Capítulo 8
What Makes a Good Workplace
Kenzo subió en el ascensor con el rubio y se bajó
al poco rato, pasando por el comercial que había dentro del edificio
y parándose junto al cartel. – “Tsubasa-san… y ese es Kai…”– le
señaló antes de entrar. – Tatsuya-san…. He traído a alguien para
que lo conozcas…
– ¿En serio? – el moreno sonrió, gratamente sorprendido.
–Gracias, Kenzo, eso te subirá puntos – se rió, refiriéndose al
tiempo que pasaba buscando clientes.
– Me llamo Hideyoshi, mucho gusto – el rubio extendió
la mano, Tatsuya estrechándola.
– Muy bien Hideyoshi, bienvenido al club Olimpo.
Soy Tatsuya, como ya te habrá dicho Kenzo. Supongo que quieres
empezar esta noche, ¿no es así? Las comisiones de lo que tus clientes
consuman serán tuyas y tendrás un día libre a la semana. No obligo
a nadie a trabajar aquí, pero tampoco rechazo a quien quiera hacerlo.
– Menos mal, porque no me quería ir tan pronto.–
bromeó el chico, mirando el lugar. – No se preocupe, no suelo
tomarme el trabajo a la ligera.
– Tatsuya-san… de hecho querría pedirle que lo dejase
quedarse con Kai esta noche… hasta que yo acabe con mi cita, después
me quedaré con él… y mañana podría compartir la noche entre Tsubasa-san
y Hayabusa-san… A él le gustaría vernos un poco en acción antes
de comenzar en la carta…
– Por favor... – pidió el rubio, por ser amable,
Tatsuya sonriendo.
– No tienes que ser tan formal conmigo... – se rascó
la cabeza, suspirando. – Bien, pensaba pedirte que le mostraras
ya que vino contigo, pero haremos eso. Sólo no le hagas demasiado
caso a Kai. Es un buen host pero se distrae bastante...
– Ya lo tengo advertido sobre Kai… – Kenzo sonrió
levemente y le ayudó a quitarse la chaqueta del traje, quitándose
la suya y colgándolas detrás de la barra. –Iba a quedarme yo con
él, pero tengo esa cita primero…
– Hola…– el rubio entró en el club con una camisa
de seda turquesa muy abierta y el pantalón del traje, sonriendo
con las manos en los bolsillos. –Oh… hay gente, yo quería llegar
antes para tener un affair con el jefe…
– Kai – Tatsuya lo miró negando con la cabeza. –
Ven, quiero que conozcas a Hideyoshi, estará a cargo tuyo por
parte de la noche...
– Oh… carne fresca… – el rubio se rió y le estrechó
la mano. – Qué guapo… ¿has estado en otros clubes antes o eres
completamente nuevo?
– Completamente nuevo, así que con cariño... – bromeó
sonriendo y mirándolo a los ojos.
– Con cariño, dice… – se rió y lo abrazó contra
él mirando a Tatsuya. – ¿Me lo puedo llevar puesto?
– No, no puedes porque no creo que le gustase la
idea… – Kenzo sonrió levemente y se apoyó en la barra. – Ahora
vendrá con nosotros de caza…
–Vale… ¿eres vergonzoso?– lo apartó un poco para
mirarlo a los ojos.
– Depende de la situación, ¿piensas hacer algo vergonzoso?
– lo miró, sonriendo.
– Créeme, no lo pregunta en vano. – interrumpió
Tatsuya, tocándole la cabeza a Kai con un dedo, y alzando una
ceja.
– No… no… Estaba pensando sólo en ir a buscar chicos
y eso… porque si eres vergonzoso lo vas a pasar mal hasta que
te acostumbres a los insultos … a que pasen de ti y todo eso…
– se rió porque a él no le afectaban y se pasó la mano por el
cabello en la nuca, revolviéndoselo.
– A Kai le pegaron una vez por tratar de ligarse
a la persona equivocada… pero no te preocupes, nosotros vamos
como seis o así juntos… y no vas a quedarte solo…
Kai se rió y se apoyó en la barra del bar. – Esas
cosas pasan…
– Vale, no sabía que había riesgos tan graves...
– suspiró el rubio, serio, no porque tuviese miedo, si no porque
le parecía terrible.
– No lo asusten, no tiene por qué pasar. – Tatsuya
frunció el ceño. – Por eso les digo que vayan juntos. Y no se
separen de los demás, sin importar qué tan guapo sea el chico,
Kai...
–Ya… pero era muy guapo ¿sabes?....
– Y tú muy insistente… – Kenzo alzó una ceja y miró
al chico que había llegado con él. –Por eso te digo que no aprendas
mucho de él…
– Vale… te estaban poniendo en mi contra mientras
no estaba ¿no? Muy bonito… Tatsuya… haz algo con Kenzo… – se quejó
aunque sólo molestaba y aprovechaba para abrazarse al dueño.
– Kenzo tiene razón... Y no estoy en tu contra.
– Tatsuya suspiró, ocultando un poco su enrojecimiento. – Te lo
decimos por tu bien. Y el de Hideyoshi.
– Vamos… – Kenzo lo sujetó del brazo alejándolo
de Tatsuya como podía, al ver que llegaban algunos chicos más.
–Te los presentamos por el camino, Hideyoshi...
– Sí, y muchas gracias por la oportunidad. –se despidió,
por el momento del jefe, que sólo asintió, sonriendo de manera
algo tensa, aunque no era por el chico nuevo.

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