| Capítulo 9 - Shaking Foundations
Tassei escuchó la moto del repartidor alejarse, e inmediatamente
colocó la caja de pizza sobre la mesa del comedor, tomando
un pedazo y empezando a comer como si nada. Qué idiotez que
se hubiese puesto nervioso por lo que había dicho Kenji.
No pasaba nada, aunque seguro al tío que le acababa de traer
la comida le debía de haber parecido un demente, con su manera
de tratarlo y el hecho de que sólo había abierto la
puerta lo suficiente como para tomar la caja. Y por supuesto, el
volumen de la música no ayudaba mucho. El estruendo bajaba
por las escaleras, desde su cuarto, resonando por todos lados. Pero
no veía por qué no, si no había nadie.
El chico sonrió, dándole otro mordisco a la pizza
y fantaseando con lo maravilloso que sería vivir así,
sin su madre molestándolo constantemente y sin nadie que
le dijese qué hacer. Alzó la mirada hacia las escaleras
creyendo escuchar un ruido y se encogió de hombros. Seguramente
era por la música. Se recostó en el sofá de
la sala, poniendo los pies sobre la mesita, y tomándose su
perversamente inocente placer en hacerlo, pero otro sonido lo hizo
erguirse nuevamente, serio.
Eso no era la música, esta vez estaba seguro. Se limpió
las manos contra el jeans, dirigiéndose a las escaleras y
subiéndolas con cautela, aunque lo que deseaba y esperaba
encontrar, era la causa perfectamente natural del ruido, para detenerla
y poder quedarse tranquilo. Sin embargo, al llegar a la parte de
arriba, otro sonido le heló la sangre, eran voces al parecer,
distantes o tal vez era porque susurraban, pero había alguien
en la casa.
- Mierda... – susurró para sí, a la vez que
pensaba que debió quedarse callado por si lo podían
escuchar, y se asomó un poco para asegurarse. Una puerta
se cerró violentamente, espantándolo, y por poco haciéndolo
gritar. El chico se cubrió la boca con ambas manos ahora
sí, decidido a bajar y llamar a la policía, pero en
ese momento la casa entera pareció temblar, haciéndolo
tambalearse en las escaleras peligrosamente. Tassei se sujetó
del pasamanos, subiendo completamente ya, hasta encontrarse en el
pasillo, a oscuras, sin saber qué hacer. Por un lado, allí
podrían verlo los ladrones, y por el otro, no quería
morir en un temblor o terremoto o lo que fuera.
Una vez Tassei se encontró en el medio del pasillo, el temblor
cesó, tan súbito como había empezado, ya no
se oían las voces. Es más, el silencio era tan absoluto
que casi hubiera preferido encontrarse con un ladrón. Casi
le parecía que aquel silencio no era natural. Y de pronto,
cayó en cuenta de lo que sucedía. La música.
Ya no había música, a pesar de que él ni siquiera
había entrado a su habitación. Tal vez.... tal vez
las voces eran dela música, y el temblor había causado
que el aparato se desconectase.
- Soy un idiota...- sonrió, aliviado por sus propias conjeturas,
aún susurrando a pesar de todo, y se pasó una mano
por la cara , apartándose el cabello, agradecido de que no
Kenji ni su madre hubiesen estado allí. Empezó a caminar
decidido hacia su habitación, sacudiendo un poco los hombros
para quitarse aquella sensación de incomodidad, y abrió
la puerta, sintiendo la brisa proveniente de la ventana abierta.
Por esta vez, se sintió contento de sentirla despejando su
mente y su intranquilidad y caminó hacia ella, para cerrarla,
y de paso fijarse en la conexión de su equipo musical.
Se agachó junto al mismo, revisando que todo estaba bien
y preguntándose si no se habría dañado, ahora
totalmente concentrado en eso. Tal vez era el mismo control del
volumen, ya que se hallaba en lo mínimo, o el temblor lo
habría movido. Extendió su mano para elevarlo, y la
puerta se cerró tras de sí, sobresaltándolo.
- Mierda! – exclamó Tassei contrariado, preguntándose
si era la noche de “matemos de un infarto a Tassei”
y se puso de pie, simplemente apagando el aparato y decidiendo dejarlo
para otro momento, en el que no estuviese tan...... abandonada la
casa. Mejor se comía su cena y ya.
