Capítulo 67
Business as Usual
– Casi no puedo esperar a mañana... Ya quiero verte...
– canturreó el rubio, imaginándose ya a Kenzo disfrazado, y recostándose
contra su hombro. Cada día se sentía más seguro de su cariño,
por más que refunfuñase y se escondiese todo el tiempo tras aquellas
bromas.
– Lo mismo me dijo Katsuma-san… “¿De que te vas
a disfrazar… Kenzo-san…?”– lo imitó, bebiendo el coñac que tenía
en la copa. –Y yo no se lo dije… – sonrió, más bien conteniendo
la risa entre los labios. –Ninguno lo va a decir… Normal… Sólo
Tatsuya y Kai lo saben… para que nadie escoja un disfraz ya elegido…
– Ha sido una buena idea... Y más aún lo de “dejarlo
escapar” así... Obra de Kai, ¿no? – le quitó la copa, sonriendo.
– Empezando temprano, ¿verdad? ¿Ya no esperas a que lleguen los
clientes? – le preguntó, bebiendo él de la misma, como si su consejo
sólo fuera para Kenzo.
– Deja…– se la quitó, alejándola de él y poniéndola
en una mesita. –Me estoy haciendo alcohólico, seguro… pf… – cruzó
una pierna sobre la otra, observando pasar a Tsubasa por delante
y sujetándole dos dedos de la mano para detenerlo. –Tsubasa-san…
vas a tener que trabajar mañana ¿no?
– Igual que todos... – le sonrió, mirando de soslayo
a la barra. – Tatsuya-san me quedará debiendo un día libre. Lo
puedo tomar cuando yo quiera, ¿ne, Tatsuya-san? – alzó la voz,
para que lo escuchara el moreno, que limpiaba con el ceño fruncido.
– Ese fue el trato... – murmuró casi inaudiblemente
pero eso era lo de menos para Tsubasa.
– Qué malo eres…– Kenzo, sonrió, soltándole los
dedos. –Eso es porque Tatsuya quiere verte disfrazado…– se rió
malditamente, apoyándose después con la cabeza en la del rubio
a su lado.
– Va a ser que no es su tipo…– se rió Kai, colocando
unas botellas en su sitio. –Y aunque lo fuera, no le interesaría
porque no soy yo…– sonrió, aun colocando las botellas.
– Vaya… pues perdón… – Kenzo se rió, mirando de
soslayo a Tatsuya limpiar más rojo aún.
– Se supone que estén buscando chicos... – refunfuñó,
aunque ya era hora de que regresaran los demás, de todas maneras.
– No... los chicos me buscan a mí– se rió Tsubasa,
sentándose junto a Kenzo y rodeando su cuello, sólo por molestar
a Hideyoshi. Pero el rubio ni se inmutó, en vez de eso, dedicándose
a beber lo que quedaba en su vaso. No era tan inseguro.
El pelirrojo lo miró y sonrió, besándole los labios,
riéndose. –Y eso es lo que me gusta de ti. De mayor quiero ser
como tú… Tsubasa-san…
Kai abrió los ojos de una cuarta, volviendo al almacén
y haciendo que no había escuchado eso.
El chico enseriándose enseguida. – ¿De mayor? –
Se separó de él, sonriendo luego, aunque su sonrisa parecía poder
congelar la habitación. – Eso lo dices porque sólo conoces niños
en pañales... – se pasó la mano por el cabello, acomodándose las
mechas rubias y alejándose, para no perder el control. ¿Cómo se
atrevía?
Hideyoshi se rió en bajito, susurrando. – “Eres
malo, Kenzo-san... Mira que decirle eso.”
Kenzo se giró hacia él y le rodeó los hombros. –
Si se vuelven a meter contigo, dímelo y les pegaré… – se rió,
mirándolo a los ojos y desviando la mirada para no besarlo. No
habían vuelto a hacerlo desde entonces, pese a que lo había deseado
tanto como respirar. Lo apoyó contra su pecho, tocándole los labios
con las puntas de los dedos.
– No soy un chiquillo indefenso, ¿sabes? Y estoy
acostumbrado a Tsubasa-san... – sonrió, besándole los dedos luego.
– Pero siempre se agradece el ofrecimiento... – se rió, cerrando
los ojos.
– No te vuelvo a defender entonces…– sonrió levemente,
sin hacerle ningún caso, ya sabía que quería molestarlo. Le sujetó
el cuello con la mano, acariciándole la garganta con un dedo.
– No somos esa clase de lugar…– Kai les llamó la
atención porque ya estaban entrando los nuevos con algunos clientes
y no era cuestión de que los vieran en ese plan.
– Lástima... – sonrió Hideyoshi, apartándose un
poco, deseando haberlo besado antes de que los riñeran y observando
cómo Tsubasa ya se acercaba a recibir a uno de ellos, aparentemente
recuperado.
– Bueno…– Kenzo se levantó, acercándose a los clientes
y abriéndose un botón más de la camisa, interceptando a dos y
sujetándolos por la cintura como si hubieran ido a verlo especialmente
a él. –Nunca pensé que fueran a entrar unos clientes como vosotros…
– habló en bajito como si fuera un secreto.
Kai suspiró y se apoyó en la barra, observándolos.
No podía negar que echaba un poco de menos aquello, era mucho
más divertido que limpiar vasos y servir copas. Se cruzó de brazos
mirando a Tsubasa, preguntándose cuantos años tendría Kenzo para
haber dicho eso. Parecía mayor que Tsubasa… si no te fijabas mucho.
– Deja de soñar... ¿Tan mal lo pasas? – le preguntó
Tatsuya, dándole un golpecito en la cabeza. Hideyoshi ya se había
aproximado a otro chico y estaba riendo junto con él ahora.
– No… pero lo echo de menos. Esto es más aburrido,
siempre es lo mismo… más o menos… pero vale la pena por algo…–
se irguió de la barra, mirando detrás de Tatsuya, bajando la vista
a su trasero. Lo sujetó con una mano y le apretó las nalgas. Riéndose.
El moreno le dio una palmada en la mano, enrojeciendo
y frunciendo el ceño.– Pues más vale que lo valores... o vas a
dormir en el sofá.
– No me digas eso…– el rubio sonrió, le encantaba
hacerlo rabiar. Se apoyó tras él sin tocarlo, para que los clientes
no prestasen atención. –“Yo estaba pensando que podíamos quedarnos
un rato después de cerrar mañana…” – miró abajo notando que estaba
empalmándose y apoyando su sexo contra una de las nalgas del moreno.
– Eh... – protestó el chico, bajando el rostro,
y haciéndose el ocupado. – No es esa clase de lugar, ¿no es así?
– sonrió un poco maldito, aunque se sentía acalorado. No era como
que pudiera ignorar aquello. – Mañana... tendrás que ayudarme
a limpiar.
– Puedo con ello… – el rubio sonrió con malicia,
dándole un besito en la mejilla aunque en realidad estaba pensando
en agacharse, pero seguro que le pegaba con algo. No era recomendable.

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