.Novela homoerótica para mayores de edad.
 
Capítulo 3- The Biggest Mistake

Tassei bajó las escaleras con cara de fastidio, preguntándose por qué tenía que comer con su madre si ninguno de los dos se aguantaba. Al menos cuando se quedaba Kenji, no le hacía mucho caso a él, aunque fuera vomitiva su relación. Y tras lo que había pasado ya imaginaba lo agradable que iba a estar. Le hubiera encantado tomar su plato y subir de nuevo a su cuarto.

La morena lo miró de soslayo frunciendo un poco el ceño –Ya era hora de que bajases ¿no? Llevo un siglo esperándote, te he dicho mil veces que se cena a las diez, de forma invariable… ¿te cuesta tanto? Si total, no haces nada ahí arriba… solo sabes estar en tu ordenador… te vas a quedar idiota.

- Sí, leer mucho te hace idiota – le replicó sin poder controlarse y preguntándose si no sería que su presencia le activaba los músculos bucales y que sin él allí no podría comer. Separó su silla, sentándose y empezando a comer inmediatamente.

-Depende de lo que leas, te hará más idiota de lo que puedas imaginar…- dejó escapar una risa floja índice de que se había tomado una copa que otra y echó más vino en la copa de cristal fino –Serás un estúpido genio…

- Tal vez necesite un poco de estupidez... – murmuró observando a través del flequillo cómo se servía la copa, seguro de que ahora se pondría más insoportable aún.

-¿Más aún?- lo miró moviendo la copa y observando el líquido rojo en el cristal –No quiero que estés de ese modo con Kenji ¿comprendes?

El chico suspiró ruidosamente ya harto. - ¿De qué forma, eh? ¿Mojado y en jeans? No tengo ningunas intenciones de quitarte a tu gigoló, que lo sepas.... – le contestó, bebiendo un poco de agua luego. – Y también que sepas que todo eso fue idea suya, yo ni siquiera quería salir del cuarto.

- Estoy segura de que lo fue!- habló en un tono bastante chillón y estridente, respirando luego con fuerza y colocándose el cabello detrás de una oreja –No digas bobadas, Kenji nunca querría estar contigo… como si pudieras darle algo de valor… lo digo por ti…- sonrió levemente aunque con un gesto un tanto superior –No te conviene entrar en sus jueguitos

- ¿No? Pues ya somos dos... – la miró de soslayo de nuevo, frunciendo el ceño luego. – Y además, como si me interesara! No soy como tú.... ni me interesan esas cosas.

-No… supongo que no, como eres un tarado te interesan más tus libros…- alzó una ceja sintiéndose un poco mareada por el alcohol y se llevó una mano a la frente aún así completamente compuesta –Deberías tener amigos… una novia, salir de casa como los niños normales… por Dios!

- Pues los niños normales, no tienen que aguantarse esto cada vez que salen de su cuarto! Y sus madres tampoco tienen noviecitos sanguijuela visitándolas todo el rato! – le reclamó, cabreándose y bajando el rostro nuevamente.

-No me grites! ¿Quién te crees que eres? Tratándome así… - comenzó haciéndose la víctima como tenía por costumbre –La culpa es tuya… por tu culpa perdí el tiempo y ahora…

- Pues me hubieras abortado si tanto problema te causa! No tengo la culpa de nada... – murmuró, casi hundiéndose en su asiento. – Seguro mi padre salió huyendo por tu culpa...

-Calla! No me hables de él que me pone enferma!- se bebió todo el contenido de la copa. Lo cierto es que se había quedado embarazada para poder casarse con su ex marido, no lo quería especialmente y tampoco le gustaba especialmente, nunca le había sido fiel, ni siquiera antes de casarse con él, sólo le había parecido oportuno. Por aquel entonces era un genio, un respetado profesor en la universidad pero después… -Tu padre es una majadero! Una vergüenza! Un pordiosero! Se fue porque no quiso afrontar la responsabilidad de soportar a un mocoso!- apartó el plato falta de hambre –Nunca estaba conforme conmigo, ni siquiera parecía notar mi presencia! No sabes de lo que hablas!- se rió un poco –Parece que te has quedado con todo lo malo de él… o sea… con todo… - se rió de nuevo levantándose un poco tambaleante.

- ¿Ah, sí? Pues sigue siendo mejor que lo bueno tuyo! – le gritó de todos modos, sin poder evitar sentirse un poco lastimado aunque para él no tenía ni sentido.

-Oh… cállate… ¿Qué vas a saber tú? eres un mocoso mimado…- se tropezó con el borde de la mesita de cristal mientras se servía otra copa –No sabes lo que cuestan las cosas que tienes gracias a mí… y tampoco las valoras…

- Y tú sí sabes valorar... – murmuró, pensando por un momento en lo que había dicho Kenji junto a la piscina. – De todos modos, deberías dejar de beber, te vas a caer por las escaleras...

-¿No quieres un trago? No me gusta beber sola…- le dio otro trago a la copa y suspiró con fuerza antes de dejarse caer en el sofá pensando en que ella sí sabía valorar –Yo sé valorar…- se recostó llevándose la mano a la cabeza y revolviéndose un poco el cabello –Seguro que Kenji está por ahí… con alguna mujer más joven…

- Pues ya vendrá cuando necesite dinero ¿no? – respondió de manera venenosa, apenas mirándola y volviendo a su comida aunque no tenía hambre, la verdad. – ¿Por qué andas con Kenji si ya sabes eso? No lo comprendo....

-Porque me gusta…- sonrió girando uno de los anillos que llevaba en los dedos –Al menos él me escucha… y es amable conmigo, no es un cardo como mi hijo…- trató de enderezarse, pero se cayó de nuevo en los cojines –No quiero estar sola.

- No es la manera.... – murmuró, aterrorizado súbitamente a que se refierese a que la acompañara luego de la cena.

-Así son los hombres… ¿Qué creías? Si merecen la pena… no les llega con una mujer y si no la merecen… entonces sí…- se rió pensando de nuevo en su ex marido –A los patéticos sí les llega porque no se atreven a ser infieles… vete a la cama, que tienes ojeras, pareces un zombi…

- Sí, mejor me voy a la cama – se levantó, apartando la silla y encaminándose a las escaleras, cabreado más que nada porque había estado a punto de decirle que no todos eran así. Pero si consideraba que los que eran fieles eran patéticos, pues se merecía lo que le sucediera. Lo que más le molestaba es que casi se había creído que tendría algún sentimiento humano y ahora se sentía imbécil.

La mujer se volteó un poco en el sofá sujetándose a uno de los cojines observando el celular sobre la mesa. Lo cogió pensando en si marcar el número del moreno o no, y cerró los ojos tratando de mantener su dignidad si podía evitarlo. Tassei tenía razón, ya volvería cuando necesitara dinero.

 
 

Tambien puedes dejar tus comentarios y opiniones en la sección de este fic en el foro, solo tienes que presionar en Hansa.

foro yaoi
yaoi shop, yaoi t-shirts, uke t-shirts, wings on  the back