Pero no bien hubo salido al pasillo, que todas, absolutamente todas
las puertas a lo largo del mismo, empezaron a abrirse y cerrarse
con una fuerza fúrica, como si un viento salvaje las agitase,
pero no había ningún viento en aquel pasillo y además,
no parecían seguir ningún patrón, cerrándose
y abriéndose al azar, ocasionando un estruendo aún
mayor que el que la música había provocado anteriormente.
El chico retrocedió, sintiendo la sangre helada, observando
con ojos desorbitados aunque espectáculo extraño y
deseando salir corriendo, pero no podía lograr que sus pies
le obedeciesen.
Un tumulto de voces empezó a alzarse alrededor del chico,
riendo, susurrando, gritando. No entendía nada de lo que
decían, le parecía un sin sentido. Allí no
había nadie, absolutamente nadie y sin embargo.... aquel
escándalo, daba la impresión de que estuviese parado
en medio de una fiesta. Una fiesta en la que todos estaban enfadados,
a juzgar por como tiraban las puertas.
Esta última realización, le otorgó las fuerzas
para moverse por fin, y Tassei echó a correr abajo a la velocidad
del rayo, tratando de bajar las escaleras, como podía a pesar
de que estaban tambaleándose nuevamente. Pero no era posible,
nada de eso era posible, se estaba volviendo loco. Tenía
que llamar a alguien, a su madre, a la policía, a .... quien
fuera.
Cuando llegó al teléfono, sus manos estaban temblando
tan violentamente, que le tomó el doble de tiempo en marcar
al celular de su madre, eso, sin contar las veces que el aparato
se le cayó de las manos. El escándalo había
cesado, así como la tiradera de puertas y el temblor, todo
estaba en absoluto silencio nuevamente. Se llevó el auricular
al oído, esperando escuchar cómo sonaba, pero lo que
escuchó, por poco le pone el cabello blanco del terror. Una
respiración susurrante, extraña, como si llegase de
muy lejos y entonces..... – “Tassei..... Tassei....”
- Ahhhhhhhhhh! – el chico lanzó el teléfono
por los aires, olvidándose de todo, y corriendo hacia la
puerta. No tenía idea de lo que estaba pasando, pero no planeaba
quedarse allí ni un segundo más.
Minako abrió la puerta y se apartó de golpe al ver
al moreno salir como una exhalación. Sonrió, porque
había bebido unas cuantas copas de más entre que lo
deseaba y que Kenji había puesto todo su empeño en
ello –Pero niño… ¿Qué haces?
-¿Qué pasa?-Kenji lo sujetó del hombro al
ver su cara de terror y lo blanco que se veía -¿Estás
bien?
- No...no...no...no.... La casa! Hay algo en la casa! – exclamó
por fin, cabreado consigo mismo por no poder hablar bien, y señalando
hacia atrás. – Había voces y temblaba y.....
-Oh! Por favor! ¿De dónde te sacas esas cosas? ¿Eh?
¿Estás tratando de llamar la atención? Muy
bien, pues lo has conseguido…- lo apartó del moreno
tirándole de la muñeca y llevándolo con él
hacia la casa.
-¿Cómo sabes que está mintiendo?- el moreno
los siguió un tanto nervioso. No tenía cara precisamente
de estar haciendo drama y tampoco era el típico niño
que trataría de buscar atención.
La morena abrió la puerta y las luces parpadearon varias
veces seguidas, la intensidad de la luz haciéndose terriblemente
fuerte de pronto. Estalló una de las bombillas y pegó
un gritito escondiéndose tras Kenji. El moreno la miró
de soslayo sujetando a Tassei hacia atrás, aunque en teoría
debiera de estar haciéndolo su madre. Lo soltó, entrando
en la casa y las luces bajaron la intensidad de nuevo. Se paró
debajo de una de ellas observando algo blanco en su interior, como
si se tratase de humo.
- No.... No estoy mintiendo! ¿Viste? Kenji! – lo llamó,
asustado aunque no quería acercarse más la verdad.
Alzó la mirada hacia la luz, notando que el humo parecía
estarse saliendo.
