo, enrojeciendo y sacudiendo la cabeza.
– Pues acabas de echarlo por tierra. Y yo que pensaba que
ya éramos amigos... – comentó, ahora mirando
lo poco que quedaba en su taza. Kenji estiró el brazo acariciándole
el cabello sonriendo levemente mientras dejaba la cara apoyada contra
su propio brazo. Deslizó los dedos entre algunos mechones
y apartó la mano dejándola sobre el cuero del sofá
tras la cabeza de Enki.
-Tú lo que piensas es que te gusto…
- Yo lo que pienso.... es que tú no puedes leer mentes-
le sonrió, intentando no dejarse llevar por su nerviosismo.
-¿Por qué no? ¿Qué pruebas tienes?
A mí me gustas tú… ya lo sabes…
- Está bien, no tengo pruebas, pero... – se recostó
hacia atrás buscando poner cierta distancia entre ellos,
aún más rojo. – No has considerado la posibilidad
de que yo no sea bueno para ti. ¿Qué tal si soy un
asesino psicópata y desquiciado? – bromeó, sólo
por aligerar el momento, un poco más serio luego. –
Lo que quiero decir, es que apenas me conoces.
-Ya lo sé, pero eso no cambia el hecho de que me gustas,
aunque puedas matar gente en tus ratos libres…- sonrió
notando cómo huía de él –Tranquilo, sólo
porque hayas escuchado de mi boca lo que ya sentías, no me
convierte de pronto en un acosador… te contaré algo…
para que te relajes ¿quieres?
- Vale – se enderezó en su asiento, aún sonriendo
porque asumiese que le gustaba. Aunque claro, estaba en una cita
con él, ¿no?
-Ayer por la noche… me encontré con Tassei, salió
corriendo de su casa, estaba muy asustado… me dijo que escuchó
ruidos y voces, que temblaron las escaleras, las puertas se abrían
y cerraban solas… Al principio pensó que había
alguien en la casa… pero cuando iba a llamar a su madre por
teléfono, escuchó su nombre a través del auricular…
Enki se le quedó mirando perplejo, porque definitivamente
no se había esperado que le fuese a decir algo así
en esos momentos. Parpadeó, analizándolo. –
Tassei... es el niño peste ¿no? Y ¿no había
nadie más en la casa? O ¿alguien que tenga una llave?
– preguntó por si acaso, aunque claro, no era muy fácil
hacer temblar unas escaleras por más ganas que tuvieses de
asustar a alguien.
-No había nadie con él… pero yo le creo…
cuando entré en la casa para ver si había alguien,
las luces empezaron a parpadear y subieron de intensidad…
quise sacar una porque parecía tener humo por dentro…
aunque nunca había visto algo así… Apagué
el interruptor, la estaba desenroscando y plaf… estalló...-lo
miró a los ojos y sonrió –Es una técnica
que estoy usando para ligarte…
El pelirrojo le sonrió de vuelta, interesado. – Está
funcionando... – se rió levemente, pensativo luego.
– Bueno, por lo que me has dicho del chico, encaja bastante
bien... Tal vez... ¿es posible que me lleves a su casa? Ya
sé que suena raro, pero.... precisamente hago mi trabajo
sobre eso. – lo miró, a la expectativa, esperando que
no se ofendiese, y añadiendo. – Tendrías otra
cita garantizada.
Kenji lo miró a los ojos y bajó la vista pensando
en lo problemático que sería algo así, seguramente
Tassei le cubriría, pero no así Minako si llegara
a verlos y entonces lo arruinaría todo con Enki. No estaba
seguro de si sólo era un capricho que se le había
metido entre ceja y ceja, pero era consciente de que no quería
que la historia acabase así –Está bien…pero
te advierto que no es un niño muy amigable- respondió
antes de pensarlo más –Te llamaré, antes quiero
hablar con él…
- Está bien, te prometo que no me espantará. –
le sonrió, suspirando y terminándose su café
por fin. – Espero que no pienses que te estoy utilizando.
-Siempre y cuando no me utilices solo para eso…- se rió
pensando que en una de esas Enki le pegaría con algo -¿Quieres
que te lleve a casa?