-Tranquilo…- se giró un poco sorprendido por el grito
–Sólo es humo…- apagó la luz, sujetando
la bombilla y girándola para sacarla. Cerró los ojos
al sentir de pronto otra subida de tensión, a pesar de que
el interruptor había sido apagado la bombilla se iluminó
de nuevo estallando. Se cubrió la cara con el brazo y las
luces parpadearon varias veces como estableciéndose.
Se miró el brazo sacudiéndose algunos cristalitos
de la chaqueta del traje –No sé… será
algo de la electricidad, tal vez deberías llamar a un técnico...-
miró a la morena acercándose y apoyando la mano en
el pelo de Tassei e hizo un gesto con el labio, apartándola
y notando que se había cortado en un dedo.
- No es eso! ¿Qué hay de ... las puertas y todo eso?
Y el teléfono.... las voces... – trató de convencerlos
desesperado, por el momento, sin importarle que no se viera muy
valiente. Miró la mano de Kenji al ver cómo la apartaba.
– No deberíamos quedarnos aquí...
-¿A dónde quieres que vayamos si puede saberse?-lo
miró a los ojos pensando que le recordaba a su ex marido
–Comienzo a pensar que la imbecilidad es hereditaria…
de veras, Tassei… ya basta de tonterías ¿Qué
puertas ni que voces ni que nada? Te lo habrás imaginado,
estabas asustado… y ya está…
Kenji se vendó el dedo con un paño pasando de todo
-¿Qué voces?- preguntó mirándolo a los
ojos -¿Por qué no nos cuentas que pasó despacio?
Así no hay quien se entere…
- No me lo imaginé! – negó con la cabeza, frunciendo
el ceño, y prefiriendo mirar a Kenji. – Habían
voces, arriba, creí que eran ladrones, y luego parecía
un escándalo, y alguien dijo mi nombre... – suspiró,
notando que se estaba exaltando de nuevo e intentando comenzar de
nuevo, de manera más coherente.
-Vale… había voces arriba, deberías llamar
a la policía Minako- el moreno desvió la mirada a
la mujer que subió las escaleras resoplando con el ceño
fruncido -¿A la policía? ¿Y hacer el ridículo
de semejante manera? No! Ni lo sueñes!
Kenji negó con la cabeza y miró al chico un momento
–Voy a subir… - le tendió la mano porque no le
parecía muy buena idea dejarlo allí solo.
- No estoy mintiendo... – refunfuñó el chico,
tomando su mano aunque algo dudoso. – ten cuidado, las escaleras....
hubo un temblor – finalizó para que no siguieran molestándolo
ni creyeran que estaba loco.
El moreno lo miró pensando que igual entre el miedo…
que la corriente hubiera cerrado alguna puerta, la luz y un posible
temblor de tierra, seguramente se había asustado, pero…
incluso a él le parecían demasiadas coincidencias
–Te creo…- le sonrió levemente y observó
cómo la mujer iba abriendo puerta tras puerta de forma sistemática
mirando en cada cuarto y gritando.
-Nada! No hay nada!- salió de nuevo una vez revisado cada
cuarto y se cruzó de brazos observando a su hijo sin pasar
por alto que Kenji sujetaba su mano –No hay nada… a
ver… explícame… ¿a qué crees tú
que se debe eso que has sentido? Estabas asustado! Y punto!
-Ya basta ¿no? Estuviera asustado o no, gritándole
no vas a…
-Tú no te metas en esto ¿Qué te crees que
eres?! Yo sé muy bien que pasa aquí! Que está
como una cabra, como su padre!- El moreno suspiró un tanto
molesto.
Tassei se quedó callado, preguntándose qué
tenía que ver su padre con nada, ya parecía que fuera
un insulto la palabra. – No estoy loco! Y escuché mi
nombre! En el teléfono.... alguien... – sacudió
la cabeza, preguntándose si no tendría razón
y estaba loco. Tal vez la gente se volvía loca así,
de un día para otro.
-Está bien, no estás loco ni mucho menos… en
todo caso, sólo estarías asustado…-miró
a la mujer fijamente, impresionado por su comportamiento con su
hijo ¿es que no veía que estaba asustado realmente?
–Tal vez alguien ha intentado gastarte una broma pesada…
y te llamó por teléfono… ¿alguien de
clase?- le soltó la mano apoyándola en su cabeza.