- Eso depende, ¿deseas acompañarme? – le devolvió
la pregunta, tratando de mantener su terreno.
- ¿Adentro?-sonrió apoyando la cara en su mano preguntándole
de vuelta, bastante seguro de quien ganaba con ese juego.
- ¿Adentro? ¿A qué te refieres? – le
devolvió la pregunta, sonriendo y a la vez haciéndose
el loco.
Kenji se rió sin separar los labios apenas -¿A lo
contrario de afuera? ¿Adentro de tu casa o a la puerta de
tu casa? Te acompañaría a los dos lados o a cualquier
otro… - sonrió apretándole una mejilla con un
dedo –Me gusta estar contigo…
Enki sonrió de nuevo, sujetando su dedo. – El problema
es que ya bebimos café, así que no te puedo invitar
a una taza de café. Lo siento, tendrás que dejarlo
para otro día. Y yo también te encuentro muy agradable.
– admitió, aunque no cediendo demasiado, pero lo cierto
es que se sentía terriblemente cómodo junto a él.
-Lo cierto es que lo de ir a tu casa…sólo lo dije
para ponerte nervioso- bajó la mano apoyándola sobre
el sofá sujetando la suya y sonriendo –Necesito mi
dedo… para ponerme anillos…- se rió.
- Cierto – murmuró, riendo, y soltándolo, acomodándose
los lentes más que nada por ocuparse en algo. – Mientras
no tengas esa cantidad de compromisos...
-No…- se rió levantándose y se ajustó
los cuellos de la camisa mirando hacia fuera de nuevo mientras sacaba
la cartera.
- Está bien, no tienes que invitarme sólo porque
vine contigo – sacó su propia cartera dispuesto a pagar
por su bebida.
- Sé que no tengo por qué… lo hago porque quiero
y soy capaz de echar a correr por las escaleras para llegar antes
que tú, cosa que tú no harás…- se rió
girándose hacia él y le sujetó la mano apoyando
el envés en su pecho desnudo –Vamos…- sonrió
levemente volteándose y bajando sin soltarlo.
El chico se dejó llevar, sonrojándose de nuevo y
sintiendo como si lo estuviera enredando en alguna trampa sospechosa.
Kenji lo soltó para pagarle al hombre que había tras
la barra, el cual por cierto parecía tan ocupado viendo tele
que ni comprobó el cambio, y el moreno lo miró un
segundo acto seguido pasando de decirle nada al respecto sólo
porque iba justo –Qué tío…- susurró
sujetando al chico por los hombros. No es que fuera inconsciente
de que lo ponía incómodo, es que no le importaba demasiado.
- Tal vez pensó que somos gente de fiar. – bromeó,
pasando de protestar por el abrazo. Apenas lo conocía pero
ya llegaba a sospechar que no valdría de nada decírselo.
Igual, no era algo que fuera a dejar de hacer.
Kenji sonrió pensando que de no estar con él, se
lleva el dinero de nuevo habiéndolo puesto en la mesa o no
-No sé donde podemos ir la próxima vez que quieras
salir conmigo… en vez de con Tassei…algún sitio
donde no sirvan café, si no lo usas de excusa y eso que yo
no tomo café así que… aun así no podrías
invitarme a uno…
El chico se rió, pensando que la mayoría de esas
invitaciones a café, no eran precisamente eso, aunque claro,
en su caso lo habría sido. – Dime qué bebes
entonces...
-Vino, cerveza, agua… cosas peores…- se rió
mirando a otro lado observando a la gente pasar –Te lo digo
en escala de economía – lo miró a los ojos pensando
que acababa de soltar una pedazo de bestiada pero igual… se
había oído sutil ¿no? Le pasó la mano
por el brazo antes de soltarlo e irse a abrir el coche.
- Bien.... puedo ofrecerte cerveza entonces, que para eso me alcanza
– se rió, subiéndose al coche, una vez abierto
y esperando a que Kenji estuviese sentado también. –
Realmente espero que nada de esto sea un acto...
Kenji sintió como si le quemase el pecho y lo miró
a los ojos -¿A qué te refieres?
- Me refiero a que, vale, sí, me agradas. Y me agrada sobre
todo tu honestidad. – admitió, devolviéndole
la mirada y preguntándose por qué se habría
puesto así. – Y si sólo estás actuando
de esta manera para conquistarme, si es algo que utilizas con cualquiera,
me sentiría muy decepcionado.
El moreno apoyó una mano en el volante rozando el cuero
y pensando que con los demás era de otro modo. Era…
daba igual… no era, se limitaba a ser como quisieran que fuera,
de todos modos le estaba costando mucho superar que le dijera que
le gustaba por ser honesto –Enki… - ¿Enki qué?
¿Enki me prostituyo? Suspiró bajando la vista al volante
–Pero no he sido del todo sincero…
- ¿No? No claro, me dijiste que jamás mentías
– le recordó tratando de aligerar la situación
porque lo veía serio, aunque tal vez... – Puedes decirme....
somos amigos ahora.
Sonrió, aunque sin muchas ganas, imaginando que por más
cruel que sintiese aquello era mejor ahora que esperar más,
cuanto más peor –La mujer que estaba esperando no era
de mi familia, tenía una cita para acostarse conmigo…-
lo miró a los ojos de todos modos –y ese hombre…
también quería hacer eso…
Enki lo observó en silencio por unos momentos evaluando
lo que le decía y notando en su rostro que parecía
estar avergonzado. – Entonces.... la gente te paga para que
tengas sexo con ellos. Debes ser increíble en la cama –
le sonrió, haciéndole saber que le importaba poco,
le seguía agradando. –Pero es una lástima, no
tengo dinero....
-También les cobro por la compañía, no estoy
aquí por tu dinero- respondió sintiendo que aquello
era obvio. Kenji lo siguió mirando a los ojos preguntándose
si era algún tipo de broma extraña o si no comprendía
lo que decía o incluso si tal vez no comprendía nada
en este mundo. Si tenía una idea poética de lo que
ser gigoló significaba… ya no sabía ni qué
pensar con esa reacción. Le decía que también
le gustaba, pero le daba igual que estuviera acostándose
con cualquiera. Lo cierto es que ahora se preguntaba si no se habría
equivocado con él, que no tenía dinero… eso
ya lo sabía ¿es que lo que quería era sexo?
No se lo había parecido, daba igual en realidad –Por
eso mañana… cuando vayas a casa de Tassei no te extrañes
al ver cómo me comporto si viene su madre, porque soy su
amante…- deslizó las llaves en el contacto, pensando
que si le daba igual, entonces… mejor poner todas las cartas
sobre la mesa. Así mejor, así no perdería su
empleo, aunque no estuviera muy seguro de lo que estaba pasando.
- Está bien, no es como que fuera a entrometerme tampoco.
– lo continuó mirando, preguntándose por qué
esa cara de confusión. – Bueno, al menos puedo atestiguar
que la compañía es excelente. – bromeó,
para ver si se relajaba.
Kenji sonrió levemente y desaparcó el coche aún
sin comprender muy bien, o más bien, a cada paso más
confuso -Pero sí trabajo como comercial… la madre de
Tassei es la dueña del concesionario, por eso tengo este
coche- explicó de forma un tanto desinteresada como hablando
consigo mismo –Pero ya se está cansando de mí,
si me dura hasta el final de este mes… ya será mucho,
después venderé el coche y me sacaré una pasta.
- ¿Es por eso que te veías así ayer? Al hablar
de tu trabajo... ¿Estás preocupado? – le preguntó,
porque sinceramente no sabía mucho cómo funcionaría
aquello.
-No… ayer… No me gusta mucho mentir cuando no estoy
trabajando… y no quería que creyeses que era un tío
con estudios, triunfador…- se rió sacando un brazo
por la ventanilla como siempre –No estoy preocupado, es lo
normal, me acuesto todos los días con unas cinco o seis personas…
si tengo suerte y si tengo aún más suerte, alguien
se encapricha de mi, me hace regalos… me reclama día
a día… es cuando más dinero gano, en plan amante-
se rió levemente y lo miró de soslayo -Pero se cansan
rápido…
- Y ¿tú? ¿No te cansas? – suspiró,
recostándose en el asiento. Cinco o seis personas, le parecía
mucho, claro. – Y puedes estar tranquilo, no estaba esperando
que fueses un ejecutivo. Habrías sido muy aburrido entonces....