-No le hagas caso… Dios… era lo que me faltaba…
esto es patético… de veras… Kenji! ¿Crees
que te pago para que seas su niñera?! Estás aquí
para…
-¿Follar contigo?-la miró a los ojos serio y ella
dejó escapar un resoplido.
-Vete! Vete Kenji, a-ho-ra! Vete!- le gritó bajando unas
cuantas escaleras y empujándolo. El moreno le sujetó
la mano apartándola de él.
-Ya me voy…
- No! ¿Por qué se tiene que ir? ¿Porque es
agradable conmigo o porque te dijo la verdad? – negó
el chico, con la cabeza, ya cabreado con su madre, y por otro lado,
no queriendo quedarse solo en esa casa, porque para el caso era
lo mismo. - Yo no quiero que se vaya!
El moreno se quedó mirándola a los ojos –Tassei,
ven conmigo… - extendió la mano hacia él, esperando
–Vamos…- insistió sin dejar de mirarla.
-Ni se te ocurra llevártelo!- la morena lo sujetó
de la ropa, tirando de él –es mi hijo ¿quieres
que llame la policía? ¿Es eso?
-Les diré toda la situación… TODA… la
situación…- sintió que en ese momento su fuente
de ingresos se disipaba e iba cada vez más lejos.
-No harás eso!
-Claro que lo haré… suéltalo, tiene miedo.
-Ah! Está bien! Quédate! Ya basta de niñerías
los dos! ¿Soy la única aquí que es normal?
Dios mío….- se pasó por el salón sirviéndose
otra copa.
Tassei la miró, aún con el ceño fruncido,
suspirando luego, aliviado de no tener que quedarse solo con ella,
y le dirigió una mirada a Kenji, acompañada de una
leve sonrisa, aunque no muy relajada. - Gracias... – le susurró,
como si el moreno tuviese oídos de parabólica.
Kenji le sonrió levemente y lo llevó por los hombros
hacia el sofá del salón –Pero tienes que dormirte
¿vale? No pasará nada…yo me sentaré aquí
contigo-se sentó, llevándolo a su lado y mirando de
soslayo a la morena que no dejaba de beber.
Se dejó caer al lado de él con la copa en una mano
y la botella en la otra, apoyando la cara contra su pecho. El moreno
la miró sin comprender cómo podía portarse
así después de lo sucedido –Kenji…- deslizó
la mano por dentro de su pecho entre los botones -¿Por qué
te pones así conmigo?
-No me pongo de ninguna manera…- suspiró tragándose
el orgullo.
Tassei suspiró, porque no aguantaba eso. Claro, por esta
noche, tendría que soportarlo, lo que estaba seguro es que
no deseaba subir a dormir en su habitación. Se acostó
en el sofá, recogiendo las piernas, y fingiendo que intentaba
dormir, a pesar de que dudaba conseguirlo.
-Pero me gritas y te pones de su parte…- habló en
un tono que el moreno ya conocía muy bien, de reconciliación.
No le extrañaba que su marido la hubiera abandonado o lo
que fuera. Se echó un poco adelante quitándose la
chaqueta del traje y echándosela por encima a Tassei. Le
apoyó la mano en la cabeza y la morena se la apartó
besándole los nudillos y lamiéndole la herida del
dedo. Kenji bajó la vista preguntándose si estaba
haciendo lo que estaba haciendo en un momento así. Sintió
cómo le tocaba el sexo y le apartó la mano -“Ahora
no…”susurró suspirando incrédulo y bastante
incómodo. Era la madre más desnaturalizada que jamás
hubiera visto, como una niña consentida y egoísta.
-Hpmf!- la morena se giró fastidiada y apoyó la cabeza
en las piernas de Kenji rodeándole la cintura para dormirse
o al menos intentarlo –No sé por qué tengo que
dormir aquí… es ridículo…- murmuró
haciendo que el moreno inevitablemente pensase “pues lárgate…”
aunque por supuesto, no estaba en situación de decir tal
cosa. Se cruzó de brazos apoyando la cabeza contra el respaldo
y cerró los ojos tratando de dormirse.
Tassei sonrió inevitablemente al escuchar el intercambio
entre el moreno y su madre. Sería un maldito por estar disfrutando
de eso a pesar de todo, pero algo bueno tenía que salir de
aquello.
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