– se rió, mirándolo de soslayo.
-Tampoco esperabas que fuera un gigoló… sinceramente,
no te comprendo muy bien…- se rió confundido y lo miró
de soslayo un momento, desviando la mirada de nuevo a la carretera
-¿Te refieres a si me canso físicamente? Personalmente
me cansan antes de verlos ya… ¿crees que me acuesto
con tíos buenos? ¿O con mujeres despampanantes? Si
así fuera, no me necesitarían a mí… me
acuesto con hombres reprimidos, mujeres solas o insatisfechas…
putos frikis…
Enki sacudió la cabeza. – Me refería a ambas
cosas, yo por lo menos, no creo poder hacerlo cinco o seis veces
al día, ahora con distintas personas.... pues aún
peor. – lo miró directamente esperando que no se ofendiese.
– Y también a si no te cansas de este trabajo... Pero
para decirte la verdad, no esperaba que fueras nada en absoluto,
sólo sincero. No juzgo a la gente por sus profesiones, eso
sólo era una broma.
-Ya…no cualquiera puede hacerlo, pero no tengo problemas
con eso- no lo miró porque se sentía un poco como
extrañamente regañado no sabía si por sí
mismo o por Enki –Claro que estoy cansado… pero necesito
el dinero… y tampoco me llega con ganar para vivir y punto…
me cortaría las venas de la depresión.
- Bueno... pero si esa es tu elección y no te da problemas
hacerlo, no pasa nada. Sólo estaba curioso. – desvió
la mirada, sintiéndose incómodo de pronto, como si
lo estuviera presionando. – Lo siento, Hago muchas preguntas
¿verdad?
-No me importa hablar de ello…- lo miró de soslayo
pensando que ya estaban llegando a su casa y se le estaba haciendo
difícil actuar con naturalidad. Aparcó el coche delante
y lo miró girándose en el asiento del coche. Se quitó
las gafas jugando con una de las patillas metálicas -¿Te
sigo gustando?
- ¿Aún sigues siendo el mismo Kenji que conocí
ayer? – le devolvió la pregunta, girándose de
igual manera hacia él.
Kenji sonrió levemente desviando la mirada y observándolo
de nuevo –El mismo, sólo que un poco confundido…-
sonrió de forma más abierta y se aproximó un
poco más a él -¿De qué forma te gusto?
- Ya veo que sigues siendo el mismo. – sonrió el chico,
sonrojándose un poco. – Por ahora, digamos que me agradas
y que me gustaría seguir viéndote.
-Entonces no te importa que me acueste con otros… aún
así, te planteas el poder tener relaciones conmigo…
-sonrió apoyando la mano en el reposa cabezas del asiento
de Enki –No creí que fueras así… ¿será
que sólo quieres tener sexo conmigo?
- Si sólo quisiera tener sexo contigo, ya te lo hubiera
dicho. – lo observó, endureciendo la mirada, molesto
y girándose ya para salir del auto. – No sé
a qué te refieres con mi manera de ser. Sólo trato
de no juzgarte, sobre todo porque no tengo ningún derecho.
Pero creo que me malentendiste.
-Enki…- le sujetó la muñeca aunque sin apretársela
lo más mínimo, sólo tratando de retenerlo lo
suficiente para disculparse –Escucha… bueno, es igual,
lo siento- lo soltó de nuevo pensando que había metido
la pata, pero le era difícil portarse de un modo diferente
a como lo hacía habitualmente con otros hombres.
- Está bien.... – suspiró mirándolo,
sin saber realmente cómo reaccionar, de todos modos apeándose
del auto. – Supongo que te veré por ahí, aún
tienes mi número por cualquier cosa....
Kenji se bajó del coche rápidamente, apoyándose
en el techo -¿Te veré por ahí?- alzó
un poco la voz en realidad molestándose un poco –He
metido la pata… lo siento, no soy perfecto… he hablado
frívolamente de …hacerlo- lo miró a los ojos
como preguntándole indirectamente cómo demonios creía
que veía él aquello.
- No... no me importa que hayas hablado de eso tonto – alzó
ligeramente la voz, exaltado también, aunque no había
querido ponerse así. – Ni pretendo que seas perfecto.
Pero.... no me agrada abrirme a la gente o ser amable, sólo
para que me lo lancen a la cara de esa manera. Mucho menos si es
alguien que realmente me agrada. Y ya sé que te disculpaste,
pero más bien, parecía algo para cortar el tema.
:El moreno cerró la puerta del coche girándose por
delante para acercarse a él, porque no le parecía
hablar a gritos aquello. Se apoyó contra el otro lado del
coche, observándolo –Estoy acostumbrado a eso ¿comprendes?
La gente sólo quiere sexo conmigo, vivo de eso… tengo
hábitos… yo qué sé… no lo dije
para ofenderte… ni siquiera me hubiera parecido mal, aunque
supongo que me habría sentido decepcionado…
Enki suspiró de nuevo, clamándose y apoyándose
en el auto también para hablarle de manera más cómoda.
– vale.... reconozco que me dejé llevar también.
Me sentí estúpido, porque creí haberme equivocado
contigo. Pero no lo he hecho ¿cierto? ¿Aún
te agrado? – le sonrió levemente, devolviéndole
su pregunta de hace unos minutos.
-Claro…-sonrió apoyándole un dedo en el puente
de la nariz y bajándole las gafas como el día anterior,
para verle mejor los ojos –Sólo estoy confundido…
creo que no te comprendo bien… tendrás… que dedicarme
más tiempo, hasta que lo haga…- le pasó el dedo
por los labios dejándole las gafas apoyadas en la punta de
la nariz.
El chico se quedó quieto, con los labios entreabiertos,
sin saber qué hacer, nervioso, aunque sonriendo luego, mientras
carraspeaba y se volvía a subir las gafas, aunque mirando
al suelo. - Pues yo creo que hasta clases vas a necesitar.
-Hm… siempre he querido un profesor particular…- sonrió
apoyándole la mano en la mejilla para alzarle la cara y se
inclinó un poco, entrecerrando los ojos para besarle cerca
de los labios –El tercero irá en el medio… -
le susurró como si necesitase advertirle de su peligrosidad
-¿Aún recuerdas que querías ver a Tassei?
- Casi se me olvida.. – bromeó, más nervioso,
aunque era cierto. - ¿Aún piensas pedírselo?
-Claro que sí… ¿querías ver la casa,
no? Para tu trabajo…- sonrió poniéndose las
gafas de sol de nuevo –Ojalá y nos digas, no…
sois unos cagados, llamad a un técnico del alumbrado…-
se rió suavemente jugando con el cuello de la camiseta de
Enki colocándoselo –Además, prometiste compensarme
con otra cita…
- Y lo haré.... Aunque la verdad, no sé si te agrade
tanto ahora. Te confieso que espero que sea cierto lo de la casa.
– se rió, porque sabía que no era un buen deseo
en lo referente a su amistad. – Si no, no tengo trabajo aún....
Se rió pensando que así se iba mucho más tranquilo,
claro que así… ya no quería irse –Te comprendo…
debe ser difícil encontrar temas de esos… e imagino
que la mayor parte de las veces son falsas alarmas o fraudes ¿no?-
se quedó observándolo y pensando que ahora les daba
por pararse hablar en el medio de la calle.
- Pues sí, así es, o.... no son casos lo suficientemente
substanciales como para que sean tomados en serio. No puedo hacer
un trabajo final basado en leyendas y habladurías tampoco.
– se rió, aliviado de que comprendiese.
-A mí me parece bien, así tendrás que quedar
conmigo…- se rió pasándole la mano por el hombro
y miró la hora –Te llamaré mañana…
no me dejes plantado…- sonrió dando la vuelta al coche
y alzando una mano para despedirse antes de entrar.
Enki se rió, saludándolo de vuelta con la mano y
girándose para entrar en el edificio, preguntándose
cómo demonios se podía proteger los labios del tercer
beso.
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